Francisco Álvarez Barreiro LP 3

Álvarez Barreiro, Francisco (16 ?–17 ?)

Francisco Álvarez Barreiro traveled from Spain to New Spain in the company of Viceroy Marqués de Valero (1716–22). Shortly after his arrival in the New World, Álvarez Barreiro was appointed military engineer for the expedition of Governor Martín de Alarcón, charged with founding religious, military, and civilian settlements on the San Antonio River and the resupply of missions in East Texas. According to his own testimony he assisted in the construction of the chapel for San Antonio de Valero Mission.

In 1720 Álvarez Barreiro was apparently obliged to return to Spain under a general order, which stated that Spaniards with wives in Spain should return there. However, by 1724 he was back in Mexico. In that year he began his most important work as surveyor, map maker, and experienced engineer for a massive inspection of northern New Spain (1724–28), carried out by Brigadier General Pedro de Rivera y Villalón.

Álvarez Barreiro left the capital on November 21, 1724, on a trek that eventually covered nearly 7,000 miles. The inspection began at Zacatecas and progressed to all presidios in northern New Spain. Prolonged stopovers were often necessary in order for him to complete his surveys and maps. Rivera completed his tour of inspection in Texas in the latter months of 1728. In all, Álvarez drafted six maps, five of which are located in the Archivo General de Indias. From presidio La Bahía, he spent thirty-five days exploring the coast and land that lay between it and the Neches River. His efforts represented “the most comprehensive reconnaissance of the upper Texas coast yet achieved.” The resulting map, entitled Plano, corographico é hidrographico, is preserved in the British Museum. While it repeats a few errors, such as the misconception that the Guadalupe River flows into Matagorda Bay, its accuracy in other respects is surprising. Contained within it are the configuration of the coast, some rivercourses, and Indian villages and Spanish settlements.

In Álvarez Barreiro’s final landmark survey, he recorded logging 363 leagues, or about 944 miles. He rejoined the Rivera inspection caravan at San Juan Bautista on December 23, 1728. There he received a new assignment, after which he disappears from known historical records.

Donald E. Chipman

(http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/falaa)

Descripciones de las Provincias Internas de esta Nueva España

Descripciones de las Provincias Internas de esta Nueva España, que sirven para la más clara inteligencia de los Planos o Mapas que las acompañan.

Se determina el número de naciones existente en cada provincia y el de los indios de los dos sexos de que se componen sus pueblos frutos, que en sus territorios produce cada una de ellas con las maderas, animales y sus temperamentos, hechas de orden del excelentísimo señor virrey, gobernador y capitán general de estos reinos, por don Francisco Álvarez Barreiro, teniente coronel de infantería e in¬geniero en jefe de la provincia de Texas, en conformidad del capítulo 29 de las instrucciones que por su excelencia se le dieron al brigadier de los reales ejércitos don Pedro de Rivera Villalón, guardando el ingeniero para la demarcación de todos los territorios de ellas, sus fronteras con las naciones bárbaras y costas de sus mares, las órdenes que le fueron ministradas por el dicho brigadier siguiendo en él todo la misma preferencia y orden que se observó en la visita e inspección general que es la siguiente practicada en todos los presidios internos.

PLANO NUMERO I

Demuestra la provincia del nuevo reino de Toledo y San Joseph del Nayarit en toda su extensión con la parte de las fronteras de las provincias de la Nueva Galicia y Nueva Vizcaya, con quienes está contigua y por no haber en esta provincia población de españoles alguna, se explica su inteligencia en las dos marcas o señales o que denotan los presidios de su majestad y los pueblos de los indios de la obediencia y lo de más digno de reparo se observa en esta descripción siguiente:

Descripción de la provincia del nuevo reino de Toledo y San Joseph del Nayarit

Hállase situada esta pequeña provincia entre los 21 y 23 grados de latitud boreal, y entre los 261 y 269 de longitud al respecto del meridiano, tomado en la isla de Santa Cruz de Tenerife, y su capital que es la Mesa del Tonat, o Sol, en 22 grados y 23 minutos de latitud norte y en 262 de longitud y por consiguiente en la ciudad de México se halla al este cuarta al sudeste, oeste cuarta al noroeste a distancia de 210 leguas calculadas por la distancia aérea. Con la de Zacatecas se halla al este cuarta al nordeste, sur sudoeste a distancia de 60 leguas y con la de Guadalajara se halla noroeste sudeste a la distancia de 70 leguas.

Entiéndese sólo lo poblado de esta provincia por el rumbo del nordeste, su¬doeste el espacio de treinta y tres leguas que median entre el pueblo de San Juan de Peyotán y los de San Pedro y San Juan en el paraje que llaman Santo Domingo de Ixcatán; y por el opuesto noroeste, sudeste, veintiocho leguas que dista el pueblo nuevo de los Dolores del de Guaynamota, siendo los más distantes de la capital, como demuestra el plano; y todo lo demás contenido en su districto es tierra quebrada de montañas y peñascos incapaz de poblarse.

Experiméntanse en esta provincia los temperamentos frío, templado y caliente, y no según la razón de su más o menos latitud que debía ser la de la mayor preferencia, sí por la disposición de los terrenos, circunvalados de cerros y mon¬tañas, por cuyo impedimento no pueden circular los vientos.

Nada persuade más la falta de tierras que puedan producir semillas para el beneficio de los indios y habitantes de esta provincia, que lo árido de su contenido; y sólo en los contornos del pueblo de Santa Teresa se pueden formar algunas labores, a costa del desmonte preciso que se habrá de hacer en el Pinar. En todos los demás pueblos se siembra poco y con el riesgo de la contingencia de las avenidas de las aguas de los ríos, en cuyas márgenes siembran los indios desestimando la pérdida de su trabajo, los más de los años a trueque de conseguir algún alimento preciso para la conservación de la vida y sólo se producen semillas de maíz y frijol.

De la aridez de la tierra proviene la esterilidad de animales de todas las especies que se hallan en las demás provincias, por haber asegurado la experiencia, no haberse encontrado más que algunos venados y lobos, siendo la mayor parte de estos de color blanco.

La infecundidad de la tierra de esta provincia la desairó la divina providencia con haber criado en ella para la conservación de los gentiles, las especies de árboles frutales siguientes: ciruelas, guamichiles, zapotes, duraznos, albérchigos, plátanos y otros de menos substancia que sirven de la parte de mayor alimento a aquellos individuos; y para las fábricas de lo que se hubiese de edificar excelentes: pinos, robles, encinos, álamos negros y blancos, mezquites, guisaches, quiotes, palmas, cedros (aunque pequeños), carrizales de caña y otates, con otros árboles de que no se tiene conocimiento.

Que destilan gomas amarillas y blancas, con que se curan heridas por grandes que sean, hállase también mucho palo de brasil para tinturas, y diversas hierbas de que la necesidad ha hecho experiencia y encontró ser medicinales. En todos los ríos y arroyos de consideración hay copia de pescados, róbalos, bagres, bogas, sardineta y pitontes, y en los más caudalosos muchos caimanes y en algunas montañas de sus territorios se han registrado minerales al parecer de corta ley.

Todos los indios de esta provincia están debajo del justo y suave dominio de su majestad, reducidos a la política y congregados en sociedad en los pueblos que prefine el plano, son los más de ellos gentiles, más como en el tiempo en que practicó la visita general de sus presidios el brigadier don Pedro de Rivera Villalón, apadrinó en bautismo y casamiento al indio principal y cabeza de la provincia, llamado El Tonati, hoy don Juan de Acuña Tonati, y al mismo tiempo a su imitación lo ejecutaron otros, no se debe dudar de la más breve reducción de todos ellos a la santa fe, contribuyendo a este fin su docilidad y frecuente trato que tienen en las fronteras de la Nueva Galicia y Nueva Vizcaya con el incesante desvelo de los reverendos padres, ministros de las misiones de la Compañía de Jesús que administran.

De solas dos naciones se componen los pueblos de esta provincia que son cocas y tecoalmes, siendo esta última nación de muy corto número por reducirse sólo a un pueblo que es el de San Pedro en Ixcatán; pero es de más valor, aspecto, disposición y aplicación que la de los coras y el número de las dos, en los dos sexos, es de tres mil seiscientas ochenta y tres almas. Pertenece por lo que mira así, al gobierno eclesiástico, como al político, al obispado y audiencia de Guadalajara. Y es fecha esta descripción en la Mesa del Tonat o Sol, cabecera de la misma provincia en 2 de abril de 1725.

PLANO NUMERO 2

Demuestra el reino y provincia de la Nueva Vizcaya con sus fronteras que hace con las provincias internas, por hallarse situada en el centro de ellas, y las que tiene con las naciones de gentiles y apóstatas, sirviendo de explicación para su más perfecta inteligencia las cuatro marcas o señales que se perciben en la tarjeta y corresponden para la demostración de ciudades, villas, reales de minas, presidios de tropas al sueldo de ‘su majestad, pueblos de indios de la real obediencia y rancherías de los gentiles que no tributan vasallaje o sean indiferentes o enemigos y por dichas marcas o señales se tendrá presente lo mismo que denotan en los planos de las demás provincias, siendo lo más particular de la Nueva Vizcaya lo que produce la descripción que sigue:

Descripción del Reino y Provincia de la Nueva Vizcaya

Está situada esta provincia entre los 22 y 32 grados de latitud boreal, y entre los 255 y 271 de longitud al respecto del meridiano propuesto, tomando el principio de su altura de polo en los 22 grados y 37 minutos en que desemboca el Río de las Cañas en el Mar del Sur, y terminándola en el real presidio de San Felipe y Santiago de Janos de que se sigue hallarse muy pocas de sus poblaciones en la zona tórrida y todas las más en la boreal templada: toma el ascenso de su longitud en los pueblos de la Concepción de los Tubares, Chínipas, Moris y Maicoba entre los 257 y 258 grados y se prolonga hasta la villa de Santiago del Saltillo situada entre los 270 y 271 en que consiste toda su extensión.

Corta la Sierra Madre a esta provincia noroeste sureste, dividiéndola en dos hemisferios o regiones distintos y opuestos temperamentos por ser el de la parte del oeste de la sierra, inmediato a la costa del sur, caliente y el de la banda del este templado. Y todo el grande espacio que ocupa la sierra tanto en las cumbres, como en las cañadas según su más proporcionada disposición es tierra fría en extremo por causa de las nieves y vientos que la combaten en todos tiempos. Dilátase esta sierra sin intermisión desde la provincia del Nayarit hasta introducirse en la de Sonora por las partes de los pueblos de Maicoba, Tutuaca y Yepómera.

La parte del este de ella, que comprende los territorios de la ciudad de Durango, villa del Saltillo, Parras, Parral con todos los reales presidios, junta de los ríos del Norte y Conchos, villa de San Felipe el Real o Chihuahua, Cusihuiriachic, en los valles de San Buenaventura y Casas Grandes, goza de temperamento templado y es fértil y abundante por las semillas y frutas que produce de trigo, cebada, maíz, frijol, habas y toda especia de legumbres, brevas, higos, melocotones, albérchigos, duraznos, peras, manzanas, membrillos, granadas y uvas, de que se hace copia de vino y aguardiente en el pueblo de Santa María de las Parras y alguna en Durango, y las hortalizas necesarias y por la cualidad y muchedumbre de pastos para la cría de caballadas, muladas y demás ganados mayores y menores.

La banda del este de la sierra que es temperamento ardiente, como queda dicho, no produce trigo y este defecto se hace insensible en toda la tierra de la costa del sur, por el particular beneficio con que la generosidad de la sierra les subministra los frutos con excesivo retorno en las semillas de maíz y legumbres y por la facilidad que hay para conducir harinas cuando la necesidad pide este alimento.

Encuéntranse en sus montes poblados de toda suerte de árboles, diversidad de animales: tigres, leones, mapaches, javalines, venados, osos, berrendos, tejones, gatos monteces, onzas, coyotes, lobos, zorras, ardillas, liebres y conejos. Y en sus ríos de las especies de pescados que se dijo en el Nayarit.

Todo el ámbito de esta provincia es un mineral continuado habiendo dado la evidencia más cierta para que no pueda dudarse lo que se ha demostrado con la experiencia que en cuantos cerros se ha trabajado, se consiguió hallar metales de más o menos ley. Y aún con ventaja en la Sierra Madre en la que se hallan situados los dos reales de minas de Urique y Batopilas en cuyas minas se encontraron grandes porciones de plata virgen sin necesitar de beneficio percibiéndola en estos tiempos la vista y sólo obstan los impedimentos de la gran dureza de su panino y la destitución de caudales en sus moradores.

Las naciones de indios que habitan los pueblos de la Vizcaya son las treinta siguientes: coras, tepehuanes, xiximes, xixies, tubares, borogios, tarahumaras, pimas, nuris, babos, arigames, atapobondas, conchos, chisos, otaquitatomes, mametes, julimes, tapalcomes, janos, jocomes, sumas, mesquites, cacalotes, conejos, pojalmes, chinarras, poaxacmes, hoposmes, cíbulos, pudicas y sisimbres, advirtiendo que algunas naciones de ésta lo más principal de ellas pueblan otras provincias. Y otros aún son gentiles como los sumas y sisimbres.

Y habiéndose averiguado el número de las personas en los dos sexos y de todas edades se hallaron existentes cincuenta y una mil novecientas y diez. Teniendo todas las naciones número muy inferior al respecto del de la nación tarahumara pues sólo ésta compone el de treinta y siete mil quinientas veinte y tres almas, proporcionándose en algún modo con la tarahumara con la tepehuana por ser las más considerables y las que pueblan la Sierra Madre desde el pueblo de San Miguel de Yonora situado a la orilla del río de San Pedro de Guadiana hasta el de Yepómera cerca de San Buenaventura, por el mismo rumbo que corre la sierra hallándose los tarahumaras situados al noroeste y los tepehuanes al sudeste.

Toda la jurisdicción de la Nueva Vizcaya pertenece por lo eclesiástico al obispado de Durango a la reserva de la villa del Saltillo que está asignada al de Guadalajara; y por lo que mira a lo político, toda ella a la audiencia de la Nueva Galicia.

Fecha en la villa de Santa Fé, cabecera del reino y provincia del Nuevo México en 23 de agosto de 1726.

PLANO NUMERO 3

Demuestra el reino y provincia del Nuevo México con la parte que hace frontera con la Nueva Vizcaya por el rumbo del sur, y por los demás las tiene con naciones de indios gentiles, indiferentes algunas y demás enemigas correspondiendo la explicación para su inteligencia en el todo a las marcas o señales expresadas en el plano de la Vizcaya, y las particularidades que se observaron a la vista en sus territorios son las que contiene la descripción siguiente:

Descripción del Reino y Provincia del Nuevo México.

El reino del Nuevo México es la provincia en que terminan los dominios de su majestad en esta América septentrional, y hállase situada entre los 31 y 38 grados de latitud boreal y entre los 258 y 262 de longitud y más inmediata al polo ártico, que todas las demás provincias hace su división con la Nueva Vizcaya por el rumbo del sur en el paraje que llaman las Boquillas y por todos los demás rumbos tiene sus fronteras con naciones de indios gentiles.

Son los territorios de esta provincia los más despejados llanos, amenos y fecundos de cuantos se han registrado en el progreso de la visita general y en todo más semejantes a los de Europa, contribuyendo a la mayor fertilidad de la tierra los ríos y arroyos que expresa el plano mostrándose más generoso en este beneficio el Río del Norte el cual introduciéndose en ella a poco más de tres leguas a la banda del oeste del pueblo de San Gerónimo de los Taos la divide en dos partes. Y siendo la tierra de sus riberas llana se logra la conveniencia de todas las sacas de agua necesarias, así a las poblaciones de los españoles como a los pueblos de los indios situados en sus márgenes ofreciendo la disposición de la tierra y del río esta misma utilidad en todo el espacio de tierra despoblada desde el real presidio de El Paso hasta el pueblo de la Isleta situado a la parte del oeste del río, siendo éste el más proficuo entre cuantos se han demarcado y haciéndose particularmente específico entre todos. No sólo por las circunstancias referidas sino también por hallarse sus riberas pobladas de frondosas alamedas y producir pescados extraordinarios y no vistos en los demás, como cazones, truchas, aujas, lobos, marinos y otros que no se conocen con perfección.

