Héctor Vargas LP 8

Vargas, Héctor

(Tampico, Tamaulipas, México), reside en el área metropolitana de Phoenix, Arizona, después de viajar por el mundo. Autor de varios libros, cuentos y poemas, colaborador en varios periódicos, revistas y libros con artículos motivadores y poesías. Coautor de una extensa colección de manuales de procedimientos para la estatal mexicana Pemex. Autor de Principles of Oleohydraulics, libro técnico de consulta. Su cuentística refleja el estilo tradicional transmitido oralmente, de generación en generación, con un alto contenido didáctico ofreciendo una moraleja en cada relato. Tales consejos se aplican a las vivencias cotidianas, abarcando todas las edades. Su último libro, Más allá del más acá (2015) relata las separaciones familiares entre las fronteras méxicoestadounidenses.

EL AZAROSO TRÁNSITO HACIA LA SENECTUD

El poder llegar a ser joven lleva mucho tiempo…
Casi toda la vida

Como inicio sui-generis, me atrevo a recordar la irónica teoría sobre la equivocación de la Naturaleza, a pesar de su depurada sapiencia, sobre las consecuencias de la Vida, expuesta por el celebérrimo humorista español Wenceslao Fernández Flores en su cuento “El Ladrón de Glándulas”, publicado en 1973. Tiempo después, se filmó, con algunas variantes, una película sobre el mismo tema.

Dicha teoría argumentaba que la vida debería empezar por la vejez, al contrario de cómo ahora se desarrolla. Así, el final achacoso iría disminuyendo cada día al irnos haciéndonos más jóvenes, desapareciendo los males adquiridos y con la experiencia acumulada, la juventud lograría mayores logros. El final sería distinto. No habría muerte. De la pubertad pasaríamos a la infancia hasta llegar al feto que se va disminuyendo poco a poco, convirtiéndose en dos células fundidas, la masculina y la femenina. Luego, el espermatozoide coleando se aleja del óvulo y todo acaba.

En verdad es fantástica esta teoría; nuestra manera de vivir sería completamente diferente a como ahora la sobrellevamos. Lector, Usted, ¿qué opina?

Estos garabatos los empiezo a desparramar cuando el calendario señala en forma inmisericorde los noventa años y dos docenas de meses que se me han acumulado. No se si en lo que la Vida me conceda de tiempo, alcanzaré a escribir la ansiada palabra “FIN”. De lo que sí estoy absolutamente seguro, es que mañana, si es que el sol del nuevo día me vuelve a despertar, me sentaré otra vez a seguir en este empeño, tratando afanosamente de verla escrita.

Esto no es una autobiografía, quiero muy bien aclararlo, ya que mi ego no vale para elaborar tal alarde, sino el hacer nota las incidencias existentes en ese camino tan desconocido que es la Vida, al cual nadie fuimos invitados a recorrer, pero que de todas maneras lo hacemos en forma indistinta, unos tropezando a cada paso en una cuesta escabrosa, mientras otros suavemente se deslizan en una alegre bajada.

NIÑEZ
ADOLESCENCIA
MADUREZ
SENECTUD

Uno

La Vida empieza antes de nacer. El feto, en su claustro ventral se desarrolla según el proceso biológico natural. Sin embargo, su estadía no es igual ya que está expuesto a un sinnúmero de circunstancias que inciden en su evolución. El instante preciso del comienzo de la vida, en los humanos, es cuando el embrión, un huevo que ha sido fertilizado por un esperma pero que no ha iniciado todavía la división celular que eventualmente se convertirá en un ser viviente.

Empecemos por la salud tanto de la madre como del padre antes de fecundarlo. Los genes hereditarios que acompañan al espermatozoide, residen en el óvulo. La falta de alimentos sanos o la injerencia de drogas, o contaminación por enfermedades venéreas o sida durante la gestación, si uno o ambos padres fuman o toman, etc.

Teniendo muy en cuenta el párrafo anterior, es crucial que los aspirantes a padres, antes de decidirse a traer una criatura al mundo, comprendan en absoluto la responsabilidad que adquieren con ello. Se estudia para ser médico, ingeniero abogado, etc. Pero para la carrera más importante de la vida, ser padres, se toma con una ligereza de efectos tan dolorosos, como el ver muchachas y muchachos arrepentidos de lo que hicieron y las responsabilidades que adquirieron, han terminado con su juventud, causando un desquicio emocional tan fuerte que es pan de todos los días, el conocer de casos de criaturas abandonadas sin piedad. En otros, ver criaturas que heredaron los problemas físicos acarreados por sus padres.

