Ramón A. Rivera LP 3

Ramón A. Rivera

Nacido en Los Estados Unidos de padres dominicanos, Ramón es un escritor bohemio y sui generis de la prosa contemporánea. Ramón obtuvo una licenciatura en administración de empresas en la misma República Dominicana donde vivió gran parte de su vida. Su pasión siempre ha sido la poesía en verso blanco. Padre, hijo, amigo, Ramón se considera un precursor de los poetas que no sólo escriben para los demás, sino para conocerse a sí mismo a través de sus empuñadas letras.

Colección de poesías

Poema I
Fui éxtasis. Fui fecundación. Fui creación.
Fui la razón de la transformación de su cuerpo.
Tuve pies, manos, ojos, un corazón y un alma.
Tuve sueños y muchas ansias de ver su cara.
Algún día hubiese podido cuidarla, defenderla, hasta matar por ella.
Sin embargo, ella hoy ya tomó una decisión y ni me consultó.
Hoy me mata ella a mí. Hoy soy aborto.

Poema II
Te regalo:
El cadáver de una rosa marchita.
El casquillo de un beso perdido en el viento.
La hipotermia de un abrazo congelado en el tiempo.
Las migajas de una fantasía roída por esta realidad.
Las cenizas de un amor que ayer me quemaba, y que hoy es consumido por tu ausencia.
Mi dolor entumecido.
Mi vida muerta.

Poema III
El llega temprano y tarde se va.
Hasta me ha dado por pensar que a su casa no desea ni siquiera regresar.
Como si nadie le aguardara, como si nadie le extrañara.
La mirada ida como perdida en un vacío.
Al parecer nada le preocupa, nada le duele.
Su ropa desgastada y mal oliente, como si no se aseara en meses.
No quisiera yo estar atrapado entre sus huesos.
Me asfixia tan sólo imaginarme respirar su aire muerto.
Qué tan espeluznante o asombroso puede resultar habitar en su mente, brechar sus recuerdos y revisar su pasado en busca de viejas emociones. Si es que alguna vez sintió… O peor aún, si se cansó de sentir.

Poema IV
Bésame con pasión; chupa y muerde mis labios que un poco de sangre nos sabrá a miel…
Bésame con locura; hasta que los dientes pierdan su esmalte y nuestras lenguas se anuden…
Bésame sin descanso, respiremos un mismo aliento, ahógame en tu saliva e ilumina mi boca con el cielo raso de la tuya…
Bésame a fuego lento; hasta que nos dé calor, hasta hervir las ganas.

Poema V
Siempre que fumas, aniquilas poco a poco el aroma de tu esencia de mujer; yo que siempre deseo oler el aire que despide de tu delicada piel. Siempre que fumas, tu aliento es como veneno eructado por la nicotina en tu cuerpo; yo que siempre anhelo respirarlo, pero fresco… exquisito… tibio.
Siempre que fumas, lo pálido de tus labios y lo gris de tus dientes, testifican la muerte lenta de tu organismo. Ya no me embeleso con tu sonrisa como antes lo hacía, y el sabor de tu boca ya no deja mucho que desear que digamos. Siempre que fumas, hay una parte de mí que por ti se va muriendo.
Yo que siempre deseaba ser tu vicio favorito, y que en vez de matarte, te diese vida.

Poema VI
Al romperse nuestro beso y desarmarse nuestro abrazo de despedida, vi cómo el viento acariciaba tu largo pelo, y cómo la bufanda adornaba tu cara.
A pesar de tu abrigo de invierno, tu bolso de asas y tus botas de leather, pude percibir tu seguridad y plomo al caminar. Así te perdiste entre la multitud de cuerpos que decoraban la acera. Me sonreí y luego marché.

Poema VII
Eres esa dulce brevedad de mi tiempo bien invertido, el atardecer de mis días, el amanecer de mis noches.
Tu compañía es la calma detrás del silencio que viene con la paz que arropa a mi alma.
Así como también la causa y efecto de mis horas más negras, la incertidumbre de lo que en muchos momentos fue certeza.
Eres también el tiempo malgastado, pero de alguna forma u otra, contigo la contradicción tiene sentido.

Poema VIII
En algún momento a lo largo del trayecto nos perdimos.
Nos soltamos de la mano lentamente sin percatarnos de que ya caminábamos en direcciones opuestas.
No éramos prioridad el uno para el otro y cuando eso pasa por más esfuerzo que se haga por sobrellevar la ilusión, está marchita.
Y lo marchito nunca vuelve a tener vida.

Poema IX
En el más estrecho y obscuro rincón de mi corazón, en el cual desnudo ahora mismo me encuentro…
Donde el sentimiento más profundo de mi soledad no toca fondo…
Donde la única compañía es sólo el eco de mi voz…
Donde yo mismo me busco y nunca me encuentro…
Donde no existe el tiempo, no obstante todo se vale…
Donde sólo existe una puerta que da a mi alma, pero que necesito de ti para encontrarla…
Ahí te espero.

Poema X
Un país rebelado exige de vuelta los colores de su bandera desde que te fuiste.
Una ciudad preñada de oscuridad reclama el parto brillante de tu luz.
Una casa hueca -llena de nada- se alimenta de los escombros de tus recuerdos.
Una habitación atrapada entre las telarañas de mis fantasías, brota éxtasis de amargura.
Un cuerpo caducado por la soledad y torturado por el masoquismo del extrañar, pide que le devuelvas la vida.
Un alma marchita, envejece y se extingue por la ausencia de su gemela.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *