Gissel Ruiz LP 3

Gissel Ruiz

De Santa Marta, Colombia. Gissel Ruíz Bolaño, nació el 22 de mayo de 1.991 en Santa Marta (Colombia). Comunicadora social y periodista con énfasis en medios audiovisuales. Escribe pequeños textos desde los 12 años. Se ha destacado en la elboración de crónicas, reportajes, ensayos y artículos. Escribe poesía y actualmente está escribiendo un libro. Amante de la lectura, aficionada al cine, al arte y la fotografía.

  Poemario

Intermedio
Entre nuestro cielo y el de ellos,
Éramos dos luces sin suelo,
Un par de soles en secreto encuentro,
Un faro guiando un momento.

Entre nuestro cielo y el de ellos,
Éramos amantes sin tormentos,
Un tornasol y un terciopelo,
Un amor como el de los ciegos.

Entre tu cielo y el mío,
Hubo un fugaz destello,
De dos miradas sin encuentro,
De un adiós sin regreso.

Mácula
Era adicta a sus secretos,
Indagaba en su centro,
Revolviendo su misterio,
Me derretía por completo.

Con sus manías y sus miedos,
Mi utopía en destiempo,
Deshojaba el viento,
Besando mí recuerdo.

Fue la mirada ausente,
Lo que reveló a mi mente,
El reflejo de una memoria,
Extraviada en mi frente.

Domestico Bestias
Domestico bestias,
Con un reloj de arena,
Se esconden bajo sus fieras,
Insolencia e impaciencia.

Estatuas las rodean,
Destrozadas, egocéntricas,
Bajo un sol sin marea,
Como mar en las piedras.

Domestico bestias,
Sin jardines, ni azucenas,
Libres son de ser tormenta,
Presas de su obediencia,

¡Cruel es el mundo nuestro!
Las flores nos golpean
Y los dioses nos niegan,
Ahora las bestias no juegan.

En este valle de riqueza,
No hay amor, ni hay belleza,
No hay luna que ensordezca,
El sufrimiento de esas sirenas.

Intrínseco
Él estaba sentado,
Cómodo y desarmado,
Respirando el humo,
Del suspiro amado.

Con la mirada perdida,
Su alma dormida,
Movía sus manos,
Buscando su vida.

En esa silla,
El hombre sin causa,
Perdía su rutina,
En los ojos de manzanilla,
De una dama bonita.

Entrelazaba sus dedos,
En la lujuria de su chica,
Despidiendo pesares,
Declamando rimas.

Se gritaron un bostezo,
Tras un segundo incierto,
¿Era de amor o desprecio?
Hoy el hombre ha muerto.

Me transformas
Tiemblan mis manos,
Cuando te escucho,
Mientras te hablo.

Tu silencio inagotable,
Paraliza el viento,
Quema mis adentros.

Porque necesito amarte,
Quererte, olvidarte,
Aferrarme a ti,
Naufragar en tus mares.

Me transformas en tu sol,
En el sonido de tu risa,
En el sabor de tu boca,
En tu luna, en tu brisa.

Víveme
Lléname la vida de paradojas y
Aprenderé a amarte con locura,
Enamórate de mis mentiras,
Declama sobre mi alma poesía.

Déjame al alcance tus sueños,
Desgástame los labios de versos,
Invade mi amor de rutinas,
De costumbres y melancolía.

Que el amor en estos días,
No usa perdón, ni cielo, mi vida,
Se viste de ilusión, de arte y,
De poesía.

Clemente,
De flor latente,
Me envuelves de repente,
Hipnotizándome adrede.

Clemente,
Tan sútil y callado,
Me besas los párpados,
Al verte alado.

Clemente,
De cantos sin rima,
A cualquiera evocas,
A las flores decoras.

Clemente,
Mueve sus labios,
Endulza su boca,
Deleita poesía,
Revive mi vida.

Sin bocas
Parece que a estas deshoras,
Se agotaran mis pesares,
Los entusiastas, las vocales,
Se han marcado en los árboles.

Las caminatas incoherentes,
De los buscadores insensatos,
Angustiados de cordura,
Despreciados en lo alto.

Sin infortunio y sin prisa,
Tropiezan de buena vida,
Con el sol de un nuevo día,
Esperanzado en alegría.

Ciegos sin corazón,
Contemplando sin razón,
Gritándose en cielo,
Sin vocales contra el viento.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *