Daniel M. Vargas LP 3

Daniel Vargas

Nació en la Ciudad de México, México. Vivió en el barrio de Coyoacán en sus años universitarios, cursando la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana. Trabajó como diseñador gráfico, fotógrafo y director de arte para Televisa, Bancomer, Secretaría de Pesca y el Museo del Virreinato en Tepozotlán.

Emigró hacia los Estados Unidos donde obtuvo en Arizona State University una licenciatura de Español, una maestría en Literatura en Español con énfasis en la literatura Chicana, y ahora cursa un doctorado en Literatura Chicana en Español. Ha impartido cursos en dicha universidad en los niveles inferiores y superiores de español, así como también ha colaborado en revistas universitarias/académicas como Sammis Magazine, Voces Eulatinas y La Palabra.

En este momento está escribiendo su disertación sobre la identidad hispánica en los Estados Unidos. Ha participado en congresos literarios y culturales en Venezuela, Colombia, Argentina, México, España, Irlanda y Estados Unidos. Tiene publicados tres artículos sobre sus investigaciones sobre identidad, exilio y migración, uno en Mérida, Yucatán, Puebla, México y otro en Cork, Irlanda. Ha trabajado como traductor, editor, diseñador y en el área de Phoenix. En sus ratos libres participa activamente en la Comunidad Hispana en el área metropolitana de Phoenix, participando en eventos culturales y sociales.

Introducción a la utopía eulatina[1]

Soy sauce

–Gustavo Pérez-Firmat

Carlos Fuentes nos señala las diferencias entre los latinoamericanos y los anglonorteamericanos: los primeros tratan de resolver una problemática del pasado; los segundos piensan en el mañana y su preocupación sobre todo es triunfar ante la vida (cit. en Ramos 45). Aplicando esta diferencia podemos decir que, dentro de los Estados Unidos (EE.UU.) y durante los años 80, se ha creado un nuevo grupo social que abarca un espacio temporal (pasado, presente y futuro) y cuya identidad no es ni estadounidense ni latinoamericana, sino una conciencia híbrida que ha entrado en movimiento debido a una conciencia poscolonial; este conocimiento ahora deambula, borra fronteras y establece nuevas zonas trasnacionales que toman características de los tres planos cronológicos y geográfico culturales que ha recorrido. A esta identidad nosotros la denominamos eulatina. Este grupo está compuesto por 1) las personas de origen latinoamericano que han inmigrado recientemente hacia Estados Unidos, 2) las que tienen antepasados latinoamericanos y 3) las que han nacido en el territorio estadounidense de padres de origen latinoamericano (simplemente la frontera los ha cruzado ya que se encontraban en lo que ahora son los Estados Unidos desde antes de que éstos fueran constituidos). El mismo grupo vive culturalmente entre las tradiciones del pasado y los sueños del futuro, lo cual los ubica en una lucha del presente bajo la cual comparten una misma identidad con una amplia gama de variaciones. Dicha identidad la han denominado erróneamente hispanic o latino (en su pronunciación angloamericana) las agencias gubernamentales y corporativas. Dentro de la investigación universitaria sobre la cultura, han surgido los Estudios Chicanos o Latinos para documentar a los eulatinos y facilitar la comprensión de un nuevo sentido de grupo. De hecho, Ilan Stavans afirma, que el término hispanic o hispánico fue utilizado por el gobierno federal estadounidense para referirse a la población heterogénea minoritaria que abarca la descendencia de ancestros provenientes del sur del Río Bravo y el archipiélago caribeño, mientras que el término latino lo utilizan los latinoamericanos propios para referirse a la población hermana que se encuentra al norte del Río Bravo. Él mismo no se describe como un mexicano al estilo de Octavio Paz, sino que prefiere identificarse como un latino (La condición 28). Según el cubanoestadounidense Jorge Gracia, autor de Hispanic/Latino Identity: A Philosophical Perspective (2001), hispanic o hispánico es sinónimo de latino (17). Si consideramos el aporte de Susan Oboler, ella prefiere el término latino argumentando, en general, un reconocimiento a la diversidad histórica y experiencia de la población; dicho término se apega mejor al multiculturalismo exhibido por este grupo en los Estados Unidos y contribuye con mayor fuerza al futuro de los latinos en estados Unidos (Ethnic 16).

Respecto a este texto, se ha adoptado el término eulatino como una identidad poscolonial en oposición a lo establecido por el poder hegemónico. Asimismo, deja más clara una nueva ubicación trasnacional de las personas de origen latinoamericano en los EE.UU., lo cual los diferencian de los latinos provenientes del Latinoamérica, pues se trata del resultado principal de un nuevo espacio físico adonde han inmigrado los eulatinos y sus antepasados; de hecho, algunos de ellos habitaban esta zona antes de que fuese llamado Estados Unidos. El nuevo espacio se establece a contracorriente del poder colonizador del gobierno y a una parte de la economía de EE.UU. que, junto con la ayuda de algunos gobernantes latinoamericanos, ha ejercido en Latinoamérica desde mediados del siglo XIX y principios del XX un poder que abrió simbólicamente unas heridas cortantes; por ejemplo: la frontera méxicoestadounidense mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) y la construcción del canal de Panamá (1903). Por tanto, el movimiento migratorio es consecuencia de una lucha poscolonial contra un sistema imperialista que ha explotado los recursos naturales de las naciones de América Latina. Tal sistema produjo el enriquecimiento de una minoría reducida y el empobrecimiento de una gran mayoría. Dentro de ese contexto, los padres de nuestros tres autores son poscoloniales ya que han luchado por no caer en el colonialismo estadounidense establecido a lo largo de América Latina y se han trasladado a un lugar creado–una Arcadia–por Estados Unidos; sus hijos y sus hijas, por su parte, han tratado de formar un movimiento cultural que incluye el sueño bolivariano de unir a un grupo multiétnico y multicultural de latinoamericanos en un nuevo espacio trasnacional (Puerto Rican 14).

En su respectiva obra autobiográfica, Richard Rodriguez[2] (n. 1944), Esmeralda Santiago (n. 1948) y John Leguizamo (n. 1964) representan tanto a un descendiente de latinoamericanos, a un inmigrante latinoamericano (expulsado por la explotación económica y en busca de la subsistencia), que han dejado el pasado para poder obtener un futuro; estos dos tipos crean su propio tiempo presente (vía la lucha, el trabajo y la sobrevivencia), se aculturan y moldean a una nueva sociedad multicultural surgida del poscolonialismo y el trasnacionalismo, dándole al grupo social un papel como agente de cambio. Cubriendo una época de los 1950 hasta el presente, el poscolonialismo incluye a un flujo migratorio procedente de las ex-colonias el cual, en este caso particular, emana del sur al norte; su avance impide que el colonialismo estadounidense, junto con la corrupción y la carencia de recursos económicos, pueda poner el alto a los sueños de una vida mejor. El trasnacionalismo se refiere, además, al espacio creado como un puente que une en los 1990 a miembros del Tercer Mundo con el norte o el Primer Mundo, lo cual lleva a una identidad diaspórica de interrelación (McCann and Kim 153) y el rechazo a asimilarse de manera completa y cerrada a una cultura dominante.

Los tres autores seleccionados configuran la identidad eulatina a través del inmigrante latinoamericano y el descendiente nacido en Estados Unidos. Tal identidad posee varias formas de aculturación que son definidas por las tradiciones autóctonas y las que han adquirido de su nuevo medio ambiente que lo rodea. No sólo es cuestión de asimilarse a una única cultura hegemónica como se supone que otros lo han hecho después de llegar a los Estados Unidos, sino que también se ha creado una nueva identidad que muestra tanto rasgos de la herencia original como los del nuevo país; se trata de encontrar una nueva voz distinta. Esta identidad eulatina diaspórica mezcla la realidad y la utopía y hace difícil establecer una frontera entre los dos espacios físicos, uno privado donde dominan las tradiciones que vienen del pasado y otro público donde se adquieren nuevas tradiciones; esta combinación de tradiciones ha creado un tercer espacio, donde se establecen nuevas identidades y características culturales. Estos últimos elementos incluidos en los dos espacios desarrollan nuevos conceptos que no provienen del país de origen y ni del país nuevo, sino que son creados por los eulatinos: los nativos a los Estados Unidos y los inmigrantes latinoamericanos. Aunque hablan con varias voces distintas en español y algunos dialectos indígenas que han traído consigo del sur, se establece en los EE.UU. una relación muy especial de entendimiento y solidaridad debido a la marginación que ejerce el sistema dominante. Estos elementos creados por el contacto entre grupos culturales que han venido del sur con voces e ideas distintas y voces estadounidenses, forman un microcosmos en el centro de la obra autobiográfica de cada uno de nuestros tres autores, y es la parte central de este estudio.

Entre otros autores que han escrito autobiografías,[3] se ha escogido a Richard Rodriguez, Esmeralda Santiago y John Leguizamo por su aportación, en parte real, de espacios ya establecidos y, en parte utópica, de nuevos espacios creados debido a la visión social del trasnacionalismo. En la respectiva obra autobiográfica e identitaria existe una historia hegemónica y otra que se está desenvolviendo como relatada por los elementos culturales que han surgido del poscolonialismo y el trasnacionalismo. Ya que la corriente dominante duda de la nueva identidad utópica, ésta necesita fraguarse para convertirse en realidad. Por su parte, los tres autores han tenido la oportunidad de adherirse al concepto eulatino poscolonial y trasnacional por medio de la escritura y los múltiples contactos con otras culturas para crear una nueva identidad propia.

Cada uno representa una de las tres distintas zonas que mandan población hacia el norte: América del Sur, el Caribe y América del Norte. Los tres autores crean una identidad a partir del espacio utópico minoritario creado que no ve la cultura dominante y lo transforman en una realidad. Asimismo muestran una trayectoria poscolonial y trasnacional dentro de su campo profesional y su obra. Contamos, del mismo modo, con distintas formas de utilizar el idioma. Richard Rodriguez escribe únicamente en inglés y hasta ahora no se ha traducido ninguna de sus obras importantes, limitándose solamente la traducción a algunos de sus artículos periodísticos.[4] Esmeralda Santiago ha escrito sus obras autobiográficas en inglés y ha participado en la traducción al español de sus tres obras principales; asimismo, ha colaborado como co-editora de la obra Las mamis: Favorite Latino Artists Remember Their Mother (2001).[5] Por lo que respecta a John Leguizamo, él ha escrito sus obras principales en spanglish (una alteración de vocabulario y frases sintácticas) valiéndose de la codeswithcing o alteración de código; además, no sólo utiliza el inglés y el español, sino algunas palabras italianas y yiddish escuchadas en su barrio neoyorquino de Jackson Heights.[6]

Es importante analizar la trayectoria poscolonial y trasnacional de cada uno de estos escritores, pues cada uno de ellos traza su propia trayectoria. Ésta puede desarrollar una serie de piezas importantes asociadas a un mosaico que muestra una gran complejidad de identidades clasificadas en base a las tradiciones pasadas: el tipo de ambiente privado y público que los rodea, las relaciones que se van tejiendo con los personajes abordados (su propia familia) por los tres autores y las personas que rodean su medio ambiente con ideas distintas con una misma etiqueta social. Sin embargo, cada caso es particular y tiene un enfoque de prioridad distinto a otro. Como border-crossers,o cruza-fronteras, estos tres escritores han cruzado y atravesado las fronteras literarias, culturales y físicas. Este estudio trata de cubrir una parte representativa de la infinidad de ciertas posibles expresiones culturales.

A. Investigación existente

Como presente en la respectiva obra de estos tres autores, las expresiones culturales que tratan, han sido ampliamente analizadas, revisadas y criticadas en base a los conceptos de asimilación y aculturación. Además, se cuenta con una variedad de entrevistas de las cuales han sido objeto cada uno de ellos. Por otro lado, no hay un espacio literario o crítico de unión entre todas estas identidades como representantes de una nueva cultura. Es decir, aparte de las entrevistas reunidas en la obra Conversations with Ilan Stavans (2005) de Ilan Stavans, no hay ninguna publicación que reúna en forma exclusiva la labor conjunta de los logros de estos tres autores y muestre así la diversidad de los nuevos latinoestadounidenses contenida en la respectiva obra. Respecto a la contribución de este estudio, se aplican el poscolonialismo y trasnacionalismo, entre otras perspectivas críticas, para interpretar el espacio utópico que estos tres autores tratan de convertir en realidad.

Dentro del grupo de los tres, Richard Rodriguez es el escritor con mayor recepción crítica hasta ahora.[7] De hecho, podemos clasificar algunos de los artículos y libros escritos sobre Rodriguez y su obra. Con respecto al tema de la asimilación y la aculturación, encontramos, por ejemplo, el estudio comparativo Chicano Controversy: Oscar Acosta and Richard Rodriguez (2002) de Paul Guajardo que aborda las diferentes identidades étnicas resultantes de la asimilación de cada uno y el impacto del Movimiento Chicano de las décadas 1960 y 1970; Richard Rodriguez and the Aesthetics of Transgression (2002) de Randy A. Rodríguez trata el carácter bordercrosser de Richard Rodriguez y su camino para ocupar un lugar dentro de la intelectualidad estadounidense. El concepto de asimilación se define como la adopción de ciertas costumbres y/o el volverse similar al grupo que rodea al individuo, perdiendo éste los elementos que lo distinguen; se trata del ser absorbido a una cultura dominante para borrar las fronteras entre el asimilado y el asimilador (Gracia 110). Por otro lado, la aculturación nos hace preservar ciertos elementos distintivos e integrarlos a un panorama multicultural con varias voces. De hecho, dentro de la perspectiva multicultural y novo-americanista, podemos apuntar al ensayo “Acculturation or Evading Dangerous Intersections: Reading Richard Rodriguez in the Context of José Enrique Rodó’s Ariel” (1997) de Jacqueline Loss, donde se habla de Rodriguez como representante de la complejidad ante la identidad y la aculturación. Empero, en ninguno de los trabajos existentes se estudia el espacio utópico, el poscolonialismo o el trasnacionalismo en la obra de Rodriguez. Por consiguiente, el trabajo considera necesario abordar dichos temas para expandir la interpretación de las obras del autor.

Entre los trabajos elaborados acerca de la obra de Esmeralda Santiago podemos destacar estudios etnográficos comparativos y estudios lingüísticos. De éstos, sobresalen: “Cuando Esmeralda ‘era’ puertorriqueña: Autobiografía etnográfica y autobiografía neopicaresca” (1995) de Hugo Rodríguez Vechini, “Esmeralda Santiago: Hacia una (re)definición de la puertorriqueñidad” (1998) de Carmen Torres-Robles, “Appreciating Ethnic Diversity with When I was Puerto Rican(2002) de Colleen A. Ruggieri y “Estereotipos trasnacionales: Esmeralda Santiago y John Leguizamo” (2004) de María Acosta Cruz. Dos trabajos mayores de carácter lingüístico sobre Santiago son: “Between bilingüe and nilingüe: Language and the Translation of Identity in Esmeralda Santiago’s Memoirs” (2002) de Alan Keith Sprouse e “If English is Spanish then Spanish is …: Literary Challenges of Representing Bilingual Speech Production and Reception in Esmeralda Santiago’s America” (2003) de Kimberly A. Nance. De estos trabajos, únicamente el de Acosta Cruz aborda el trasnacionalismo como presente en la identidad y los estereotipos, pero deja fuera el carácter prototípico y la ideología utópica y poscolonial. Nuestro estudio intenta ampliar y desarrollar tal interpretación de la obra de Esmeralda Santiago.

Por lo que se refiere a John Leguizamo, su obra ha sido estudiada a varios niveles. Existen artículos referentes a su aculturación e identidad: por ejemplo, “Such a Mouth!”(1991) de Ann Malaspina y “Laughter and Ethnicity in John Leguizamo’s One-Man World’s” (2002) de Miriam M. Chirico.Tal tipo de estudio se ha hecho también de Rodriguez y Santiago. Parael estudio de la obra teatral de Leguizamo, tenemos: “Queer Representations in Latino Theatre” (1998) de Melissa Fitch Lockhart, un análisis comparativo entre Men on the Verge of a His-Panic Breakdown (1997) de Guillermo Reyes y Mambo Mouth (1993) de Leguizamo. Para el tema queer, podemos seleccionar el ensayo “Performing the Freak” (2006) de David Foster sobre la representación de una familia latina con estereotipos raciales y étnicos. Para entender su obra teatral Freak, se destaca el trabajo: “Life’s Work; More Shecky than Shakespeare, John Leguizamo’s ‘Freak’ Offers Funny, If Familiar, Slices of Latino Life” (1997) de Paul Sterman, aparecido en el diario Oakland Tribune. Por lo que respecta a la carrera de Leguizamo como actor fílmico y de televisión, se encuentran artículos sobre sus actuaciones y la entrevista con Terry Gross en el programa de radio Fresh Air donde Leguizamo describe su libro Freak y el personaje multicultural de Manolo Bonilla en Crónicas (2004). Se puede entender el papel del autor dentro de la televisión en el artículo: “John Leguizamo Plans to Keep on ‘Buggin’ on New Fox Show” (1995) de Joanne Weintraub, que salió en el Oakland Tribune con motivo de la aparición del programa House of Buggin’ en la cadena televisiva Fox. Entre sus proyectos fílmicos futuros, Leguizamo está participando en una cinta en producción, Tlatelolco: México 68 (2009), dirigida por el director Carlos Bolado. En todos estos trabajos existe una ausencia del estudio de lo utópico y poscolonial para poder entender el trabajo multigenérico de Leguizamo. Nuestro objetivo es llenar ese vacío.