En estos tiempos, 2017, cuando la migración es un popular recurso mundial para huir de la violencia o del hambre. Ante este azote, la humanidad lo hace desesperadamente, en su alarmante mayoría, arriesgando inclusive su vida, sin respetar las leyes migratorias establecidas por cada nación para regular su flujo.

Entre estas leyes, se encuentra una que nos dice que los nacidos dentro de los limites territoriales, adquirirán automáticamente la nacionalidad del país en donde ocurrió el nacimiento. Ante tal circunstancia, los padres de adolescentes que residen sin haber cumplido con las leyes de inmigración del país, ante el riesgo de ser deportados por ello, promueven y hasta incitan a sus hijas adolescentes a embarazarse para lograr el poder permanecer en ese país ya con un status legal. Ello, entre otras circunstancias, contribuye al caos moral al que se ha hecho anterior referencia.

Aquí el feto no recibe el tratamiento adecuado, pues la joven embarazada carece del conocimiento básico para convertirse en madre. Sigue haciendo su despreocupada vida juvenil hasta que el avance de la gestación le indica el cambio. Y es cuando sucede la debacle. Es común ver en multitud de países subdesarrollados, infinidad de criaturas pululando en las calles en busca de un mendrugo. En los países desarrollados, es inconmensurable la cantidad de niños abandonados, de varias edades, recogidos por el gobierno en centros de protección a la infancia. ¡Triste destino le depararon a esas criaturas!

Suponiendo que todas las circunstancias fueron y siguen siendo favorables al desarrollo del feto. Su evolución nos indica que a las veinte semanas de fecundación empieza a adquirir sus sentidos normales. Aparece primeramente el sentido del dolor, por lo cual, en varios países, después de tal fecha no se autoriza en absoluto el aborto. Luego desarrolla el sentido del oído, pudiendo captar fácilmente los sonidos que vienen de fuera.

Durante este periodo, en situaciones particulares, el feto puede verse afectado por sonidos estridentes que le ocasionarán problemas sicológicos al nacer. Es necesario en su desarrollo normal, proporcionarle un ambiente sereno, evitando estridencias por música, gritos por desavenencia, violencia entre los conyugues o personas cercanas.

Aquí se manifiestan los cambios iniciales que depara el Destino. La vida de una criatura, que hubiese podido desarrollarse en otro medio, digamos normal, estable, al inducir su nacimiento antes de estar debidamente consciente y preparado para ello, al nacer encuentra circunstancias nada favorables para su futuro. En opinión de filósofos, se le denomina sino o hado a una serie de órdenes y causas tan concatenadas unas a otras, que necesariamente producen un efecto.

El nacimiento de una criatura se realiza por medio de un parto que va desde hacer un hoyo en la tierra para recibir el producto, a la manera de las tribus salvajes, hasta uno filo-profiláctico en un sanatorio. El parto por operación cesárea, se realiza con preferencia en países desarrollados o en cualquier otro cuando exista alguna complicación que resulte riesgosa para la madre o al bebé.

Entre todas las criaturas de la Naturaleza, después de su nacimiento, somos los humanos quienes más tiempo requerimos para valernos por si mismos. Nacemos sin poder andar y nuestras cuerdas vocales están incipientes. En cuanto a lentitud, le siguen las aves, quienes tienen que esperar el desarrollo de su plumaje. En otras especies, la equina, por ejemplo, vemos que las crías pueden caminar desde que nacen. Los peces son las criaturas que con mayor rapidez se adaptan al mundo exterior, al igual que los insectos y otras especies.

Al recién nacido hay que alimentarle para fortalecer su crecimiento. En una gran mayoría de países se sigue utilizando la lactancia materna. Algunos otros, entre ellos los altamente desarrollados, debido a la diversificación de las actividades femeninas, se prefiere el uso de fórmulas lácteas conteniendo los nutrientes necesarios para una buena alimentación. En casos donde los senos de la madre no produzcan suficiente leche, hay dos opciones: O se recurre a cualquiera de estas fórmulas disponibles al público, o en algunos países es aún posible el contratar los servicios de una nodriza.

En esos primeros años, el organismo del bebe se va desarrollando según los cuidados que se le brinden. Tomando oportunamente sus alimentos apropiados. Recibiendo revisiones médicas, administrándole las vacunas conducentes. Viviendo y durmiendo en condiciones agradables y sobre todo, siendo objeto de demostraciones de amor por parte de sus familia. Si carece de cualquiera de lo anterior, ello se reflejará más tarde en su manera de ser.

Desgraciadamente hay criaturas que carecen de lo indispensable para tener una vida sana. Se ven afectados por raquitismo y otros males al no recibir ni siquiera alimentación precaria, careciendo de los cuidados apropiados, mucho menos de cariño y a veces sufriendo hasta de abandono o de maltrato y abusos sicológicos, dejando huella permanente para el resto de sus vidas. Triste destino al no existir regulaciones estrictas para una paternidad responsable.

Durante la niñez es cuando aparecen inclinaciones preferenciales o aptitudes hacia determinada actividad, ya sea sobre el arte: música, canto, danza, dibujo, etc. o bien científica: matemáticas, astronomía, zoología, etc. Igualmente, empiezan a tener gusto por determinados alimentos. Además, en esa etapa, la mente infantil esta receptiva e inquisitiva sobre todo lo nuevo que ve.

Los sucesos de los cuales es testigo, se le graban indeleblemente para el resto de su vida. Esa acumulación de datos va formando su carácter y son modelos para establecer valores de conducta en el futuro.

En ello se basa su comportamiento. Si contempla acciones positivas, normaran su criterio sobre lo positivo. Si observa acciones negativas desarrolladas con frecuencia, pensará que son normales puesto que se ejecutan indiscriminadamente tanto en la casa como en la calle. Son ejemplos a seguir. La comunicación franca y sincera con padre y madre es primordial. Se le guía de tal manera que no tenga temor a decir la verdad. Cuando cometa involuntariamente un error, se le debe dar una explicación sobre tal acción, no regañarle ni castigarle, mejor aconsejarle.

Solo en casos en que el error no sea voluntario, se debe aplicar una acción disciplinaria, explicándole lo negativo de la acción cometida.

Igualmente, en esta época, es cuando aprende a socializarse jugando con otros niños de su edad. El asistir por primera vez a la escuela, es una experiencia muy fuerte si no está bien aleccionado para verse fuera de la férula familiar. Es todo un principio de independencia.

En esas situaciones, hay criaturas que sufren un trauma al verse solos sin la protección familiar acostumbrada que los resguarda de cualquier peligro, Para otros, es una liberación que disfrutan alegremente.

Desde el principio de la humanidad, el hombre ha tenido miedo a lo desconocido. Temían que el sol no volviese a salir al terminar la noche. Le temían al fuego, porque no sabían cómo se originaba, etc. En los niños, en algunas ocasiones al estar realizando algún juego, pueden lastimarse y lloran porque sienten dolor y no saben cuándo éste cesará. Además de atenderles, hay que explicarles que el dolor es pasajero y que pronto pasará. Así se les calmará ese temor. Cuando la caída o el golpe no son de consecuencia, podemos ver niños que “aguantan” más el dolor y siguen su juego sin llorar.

En esa edad, recibiendo esa comunicación abierta, el niño adquiere mayor seguridad en sus actos al intentar realizar experiencias nuevas.

Al ir avanzando la infancia, se acentúan las características antes mencionadas. Los padres deberán estar muy atentos a tal desarrollo para estimularlas y encausarlas debidamente.

Con lo descrito, no pretendo pontificar, ya que no soy un erudito en la materia, simplemente soy un testigo, acucioso, de las diferencias que pueden ocurrir en el transcurso de la vida de un niño, donde esos cambios inciden de manera positiva o negativa.

Desde luego, hay excepciones notables, donde un niño, a pesar de vivir en un ambiente negativo, donde haya violencia y vicio, logra salir incólume a todo ello a base de una determinación férrea que no le doblega. Me viene a la memoria aquel contundente verso del poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón:
“Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan…. Mi plumaje es de esos”.

En la historia de la humanidad, se ha visto como el fuerte se aprovecha del débil. Esto se ha acentuado peligrosamente en los últimos tiempos debido a la exposición proliferada de ejemplos negativos tanto en los medios de comunicación, como en la escuela y en la casa, haciendo habitual el abuso sexual y la violencia.

Otra vez es aconsejable a los padres vigilar debidamente cualquier cambio en la conducta del niño, como el preferir la soledad, mostrarse taciturno, rehuir el asistir a clases, etc. pues el abusador generalmente les amenaza con mayores daños si delatan los hechos, por lo que a la víctima la obligan a guardar silencio.

Cuando esto suceda en la escuela, se debe reportar de inmediato a las autoridades escolares lo que está afectando al niño para resolver al unísono el problema. Si el abuso se comete en el ámbito familiar, corregirlo con energía disciplinaria, pues ello causa un trauma que persiste para el resto de la vida del niño.

Al aproximarse la adolescencia, es cuando los padres deberán hablar abiertamente con sus hijos sobre el sexo y aleccionarles sobre su comportamiento respecto a este tema. Ello les encausará como actuar con propiedad y responsabilidad en esta etapa. A las hijas, prepararlas para que cuando empiece la menstruación, sepan que su causa es una función natural de su cuerpo. Hay casos de niñas quienes sin ningún aviso previo, al ocurrir la primera vez, han sufrido un trauma por ello. Hemos visto como algunas hechos y circunstancias ocurridos en la infancia, alteran el curso de la vida de un niño en el cual todo era aparentemente normal, causando cambios que le llevarán por diferentes caminos en su futuro.

Dos

Al llegar a la adolescencia, en el joven se empiezan a afianzar los cambios que se vislumbraban en su niñez. Unos causados por la experiencia obtenida durante ese lapso y otros debido al cambio en sus funciones hormonales que se manifiestan en esta etapa, cuando se inicia la pubertad.

Los padres deberán estar conscientes de ello, para comprender debidamente cualquier actitud diferente en el comportamiento temporáneo del joven, ya que se notarán actitudes antes no expuestas en su conducta.

En esta etapa, se define en la persona su forma de ser, su carácter. Dicha característica influenciará en su conducta durante el resto de su vida, aún cuando existe la posibilidad de cambios en el futuro debido a la gravedad de experiencias que ocasionen algún trauma.

Unos prefieren la soledad para poder definir y aplicar sus nuevos juicios; otros que antes fueron locuaces, ahora prefieren el mutismo; el alegre ahora es taciturno; el sumiso, ahora se vuelve rebelde, etc. Todos estos cambios son temporales y los padres deben estar preparados para manejarlos de manera conducente.

Igualmente, en esta etapa se asientan las preferencias aparecidas en la niñez, afianzándose aquellas en donde se adquiera mayor habilidad o gusto, ya que con ello sentirán mayor seguridad al ejecutarlas.

Durante este tiempo, algunos problemas físicos les afectan en su carácter, uno de ellos, la obesidad, les causa un verdadero trauma por las críticas a su apariencia, ya sea de miembros de su familia, así como de amigos y compañeros de escuela, que algunas veces resulta en consecuencias graves y hasta fatales, como la anorexia. Otro de ellos, es el acné, el cual les hace un tanto retraídos o renuentes a socializar sobre todo con el sexo opuesto.

Los problemas físicos congénitos o desarrollados en la niñez, como la miopía, dicción, estrabismo, halitosis, sudoríficos, etc., deberán ser atendidos con atingencia por sus padres, pues causan problemas en la manera de ser del joven. Generalmente, dichos problemas, si son atendidos con oportunidad, se resuelven de manera satisfactoria.

He dejado hasta el último lugar el problema que causa mayor trastorno, no nada más en el joven, sino en la familia y sociedad: La homosexualidad.

Debido a los rígidos principios ancestrales establecidos por tradiciones y religiones, cuando se presenta un caso de preferencia sexual distinta a dichos cánones, el problema adquiere el grado de tragedia, pues el/la joven, al notar ese cambio, siguen sus impulsos en forma natural que los incita a desarrollarlos pese a la opinión que se mantiene hasta la fecha en partes ultra conservadoras del mundo. Unos en forma abierta sin importarles el qué dirán y otros en forma discreta tratando de ocultar su inclinación, pero sin desechar esos impulsos.

Hay familias en donde la unidad se ha quebrantado desafortunadamente al tomar partido algunos de sus miembros en contra de la opinión de los otros, cuando se presenta uno de estos casos, tanto en el hombre o en la mujer, pues el lesbianismo tampoco es aceptado por los conservadores, aferrados a principios arcaicos.

A la fecha, se han incrementado entusiastas movimientos en todo el mundo para que se acepte y no sea objeto de ignominia la preferencia sexual indistinta. Tanto en la sociedad, como en la religión. Ya se han decretado leyes donde se aprueba el matrimonio entre parejas del mismo sexo y la adopción de menores para formar familia.

Dichos movimientos animan a quienes tienen preferencia sexual distinta a que la manifiesten abiertamente y pugnan porque la sociedad comprenda que la homosexualidad no es una enfermedad ni desviación de principios, sino algo natural en su conformación personal congénita.

