Sonia Yáñez Calvo

Yánez Calvo, Sonia

Sonia Yáñez Calvo, Ferrol, España (1982), blogera en: www.librosdeulises.blogspot.com, autora en antologías de Playa de Ákaba y reciente colaboradora de la revista La Palabra.
 

ULISES

“…te diré que viví con un ser especial. Una luz tan sutil, esa fue la señal…”

Mónica Naranjo –Jamás-

“… cuando ponga un pie en el silencio, significara que mi padre ha desaparecido para siempre…”

Paul Auster –La invención de la soledad-

Este mensaje os lo escribo porque quiero dar voz a quienes están viviendo lo mismo que yo. Os cuento:

El infierno no es físico. Yo viví allí. Comenzó aquel 27 de octubre como una mañana más. Fui hacia la cuna para despertar a mi hijo, Ulises. Esperaba recibir una sonrisa como todas las mañanas y encontré lo peor. Ulises estaba en la cuna, casi parecía dormido, pero la realidad era otra… Su cuerpo seguía en este mundo, pero su alma ya no. Se fue sin decir nada —pequeños héroes de muerte súbita—. Con él se marchó su risa y quedó el silencio.

Después de pasar días perdida entre las tinieblas, una mañana me fue enviado un mensaje en sueños: «Ella» se lo llevaba. La escena estaba bañada en una luz blanca. Ulises ni siquiera notaba el cambio, marchaba feliz. La imagen desapareció. Me desperté consternada y desconcertada. Dicen que los animales son capaces de ver el mundo espiritual, con el cual nosotros casi hemos perdido el contacto. Yo no sé si es así, pero mi perrita Lira, siempre alerta, vino conmigo y se hizo un ovillo a mi lado. Gracias a ella me calmé.

Rara epifanía que tardé en aceptar. Pero una sabia amiga me dijo: «Los mensajes son enviados cuando uno no puede darse paz a sí mismo».

Las palabras curan, palabras de los que te quieren, palabras de novelas, de poemas y canciones.

Palabras, palabras, palabras…

Y así, el tiempo y las palabras fueron llenando el silencio. Y casi sin darme cuenta, descubrí que esa luz que bañaba la escena —su luz— es la que me sigue iluminando, como las estrellas nos iluminan desde el firmamento. Firmamento que fluye sin fin.

Dedicado a Lira y a Freya por existir