Colombiano de nacimiento y norteamericano/estadounidense por aculturación, John Leguizamo nos marca una diferencia relacionada con la lucha por la supervivencia entre los latinoamericanos y los estadounidenses: los primeros trabajan para vivir; los segundos viven para trabajar (Pimps 202). Estos dos conceptos de vida y trabajo son factores que diferencian los conceptos de la importancia de la familia y del trabajo: los eulatinos dan prioridad a la vida con la familia (lo privado) y los angloestadounidenses se la dan al trabajo (lo público). Una vez más la identidad eulatina se ubica entre la utopía de lo privado y la realidad de lo público; su propia realidad ocupa un espacio donde se pierde el elemento divisorio con la realidad hegemónica y se crea algo nuevo por las necesidades de vivir y subsistir. Sin embargo, el medio ambiente, que lo construyen tanto el eulatino como el anglosajón, lleva a la utopía de lo privado y lo público, transportando el idioma español y otras costumbres culturales hacia el espacio público estadounidense. En esta nueva zona, no se sabe dónde empiezan ni donde terminan los dos espacios: el privado y el público. Se trata de un espacio o zona en plena gestación donde el eulatino descrito por Rodriguez, Santiago y Leguizamo, y como diría Mike Davis, interacciona de manera social y económica con el anglosajón, el afroamericano y otros grupos étnicos; se cuenta con una frontera rasgada y permeable dentro del territorio estadounidense (71) la cual está fusionándose y creando nuevas expresiones culturales.

Esa nueva frontera en plena configuración es donde serán analizados los tres autores con respecto al poscolonialismo y el trasnacionalismo: con tres distintas identidades, han creado un nuevo sitio donde, en la autobiografía, se combina la utopía y la realidad. Hunger of Memory: The Education of Richard Rodriguez (1983), Days of Obligation: An Argument with My Mexican Father (1992) y Brown: The Last Discovery of America (2002) de Richard Rodriguez, presentan a un intelectual poscolonial en base a su nacimiento y méxico-estadounidense con respecto a lo trasnacional. Rodríguez primero se alía al establishment o la sociedad hegemónica. Posteriormente, arguye desde un plano fenotípico en base al simbolismo del color café, donde considera las varias razas. Para él, la mezcla racial es el resultado común del poscolonialismo y el trasnacionalismo.

Las obras Cuando yo era puertorriqueña (1994)[8], Casi una mujer (1999)[9] y El amante turco (2005) de Esmeralda Santiago presentan la evolución de una jíbara a una erudita de la Universidad de Harvard. Santiago logra así su american dream, o sueño americano, como blogera poscolonial, trasregional y trasnacional (“The Puerto Rican” 288) como codificado en la autotransformación vía su trilogía. Freak: A Semi-Demi-Quasi-Pseudo Autobiography (1997) y Pimps, Hos, Playa Hatas, and All the Rest of My Hollywood Friends: My Life (2006) de John Leguizamo presentan a un latinoamericano border-crosser poscolonial y trasnacional quien establece una relación de vaivén dentro de un espacio que abarca a Estados Unidos, Latinoamérica y a una zona en plena gestación. A ésta la integran un grupo social que desea ser prototipo y no estereotipo.

Dentro de ese límite entre la utopía y la realidad, así como lo poscolonial y lo trasnacional, vemos que lo que sucede con Rodriguez, Santiago y Leguizamo, se manifiesta también en otros grupos de eulatinos que escriben autobiografía como el cubano-americano Gustavo Pérez-Firmat. Según él, los cubanos de Miami consideran a Cuba como el pasado (Cincuenta 106). Sin embargo, Cuba sigue su propio camino y existe hoy en día una vida cubana la cual enfrentarían los exiliados cubanos si volvieran a La Habana. La Cuba del pasado ha quedado sólo en la memoria del inmigrado cubano quien ahora vive en Miami donde descubre y forja otra vida en el presente. El pasado de las últimas cinco décadas se encuentra ahora únicamente como un efímero recuerdo.

Pérez-Firmat marca su propia experiencia. Cuando llegó por primera vez a Miami, al poco tiempo empezó a sentir mareos. Sin embargo, ningún doctor le encontraba nada; así que él lo atribuyó a los cambios de estado: el psicológico, el geográfico y el ambiental. Para Pérez-Firmat, estos efectos habían resultado de la adaptación sociocultural de un inmigrante a un nuevo país, padeciendo la persona un vértigo provocado por el desplazamiento llamado motion sickness en inglés (Cincuenta 104). Tales cambios psicológicos, geográficos y ambientales van de una realidad a una utopía y confunden la frontera entre lo real y lo imaginario así como entre lo públicamente histórico y lo individual.

B. Vacante: un método necesario para interpretar a nuestros escritores

Para poder introducir una teoría a nuestra labor crítica hay que tomar en cuenta las definiciones de los términos claves a este estudio: utopía, identidad, poscolonialismo y trasnacionalismo,términos que serán definidos dentro del capítulo teórico. De una manera u otra, tales términos los encontramos en la obra autobiográfica de cada uno de nuestros tres autores y serán examinados en los siguientes capítulos de manera individual. Tomamos además conceptos de varias obras críticas importantes que examinan los espacios utópicos creados en base al poscolonialismo y el trasnacionalismo; por ejemplo: Three Early Modern Utopias: Utopia, New Atlantis, the Isle of Pines (1996) de Susan Bruce, Ethnic Labels, Latino Lives: Identity and the Politics of (Re)Presentation in the United States (1995) de Suzanne Oboler, Imaginary Communities: Utopia, the Nation, and the Spatial Histories of Modernity (2002) de Phillip E. Wegner, Magical Urbanism: Latinos Reinvented in U.S. Big City (2001) de Mike Davis, Latin@s in the World-System: Decolonization Struggles in the Twenty-First Century U.S. Empire (Political Economy of the World-System Annuals) (2005) co-editada por Ramón Grosfoguel et al y Migration, Transnationalization, and Race in a Changing New York (2001) de Robert C. Smith y Ramón Grosfoguel.[10]

Varias obras secundarias nos sirven de apoyo para el marco teórico; por ejemplo: The Archive and the Repertoire: Performing Cultural Memory in the Americas (2003) de Diana Taylor, Dangerous Border Crossers y Codex Espangliensis (2000) de Guillermo Gómez-Peña y On Borrowed Words: A Memoir of Language (2001) de Ilan Stavans.[11]

De acuerdo con Pérez-Firmat, tomamos en cuenta además la relación entre los conceptos utopía y realidad así como la extraña zona fronteriza de ambos conceptos, donde se mezclan las tradiciones y existen dentro de un mundo privado, desapareciendo en el mundo exterior (Cincuenta 41). Se trata de una tercera frontera donde surge una utopía y un espacio privado que comienza a invadir a un espacio público exterior que es de gran permeabilidad, permitiéndole al eulatino trasladarse de la utopía a la realidad. Es dentro de este espacio descrito en sus obras autobiográficas donde son analizados los tres escritores. Se toman como apoyo las películas Almost a Woman (2001) de Betty Kaplan y Crónicas (2004) de Sebastián Cordero así como las entrevistas de Ilan Stavans incluidas en su libro Conversations with Ilan Stavans y su sitio en Internet www.laplaza.org. Un crítico méxico-estadounidense, Stavans entrevista a Rodriguez, a Santiago y a Leguizamo. Por último, se toman en cuenta los filmes en los cuales ha participado Leguizamo.

C. Capítulos del estudio

El orden a seguir en este texto da importancia al impacto que, con respecto a la residencia y la participación cívica, ha tenido a través del tiempo cada grupo eulatino en la formación de los Estados Unidos: los méxicoestadounidenses, representados principalmente en la trilogía de Richard Rodriguez; los caribeñoestadounidenses, representados en gran parte por Esmeralda Santiago, y por último, los inmigrantes de origen sudamericano, representados por John Leguizamo. Por eso, en la interpretación de las autobiografías seleccionadas se toma en cuenta también la historia, la economía, la política y la cultura.

Para facilitar nuestro estudio lo dividiremos en cuatro capítulos y una conclusión. Este capítulo I presenta la nueva identidad eulatina, la preferencia identitaria de cada autor, una breve biografía de cada uno, la investigación existente, una breve descripción del marco teórico y la división del libro en capítulos.

El capítulo II, “Hacia una utopía poscolonial y trasnacional”, plantea y desarrolla el marco teórico que vamos a aplicar en los siguientes capítulos III, IV y V. Se explaya por eso sobre las tres perspectivas principales (la utopía, el poscolonialismo y el trasnacionalismo) así como sobre ciertos conceptos críticos de importancia secundaria (identidad, aculturación, asimilación, tercera frontera). Entre varios teóricos, se incluye y explayan las visiones e ideas de Susan Bruce, Phillip E. Wegner, Mike Davis y Ramón Grosfoguel. Para injertar la teoría en el texto biográfico, se indaga sobre algunos elementos utópicos, poscoloniales y trasnacionales de los autores seleccionados (Richard Rodríguez, Esmeralda y John Leguizamo) como expresados en la respectiva obra biográfica de cada uno.

Titulado “La condición sudoesteña de Rodriguez”, el capítulo III examina cómo Richard Rodriguez trata el concepto de utopía de una manera paralela a la de Tomás Moro. Se enfoca en los dos espacios de su propia vida: 1) el espacio público, como la política en la corte del rey Enrique VIII donde no encuentra la felicidad y 2) el armónico espacio privado, como el hogar de Enrique VIII donde transcurre la educación de las hijas y vive rodeado de una felicidad doméstica (Bruce xviii). En esta zona, encuentro físico del espacio privado y el público, es donde existe la utopía; ambos espacios se unen y arrevesan vía el poscolonialismo y el trasnacionalismo.

El capítulo IV, “La migración caribeña de Santiago”, estudia una utopía también basada en el poscolonialismo y el trasnacionalismo. Se desenvuelve así la separación entre un natal San Juan, Puerto Rico, y una Nueva York odiséica. Para explicar esto, se utiliza el concepto de la otredad transnacional de la obra From Hip Hop to bomba (2000) de Juan Flores y el trabajo Migration, Transnationalization, and Race in a Changing New York (2001) de Robert C. Smith y Ramón Grosfoguel. Atestiguamos el surgimiento y la realización de una liberación feminista progresiva para lograr el sueño americano. La utopía de Santiago va desde un lugar tropicalizado y paradisíaco a uno donde la escuela y el trabajo son la realidad neoyorquina.

Titulado “La inmigración sudamericana de Leguizamo”, el capítulo V ubica al colombiano John Leguizamo como una persona que nació en algún lugar anónimo de Latinoamérica debido a las circunstancias de sus progenitores. Sin embargo, pasa su niñez y su adolescencia en Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Nueva York o “the biggest melting pot of America” (Stavans, Conversations 112): vive allí al lado de un hindú, un puertorriqueño, un mexicano o un italiano y tiene una novia musulmana de raza africana (Leguizamo, Freak 77). Leguizamo maneja tanto a Latinoamérica como a Nueva York bajo su concepción de la utopía: un buen lugar o ningún lugar donde existe un todo que se repite en cualquier lugar de Latinoamérica y donde uno se puede encontrar con personas de muchas nacionalidades, religiones, culturas y razas.

Por último, la conclusión resume y enjuicia la transformación de una sociedad poscolonialmente eulatina que va lentamente aculturando a la dominante. Los espacios utópicos, donde los eulatinos viven, trabajan y accionan, se han trasnacionalizado. Es decir, estos espacios han autodeterminado su propia realidad al establecer una relación trasnacional que los regresa a su lugar de origen. El análisis de cada obra de nuestros autores seleccionados vía las perspectivas principales (la utopía, el poscolonialismo y eltrasnacionalismo) revela una identidad poscolonial impactada por la aculturación pero no asimilada a la sociedad hegemónica.

[1] Eulatino/a. s. m. y f. a. Neologismo compuesto del adjetivo latino y el prefijo eu. El prefijo eu viene de la abreviación EE.UU. que significa Estados Unidos. Para evitar el uso de un prefijo eeuu, se elimina una e y una u, quedando el prefijo eu. Eulatino es una traducción del término en inglés US Latino. Se usa eulatino para evitar palabras polisilábicas tradicionales como latinoestadounidense o frases polisilábicas como latino de Estados Unidos. El término eulatino se ha usado por los últimos 12 años en tesinas y disertaciones producidas en el programa Mexican-American Studies del Spanish and Portuguese Program, Department of Languages and Literatures. El término eulatino fue creado por el profesor Manuel de Jesús Hernández-G. Sin embargo, a pesar de nuestra preferencia por el término eulatino, en este estudio se manejan otros similares y usados por intelectuales o el pueblo: hispánico, latinoestadounidense, latino. Aún así, marcamos una posición contestataria para el término eulatino.