Sus tierras son de mayor crasitud y más productivas de todas semillas y hortalizas que las de las demás provincias de la Nueva España como lo acreditan las crecidas cosechas tanto en las tierras y labores sujetas al riego cuanto en las de temporal cuya evidencia se percibe en los pueblos de Pecos, Galisteo, Acoma y Zuñi donde los indios en renumeración del continuo desvelo en el cultivo de sus tierras, reciben la correspondencia de su afán en considerables cosechas sin más agua que la que les ministra el cielo.

En esta provincia se observan los temperamentos frío y templado, éste desde el pueblo de San Juan corriendo al rumbo del sur hasta el real presidio de El Paso en el que se hace más suave. Y en su cabecera que es la villa de Santa Fé y en los pueblos de Taos, Pícuris y Pecos se experimenta suma frialdad sin que se pueda afirmar haber tres meses al año con seguridad de verano templado porque el calor nunca se hace sensible.

Tienen sus montes excelentes maderas de pino, álamo blanco, roble, encino y sabinos que por lo próximo a sus poblaciones son conducidas con facilidad para las fábricas y por lo que toca a animales los mismos que se dijo en la Vizcaya.

Han trabajado algunos minerales en tiempos pasados entre los dos pueblos de Santo Domingo y Galisteo y conociendo la escasez de ley y que todo lo más declinaba en cobre sin dar para el costo los abandonaron.

Las catorce naciones de indios picos, tiguas, mansos, queres, zuñis, o alonas, jémez, teguas, apaches, navajoes, moquis, taos, pícuris, tanos, pecos y sumas son los que habitan los veinticuatro pueblos de esta provincia llegando al número de almas de nueve mil seiscientas cuarenta y siete. Son los indios de mejor proporción y aspecto que los mexicanos y demás naciones intermedias y siempre andan vestidos y calzados así hombres como mujeres. Son de grande aplicación al trabajo y no sólo las mujeres tejen mantas de lana y algodón para su uso, sino que los hombres lo ejercen cuando es el tiempo de las nieves y no trabajan en las tierras de que proviene el que sean estos indios todos ricos, teniendo el que menos lo necesario para pasar la vida humana, así de víveres como de herramientas y aperos para el cultivo de sus tierras y ganados mayores y menores teniéndose por infeliz al indio que no camina a caballo. No conocen la embriaguez y sobre todas las buenas costumbres se han visto en ellos guardan inviolablemente la laudable antigua (con que fueron instruidos de los primeros ministros) de saludar así a los españoles como así mismos con el dulcísimo nombre de Ave María.

Las casas de la habitación de estos indios merecen particular atención por no ser jacales, como en los pueblos de las demás provincias por ser unos cuarteles fuertes cubiertos de azotea de tres altos el que menos y algunos de cinco bien construidos por lo que toca a sus murallas sin puerta alguna en la superficie inferior, teniendo por conveniente subir al primer alto por escalas que de noche las introducen en los altos, a fin de resguardarse con seguridad del acometimiento de las naciones enemigas con quienes se tiene la guerra. Y generalmente estos cuarteles están los unos al frente de los otros para poderse flanquear con acierto sin que los enemigos puedan mantenerse en el intervalo.

Los indios de los pueblos de esta provincia concurren en unión de las tropas arregladas de los presidios para hacer las campañas que se disponen contra las naciones de indios enemigas y cada pueblo apronta el número que se le ha prefinido por el gobernador sin que se le subministre cosa alguna de cuenta de la real hacienda llevando por si mismos bastimentos, caballos y armas y sus efectos han hecho patente su fidelidad.

No se halla declarada por su majestad la jurisdicción eclesiástica de esta provincia a qué obispado se va pertenecer no obstante que el obispo de Durango tomó posesión de la parte del presidio de El Paso y pueblos inmediatos como prelado más próximo e inmediato a ella.

Y fue fecha esta descripción en el real presidio de Sinaloa y villa de San Felipe y Santiago, cabecera de la provincia de su nombre en 12 de enero de 1727.

