Armando Miguélez

Miguélez, Armando – Antólogo

Armando Miguélez (Santibáñez de la Isla, León, España). Fundador del Academic Language Institute (A.L.I) de Alicante, España. Lleva estudiando la herencia chicana desde la década de 1970 y es uno de los pioneros de los estudios chicanos en España. Su tesis doctoral -”Antología histórica del cuento chicano literario, 1877-1950”- es uno de los trabajos más extensos y citados sobre la cuentística chicana anterior al Movimiento Chicano. En la actualidad reconstruye el legado literario y cultural de los hispanounidenses, identificando, clasificando, analizando, periodizando y criticando sus textos literarios escritos, con el propósito de darle un vuelco completo a la historiografía literaria de los EEUU, pasando a ver ésta más como un todo multicultural que anglocéntrico. Ha coeditado también La literatura de la Revolución Mexicana en el exilio: Fuentes para su estudio. Desde hace tiempo viene coleccionando una inmensidad de documentos históricos (editoriales, cuentos, ensayos, columnas periodísticas, etc.) de una engente lista de periódicos, desde las Californias hasta el Este del país, en particular la región de Nueva York. Todo este material aparecerá en una nueva Página Web titulada “Hispanounidenses”, codirigida con Justo S. Alarcón.

Un cura chicano en la época de la guerra fría. Jorge Medina Dyke

En los convulsos años ´50 del siglo pasado, en el periodo de la guerra fría, el macartismo, el miedo comunista, la caza de brujas y la persecución ideológica rampante, el Padre Jorge Medina Dyke, también conocido como George M. Dyke o Padre Dyke, destacó por sus sermones y por sus colaboraciones en muchos periódicos en español por todos los EEUU, en los que se trataba de todo lo divino y lo humano. De lo humano de estas colaboraciones es de lo que vamos a hablar aquí y dar algunos ejemplos de estos escritos.

Su columna periodística se llamaba “Como lo veo yo” y se publicaba tanto en los periódicos generalistas en español por los EEUU como en las hojas parroquiales y otras publicaciones católicas. “El Tucsonense” publicó más de 100 de estas columnas periodísticas, de 1950 a 1953. Los temas de estos artículos van de los estrictamente eclesiales y de pastoral católica hasta los que tratan directamente de política y de la sociedad en general. Y el periódico muchas veces incluía la columna en su página editorial, lo que hace pensar que el redactor del periódico hacía suyo el punto de vista del Padre Jorge Medina Dyke.

La participación de la Iglesia Católica en el debate político, social y cultural durante estos años preconciliares[1] no era muy común.  El que apareciera esta tendencia ya en los EEUU en los ´40 y ´50, y en concreto en referencia a la población hispana, respondía a un plan de acción emprendido por la jerarquía católica norteamericana liberal que empezaba a creer imprescindible aumentar su presencia en las comunidades mexicanas de los EEUU. De estas comunidades es de donde venían una gran parte de sus feligreses, sobre todo en los Estados del Oeste y Suroeste del país, y sin embargo, pocos hispanos (o hispanoparlantes como se les categorizaba entonces) formaban parte de la jerarquía católica. Desde que a mediados del siglo XIX la Iglesia católica norteamericana renunciara a incluir miembros de tal comunidad en puestos jerárquicos de la iglesia católica norteamericana, por considerarlos no muy edificantes en la práctica católica según las enseñanzas de Roma[2], y por qué no decirlo también, por puro racismo, la Iglesia se había desentendido de los hispanos en general, tanto de sus feligreses como pueblo de Dios, como de intentar atraer al sacerdocio personas de ese grupo cultural. Durante más de un siglo la Iglesia Católica norteamericana vivió literalmente de espaldas a ellos considerándolos sujetos de deberes cristianos sin incluirlos en los diferentes niveles de la estructura de la Iglesia Católica nacional[3].

Por fin, al rebufo de los nuevos tiempos del New Deal de Franklin D. y Eleanor Roosevelt y de la política liberal de Harry S. Truman, en que se trató de abordar los problemas de la discriminación racial y cultural en la sociedad norteamericana, algunos miembros del episcopado norteamericano fundaron Bishops Committee for the Spanish Speakers[4] en 1945 en San Antonio, Texas. Por medio de este comité se buscó resolver el problema de la escasez de sacerdotes hispanos e involucrarse de lleno en los asuntos de la justicia social de los hispanos por tantos años abandonados por la iglesia.

Y en este contexto se empezó a incorporar el español en los planes de estudios de los seminarios, a emplear personal laico bilingüe en las parroquias y oficinas diocesanas, a usar el español en los comunicados de la iglesia con la comunidad hispanoparlante, a hacer bilingües muchas de las publicaciones y partes (las homilías sobre todo) de la misa, hasta que el Vaticano II impuso las lenguas vernáculas como lenguas vehiculares en la celebración completa de la misa. A partir de entonces, en muchas diócesis del Suroeste de los EEUU, sobre todo en los horarios de misas de las iglesias y catedrales, era frecuente ver franjas horarias de misas no sólo en inglés sino también en español.

En esta apertura de la Iglesia Católica tuvieron un papel destacado los arzobispos de Los Ángeles, Cal., John J. Cantwell (1874-1947) y de San Antonio, Texas, Robert E. Lucey (1891-1971). El primero creó más de 50 parroquias hispanas en su archidiócesis y el segundo fue uno de los fundador del Bishops´Committee for the Spanish Speakers y su primer Presidente.

Jorge Medina Dyke (¿-1971) fue ordenado sacerdote en 1946 y ejerció como párroco en varias parroquias de Arizona: Douglas, Tucson, Clifton y Sierra Vista de 1946 a 1967. Además de 1951 a 1953 fue el “Principal” de la recién creada Salpointe High School en Tucson, Arizona. Participó en varias de las conferencias emanadas del Bishops´Committee for the Spanish Speakers a la vez que se le concedió el nihil obstat para que sus artículos se publicaran en la prensa en español de los EEUU y así servir de guía en los temas de actualidad y de preocupación de sus fieles.

En estos artículos el Padre Dyke abordaba temas directamente eclesiales como una extensión de las homilías, pero también temas pastorales sirviendo así de guía espiritual para sus feligreses. Y sin arredrarse de tratar también temas directamente políticos y sociales, relacionados con su tiempo: guerra fría, relación Iglesia y Estado, la perversión del comunismo y su infiltración en países, instituciones, sindicatos, etc.; la proliferación de las Apariciones de la Virgen, la influencia de los medios de comunicación, libros y cine en la secularización de la población.

En este sentido los artículos “Como lo veo yo” de Jorge Medina Dyke son textos típicos que, a manera de radiografía, describen una época amedrentada, insegura, amenazada, integrista, preconciliar, ortodoxa católica, nacionalista. Es decir, que si bien son textos que se contextualizan en una época de acercamiento de la iglesia católica norteamericana hacia la población hispanoparlante, sin embargo, en el contenido, son textos que reflejan la tendencia ideológica de toda la época de la posguerra, el macartismo y la guerra fría predominante en la mayoría de sociedad norteamericana de los ´50. El Padre Dyke, pues, no se imbuyó de los aires de cambio social y político que ya barruntaban la época siguiente del Movimiento y Renacimiento Chicano, las luchas por los derechos civiles y las grandes revoluciones sociales, morales y culturales de los años 60: modernización de la Iglesia Católica, teología de la liberación, liberación de la mujer, contestación a la moral vigente patrocinada por instituciones tradicionales como iglesias, familia patriarcal, conductas sociales y costumbres nuevas, asociacionismo político, etc. Quizás su abrupta secularización y su muerte prematura le impidieron adaptarse a esos cambios como fue el caso de otros eclesiásticos contemporáneos suyos[5].

Los textos, no obstante, son muy relevantes hoy día y quizás un precedente de la corriente conservadora del pensamiento hispanounidense de hoy en día como puede ser el pensamiento de escritores como Richard Rodríguez ( Hungry for Memory. The Education, 1982), Linda Chávez, (Out of the Barrio. Towards a New Politics of Hispanic Assimilation, 1991), etc.

 

Como lo veo yo

Las Hermanitas Bomba

Casi diariamente se oye más y más de las dos hermanitas Bomba, Atómica e Hidrógena. Atómica es la mayor, pues nació primero. Esta ya mostró su fuerza al mundo con los indecibles estragos que causó en Hiroshima y Nagasaki. Su hermana, Hidrógena, en verdad todavía no ha nacido… pero ya fue concebida y al presente yace en el estado embriónico. El Presidente Truman ya  dio orden de que naciera … pero no olvidemos que Dios también tiene algo que decir en el asunto. Dios decidirá cuándo la hidrógena nacerá … si es que ha de nacer.

Mientras tanto, los periódicos y revistas no cesan de elucidar al público con todos los detalles y pormenores que se les permite, dándonos a saber las consecuencias del estallamiento de tales bombas.

Las reacciones del público referente al asunto en cuestión ha sido variado. Muchos realizan [ se dan cuenta del] el peligro inminente …temen, en particular, que Rusia descargue algún día no muy lejano y sin ninguna advertencia estas bombas en el continente americano. En unos cuantos días, dicen, tal ataque puede aniquilar casi toda la vida, o al menos paralizarnos al punto de ser derrotados y esclavizados sin compasión alguna.

Otros dicen: Nosotros también tenemos los medios para hacer lo mismo con Rusia. Si ella nos ataca con tales bombas, nosotros haremos otro tanto… y hasta más. Unos hasta añaden: ¿por qué no descargamos las bombas en Rusia de una vez?

Realizados tales puntos de vista, fácilmente podríamos esperar el fin del mundo … o a lo menos el principio del fin. ¿Toda vida se podría acabar en una conflagración para tal aniquilación? Si es que temen un fin tan horroroso, ¿por qué no se acercan más a Dios? … ¿por qué no cambian en masa? Si el fin está cerca ¿por qué no se ve una conversión en masa?… ¿por qué siguen su camino como si nada? Tal vez será que esperan ver caer la primera antes de echarse de rodillas. Otros oyen el alborozo causado por las bombas, pero no se alarman. Realizan que tal catástrofe puede suceder… si tal es la voluntad de Dios. Por lo tanto, confían en Dios con la plena confianza de un niño que corre a los brazos de su madre cuando ve el peligro. En este grupo me quiero incluir yo.

No conocemos los designios de Dios… no sabemos si Dios permitirá tal desastre, ni hasta qué punto. Pero esto no nos preocupa, pues sabemos que hay otras cosas horrorosas … más espantosas. El que muere en pecado mortal, por ejemplo, sufrirá infinitamente más que la persona aniquilada por una de estas bombas. El infierno, que sabemos existe realmente, es, con sus llamas consumidoras, mil veces más espantoso y terrible que todas las bombas atómicas o hidrógenas, que se puedan hacer y estallar. El fracasar en esta vida…el perder el alma para siempre, … el no gozar de Dios en compañía de la Virgen, nuestra madre, y la corte celestial …estos son pensamientos más aterrizadores [sic], que cualquiera que presenten los cientistas [sic].

¿Por qué alarmarnos, pues? … ¿Por qué preocuparnos con lo que se dice ‘época en esta época atómica-hidrogénica? La Divina Providencia no se ha acabado todavía, podemos confiar completamente en Dios. Que pase lo que pase, Dios sabe bien el por qué de todo, pues Él lo causa o lo permite. Él es nuestro padre amoroso-  hoy día todavía es infinitamente misericordioso y lleno de compasión. Nosotros habremos cambiado – Dios no.

Padre [ Jorge Medina] Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 24-III-1950, p.2)

 

Como lo veo yo

España o Rusia

Hasta ahora los “grandes” de nuestro Departamento de Estado y de nuestro gobierno se han dejado engañar por su propio prejuicio y por la propaganda roja. A consecuencia, continúan reconociendo a Rusia y rechazando a España en cuestiones diplomáticas. Si fueran imbéciles o ciegos, fácilmente se les podía perdonar su ignorancia y ceguera.  Pero no cuando Dios los ha dotado con una inteligencia más que normal- no cuando un pueblo confidente les ha entregado el cargo de dirigir el destino de la nación. Cualquiera que ama la verdad hubiera echado a un lado el prejuicio y hubiera investigado a fondo la propaganda roja para ver qué de verdad, si alguna, existía. Pero no; se dejaron llevar por oleaje de mentiras rojas hasta que ahora no hallan qué hacer para enmendar sus errores.

Ya era tiempo que estos “grandes” se dieran cuenta de su error- ya era tiempo que vieran claramente la senda por la cual la propaganda roja los ha conducido- ya era tiempo que admitieran que fueron engañados – en una palabra, ya era tiempo que cambiaran sus tácticas diplomáticas.

Ahora es cuando este cambio debe verificarse- ahora es cuando nuestro gobierno debe reconocer a España, aceptarla como aliado,  admitirla como miembro de la Organización de las Naciones Unidas y apoyarla económica, monetaria y militarmente. Esto lo demanda la verdad y la justicia. Los que rigen nuestro gobierno, si verdaderamente tienen arraigado en el corazón de bienestar común del pueblo americano, si un anhelo por la paz es verdadero, si de veras odian al comunismo y desean derrotarlo, deben apoyar a España en su resurgimiento. Esto debe hacerse ahora-mañana será muy tarde.

España es la única nación que ha resistido al comunismo al punto de echarlo fuera del país. Lenín y Trotzky, los exponentes del comunismo, hicieron la siguiente declaración en 1917: “Después de Rusia, España.” Primero los rusos serían esclavizados – después los españoles. Desgraciadamente lograron su primer intento. Pero, gracia a Dios y al espíritu Católico y guerrero de los españoles, fracasaron en el segundo-fueron derrotados completamente y echados fuera de la tierra española. La historia verdadera relata lo acontecido. Las elecciones de 1936 fueron, en sentir del mismo presidente de la República, el masón Alcalá Zamora, un gran robo. Los desórdenes que siguieron (quemas de iglesias, asesinatos de sacerdotes, etc.) culminaron en el asesinato del jefe de la oposición en el parlamento, José Calvo Sotelo. Fue en ese momento cuando Franco y los pocos jefes buenos que quedaban en el ejército, seguidos por la inmensa mayoría de los católicos que aún no habían sido encarcelados, se levantaron en armas contra un gobierno que no lo era, ni legal ni efectivamente. La furia de los rojos contra el clero (más de nueve mil asesinados -entre ellos once obispos) y católicos prominentes que quedaron atrapados en la zona roja (de los cuales fueron asesinado cerca de medio millón) constituye uno de los crímenes más horrendos de la historia. Pero la guerra, bajo la dirección de Franco, decidió la suerte a favor de la causa de Dios y de España y el enemigo rojo fue expulsado del país.

Desde aquella derrota, los comunistas no han cesado de difamar y denigrar (calumnias y mentiras) por dondequiera. En Inglaterra y en este país muchos (y entre ellos los “grandes”) se han tragado esta propaganda sin masticarla, sin saborearla, sin saber siquiera qué es lo que les pone en la boca. Han asimila estas falsedades en contra de Franco y España sin reserva – sin la menor investigación de la verdad.

Hasta últimamente parece que empiezan a ver la verdad por entre la niebla del prejuicio y propaganda. Cada día van realizando más y más la necesidad de rechazar a Rusia y aceptar la amistad de España. Hasta presienten que España, por su posición estratégica y diplomática más y más-pero temen admitir su error-temen a Rusia- temen dar el paso decisivo.

Mas, según la historia, según la verdad, según la justicia, tal paso tiene que darse- es decir, si queremos salvar al cristianismo y derrotar al comunismo.

Padre Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 4-IV-1950, p.2)

 

Como lo veo yo

Méjico y la iglesia

Hace poco terminó la votación en Méjico y Ruiz Cortines salió electo como el nuevo presidente de la República. Según parece, este nuevo estadista seguirá en las huellas de sus predecesores, Camacho y Alemán, quienes no efectuaron la mayoría de las leyes anticlericales.

Desde que la Constitución de 1917 se puso en efecto los gobernantes mejicanos se han dado cuenta por medio de la experiencia que el anticlericalismo no es aplicable en país católico. El que dude la fe de los mejicanos no ha visitado Méjico no se ha cerciorado de esa fe.

Desgraciadamente as leyes constitucionales aún permanecen en los libros y sólo con verlas causan admiración. El artículo 3 de la Constitución por ejemplo, decreta que la educación en Méjico será gratis pero seglar y prohíbe a corporaciones religiosas o ministro de religión establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. A causa de esta ley, muchas de las escuelas católicas fueron suprimidas, y, a consecuencia, el problema de educación llegó a hacerse sumamente serio. Para remediar la situación, se permite ahora en Méjico el establecer escuelas religiosas. No obstante, el gobierno aún tiene el derecho, según la ley, de confiscar tales escuelas.

Es aterrador el número pequeño de escuelas en lugares densamente poblados. Si Méjico espera resolver su problema escolar, tiene que conceder completa libertad en cuestiones de educación y órdenes religiosas.

Afortunadamente el número de escuelas católicas en Méjico ha aumentado y se les permite funcionar. Pero esto no basta para resolver el problema, falta animar a las religiosas a que enseñen en estas escuelas. El no permitir que las religiosas se vistan con su hábito religioso en escuelas donde se enseña la religión es una tiranía absurda. Méjico tiene un buen número de religiosas pero por falta de completa libertad, éstas no pueden ser utilizadas como lo son aquí en los Estados Unidos. La Iglesia y el pueblo mejicano sufren a causa de esta restricción. A consecuencia también de esta mala legislación las vocaciones al estado religioso han sido demasiado deficientes en número.

El artículo 5 de la Constitución de 1917 declara que el Estado no permite votos religiosos o el establecimiento de órdenes religiosas. Con referencia a la toma de votos, el Estado, aunque se revuelque, no puede ejecutar tal ley. Ningún gobierno civil tiene el derecho de prohibir la toma de votos, pues éstos se pueden tomar tanto secreta como públicamente. Una cosa es prohibir a los sacerdotes y religiosas que lleven puesto el hábito de su profesión y otra cosa enteramente distinta prohibirles que organicen órdenes o que ingresen en las que ya están establecidas.

La ley mejicana que se refiere al modo de vestir de los sacerdotes y religiosas es un hazmerreír. Uno puede distinguir a una religiosa una cuadra de lejos, ya venga vestida de traje benedictino, franciscano o de traje laico. Los sacerdotes mejicanos no son distintos a otros sacerdotes.  Cualquier católico bueno sabe distinguir a un sacerdote ya venga éste vestido en traje clerical o con ropa deportiva. En Méjico la mayoría de religiosas nativas se visten de vestido y velo negro y fácilmente se pueden distinguir. ¿Para qué prohibirles, pues, su hábito religioso? Los sacerdotes s visten de traje negro y corbata del mismo color. Por consiguiente ¡, todos aben que son sacerdotes.

Cuando estuve en Méjico anduve por las calles con el cuello romano puesto y nadie me perturbó. Al contrario, todos mostraban gusto de ver a un sacerdote de los Estados Unidos y se mostraban corteses y agradables, incluyendo los oficiales y la policía. Y sin embargo, la ley en contra de traje clerical aún permanece en los libros.

Padre Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 26-VIII-1952,p.2)

 

Como lo veo yo

Combatiendo el comunismo

Cuando los mahometanos invadieron Europa las tropas cristianas, sancionadas por el Santo Padre, se organizaron y les hicieron frente “en nombre de Dios.” Mientras tanto, el Papa pasaba las horas enteras rezando en santo Rosario y pidiéndole a Dios les otorgara la victoria y echaran fuera de Europa al enemigo pagano. Fue en octubre, el mes del santo Rosario, cuando las tropas cristianas derrotaron por completo en Lepanto a las tropas mahometanas.

En la guerra civil en España en 1936 se repitió la historia.  Los realistas o leales (leales al comunismo y no al gobierno legítimo)-, dirigidos por los Rojos de Stalin, intentaron conquistar a España y sustituir el gobierno entonces existente con uno Comunista. Los Rojos cometieron atrocidades y crímenes horrendos contra la religión: saquearon y quemaron iglesia, mataron en sangre fría a centenares de sacerdotes, religiosos, y obispos, profanaron los cementerios, exhumando cadáveres y mofándose de ellos. Quería el enemigo acabar con la Iglesia y con el mismo Dios y sustituir en su lugar el culto a Stalin y al Comunismo.

Los insurgentes (llamados así porque se levantaron en contra de aquel abuso y ataque diabólico), dirigidos por el caudillo Franco, le abrieron fuego al enemigo hasta que lo echaron fuera del país. El Santo Padre otra vez hacia oración por largas horas, pidiendo la victoria para los cristianos de España a quienes él apoyaba.

En nuestro día se repite la misma historia. El Comunismo sigue atacando nación tras nación, y, según los resultados, parece que hasta ahora no ha dejado de triunfar. Es cierto que se le ha resistido, pero siento decir que la resistencia no ha sido como la de antaño, cuando se le resistió al enemigo en Lepanto y en España. Las tropas anti-comunistas no se han organizado en “el nombre de Dios” ni tampoco ha habido suficiente oración de  parte de los combatientes y no combatientes. El Santo Padre, es cierto, no ha dejado de aclamar al cielo, de tratar de intervenir, de aconsejar, de actuar de medianero.

Pero ahora esto no es suficiente para lograr la victoria. Creo que la culpa la tenemos nosotros- usted y yo, estimado lector, y todos los demás cristianos del mundo entero. No hay duda de que de veras queremos resistir y derrotar el Comunismo- estamos dispuestos a sacrificar a nuestros hijos y esposo y tal vez sacrificarnos a nosotros mismos, pero la resistencia no la hemos hecho “en el nombre de Dios,” ni con suficiente oración. Las oraciones y Rosarios del Santo Padre de por sí no parecen ser suficientes. Parece ser que Dios quiere se aumente el número, no sólo de oraciones y Rosarios, sino también de los participantes.

No digo que no se ha hecho nada espiritualmente para combatir el comunismo. Se ha hecho, sí, y se ha hecho mucho. A los fieles en todo el mundo se les ha urgido y se les urge aún hoy día a que hagan más oración, a que recen más y más el santo Rosario. La Iglesia no cesa de suplicar  y los fieles no dejan de rezar y cumplir con los mandatos de la Iglesia. El Santo Padre varias veces ha apelado al mundo entero a que pidan por la paz por medio de la oración y del santo Rosario. Millones de fieles rezan el Rosario diariamente… miles y miles de familias se han comprometido a rezar el Rosario en conjunto todos los días.

Además, se ha empezado una cruzada telefónica, por medio de la cual una persona le suplica por teléfono a otra que rece junto con su familia el Rosario diariamente. El Rosario se reza periódicamente por radio para que los radioescuchas se unan y tomen parte en sus hogares.  Constantemente se fomenta la devoción a María, al santo Rosario… se predica y se publica el mensaje de la Virgen de Fátima en una palabra, se trata de alcanzar a todo aquel y a toda aquella que sea de buen corazón con el fin de unirlos a todos con un mismo propósito… el de hacer oración, el de rezar el Santo Rosario diariamente para que Dios nos tenga misericordia y nos conceda la victoria contra el Comunismo y nos otorgue la paz que tanto anhelamos.

Sí, se hace mucho, muchísimo, para combatir el comunismo que nos amenaza por todos los lados. Pero aún es mucho, es muchísimo todavía, lo que tenemos que hacer y rezar antes de poder lograr la respuesta favorable y anhelada que esperamos de Dios. Todavía hay muchos millones y millones de personas que no rezan… que no bombardean el cielo con sus súplicas, lagrimas y ruegos. Hay miles y millones de familias que todavía no rezan el santo Rosario en conjunto diariamente.

Esta vez el enemigo (el comunismo) no se derrotará tan fácilmente como se hizo en Lepanto y en España… no se derrotará con unos cuantos miles o millones suplicando y rezando el santo Rosario. Se necesitan más oraciones, más Rosarios y más millones para que tomen parte en esta cruzada de oración para combatir el Comunismo.

El enemigo tampoco se derrotará sólo con armas físicas como la sangre de nuestros jóvenes. Se ganará la victoria sólo cuando estas se unan con las armas de las súplicas, ruegos, lágrimas y oraciones…y especialmente cuando se unan con el arma poderosa del santo Rosario. Sólo así podemos combatir el Comunismo y ganar la victoria.

Padre Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 12,15-IX-1950, p.2)

 

Como lo veo yo

Un sacerdote mejicano más

Siento no haber podido aceptar la invitación del Padre Francisco Long a su ordenación sacerdotal el 19 del mes pasado en Tucson y a su Santa Misa, al día siguiente en Pueblo Nuevo, Arizona. Conozco a Pancho (así yo le llamaba… ahora tendré que llamar Padre Pancho) hace ya bastantes años. Viene de una familia cristiana. Cuando era niño sus padres se empeñaron en que aprendiera bien el catecismo para poder hacer su primera Comunión… se empeñaron en darle una educación cristiana…en darle siempre el buen ejemplo. Lo cuidaron de los peligros del mundo, como quien cuida una planta tierna contra las tempestades y el frío. Así creció Pancho en una atmósfera cristiana, hasta que Dios se dignó llamarlo a que Le siguiera. Sembró en su corazón la semilla de la vocación sacerdotal. Desde muy temprano servía en el altar como hacen ahora nuestros monaguillos. Era muchacho que le gustaba el juego, la alegría, la travesura… pero también le gustaba mucho estar muy cerca de Nuestro Señor, sirviéndole en Su altar. Un día se sintió atraído de un modo especial al altar… algo que veía hacer al sacerdote…y él también se sintió deseoso de hacer lo mismo… de ser sacerdote algún día y subir al altar a decir  Misa.

Así brotó su vocación al sacerdocio. Contó sus deseos a sus padres –estos se sintieron gozosos y prontos para animarlo en la vocación que Dios le había dado. Entró al seminario donde se dedicó con esmero a los estudios y ejercicios espirituales. Allí conoció y formó amistad con muchos jóvenes que tenían el mismo ideal… jóvenes que eran lo mejor. Allí Pancho fue creciendo en la ciencia y la piedad… formándose y haciéndose digno de tan alta vocación. Con el transcurso de los años, cuando se mostró preparado, fue admitido a las distintas órdenes eclesiásticas, hasta que finalmente llegó el 19 de mayo de 1951… el gran día de su ordenación sacerdotal.

Cuán dichoso se sentiría este joven en ese día tan memorable, cuando recibió aquellos sublimes poderes de ofrecer el Santo Sacrificio, de administrar los sacramentos, de perdonar pecados.  ¡Qué alegría y emoción la de su madre… ella que  tanto sacrificio había hecho…ella que tanta plegaría había ofrecido para lograr ver este día realizado.

Sacerdote nuevo… sacerdote nativo de Arizona… sacerdote mejicano…esto es lo que la iglesia desea, sacerdotes nativos y mejicanos para la gente mejicana… éste es el ideal de la iglesia.

Al presente hay cuatro sacerdotes mejicanos en el estado de Arizona, tres de los cuales son nativos. Hay también unos cuantos seminaristas preparándose para el sacerdocio. Porque estos jóvenes son de nuestra raza, porque son de nuestras comunidades debemos sentirnos felices y orgullosos. Pero no hay que estar enteramente conformes… el número es demasiado pequeño… la Iglesia quiere y necesita más vocaciones mejicanas… -y no sólo en Arizona, sino también en Tejas, Colorado, California y Nuevo Méjico y en todo el suroeste. Apenas ha comenzado la tarea… todavía hay mucho que realizar.

¿Qué hacer para realizar más vocaciones mejicanas? ¿Pedir a Dios nos dé más vocaciones mejicanas? Sí… y pedir todos los días. Pero la oración sola no es suficiente …hay que DAR a nuestros hijos al servicio de Dios, Padres de familia, ¿queréis sacerdotes mejicanos? Entonces DAR sacerdotes mejicanos… ofreced desde niños a vuestros hijos a Dios…pedidle que si es Su santa voluntad escoja uno de ellos para Su altar. El número de hijos en la mayoría de las familias mejicanas, gracias a Dios, es grande…bien pueden estas familias darle a Dios uno de sus hijos. Mientras tanto, los padres de familia deben criar a sus hijos en una atmósfera netamente cristiana… darle una buena educación cristiana…darles siempre el buen ejemplo…y dirigirlos siempre por el buen camino.

Ahora, ¿cómo pueden saber los padres de familia si uno de sus hijos tiene vocación al sacerdocio? Primeramente, el joven debe tener una atracción al altar…un deseo de ser sacerdote; segundo, debe tener buena salud; tercero, debe poseer una inteligencia normal, y un deseo de aplicarse seriamente al estudio; cuarto, ser joven de buen carácter …es decir, ejemplar en su vida de católico.

Estas son las señales de una vocación al sacerdocio. Los padres de familia que ven que uno de sus hijos muestra estas señales, deben animarlo con todo esmero…deben ayudarle a realizar su vocación…deben pedir a Dios por él…deben darles siempre el buen ejemplo.

Es un honor muy grande ser padres de un hijo sacerdote. Es el privilegio más sublime de que un padre y una madre pueden gozar. Para los jóvenes que serán llamados al sacerdocio, la vocación sacerdotal es la vocación más sublime a este lado del cielo. Es un gran honor para una parroquia, un gran honor para un pueblo dar sacerdotes nativos…sacerdotes mejicanos para la salvación de las almas.

Queridos lectores de esta columna, ¿queréis sacerdotes? Entonces pedid por vocaciones sacerdotales. ¿Queréis sacerdotes mejicanos? Entonces dad a vuestros hijos al Señor.

Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 19-VI-1951, p.2)

 

Como lo veo yo

¡Qué contraste!

¿Ha visto a uno que no sea católico poco antes de morir? Sus parientes y amigos se agrupan alrededor de su lecho de muerte y, aparentemente, hacen todo lo que pueden para ayudarle en su última hora. El doctor también, con toda su ciencia que posee, ha hecho en su poder para volverle la salud a aquel cuerpo acabado y pálido. Con todos estos auxilios y remedios puede ser que el enfermo recobre su salud- puede ser que muera a despecho de todo.

Pero ¿qué del alma de aquel pobrecito? ¿También ésta recobrará su salud? Mintiéramos si dijéramos que sí, pues vemos que no se ha hecho nada para el bien del alma de aquel moribundo. Tal vez, y es muy posible, su alma también se encuentre enferma, tal vez esté ya para morir, o, peor, hasta muerta por el pecado mortal. Y, sin embargo, nada, absolutamente nada se ha hecho para salvar a aquella alma que tal vez está al punto de precipitarse en el infierno.

Ahora, cambiemos la escena al lecho de muerte de un católico. Qué contraste vemos aquí. Alrededor del enfermo están sus parientes y amigos, consolándolo y ayudándolo a rezar; allí está también el médico, haciendo todo lo que puede para sanar el cuerpo del enfermo. Pero allí hay otra persona. …una que no vimos en la otra escena. Esta otra persona es el sacerdote católico, el representante de Jesucristo y Su Iglesia. Él está allí para administrar los últimos sacramentos…. los medios que Dios dejó para que aquella alma que está al punto de salir de aquel cuerpo enfermo, se salve. “¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los sacerdotes de la Iglesia …” Qué diferencia entre las dos escenas. En la primera la única preocupación es salvar el cuerpo del moribundo; en la segunda escena la preocupación es salvar a ambos, pero principalmente al alma. En la segunda escena el sacerdote es el héroe desconocido que salva a la víctima de las uñas del villano Satanás. Esto lo saben con certidumbre sólo Dios y el enfermo, al tiempo de salir de este mundo.

Con el poder que Dios le ha dado el sacerdote absuelve al moribundo de sus pecados… de aquellos pecados que causarían la pérdida por toda la eternidad de su alma. El sacerdote en seguida le administra el Santo Viático…, le trae a Jesucristo mismo en la Sagrada Hostia, para que sea su compañero seguro en su última jornada, jornada al mundo de ultratumba.

Finalmente, le pone los santos óleos en los cinco sentidos pidiéndole a Dios le perdone las faltas cometidas con los ojos, la boca, las orejas, las narices, las manos y los pies. ‘…. y oren por él, ungiéndolo con óleo en el nombre del Señor….”

Padre Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 12-I-1954, p.4)

 

Como lo veo yo

Las películas

“Lo que más me gustó fue cuando se pelearon.”

“A mi me gustó más cuando mataron a todos aquellos indios con el barril de pólvora.”

“Estuvo tan fea tan fue y me asusté tanto que no pude dormir esa noche…”

“Yo soñé [con] esqueletos toda la noche.”

“¿Por qué no lo haces como lo hicieron en aquella vista? ”

“En las vistas veo muchas cosas que no tengo… y me dan ganas de tenerlas…por eso es que robo a veces.”

“Todo lo que hacen parece bueno… lo que parece malo aquí, afuera parece bueno en las vistas. Lo que mi mamá me dice que no haga lo veo que lo hacen en las vistas… y nadie dice nada”.

Así hablan los jóvenes de hoy día cuando se trata de las películas. Al oírles su conversación y al ver lo que hacen y cómo se portan como resultado de lo que han visto en las películas, los que tenemos cargo de la juventud nos vemos más obligados a hacer lo que está en nuestro poder para ver que se exhiban solamente películas decentes y buenas.

El 13 de diciembre, domingo después de la fiesta de la Inmaculada Concepción, renovaremos solemne y públicamente en las iglesias católicas la promesa de la Legión de la Decencia[6].

Esta promesa que hacemos los católicos cada año es parte del código o colección de reglas que sirve de norma o guía para los que clasifican toda película que se produce. En marzo de 1930 los Productores y Distribuidores de Películas de América firmaron una colección de normas redactadas según principios cristianos y americanos. Era un convenio entre los productores y patrones de producir y exhibir películas decentes.

Estos individuos querían un código tal, en el cual se podrían basar. En casi todos los estados y en algunas secciones de ciertos estados, sociedades y organizaciones se echaron la responsabilidad de revisar y clasificar las películas antes de que fueran exhibidas. El resultado fue la discordia y la confusión. Entonces el código de la Legión de la Decencia fue aceptado como el medio más razonable y práctico. Este código abarcaba todo aspecto de lo que podía ser malo en una película: el crimen, el sexo, la profanidad, la obscenidad, los bailes, el vestido, la religión y la diversión en general.

Por ejemplo, tocante a la religión, el Código contiene las siguientes reglas:

1) Ninguna pondrá en ridículo ninguna fe religiosa.

2) Los ministros de religión en su carácter de Ministros no serán representados como caracteres cómicos y villanos.

3) Las ceremonias de cualquiera religión definitiva deben ser tratadas con cuidado y respeto. Quien decide si las películas se conforman con estas reglas es un grupo de hombres y mujeres inteligentes e imparciales, con su oficina de la Legión de la Decencia en Nueva York. Estas personas clasifican las películas según el código arriba mencionado en cuatro clasificaciones: “Clasificación A-1″; las películas en este grupo no contienen nada contrario al código y las pueden ver tanto los adultos como los niños.

“Clasificación A-2″: -estás son para los adultos, pero no para los niños.

“Clasificación B”: -éstas contienen algo contrario y por lo tanto son censuradas en parte aun para los adultos. Claro está que las películas en esta clasificación están prohibidas para los niños.

“Clasificación C”: éstas están condenadas por completo y nadie puede verlas sin cometer pecado.

Padre Jorge Medina Dyke

Sacred Heart Church

Clifton, Arizona.

(El TUcsonense, Tucson, Az., 15-XII-1953, p.4)

 

Como lo veo yo

[ sobre la infiltración comunista en los sindicatos]

Un número considerable de uniones de labor ha sido infiltrado por comunistas. Si llegara el tiempo de que los rojos se apoderaran por completo de tales uniones, éstas no podrían existir en su presente forma. Las uniones serían aniquiladas- sus contratos, su tesorería, su constitución- todo sería destruido. La unión, en vez de ser un agente de regateo para los empleados, llegaría a ser, bajo el dominio rojo, simplemente una parte del poder policiaco comunista, respecto al trabajador. Los trabajadores ya no tendrían el derecho de la huelga. Al contrario, las tropas rojas descenderían a apaciguar y callar para siempre a los huelguistas, quitándoles, no solo el trabajo, sino la vida misma.

El comunismo hace alarde de ayudar y socorrer al trabajador – en realidad hace molienda del trabajador. Lo hace un esclavo del estado. Bajo el dominio comunista, el gobierno maneja todo- el país entero es forzado a pagar impuestos al punto de empobrecer al pueblo. El pueblo es sometido al trabajo de esclavos – y el partido se queda con todas las ganancias.

Por muchos años las uniones no han ejercido ninguna influencia en el manejo industrial en Rusia – no han tenido el poder de llevar a cabo regateos colectivos para sus miembros- no han podido alterar ni mejorar las condiciones de trabajo, tampoco de mejorar los salarios. Al contrario, de 14,000,000 a 20,000,000 hombres y mujeres han sido echados en campos de esclavitud, donde han sido forzados a trabajar inhumanamente en trabajos duros, por largas horas, y bajo condiciones bárbaras.

Políticos, agricultores, sacerdotes, etc., son los más numerosos en tales campos- y su “delito” es el de haber estado de’ desacuerdo con el régimen comunista. Todo esto ha estado sucediendo en Rusia por más de treinta años- y eso mismo se ha puesto en efecto en varias otras naciones al ser conquistadas y puestas detrás de la Cortina de Hierro. Y no hay duda que lo mismo se llevará a cabo en los Estados Unidos si los rojos se apoderan de esta nación.

En este país democrático en que tiene la audacia (ojalá hubiera más hombre y mujeres de este calibre) de oponerse públicamente al Comunismo, o que declara francamente que ciertos departamentos de nuestro gobierno deben investigarse y limpiarse de perversos y comunistas, es mofado y puesto en ridículo. El que proclama que nuestro gobierno alberga, protege y defiende a comunistas o simpatizadores del partido Rojo tiene que prepararse para hacer frente a las acusaciones que la propagada roja le lanzará – acusaciones de política, mentira, busca de fama – y hasta acusaciones de tratar de destruir la libertad.

Los que creen que la libertad, especialmente la libertad académica, reinará bajo el Comunismo deben saber que, bajo el régimen Rojo, se le permite al maestro enseñar sólo lo que le gobierno le ordena y que dicho maestro es vigilado por la policía para que cumpla con tales deseos del Estado.

El sistema de escuelas públicas y privadas, tal como lo conocemos ahora en América, desde la escuela de párvulos hasta las universidades, sería aplastado inmediatamente por un gobierno Comunista- y un nuevo sistema de escuelas sería instalado. En tales escuelas el niño y el joven aprenderían a odiar lo bueno y lo decente-aprenderían a negar a Dios y todo lo sobrenatural-aprenderían la mentira, el robo, la intriga, la violencia y el asesinato- aprenderían a vivir y morir sin moralidad, sin religión, sin Fe – sin Dios.

Padre [ Jorge Medina] Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 30-V-1950, p.2)

 

Como lo veo yo

Heroísmo en China

La fortaleza y el heroísmo eran cualidades visibles y necesarias entre los cristianos de los primeros siglos de la iglesia. Hoy día estas dos cualidades vuelven a ser evidentes en muchas partes del mundo, especialmente en China. Un misionero jesuita del Oriente Lejano relata la fortaleza de los y heroísmo de los católicos que actualmente se ven sujetados bajo la mano de hierro de la persecución comunica.

Los chinos católicos muestran ser más valientes de lo que ordinariamente se puede esperar de seres humanos bajo semejantes circunstancias. Tal vez sea esto a causa de vivir constantemente en la pobreza y el peligro, ambos causados a veces por desastres naturales, pero más del tiempo por seres humanos incompetentes y crueles. Por algunos años innumerables reportes han llegado a nuestros oídos…reportes de atrocidades e injusticias de parte de los Rojos y reportes de sufrimientos y martirios, no sólo de misioneros y sacerdotes y monjas chinos, sino también de seglares. Los siguientes son unos cuantos ejemplos de lo que los chinos católicos están sufriendo de manos de los comunistas…ejemplos que muestran la fortaleza y heroísmo de la gente buena de hoy día que trata de servir a Dios y no al diablo como sus perseguidores.

Li Hun-jo, un seglar, fue sacado de su aldea junto con cincuenta otras y puesto preso por los soldados comunistas. Éste tuvo la valentía de contestar “sí” cuando le preguntaron si era cristiano. Murió a consecuencia, enganchado del brazo de un árbol, sus manos atadas detrás de su espalda. El padre Leónides Burns, franciscano, de 35 años de edad, con mucha calma se quitó los zapatos y calcetines momentos antes de que el quitaran la vida a golpes. “Quiero morir como mi Señor se encontraba a la hora de Su muerte”, fueron las últimas palabras que dirigió a sus verdugos.

Li Wan-fu era la cabeza seglar de los católicos de su aldea, y contaba cincuenta años de edad. A éste le ordenaron que se arrancara la barba hebra por hebra. Cuando sus verdugos vieron que este proceso era demasiado lento, le quemaron la barba, tostándole la cara con una antorcha. Después de algunas severas palizas, el juez le preguntó, “¿persistes todavía en ser cristiano y actuar como cabeza de tu comunidad?”. “Lo seré mientras respire”, contestó el mártir. El juez le dio la señal a uno de los soldados que estaba cerca, y Li Wan-fu cayó en tierra con una bala en la cabeza.

Cuando los soldados saquearon y quemaron el monasterio trapense en Yangkiaping, los 75 monjes chinos de la comunidad fueron tomados presos y llevados de cárcel en cárcel…todas asquerosas e inhabitables. En este “vía crucis”, durante el cual estos monjes vestían pobremente, eran mal alimentados y eran tratados con rudeza, 27 de ellos murieron y finalmente seis de los otros fueron ejecutados públicamente.

Según misioneros, un castigo favorito que los chinos comunistas imponen a los sacerdotes por no querer renunciar su Fe es cortarles la espalda, llenar las heridas con algodón empapado con gasolina y luego prenderle fuego, convirtiendo así a los sacerdotes en antorchas vivientes. Las monjas, extranjeras y chinas, tampoco se escapan. Algunas han sido despojadas de sus vestiduras y arrastradas por las calles de las ciudades, atadas a la cola de un caballo. De 1946 a 1950, según reporte, 66 sacerdotes, hermanos y monjes han sido muertos en China y 36 otros han muerto en la prisión o inmediatamente después de haber sido libertados.

Como resultado de las persecuciones comunistas los chinos que viven en las ciudades están frecuentando los Sacramentos en mayores números que antes. En los días de fiesta familias enteras vienen de las orillas a asistir a la santa Misa, teniendo que andar a veces 15 o más millas por veredas estrechas o caminos toscos. Un inesperado número de católicos indiferentes ha vuelto a los Sacramentos y al servicio de Dios. Poderoso ejemplo para muchos de nosotros… tal vez necesitamos en este país una pero buena persecución.

Por otra parte no todos los fieles católicos son fieles y leales a su religión. Ha habido quienes, como aquellos de los primeros siglos de la Iglesia, han preferido negar su Fe y dejar la Iglesia que sufrir por Ella. Pero en general los chinos católicos muestran fortaleza, confianza en Dios, magnanimidad, paciencia, constancia y heroísmo en la presente persecución. Nuestro Señor predijo lo que sucedería. “Se apoderarán de vosotros, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas, y os meterán en las cárceles, y os llevarán por fuerza ante los reyes y gobernadores, por causa de mi nombre…y harán morir a muchos de vosotros.” (San Lucas 21:12,16.).

Padre Jorge Medina Dyke

(El TUcsonense, Tucson, Az., 13-III-1951, p.2)

 

Como lo veo yo

¿Qué pasa con los mejicanos?

(Este siguiente artículo fue publicado cinco años pasados; se publica de nuevo con el fin de que vuelva a ser provechoso.)

Lo he estado pensando mucho tiempo- y he observado lo suficiente. Lo que voy a escribir es algo delicado – y creo que herirá el amor propio de muchos lectores de esta columna; pero veo que es necesario comentar sobre este asunto. Empezaré haciéndoles unas preguntas: ¿Por qué estamos los mejicanos tan atrasados? ¿Por qué somos tan lentos, sufridos? ¿Por qué nos aguantamos tanto? ¿Por qué todavía nos consideramos inferiores a nuestro prójimo de habla inglesa? Después de tantos años en los Estados Unidos, después de haber vivido generación tras generación en este país – después de que la mayoría de los mejicanos de hoy día hablamos suficientemente bien los dos idiomas- después de que hemos tenido tanto tiempo aquí, y tantas oportunidades de mejorarnos, de hacer adelantos, de igualarnos con nuestro más prestigioso prójimo de habla inglesa – después de todo esto, ¿por qué todavía estamos tan atrasados? ¿por qué muchos de nosotros nos creemos inferiores a los demás? ¿Me puede dar una respuesta convincente a estas preguntas, estimado lector?

Permítame darle la respuesta que, según mi opinión, da con más certeza al blanco. Somos como somos, como dice la canción, porque nos falta ánimo, porque nos falta la iniciativa, porque nos falta la confianza en nosotros mismos. Le contaré un incidente que comprueba lo que digo. Tengo un buen amigo mejicano, seminarista, que hace poquito más de dos meses fue elevado al estado del subdiaconado- y que el año entrante, con el favor de Dios, será ordenado sacerdote. Hace unos días estábamos él y yo platicando de varios y diversos asuntos. Uno de ellos fue sobre las vocaciones mejicanas al sacerdocio. “Por qué,” nos preguntábamos, “hay tan pocas vocaciones mejicanas?” Los dos llegamos a la misma solución- la misma solución- la respuesta que he dado arriba.

“Te voy a contar lo que me pasó a mi,” me dijo, “cuando decidí ir al seminario, era yo como los demás compañeros míos – travieso y muy juguetón. Desde chico empecé a ayudar en Misa – y desde entonces me entraron las ganas de entrar en el seminario y estudiar para sacerdote. Cuando mis compañeros supieron mi intento, me dijeron: “¿Tú al seminario? – ¿ tú sacerdote? -¡Imposible! Eres pobre- además eres mejicano y muy muy prieto.” Mis compañeros creían que lo que yo intentaba era una tontería, una audacia. ¿Cómo podía un mejicano ser sacerdote aquí en los Estados Unidos? ¿Cómo podía un mejicano prieto aspirar tan alto en este mundo? Jamás habían oído tal cosa. Nunca habían sabido que otro muchacho mexicano hiciera esto. Pues me fui al seminario y en transcurso de los años hubo muchos otros que también quedaban asombrados cuando sabían mi intento. Cuando volví a vacaciones en el verano me preguntaban si tenía intenciones de seguir con mi carrera. Ahora han pasado once años, y, gracias a Dios, ya no más me faltan unos cuantos meses para lograr el fin que Dios me ha señalado.”

Cuántos jóvenes habrá a quienes Dios les ha señalado ese mismo fin- a quienes Dios también los llama a ser sacerdotes, pero desgraciadamente no logran su fin, ni si quiera empiezan – por falta de ánimo, por falta de iniciativa, por falta de confianza, más bien de parte de los padres de familia que de los hijos. “Que se te vaya olvidando- déjate de eso- somos pobres- tus padres tuvieron muy poca escuela ¿y tú quieres aspirar tan alto?- no somos gentes de influencia- es por demás, hijo, no se puede ” Estas y otras muchas son las objeciones de los padres de familia, que desaniman a sus hijos, en vez de animarlos. Y luego la critica y el desanimo de los compañeros, de los vecinos. Lo digo porque yo mismo lo he visto y oído. Y esto sucede lo mismo en la vida social, en la vida política y en la vida científica.

¿Por qué hay tan pocos mejicanos que son sacerdotes, doctores, abogados, banqueros, gentes de importancia y prestigio? Precisamente por falta de ánimo, de iniciativa, de confianza en sí mismos, en una palabra, porque se creen inferiores, aún hoy en día.

¿Hasta cuándo realizaremos los mejicanos que nosotros somos una parte íntegra de este país-que nosotros tenemos los mismos derechos y las mismas oportunidades que los demás? ¿Hasta cuándo continuará este retraso, este sentido de inferioridad? Ya es tiempo de abrir los ojos, nosotros tenemos la ventaja de saber dos idiomas. Nosotros podemos lo que el mejor. ¿Por qué quedarnos atrás- por qué es nuestro ánimo tan decaído? ¡Adelante, pues, y a un lado el sentimiento de que somos inferiores porque somos mejicanos- a un lado todo eso – y adelante!

Padre Jorge Medina Dyke

(El TUcsonense, Tucson, Az., 30-I-1953, pp. 1 y 5)

 

Como lo veo yo

El comunismo

El centro verdadero del poder comunista se encuentra, no entre los trabajadores, sino dentro de las clases profesionales. La fuerza del partido Rojo depende del apoyo que recibe de los profesores, maestros, ministros, artistas de cine, escritores, oficiales de uniones, doctores, abogados, editores, hombres de negocio … y aún de millonarios. De primero el partido Rojo recibía de Rusia dinero que necesitaba para llevar a cabo sus obras nefastas en este país… ahora levanta fondos (millones) en los Estados Unidos por medio de cuotas, dotaciones, fundaciones, campañas especiales y apelaciones.

Los comunistas se apoderan de las sociedades y movimientos en las cuales ellos no predominan en número. Pero el número no importa, pues aunque son pocos, logran su fin siguiendo cuidadosamente las reglas que ellos mismos han inventado. Trabajan, y trabajan duro… mientras que la mayoría no hace nada. Llegan temprano a las juntas y reuniones y se quedan tarde… mientras que la mayoría no lo hace. Saben cómo conducir una junta… la mayoría no sabe. Demandan e les dé la palabra… y se les da, pues los demás se quedan callados. No se muestran indeciso cuando se trata de hacer uso de cualquier forma de persecución, aún de violencia física, para logar su fin. Están bien organizados y se preparan anticipadamente para cada junta. Son agentes bien entrenados, que trabajan bajo una disciplina rígida. Pero, a despecho de todo esto, se les puede resistir y aun derrotar, si se vigilan sus métodos y si se ha uso de hechos y de lógica. “El complot Rojo contra América”[7] es un libro reciente que se concierne, no con lo imaginario, sino con los hechos arriba citados. Estos hechos se basan en una detenida investigación llevada a cabo por el gobierno de los Estados Unidos. El libro cita nombres y pruebas, sin duda alguna, cómo algunas personas de importancia en la vida nacional se han enredado en las faldas o en el mismo centro del Comunismo.

Los hechos no mienten. Cada día se ven y se entienden más claramente, no solo en Europa y Oriente, sino aquí mismo, en este país. Cada día el Comunismo avanza más y más y poco a poco la influencia y el poder Comunista se van sintiendo más y más.

Últimamente los Comunistas han intentado hasta lo increíble… han intentado infiltrarse en los Seminarios.  Uno de ellos entró de seminarista en un Seminario, no para hacerse otro Cristo, sino para hacerse más diablo y llevar a cabo sus intenciones diabólicas. Y ¡Qué astucia la de aquel joven! Para no ser conocido se mostraba un ideal…era el único seminarista que ostentaba no tener ningún defecto… todo lo hacía bien… era, aparentemente, perfecto en todo. Pero su actitud y su modo de obrar no eran naturales como en los otros seminaristas. Aquí fue donde “metió la pata”. Los superiores empezaron a sospechar, investigaron y descubrieron la verdad…el joven era una “vocación” Comunista. Es por demás decir que en seguida le mostraron la puerta.

El Comunismo es muy traicionero. De primero se finge ser la salvación del pobre, del humilde, del abatido. Se presenta con promesas ideales. Así atrae a los pueblos. Si tales tácticas no dan resultado, entonces hace uso de la fuerza, de la violencia. Yuna vez teniendo al pueblo en su poder, se descubre la verdad. Pero entonces ya es muy tarde…el pueblo ya no puede defenderse …imposible, pues se encuentra oprimido, encarcelado, forzado a “echar la [sic] alma” en los campos de esclavización… o muerto.

Lo escrito no es ficción de mi imaginación… es la pura verdad. Es bueno saber los hechos para así saber también cómo mejor defendernos de una esclavización Comunista. La mejor arma es la oración, el Rosario, la Misa y los Sacramentos… y, por supuesto, una buena vida… todo esto ofrecido a Dios para la derrota del Comunismo y el reino de la caridad, de la justicia, de la paz … y de la Cristiandad.

[Jorge Medina] Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 6-VI-1950, p.2)

 

Como lo veo yo

El Comunismo

El comunismo es el peor mal que el mundo jamás ha conocido.  No obstante, hay muchos que no comprenden, o no quieren comprender, la seriedad del ataque comunista a la civilización. Millones todavía creen que es menester tratar a Rusia con palabras suaves y caballerosas para ver sí así acepta nuestro punto de vista y nuestros conceptos cristianos.

No hay ningún acaso de que se verifique una avenencia entre el Comunismo y la religión. Es de saberse que el Comunismo no quiere, ni tiene intenciones de llegar a ningún acuerdo. Nicolás Lenin, el jefe de la Revolución Roja en Rusia en 1917 y el fundador del gobierno Comunista que ahora encabeza Stalin, declaró: “¡Abajo con la religión! ¡Viva el ateísmo! Nuestra tarea principal es la diseminación de ideas ateas. ” La regla no ha cambiado.

Es cierto que el presente la Iglesia Ortodoxa en Rusia está en buenas relaciones con el gobierno rojo; sin embargo, es un hecho iglesia de que esta iglesia está controlada por políticos ateos y que se tolera únicamente por el servicio que le presta al régimen. Además, hay un Consejo de Estado de Asuntos Ortodoxos, encabezado por un ateo y comunista que por algunos años fue miembro de la policía secreta soviética. Cada decisión de la jerarquía ortodoxa debe ser aprobada por este hombre, aún en cuestiones de obtener permiso para hacer un viaje.

En los Estados Unidos el partido comunista ha señalado a ciertos miembros para que ingresen en las iglesias y en sus organizaciones, con el fin de apoderarse o de a lo menos influir, el pensamiento y acción de los grupos, respecto a fines comunistas. Earl Browder[8], comunista, una vez declaró:  “Metiéndonos entre las malas religiones podemos por primera vez llevarles a estas gentes nuestras ideas antirreligiosas”.

En esta nación hay organizaciones “religiosas” (así llamadas), que en verdad son nada más que frentes comunistas. Tales grupos se muestran activos en sus ataques a la Iglesia Católica. Son sociedades u organizaciones, creadas o capturadas por los comunistas, para promover sus fines- y con el arma más poderosa del Comunismo en los Estados Unidos.

Para el comunista todo es moral: la mentira, el robo, el asesinato – todo, con tal de que conduzca a fines comunistas. Karl Marx, en su filosofía roja, abogaba por un mundo en el cual el pueblo no poseería nada de propiedad, recibirla órdenes del gobierno sin objeción alguna- y en el cual los padres de familia y sus hijos vivirían sin religión, sin moralidad y sin ideales tal como nosotros los conocemos. Proponía que la mujer podría, y hasta debería, tener hijos- pero únicamente para que el estado los educara, entrenará y usará-sus padres no los habían de educar ni entrenar según sus ideas. Declaró que “no hay necesidad de temer a un Dios que no existe”. Este malvado soñaba y   planeaba gobernar el mundo entero- hoy Josef Vissarionovich Djugushvill, o sea, Stalin, hace todo esfuerzo para llevar a cabo estos deseos de dicho Marx.

El fin del comunismo es dominar la vida de todo ser humano en todo detalle, desde la cuna hasta la sepultura. Su programa es: guerra agresiva revolución interna, decepción, mentira, engaño, corrupción de confianza en sí mismo- todo lo que engendre el poder.

El comunismo, así mismo, intenta dominar todo aspecto de la vida del hombre. Con ese fin, trata de meterse en, y apoderarse de los varios campos en que el hombre se encuentra. En el siguiente artículo consideraremos las uniones.

Jorge Medina Dyke

(El Tucsonense, Tucson, Az., 23-V-1950, p.2)

 

[1] El Concilio Vaticano II, durante los papados de San Juan XXIII y el Beato Pablo VI, sesionó de 1962 a 1965.

[2] Al invadir los EEUU las tierras del norte de México en 1846, la Iglesia Católica norteamericana sustituyó la mayoría de los sacerdotes mexicanos de esos territorios por sacerdotes norteamericanos o europeos y segregó las parroquias de sus diócesis mexicanas creando diócesis autóctonas de los nuevos territorios o añadiendo las parroquias a diócesis ya establecidas de los EEUU. A algunos sacerdotes mexicanos hasta fueron excomulgados. Véase la historia de Antonio José Martínez en But Time and Chance. The Story of Padre Martínez of Taos, 1793-1867, de Fray Angélico Chávez (Santa Fe, N.M. Sunstone Press, 1981)

[3] El mismo Jorge Medina Dyke nos dice que en Arizona en 1951 había sólo 3 sacerdotes mexicanoamericanos ( Como lo veo yo. Un sacerdote mejicano más, El TUcsonense, Tucson, Az., 19-VI-1951,p.2)

[4] Ver https://tshaonline.org/handbook/online/articles/icb05

[5] Véase la trayectoria del Rev. Antonio Roberto Soto O.F.M. (1921-1996). También conocido por Anthony R. Soto fue uno de los pioneros del Movimiento Chicano e importante sociólogo. Fundó el Center for Employment Training del que fue director de 1967 a 1990. Enseñó sociología en San José State University después de doctorarse en Berkeley con una tesis sobre el papel de los mexicanos en la iglesia católica ( “The Chicano and the Catholic Church in Nothern California, 1848-1978: A Study of an Ethnic Minoroty Within the Roman Catholic Church, University of California at Berkeley, Ca., 1978). Para ver más de su extraordinaria vida léase http://sociology.berkeley.edu/anthony-soto-1972

O la de Fray Angélico Chávez O.F.M.(1910-1996). Véase https://en.wikipedia.org/wiki/Angelico_Chavez

[6] Puede verse más sobre la Catholic Legion of Decency en https://en.wikipedia.org/wiki/National_Legion_of_Decency

[7] The Red Plot Against America de Robert S. Stripling (Drexel Hill, Pennsylvania, Bell Pub., 1949)

[8] Earl Browder (1891-1973)