Curiosamente, la Historia nos relata casos de homosexualidad ocurridos hace varios años, cuando las recalcitrantes tradiciones no permitían en absoluto ese desvarío y sin embargo, sin menoscabo, fueron aceptados socialmente varios exponentes de esta divergencia, triunfando en forma rotunda en el arte escénico, musical, poético, moda y otros campos.

Retomando el tema inicial, donde se asientan los casos de preferencia en la adolescencia, es conveniente que los jóvenes se sometan a exámenes vocacionales para encontrar acertadamente la línea apropiada de educación a que deberán dedicar sus estudios.

En muchos casos, los padres imponen su preferencia para que tradicionalmente se siga la misma profesión que ellos escogieron, aún cuando las inclinaciones del joven sean diferentes, resultando , en algunos casos, que por obedecer los deseos de sus progenitores, resultan profesionales mediocres o al poder liberarse de aquel mandato, se ven obligados a re-iniciar estudios en una carrera de su verdadera preferencia o al desarrollo en otras actividades: Comercio, Industria, Política, Deportes, etc. Aunque también existen ejemplos en que el/la hijo/a salió mejor profesionista que el padre o la madre.

Anteriormente, era común que la familia permaneciese unida hasta que los hijos, empezando por los varones, ya fuese que hubiesen terminado una carrera, quienes tenían posibilidad de estudiar, o de desarrollar cualquier otra actividad que le permitiese solventar las necesidades inherentes a su recién adquirida independencia, podían liberarse de la tutela de los padres. En las hijas, aparte de lograr igualmente lo anterior, podían echar mano a la posibilidad de contraer matrimonio. (Hay un dicho popular que dice que el hombre se casa cuando puede; la mujer, cuando quiere).

A la fecha, debido a la mejor preparación y participación de la mujer en todos los campos, esa costumbre ha variado en forma total. La mujer puede escoger las veredas en las que encaminará sus pasos en el futuro, contando con el consenso familiar. Igualmente, los varones, el deseo de independizarse y valerse por si mismos está latente y les anima a realizarlo de común acuerdo con sus padres sin ocasionar un roce familiar por ese acto.

Claro que para ello se deberá tener la preparación necesaria para su consecución. Desafortunadamente, en el mundo aún existen extensas zonas donde no nada más las condiciones económicas agobiadas por una ancestral pobreza, falta de empleos, violencia, etc., hacen muy difícil la emancipación, sobre todo en la mujer, amén de un rígido patriarcado que le sigue vedando la oportunidad de participar en actividades tradicionalmente reservadas en exclusiva para el hombre.

El vertiginoso avance de la tecnología, sobre todo en la cibernética, ha provocado cambios virales en la forma de socializarse. Los jóvenes los han acogido con mucho entusiasmo ya que les brindan oportunidades que antes no les permitía desarrollar una comunicación tan inmensa como de la que ahora disponen con tanta facilidad.

Si una persona fuese tímida y ello le vedaba explayarse, ahora, gracias al anonimato que le brindan las redes sociales, puede hacerlo con largueza. El campo de la comunicación es inconmensurable, se puede efectuar en todo el mundo. Además, antes una noticia podía tardar años en darse a conocer de un lugar a otro, ahora se tiene conocimiento en el mismo instante en que ocurre. Todo ello influye en la forma de pensar, ahondando la diferencia entre jóvenes y adultos.

El despertar de la libido durante la adolescencia, implica cambios en la forma de actuar y de sentir en los jóvenes. Si durante la niñez recibieron educación sexual transmitida tanto por sus padres como en la escuela, podrán encausar mejor las sensaciones que ocurren durante esta etapa.

El iniciar experiencias sexuales es un acontecimiento en el que se pone de manifiesto la comprensión adquirida sobre cómo manejar correctamente esta atracción al sexo. No practicarlas como una mera demanda física sino acompañarla de un sentimiento amoroso que lo haga más placentero. Hay ejemplos de que cuando se ejecuta sin el menor afecto ni consenso mutuo, se convierte en violación.

Los jóvenes deberán meditar y analizar cuáles son sus metas a alcanzar, tanto en el ámbito social como en sus ocupaciones futuras. Lo más importante, lógrense o no, es intentarlas con denuedo. Algunas veces no se logran porque las circunstancias en ese entonces no lo permitían, otras por inexperiencia, otras por desidia, pero no dejar de intentarlo de nuevo, si en realidad eso es lo que queremos.