PLANO NUMERO 4

Demuestra las tres provincias de San Juan de Sonora, San Ildefonso de Ostímuri y San Felipe y Santiago de Sinaloa, situadas al este de la Nueva Vizcaya terminando su extensión por este rumbo en la costa del canal de la California común a todas tres, explicada su inteligencia con las propias marcas o señales de la Nueva Vizcaya y lo demás que conviene expresar se propone en la siguiente descripción:

Descripción de las Tres Provincias de Sonora, Ostimuri y Sinaloa

El contenido de estas provincias es el espacio de tierras que media entre el canal de la California y el reino de la Nueva Vizcaya teniendo al oeste de esta provincia su verdadera situación entre los 25 y 32 grados de latitud boreal y entre los 25r(sic) y 259 de longitud entre cuyos términos existen todos sus meredianos al este, oeste, norte, sur.

El temperamento de estas provincias es caliente y templado, sin que el caliente (que es más propio) de la de Sinaloa produzca los efectos nocivos de demasiadas enfermedades, ni más eficaz potencia en los animales ponzoñosos que generalmente molestan en las alturas de 19, 2o y 21 grados en los parajes de Compostela, Santipaqui y otros intermedios, ni el templado de que goza la mayor parte de la provincia de Ostímuri y toda la de Sonora, declina en demasiada frialdad aún cuando el sol se halla en el trópico opuesto de Capricornio de que se infiere ser su clima favorable y benigno para la conservación de las gentes.

La cualidad de la tierra de la provincia de Sonora es más que mediana para la producción de frutos en todo género de semillas, excediendo con gran ventaja a la de Ostímuri y ésta a la de Sinaloa por no producir las tierras de ésta trigo; más en contraposición de este defecto logra siempre más abundante la cosecha de algodón y caña dulce que las otras en que también se dan estos frutos. Introdúcese en estas provincias la Sierra Madre por el este de ellas por los parajes de Yepómera,_Maicoba y Batopilas mas no monstrando tan elevadas cum¬bres y serranías como en la Tarahumara y Tepehuana por descaecer de la mayor parte de ellas, formando valles y tierras llanas y más cómodas para siembras y pastos y para que sus caminos y veredas se hagan más practicables.

Aunque en estas provincias no se hallan tan abundantes maderas como en las demás que se han reconocido en el discurso de la visita no carecen de cuantas se pueden desear para la construcción de iglesias, casas y demás oficinas por hallarse poblados algunos de sus montes y las riveras de los ríos de álamos, fresnos, nogales, güeritos y otros además de los pinos que hay en algunas serranías con los animales de todas especies y en todos los cerros y montañas se encuentran metales en el mismo modo que en la Vizcaya.

Habitan los pueblos de las tres provincias las once naciones de indios que siguen: ópatas, pimas, sobas, eques (vulgo eudeves), tubares, yaquis, toros, chisos, mayos, seris y tepocas y hacen el número de veinte y una mil setecientas sesenta y cuatro almas de todas edades y sexos. Pertenece su districto por lo que mira al gobierno eclesiástico al obispado de Durango y en cuanto a lo político a la audiencia de la Nueva Galicia.

Y es fecha en el real presidio de San Pedro del Gallo, gobernación de la Nueva Vizcaya en 2o de junio de 1727.

Nota primero que habiendo llegado a la noticia del excelentísimo señor mar¬qués de Casafuerte, virrey, gobernador y capitán general de estos reinos que algunos individuos de la provincia de Sonora (contraviniendo a lo que disponen las leyes reales) en unión de los indios gentiles seris y tepocas que habitan la tierra intermedia entre los ríos del Pitiquín y el de Caborca en la costa del canal de California cursaban sigilosamente la pesca de algunas perlas en un placer in¬mediato a dicha costa usurpando el quinto perteneciente al real haber. Resolvió su excelencia para suprimir enteramente tan intolerable fraude se pusiese este real derecho por asiento en la persona que hiciera la postura más favorable en beneficio de la real hacienda como con efecto se ejecutó en año pasado de 1729 en la cantidad de tres mil setecientos y ochenta pesos anualmente.

Nota segundo que aunque en cumplimiento de las órdenes que se me dieron para la demarcación de las provincias internas se incluye la provincia de Culiacán y de hecho fue demarcada y el plano que demuestra su situación y poblaciones es el mismo de la Nueva Vizcaya como de él se percibe, con todo pareció conveniente no hacer descripción de esta provincia inserta en la de la Vizcaya por no producir sus territorios los frutos que aquella y por ser su vecindario tan diminuto que la villa capital nombrada San Miguel de Culiacán sólo se compone de cincuenta y nueve familias de españoles, mestizos, negros y mulatos y los veinte y tres pueblos de su jurisdicción casi despoblados por no haber encontrado en todos ellos más que trescientas noventa y siete familias de indios y en todo es uniforme esta provincia a la de Sinaloa por lo que mira a temperamento y frutos.

PLANO NUMERO 5

Demuestra el contenido de las dos provincias del Nuevo Reino de la Extremadura o Coahuila y el Nuevo León con las fronteras que tienen con la Nueva Vizcaya y naciones de indios gentiles que habitan sus contornos correspondiendo la explicación para su inteligencia sin diferencia alguna a las mismas marcas y señales citadas y lo particular de ellas se manifiesta en su descripción que sigue:

Descripción de las dos provincias del Nuevo Reino de Extremadura o Coahuila y del Nuevo León.

Hállase la situación de estas dos provincias entre los 23 y 31 grados de latitud norte y entre los 269 y 272 de longitud al respecto del meridiano dado para todas y en la zona boreal templada con diferencia de 30 minutos. Siendo de las provincias internas que se han demarcado, las más situadas al rumbo del norte respectivo a la ciudad de México.

El temperamento en las dos provincias se reconoce con particular desigualdad por ser el de Coahuila templado y benigno atribuyéndose así a la alguna altura de polo en que está más situada como a la limpieza de sus territorios. El del Reino de León es bastante ardiente, pudiendo proceder de ser sus tierras montuosas. De lo próximo de la costa del seno mexicano. O de la interposición de una elevada sierra que corriendo norte sur, embaraza la circulación y curso de los vientos por la banda de este y separa todas las más de sus poblaciones de las de la Nueva Galicia y Nueva Vizcaya situadas al este de ella. Y por esta razón la constituye de distinto clima del que favorece a otras en igual paralelo.

La fertilidad de las tierras de Coahuila excede sin comparación a la del de León, así en la ventaja de sus frutos y semillas, como en la cualidad substancial de ellas. Y en la cosecha de trigo de que carece el reino de León. Excediendo éste a Coahuila en los pastos para ganados mayores y menores. Y en las maderas de que tiene mayor abundancia. Hállanse en todas dos provincias las mismas especies de animales que se dijo en la Vizcaya.

En ambas provincias hay minerales en el mismo modo y frecuencia que en la Vizcaya sin que al presente se use de este beneficio más que en el real y minas de San Pedro de Boca de Leones de la gobernación del Nuevo Reino de León.

De todos los pueblos de las dos provincias no se pudieran formar dos en competencia o al respecto de los de la Tarahumara, Nuevo México y Sonora por reducirse los indios de misión de la provincia de Coahuila sólo al número de ochocientas y quince personas de todas edades. Y el de los del Nuevo Reino de León al de seiscientas y cincuenta siendo los individuos de una y otra provincia de la pluralidad de las naciones siguientes:

pacpoles, cacquites, ocanes, payaguanes, cíbulos, canos, catujanes, pa¬coches, apes, colorados, ovayas, tobosos, sixames, sillanguayas, sadu¬janes, siauses, pitas, paquasin, pampopas, pajalatames y carrizos, éstos habitan en Coahuila y en el de León, los vocarros, xanambres, gualaguises, borrados, pelones, posuamas, zalayas, malahuecos, pitisfiafulis, guachichiles, tajaguiches, alazapas, pajaltoes.

Parte de ellos de vestigios de naciones casi extinguidas con la guerra y parte de naciones gentiles que se vienen por algunos meses a las naciones y se restituyen al cuerpo de su nación cuando lo hallan por conveniente.

Son las dos provincias por lo que mira a la jurisdicción eclesiástica de las asignadas al obispado de Guadalajara y por lo perteneciente a lo político al superior gobierno. Fue fecha en la ciudad de San Luis Potosí provincia de la Nueva España en 2 de junio de 1728.