[2]Rodriguez, en base a la preferencia del autor por escribir y pronunciar su nombre en inglés “Rich-heard Road-ree-guess”, no acentúa su apellido como en español (Hunger 27). El autor utiliza a través de toda su obra la forma de Rodriguez, sin acento, lo cual le podría dar un enfoque distinto a su autoidentificación con la comunidad de origen hispánico en los Estados Unidos. La preferencia del nombre y el apellido lo acerca a la corriente hegemónica.

[3]Por ejemplo, tenemos a: Cristina García, Jaime Manrique, Cherríe Moraga, Judith Ortiz Cofer, Loida Maritza Pérez, Gustavo Pérez-Firmat, Ilan Stavans, Piri Thomas y Helena María Viramontes. Incluimos, además, a escritores de los 1970: Ernesto Galarza, Oscar Zeta Acosta y Aristeo Brito.

[4] Véase: Richard Rodríguez. “Mexico and the United States: well-suited neighbors / México y Estados Unidos: vecinos que se llevan muy bien” El Mensajero (marzo 1997): Este diario en españoles publica en San Francisco, California, <http://www.pacificnews.org/jinn/>.

[5] Véase: Esmeralda Santiago y Joie Davidow, eds. Las mamis: Favorite Latino Artists Remember Their Mother. New York, NY: First Vintage Book Editions / Random House, 2001.

[6] Incluye además voces personales como la transformación morfológica de su propio apellido: Leguizam-berg (Freak 47).

[7]Dentro del discurso étnico, existe una cantidad considerable de trabajos sobre la obra yla ideología deRodriguez: Véanse: “Richard Rodriguez’s Hunger of Memory and New Perspectives on Ethnic Autobiography” (1996) de Antonio Márquez; “Richard Rodriguez’s Writings: An Account of Cultural Complexity and Search for Identity” (2002) de Angelika Soldan y Elizabeth Zavaletta; “Ethnic Authenticity, Class, and Autobiography: The Case of Hunger of memory” (1998) de Henry Staten; “Autobiography and Ethnic Politics: Richard Rodriguez’s Hunger of Memory” (1992) de Raymund A. Paredes y “Metaphors and Myths of Cross-Cultural Literacy: Autobiographical Narratives by Maxine Hong Kingston, Richard Rodriguez, and Malcom X” (1987) de Shirley K Rose. Este último compara las distintas aculturaciones de Richard Rodriguez, Hong Kongston y Malcom X. Dentro de los estudios comparativos, hay dos ejemplos importantes: “A Fugitive Catholicism: The Work of Richard Rodriguez, Dave Eggers & Czeslaw Milosz” (2004) de Paul Elie y “Lost in Nostalgia: The Autobiographies of Eva Hoffman and Richard Rodriguez” (2001) de Petra Fachinger. Dentro de las entrevistas publicadas, existen ejemplos muy diversos aparte de los ya mencionados. “The Journey of Richard Rodriguez” [con Ilan Stavans], “Richard Rodriguez on Being American” (2002) con Bill Moyers y “View from the Melting Pot: An Interview with Richard Rodriguez” (1997) con Scott London.

[8]Cuando era puertorriqueña fue traducida al español por la misma autora.

[9]Nina Torres-Vidal traduce Casi una mujer y El amante turco.

[10]Otras obras consideradas y consultadas son: Imagined Communities (1991) de Benedict Anderson, Latinos: A Biography of the People (2001) de Earl Shorris, The Hispanic Condition: Reflections on Culture and Identity in America (1995) de Ilan Stavans, Remaking the American Mainstream: Assimilation and Contemporary Immigration (2003) editada por Richard D. Alba y Víctor Nee, The Puerto Rican Nation on the Move: Identities on the Island and in the United States (2002) de Jorge Duany y el artículo “Huntington’s Fear” (2005) de Walter Mignolo.

[11] Obras adicionales consultadas son: El laberinto de la soledad (1950) de Octavio Paz, El colonialismo interno en la narrativa chicana (1994) de Manuel de Jesús Hernández-G., La frontera de cristal: Una novela en nueve cuentos (1995) de Carlos Fuentes, Chicano Controversy (2002) de Richard Guajardo, La ola latina: Cómo los hispanos escogerán al próximo presidente de Estados Unidos (2005) de Jorge Ramos, Nuestro ambiente (2006) de William D. Foster, Next Year in Cuba: A cubano´s Coming of Age in America, (2005) de Gustavo Pérez Firmat y Las mamis: Favorite Latino Authors Rembemer their Mothers (2001) editada por Esmeralda Santiago.

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