En esta etapa es cuando experimentamos la necesidad de desarrollar nuestros íntimos sentimientos y decidimos buscar a la persona a quien dirigirlos. Ello significa todo un proceso en el cual los pros y en contras se analizan para confirmar si es o no adecuada nuestra selección. Buscamos la afinidad de caracteres, la atracción estética y sexual. La similitud de educación y rango social, etc. Todo ello se desarrolla en el tiempo denominado “noviazgo”, el cual no tiene límites en cuanto a su duración.

En el llamado “amor a primera vista”, se conjugan todas estas consideraciones de manera superficial y rápida, dominando la atracción estética y sexual. Es una selección aventurada que a veces resulta y a veces no con sus consecuencias inherentes.

Una vez que sentimos que nuestra selección es la acertada, se manifiesta nuestro deseo de consolidar dicha relación en el matrimonio o simplemente convivencia. Empezamos a considerar las posibilidades económicas, propias o conjuntas, para poder establecer un hogar, tratando de conservar el estatus de vida que hemos venido sosteniendo.

Hay personas que consideran el matrimonio como meta en su vida y hay otros que lo consideran como complemento en su vida Los primeros, lo consuman hasta que acopian todo lo necesario, casa, muebles, etc. Reducen su ámbito social dedicando mayor tiempo al hogar. Los segundos, llegan a él con lo indispensable para subsistir pero con un plan de ir adquiriendo paulatinamente lo faltante según se vayan presentando las posibilidades hasta lograrlo. Estos conservan la amplitud de su círculo social haciéndose acompañar ahora por su pareja.

La decisión de tener hijos debe de ser tratada en conjunto por la pareja, tomando en cuenta que la relación entre ambos esté suficientemente estabilizada y después de considerar la responsabilidad que obtendrán al convertirse en padres, asegurando que se cuenta con los recursos necesarios para proporcionarle una vida y educación apropiada a la criatura por nacer. Igualmente, planear la frecuencia adecuada en que deberán ocurrir los embarazos cuando se deseé tener mayor número de hijos.

Desafortunadamente hay casos en donde se hizo caso omiso a las consideraciones anteriores y vemos como parejas jóvenes de clase media se ven agobiadas por las exigencias que se presentan, al verse en poco tiempo rodeados con dos o más hijos, teniendo la mujer que quedarse en casa para atenderles en su crecimiento sin tiempo suficiente para ella misma y menos para su pareja. El hombre, obligado a tener mínimo dos trabajos para obtener lo necesario para cubrir el incremento de gastos que ello implica.

Por todo lo anterior, es aconsejable el tener una comunicación amplia y abierta con la pareja para que las decisiones a que arriben, sean de común acuerdo y ninguno de ellos se sienta traicionado por resultados inesperados. Ese entendimiento les proporcionará una armonía benéfica en su relación marital.

Tres

Al pasar los años llegamos a una edad adulta. Es cuando adquirimos una madurez en nuestra manera de ser y de pensar.

Sin embargo, hay personas que se aferran a no perder la apariencia de su juventud y vemos casos en que su atuendo conserva la usanza de cuando eran jóvenes, las mujeres se sobrecargan de adornos que en ocasiones llegan hasta lo estrafalario, flores y joyería en exceso, peinados extravagantes, etc. Hombres y mujeres se tiñen el pelo para ocultar las canas, maquillaje generoso para disimular las arrugas, etc. Se recurre a la cirugía para eliminar la papada, la obesidad, el deterioro en la piel, etc. Trasplantes de pelo o pelucas son comunes. La industria de los cosméticos genera ventas por miríadas de millones al año, En fin, se recurre a todo lo disponible para seguir teniendo una apariencia juvenil.

Hay un dicho popular muy acertado que dice: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Por lo general, dichas personas no actúan en concordancia a su edad, dedicando sus esfuerzos simplemente a la apariencia, pero su manera de ser es la de una persona vieja, resultando una triste discrepancia, algunas veces hasta ridícula.

En cambio, otras, permanecen con la juventud en su interior, sin la necesidad de aparentarla exteriormente. Es gente positiva que se abre camino con facilidad sin las reticencias que achacan al viejo.

Se dice que se ha llegado a una edad adulta cuando uno empieza a preocuparse por los aspectos cotidianos triviales, como el asegurarse de haber cerrado la puerta, no desperdiciar el agua, apagar una luz, etc.

En realidad, el llegar a ser adulto nos hace pensar en la validez de lo ejecutado durante la juventud, organizar adecuadamente nuestra vida diaria, definir con certeza lo que deseamos alcanzar, afianzar nuestras metas, etc.