PLANO NUMERO 6

Comprende en punto menor todos los antecedentes planos con toda la tierra que se halla situada entre los 21 y 41 grados de latitud norte y entre los 250 y 285 de longitud según o al respecto de nuestro primer meridiano tomado en el Pico de Teide de la isla de Santa Cruz de Tenerife, así la perteneciente a lo que se extienden los reales dominios de su majestad, como la que cursan y poseen las naciones de indios gentiles con todas las costas de sus mares, canales, lagunas y ensenadas. Habiéndome sido ordenado este método por el excelentísimo señor marqués de Casafuerte, virrey, gobernador y capitán general de estos reinos a fin de que el rey nuestro señor (Dios le guarde) pueda tener (a un tiempo) presente la disposición de todos los presidios de las provincias internas y la que pueda convenir a la real inteligencia sobre el estado en que se hallan las naciones de indios que no obedecen sus justas y suaves leyes, conexión que tienen unas provincias con otras y situación de sus capitales y principales poblaciones verificándose la explicación de todo en la tarjeta del plano con diferentes marcas o señas para su comprensión. Y porque fue necesario incluir la iniciada provincia de los Texas para determinar los meridianos en que subsisten sus presidios sin que haya en ella otras poblaciones ni vasallos, se exponen sus particulares en la breve descripción siguiente:

Descripción del Nuevo Reino de Filipinas (Texas) y Provincia de los Texas

Hállase situada esta provincia entre los 26 y 32 grados de latitud boreal, que es el diámetro que tiene desde el desemboque del Río de Medina den el mar del seno mexicano) hasta la lomería que la divide de la tierra de los apaches por el rumbo del norte-sur y entre los 272 y 286 de longitud, tomando ésta su ascenso en el mismo Río de Medina y terminándolo en el de San Andrés de los Caudachos (al que los franceses llaman Rivera Rouge) y éste la separa de la contigua colonia de la Louisiana habitada y establecida por los franceses de pocos años a esta parte.

El temperamento que se advierte en esta provincia es muy semejante al de la Europa por ser el frío bastantemente sensible en el tiempo de nieves. Y el calor a proporción cuando se acerca el sol al trópico de cáncer; haciéndose en esta estación particularmente insoportable en la costa que hace con el seno mexicano, a que coadyuva la plaga de mosquitos que en aquel tiempo mayormente se experimenta.

En todo el espacioso ámbito de los territorios de esta provincia se pueden hacer siembras de maíces y legumbres y desde los 31 grados hacia el norte, trigo, por haberse comprobado con la experiencia. Y son tan fecundas sus tierras que sin el beneficio del riego muestran la fertilidad en sus campañas en utilidad de los gentiles que las cultivan. Siendo lo más digno de reparo que en todo el vasto término de esta provincia, no se encuentre serranía, cerro ni montaña alguna, ni loma a que no se pueda subir a caballo a brida batida y aunque toda la mayor parte de su tierra es un monte continuado, es éste tan claro que ministra toda facilidad para transitar aún en caso de no haber camino, ni vereda. Y en estos montes hay de cuantas especies de árboles tiene la Europa menos hayas.

Y por no hallarse esta provincia establecida radicalmente ni tener poblaciones más que los tres presidios de los Adays, San Antonio y Nuestra Señora del Loreto, ni tampoco más pueblos de indios que los dos inmediatos al real presidio de San Antonio, habitados por algunos indios de las naciones payayas, mezquites y aguestayas, cuyo número no excede de doscientas cuarenta y tres personas de todas edades. Se omite mayor digresión.

Fecha en el real presidio de San Juan Bautista del Río Grande del Norte, gobernación de la provincia de Coahuila, reino de Nueva Extremadura en 28 de diciembre de 1727. Las referidas descripciones de las provincias internas, fueron separadamente hechas en los parajes que se expresan y ahora coordinadas en esta disposición por la superior del excelentísimo señor marqués de Casafuerte, virrey, gobernador y capitán general de estos reinos en la ciudad de México en 1o de febrero de 1730.

Francisco Álvarez Barreiro

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