Cuando hemos decidido formar familia, adquirimos un nuevo sentido de programar nuestra vida, ya que en cualquiera de los planes que configuremos, estarán incluidos nuestra pareja y nuestros hijos, si es que los hubo.

Con respecto a nuestra pareja, los hábitos creados por una convivencia cotidiana nos hace acostumbramos a verlos como algo natural en el devenir de nuestra vida. Sin embargo, debemos seguir dando relevancia a sucesos que tienen un significado muy especial, como el recordar oportunamente aniversarios, fechas memorables que siguen latentes en la mente de nuestra compañera. El brindarle atenciones espontaneas como al principio de nuestra relación, para mantener vivo el sentimiento de amor que nos unió. El tomar su parecer en asuntos ya sean de los hijos como de la casa, etc. Una de las más socorridas desavenencias que afectan la relación entre parejas, es lo relativo a problemas económicos, donde se discuten gastos que no estaban programados sin dar noticia a la otra parte. La comunicación debe de ser sincera, sin ocultar algo que pueda causar una reconvención al omitir cualquier cosa por nimia que sea y que cause un desbalance en el presupuesto familiar.

Otro de los aspectos importantes de la madurez, es lo relativo al grado de relación entre los padres con los hijos. Es común que el padre demuestre cierta preferencia hacia la hija y la madre hacia el hijo. Igualmente, hay la tendencia a mostrar cierta mayor inclinación hacia cualquiera de los hijos que demuestre, asimismo, mayor preferencia por alguno de los padres, ya sea por corresponder a sus atenciones o por que los canales de comunicación entre ambos son más abiertos que con el otro. Esta diferencia de grado se observa también hacia el más débil, en lo físico y carácter, por enfermedad crónica o alguna adicción, quien requiere ayuda para resolver los problemas que le afecten.

Es una prueba muy difícil para los padres repartir equitativamente su cariño, pero el no hacerlo, resulta en un resentimiento permanente en quien recibió menos.

Un aspecto más en la relación con los hijos de igual importancia, es lo concerniente a su educación.

Es conveniente que tanto el padre como la madre se involucren con atención en la conducta de los hijos en sus estudios, acudiendo a pláticas periódicas con sus maestros para saber cómo se comportan tanto en las aulas como fuera de ellas, cerciorándose cuáles son sus inclinaciones y habilidades, estimulándoles a no claudicar en sus estudios, encausándoles a obtener la meta en sus aspiraciones.

Esto es muy importante, ya que en todo esfuerzo se gana un estímulo como recompensa a su aprovechamiento. Quien lo desarrolla, agradece el que se reconozca de que su empeño no fue en vano.

Cuando se es adulto, hay una variante en el modo de pensar comparado como lo hacía antes. De joven, hay la tendencia de pensar y vivir en el presente. De adulto, se reflexiona sobre el futuro. Preparándose para el retiro cuando ya no sea factible trabajar, ya sea por edad avanzada o enfermedad.

Esto debe de discutirse ampliamente con la pareja e invertir una parte de sus ingresos actuales al ahorro en cualquiera de sus modalidades. Asegurándose de que podrán solventar sus gastos y no resultar ser una carga para los hijos.

Hay personas previsoras que toman esto muy en cuenta, estableciendo, inclusive, una provisión para los gastos inherentes a su funeral.

En esta etapa, la convivencia en la familia sienta bases sólidas que permiten un mejor conocimiento entre sus miembros.
Intercambiar abiertamente los problemas que atañen a cada uno, permiten que los padres conozcan mejor el carácter de sus hijos y poder, no nada más aconsejarles, sino juntos encontrar solución a sus problemas. Igual a la inversa, hay ocasiones en que los hijos hacen una petición que no se les puede conceder y se sienten defraudados, aduciendo falta de interés o cariño, sin saber exactamente el por qué no fue posible, en ese entonces, que se les proporcionase lo solicitado.

Cuando los hijos empiezan a socializar, es conveniente que los padres se enteren quiénes son sus amistades y considerar si estas son convenientes. Ello con mucho tacto, pues una injerencia decidida es negativa. Tratar de que sus hijos busquen en sus nuevas amistades quien les aporte, no lo material, sino lo moral con principios que les sirvan de ejemplo a seguir y les dejen una huella positiva.

Existen casos muy tristes de la influencia causada por involucrarse en una amistad errónea, algunas veces de consecuencias funestas.

El adulto debe cuidar su comportamiento dentro y fuera de la casa, ya que sus actos habituales son imitados por sus hijos como algo que se puede repetir naturalmente. Evitar el discutir con su pareja delante de ellos. No administrar castigos físicos, sino
consejos y explicaciones de el por qué la falta se considera negativa. Alguna vez leí un cartelón que sentenciaba lo siguiente: “La violencia en la calle, alguna vez se originó en la casa”.

Cuatro

Cuando se arriba a la senectud, unos antes y otros un poco más tarde, se desarrolla una retro-visión a lo realizado durante el trayecto recorrido. Unos, se sienten satisfechos con lo logrado. Otros, frustrados al no haber alcanzado lo propuesto.

No olvidemos de que a medida que nuestra edad avanza, nos hacemos proclives a recibir la muerte en un día no muy lejano, pues no somos inmortales, por lo que es menester iniciar arreglos adecuados para recibirla sin contratiempos agregados.

Cuando se han acumulado bienes, de mayor o menor cuantía, es conveniente y en ocasiones necesario, dejar asentado en un testamento el destino de lo logrado, tomando en cuenta de que la validez de dicho documento varía si se emite en el extranjero o si los bienes adquiridos se localizan fuera del país donde fallece el testador. En los Estados Unidos, por ejemplo, dicha validez reside solamente en el estado en que se emitió. Por ello, hay que certificarlo en cualquier otro, en el caso de haber residencia diferente.

Los bienes adquiridos durante el curso matrimonial legarlos en forma equitativa si fuesen suficientes o testarlos a la pareja sobreviviente si fuesen exiguos, tratando siempre de que ésta no carezca de lo necesario en lo que le resta de vida. Por lo anterior, es imperioso dejar bien asentado el destino de los bienes a legar y evitar desavenencias entre la familia que lleguen a causar juicios testamentarios.

En algunos casos, en los Estados Unidos es posible revocar judicialmente las disposiciones asentadas en un testamento que atenten contra principios morales o religiosos que causen jurisprudencia. Por lo que es necesario cuidar con esmero su redacción acertada.

Igualmente, en su testamento dejar asentado, en los casos extremos de coma, si los hubiese, cuál miembro de la familia sería el autorizado para decidir el momento en que deba de ser suspendido el tratamiento y cuándo desconectar los aparatos con que se le estuviese administrando vida artificial. Esta es una previsión sumamente delicada que evita problemas feudales. provocando álgidos resentimientos perdurables en los miembros de la familia, pues se acata la voluntad de la persona fallecida.

Se dice que la extensión de la vida depende de la función del metabolismo. Ello es muy cierto, pero también influye el cómo hayamos cuidado nuestro cuerpo, evitando excesos, cuidando oportuna y debidamente nuestra salud.

Es curioso el cambio en la manera de ser en esta etapa. El presente vuelve a ser primordial en la forma de pensar. Si se elabora un plan para efectuar algo que se deseé, se piensa en realizarlo sin dilación, sin posponerlo, ya que es imperioso aprovechar el tiempo de vida que nos queda. Lo importante es convertirlo en una realidad actual, sin proyectarlo como intento futurista.

Sin embargo, hay personas pusilánimes que ni siquiera lo intentan, arguyendo que ya para qué. Se recluyen en el pasado y no viven el presente. Son ancianos de espíritu y ahí se abandonan sintiéndose beatíficamente a gusto, sin aprovechar lo que aún pueden realizar.

Es conveniente, al llegar a estos años, el desarrollar actividades que nos mantengan dedicados, como por ejemplo a la lectura, a escuchar o ejecutar música, a dibujar o pintar, a escribir las impresiones que nos hayan dejado nuestras vivencias o a cualquier otra afición que nos plazca. En fin, tratar de mantenerse ocupado.

El disponer la menta abierta a recibir las nuevas experiencias que se presenten cada día, Es factible, aún en esta edad, captar algo nuevo proveniente inclusive de un niño, con una visión diferente de las cosas.

La historia nos muestra ejemplos de un gran número de personas que realizaron grandes empresas, valiosos descubrimientos y hazañas asombrosas casi al final de sus vidas.

En una apreciación personal, considero que lo que cuenta es intentar hacer lo que uno quiere hacer, residiendo su valía precisamente en ese intento, lógrese o no, pero sin cejar en realizarlo. Hay personas que al sentir el peso de los años se contagian de apatía para seguir activos, abandonándose en una inercia que los vuelve pasivos hasta en sus costumbres cotidianas de vida personal, como aseo, vestimenta, etc. Tal parece que lo único que hacen es aguardar a la muerte. Esta, indudablemente, sin falta de todas maneras algún día va a llegar. Mientras, hay que VIVIR, no vegetar.