Armando Miguélez

Miguélez, Armando

(Santibáñez de la Isla, León, España). Fundador del Academic Language Institute ( A.L.I.) de Alicante, España, Lleva estudiando la herencia chicana desde la década de 1970 y es uno de los pioneros de los estudios chicanos en España. Su tesis doctoral – “Antología histórica del cuento chicano literario, 1877-1950″- es uno de los trabajos más extensos y citados sobre la cuentística chicana anterior al Movimiento Chicano. En la actualidad reconstruye el legado literario y cultural de los hispanounidenses, identificando, clasificando, analizando, periodizando y criticando sus textos literarios escritos, con el propósito de darle un vuelco completo a la historiografía literaria de los EEUU, pasando a ver ésta más como un todo multicultural que anglocéntrico.

Ha coeditado también La literatura de la Revolución Mexicana en el exilio: Fuentes para su estudio. Desde hace tiempo viene coleccionando una inmensidad de documentos históricos (editoriales, cuentos, ensayos, columnas periodísticas, etc.) de una engente lista de periódicos, desde las Californias hasta el Este del país, en particular la región de Nueva York. Todo este material aparecerá en una nueva Página Web titulada Hispanounidenses, codirigida con Justo S. Alarcón.

FEDERICO VALLÉS, PROPONENTE DE UNA EDUCACIÓN GLOBAL

El Dr. Federico Vallés (Tacna, Perú,1879- Tucson, Az., 1960) se graduó como médico cirujano en Argentina y se afincó en Tucson en 1922 donde ejerció la profesión hasta su muerte.

En la tradición humanista de los médicos hispanoamericanos, fue también un escritor incansable y un poeta reputado. Sus innumerables poesías podían caer dentro del estilo del último modernismo o incluso dentro de las vanguardias hispanoamericanas como el poema “Otra Jornada” (El Tucsonense, Tucson, Az., 2-I-1940).

Escribió también ensayos científicos y humanísticos. En 1941, el gobernador de Arizona, Sidney P. Osborn, lo nombró Vicepresidente de la Comisión de Salubridad Pública del Condado Pima. (Ver “El Tucsonense”, 16-XII-1941, p.1), escribiendo todo un tratado de higiene que se fue publicando por entregas en “El Tucsonense” desde el 16 de diciembre en adelante por un periodo de dos años. Este tratado es de un valor extraordinario porque por primera vez un profesional médico hispanounidense contextualiza en la cultura los consejos médicos para una buena salud.

Además, fue el mejor cronista de la II Guerra Mundial que tuvo el mundo hispanounidense. Desde las fechas anteriores a la guerra en sí y prácticamente durante todo la guerra, expresó su punto de vista sobre los acontecimientos cotidianos que tenían que ver con el desarrollo político de la misma, en más de 500 editoriales de “El Tucsonense”. Para él, en un principio Inglaterra era el problema y el incitador para que EEUU entrara en la guerra. El imperialismo inglés, su codicia y el injusto reparto del botín de guerra después de la I Guerra Mundial, fueron los que provocaron la II Guerra Mundial así como el hecho que llegara a tener colonizadas 2 terceras partes de las tierras del globo terráqueo, acaparando todas las materias primas y ahogando al resto de los países en su desarrollo. Esta posición anti inglesa también le venía dada por su panamericanismo del que era uno de los mayores adalides. Inglaterra continuaba en los ´30 , ´40, ´50 del siglo pasado teniendo posesiones en el Hemisferio Occidental, que hacían el lema monrodiano “América para los americanos”, una broma de mal gusto . Criticaba a F. D. Roosevelt por no expulsar a Inglaterra del Continente americano y por contemporizar con los ingleses en sus agresiones imperialistas. Llegó a decir que Inglaterra tenía dos reyes, el propio rey de Inglaterra y Mr. Roosevelt, que era una especie de virrey inglés en las colonias. Cuando la guerra se fue desarrollando y se iba sabiendo la verdadera cara del nazismo, obviamente cambió y sus editoriales comenzaron a apoyar a Roosevelt y a las tropas norteamericanas en sus esfuerzos acabar con el nazismo y fascismo de Europa y del mundo.

Vivió en Tucson 40 años, considerándose un mexicano más, participando como tal en las fiestas Patrias de México y asumiendo con orgullo el título honorífico de rey de las mismas durante muchos años.

Cuando vuelve al Perú en 1944, por la enfermedad de su madre, escribe esta carta abierta en “El Tucsonense”:

“Carta abierta en que se despide el Dr. F. Vallés

Parte a Perú a mediados de este mes
Habiendo sido llamado por mi madre y por su médico el Dr. Molina, que la atiende, me vio obligado a alejarme de Tucson, a mediados de julio en curso después de una permanencia de veintidós años.

Con tal motivo, antes de partir para Lima, Perú, quiero expresar por medio de estas líneas mi gratitud al pueblo en general, y en especial a la gran colonia latina con quien he compartido alegrías y pesares.

En mi prolongada actuación como médico, cuando no he podido curar he consolado, y he tenido siempre mi puerta abierta a todos los que a mi han llegado. Dentro de la vida social he tratado de levantar el nivel de vida de los nuestros, lo que es una cosa notoria para todos.

Agradezco algunas cartas recibidas con motivo de mi futuro viaje, en especial la del Hon. Gobernador de Arizona, Sr. Osborn. Debo también expresar mi reconocimiento a diversas Sociedades Fraternales de este pueblo y a mis selectos amigos que me han acompañado en el antro universitario, en diferentes celebraciones. A las muchas madres que he atendido y a aquellos niños que ya son hombres les deseo muchas felicidades. De todos me llevo gratos recuerdos que volverán conmigo en un futuro no lejano; hasta ese entonces me despido de tan grata compañía” ( 7-VII-1944,p.1)

Cuando volvió de este viaje, escribió una crónica por entregas de su viaje, “Notas de viaje”, ( El Tucsonense, Tucson, Az., 10,17,20-IV;1,8,11,15,22-V;1,5,12-VI;3,24-VII; 14,21,31-VIII y 4,11,21-IX-1945) de Tucson a Argentina pasando por Perú y vuelta, que es un ejemplo extraordinario de la literatura de viajes de la época.

El texto que transcribimos aquí hay que encuadrarlo en la preparación científico- médica de su autor, en su panamericanismo y en sus posturas internacionalistas y de tolerancia y solidaridad.

La aparición ahora de este texto sobre cómo debe ser y organizarse la educación primaria y secundaria en los EEUU, cuando había ya una discriminación rampante en las escuelas de Arizona y otros Estados, en los años ´40, retrotrae la lucha por la igualdad de la educación en las escuelas del Suroeste de los EEUU dos décadas. Los líderes del Movimiento Chicano de los años ´60 y ´70 del siglo pasado, bebieron de esta tradición de lucha y pensamiento pedagógico y se convirtieron en los abanderados de todos los cambios tan significativos en las escuelas a partir de la promulgación del “Bilingual Education Act” de 1968. Federico Vallés ya propone en este texto el bilingüismo en todo el continente, no sólo en los EEUU, en los años ´40, como se propuso después desde el famoso informe “Invisible Minority. NEA-Tucson Survey on Teaching of Spanish to the Spanish- Speaking” (1966), publicado por el Departamento de Educación en Washington y cuyos autores fueron entre otros los líderes arizonenses del Movimiento Chicano en la lucha por la igualdad y el bilingüismo Adalberto M. Guerrero, María Urquides, Hank Oyama, Rosita Cota, etc.

Esta era la visión que ya tenía en los años de 1940 del siglo pasado Federico Vallés, educado fuera de los EEUU, y por lo tanto con una perspectiva mayor a la hora de juzgar los resultados educativos de los EEUU. También se pudo aprovechar de los aires internacionalistas de la sociedad norteamericana del momento con motivo de la II Guerra Mundial y las políticas de “Buen Vecino” que F. D. Roosevelt y su mujer Eleanor trataron de impulsar, para proponer una educación integrada en el entorno natural, social y cultural panamericanista, que no se considerara disparatada. Sin embargo, cuando se lee hoy día esta propuesta de educación global por el Dr. Federico Vallés en 1945, es de una frescura y actualidad rabiosas.

Conferencia por radio sobre educación

por el Dr. F. Vallés, noviembre 11

(Para “El Tucsonense”)

Amables oyentes:

Desde 1921 se celebra anualmente en Estados Unidos de América, la “Semana de Educación Americana”, a través de las escuelas del país; por consiguiente, la culta celebración de este año, desde el 7 de noviembre al 13, es el número 22. Durante esta semana se desarrolla un programa de ocho temas, al cual más interesante, no sólo para la vida americana, sino también internacional.

La experiencia ha demostrado que ninguna nación puede vivir aislada, y esta nueva forma de vida de correlación múltiple, nos obliga a puntualizar un sistema educacional en concordancia, más prolijo, más completo e intensivo.

LA EDUCACIÓN, es la piedra angular en cada generación: en la enseñanza, la asimilación y práctica de moralidad, urbanidad y cortesía, elevando los valores humanos. El que educa, no sólo enseña, sino que cría, encarrilando bajo su dirección, el desarrollo y perfección de las facultades intelectuales y morales del niño o del joven, por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc, múltiples conocimientos en estudios eslabonados; la moralidad, pertenece a las buenas costumbres y el arreglo de vida, conforme al bien del prójimo y al más recto y desinteresado proceder, en una palabra, las cosas humanas lícitas. La urbanidad, es el comedimiento, la atención y buen modo, lo que también se llama cortesanía, y la cortesía se manifiesta con la atención y además con el respeto o afecto, que muestra una persona a otra.

El que educa hace además desarrollar las fuerzas físicas, por medio de ejercicios reglados y a perfeccionar y afinar los sentidos, estudiando cada uno de sus educandos, para en cada caso, sacar una cosa mejor de cada uno, cultivando especialmente las buenas cualidades natas, y permutando las malas tendencias, por otras buenas.

Previa revisión física del niño por el médico, se anotarán los puntos observados, en una tarjeta individual, que podría llamarse “cédula colegial”, en la cual figurarán los nombres de los padres y algún dato de orden médico hereditario de importancia, con la correspondiente impresión digital del niño, y al ser posible, el tipo de sangre del mismo. En dicha cédula se irá anotando el anuario de salud: dolencias, enfermedades, vacunaciones, además de la rutina propia del crecimiento, peso, altura, capacidad respiratoria al espirómetro, fuerza muscular al dinámetro, optometría visual, mineralización orgánica, etc. Cada colegio debe de tener su archivo, y en caso de traslado de un colegial, éste debe de aportar, por intermedio de sus padres, un certificado de su cédula personal, a nuevo plantel de estudio.

Parte II

En estas cédulas colegiales, el nombre del niño debe tener el nombre del padre y de la madre, como se usa en América latina: nombre, apellido paterno y apellido materno; esto es de mucha importancia, para evitar confusiones, honrar a la madre, y armonizar en toda la América. Después de los cinco años de edad, en que el niño ingresa al colegio, hay que establecer una conducta de higiene elemental, de acuerdo con su edad, aparte del amor patrio y credo religioso indispensables: a medida que crezca, crecerán los conocimientos de higiene, individual, privada, pública e internacional; el amor patrio también evolucionará proporcionalmente, de nacional, a continental e intercontinental, y su credo religioso, dará cabida al gran amor, por lo creado, a una amplia confraternidad, a medida que su cerebro se expanda.

Los ejercicios físicos deben ser graduales y reglados, sin brusquedades perjudiciales y en concordancia con las estaciones y temperaturas reinantes; la fatiga física es tan funesta como la producida por la excesiva atención; no se deben de olvidar que el niño está en el colegio para un rendimiento mayor y de mejor calidad, y aquí incluimos el ambiente escolar, el colegio propiamente dicho, que a aparte de estar construido con las mejores reglas de higiene en cada caso, pues hay una larga variación de escuelas, según el sitio en que están ubicadas; todas ellas deben ofrecer un grado máximo de higiene y a la vez una parte estética agradable, tanto al profesorado como al escolar: árboles, jardines, que a la vez que embellecen el local, se prestan a una educación práctica de culto y respeto a la naturaleza. El arbolado es una gran enseñanza. Las flores de jardines afinan el sentimiento y arraigan el respeto de otros jardines fuera del plantel. Si a los niños se les enseña ese respeto día a día, acabará por ser un hábito.

El niño, primero conoce sólo su casa, la de sus padres donde ha nacido; luego, una segunda casa: el colegio, con otros segundos padres. Entre estas dos casas se forma el infante. Es una gran lástima que en muchos casos, el esfuerzo de los profesores no sea secundado por los padres y lo que gana el niño en la escuela, sea destruido en parte por el mal ejemplo de su progenitores, que en muchos caso se desatienden de su hijos, bastándoles con que vayan al colegio.

Invariablemente, como hemos dicho antes, el amor a la patria y el conocimiento de su geografía e historia, deben ser cosas primarias, en cada república americana y lo más mediato a esto, el conocimiento de los demás países hermanos, es decir, nuestro Continente primero, como hombres nacidos en la joven, próspera y rica América. Es natural que para que esto sea factible realidad, se impone obligatoriamente en todas las escuelas norte, centro y sudamericanas, la enseñanza del inglés y castellano, fonéticamente en los cursos elementales y gramaticalmente en los superiores.

Es muy transcendental su papel ante sus condiscípulos, sus obligaciones y deberes; sembrar el Temperamento, el sentido de responsabilidad en el pequeño mundo en que actúa y principia la vida de relación, con personas ajenas a su familia. Esta temprana semilla deberá ser manejada por el profesorado, con toda cautela, primero de amistad y consideración, más tarde de mutualismo fraternal, cada vez más extensivo…

Parte III

…hasta que llegue a abarcar a toda la humanidad. Hay que esforzarse en hacer comprender al niño, que la edad es la que determina la diferenciación humana, y esa edad se mide por el grado de cultura adquirida en las escuelas; así es que un niño que sepa leer y escribir es mayor que un hombre viejo que no sepa eso, es decir, un analfabeta.

Que la diligencia o interés en el estudio, es cualidad preciosa, que crece aún más, si en ella se pone no sólo buena voluntad, sino también una fuerte cantidad de amor, para adquirir los conocimientos, hacer buen uso de ellos y sembrarlos a su vez en otros que los necesiten, en otros hermanos menores, no importando el país de donde sean.

La base altruista, debe de inculcarse paulatinamente, haciendo comprender que el egoísmo produce el más terrible de los desequilibrios, ya que tiende a un acaparamiento a expensas de los demás, que sentirán los efectos de miseria, aislamiento, pobreza e inferioridad, fuerzas opuestas para un mejor y mayor rendimiento de conocimiento mutuo y amorosa cooperación, para una humanidad feliz, por la común armonía y reparto proporcional a sus necesidades.

Es sumamente importante la distribución de los años de estudio de la educación primaria y secundaria, entendiendo que el niño ingresa a los seis años de edad. Vamos a pasar una revista de los países de América: la primera cifra corresponde a los años de primaria, y la segunda a la secundaria:

Argentina, 6 y 6; Bolivia, 6 y 6; Brasil, principia a los 7 años de edad, 5 y 7 ; Canadá, 8 y 4; Chile, 6 y 6; Colombia, 6 y 6; México, 8 y 4; Perú, 6 y 6; Uruguay, 8 y 4; Estados Unidos, 8 y 4. Veamos ahora otros países: Austria, 4 y 8; Bélgica, 6 y 6; Dinamarca,5, intermedia 4 y secundaria 3; Francia, 4 y 8; Alemania, 3 y 9; Gran Bretaña, comienza a los 7 años, 3 y 8; Grecia, 4, intermedia 4, y superior 4; Hungría, 4 y 8; Italia, 4, intermedia 5, y superior 4; Japón, 6, intermedia 5 y superior 3; Neaderlands, 6 y 6; Noruega, 3, intermedia 6 y superior 3; Portugal, 3 y 7; Rumanía, 4, intermedia 4 y superior 4; Rusia, comienza a los 7 años, 3 y 8; España 4 y 7, Suecia, 3, intermedia 5 y superior 4; Suiza 5 y 7; Turquía, 4, intermedia 5 y superior 3.

En América, la mayoría da 6 y 6 y la minoría 8 y 4, que son Canadá, Uruguay, México y Estados Unidos. Esto quiere decir, en el primer grupo, que con 6 años de primaria, concluyen a los doce años de edad y con seis más, de secundaria, terminan a los 18 años de edad.

En el segundo grupo, a los 14 años acaban la primaria y a los 18, cuatro años más tarde, la secundaria.

Parte IV.

Como se ve, en los Estados Unidos la instrucción termina a los 14 años, lo que contrasta con Francia y Rusia que terminan a los 10 años, Alemania, Inglaterra, Portugal, acaban a los 9 y los demás países á los 12 o menos. A los 18 años termina en todos los países la secundaria. Analizando esto, la mente infantil, se prolonga en unos países más que en otros y ninguno supera a los Estados Unidos, que queda atrasado 4 años con respecto a Francia y 5 años con respecto a Inglaterra y Alemania.

Si hoy más que nunca apremia el mayor rendimiento del niño, esto que anotamos merece un estudio especial, pues a las claras, hay un sacrificio de la Escuela Superior con sólo 4 años de estudio, por los 8 que se emplean en la Escuela Primaria, con prolongación de supervivencia de Primara, es decir, de lo infantil a expensas de lo superior y cuando los hombres conservan este estigma, en otros países se les denomina: niños grandes.

Si comparamos a 4 niños de 14 años de edad, uno de Estados Unidos, otro de Francia, otro de Inglaterra u otro de Alemania, el primero no conoce nada de la Escuela Superior; el segundo, ya ha cursado 4 años y los dos restantes 5 años cada uno de estudios superiores. Ni el clima ni el idioma tienen nada que ver en esta disparidad, ya que Inglaterra y los Estados Unidos son similares. Como conclusión final se deduce que a los 18 años de edad, unos han cultivado más lo infantil que otros; este detrimento en el resultado final arrastra a la mayoría adulta con estigmas infantiles, como la pasión por los cuentos e historietas de niños, que los periódicos publican a diario, los juegos de pelota, el comer dulces en las calles, el paso de los bomberos de incendio, o la sirena de una ambulancia, que cual niños acuden a granel. El reparto de los años de estudio, no sólo es necesario para el mayor rendimiento, sino también cuando llegue el día que el niño tenga que medirse intelectualmente con otros de su misma edad de otros países o que una adversidad lo enfrente, ya juvenil, ante otros que hicieran una mejor distribución más potente y por tanto más varonil.

Sería de desear que a lo menos fueran 6 años de Primaria y 6 de Secundaria en los Estados Unidos, en concordancia con otros países de América; eso facilitaría un común plan de estudios, que afianzaría más las mutuas relaciones entre todas las Repúblicas del Continente.

El Plan Educacional, para un mejor entendimiento entre los pueblos y especialmente en toda la América, debe tener por base el ser obligatorio, de moralidad religiosa, con la enseñanza del inglés y castellano y con estudios uniformes, con lógica, urbanidad y cortesía.

Parte Final

(¡Bendito sea dios!-Montáñez .)

El intercambio cultural de libros infantiles, escritos exclusivamente para despertar la fraternidad entre los pueblos de América; el intercambio del profesorado y las excursiones científicas de “Buen Vecino”, por grupos escolares de la misma edad, con reducción de los pasajes en un 50 por ciento; las correspondencias escolares entre colegios y países y los torneos literarios para las mismas edades, con respectivos premios, así como visitas vacacionales, son recomendables. Ediciones especiales en inglés y castellano de geografía e historia de cada nación americana, deben ser impresas por los respectivos gobiernos, para su profusa circulación en todos los colegios; dichos folletos deben ser claros y condensamos, que permitan la fácil comprensión y recuerdo y cuyo costo sea a precios populares.

Como apéndice a la educación escolar, tenemos una cantidad de indios, que son reacios a la escuela; para esos millones sugerimos las Escuelas de Artes y Oficios, diseminadas en cada país, en las regiones apropiadas a ello y cuyo costo y mantenimiento, sea del peculio de las personas adineradas de cada país.

Hemos reservado para lo último, un punto de capital importancia, y es que la educación debe ser completa, para dar buen resultado; esto quiere decir, estar dotada no sólo de enseñanzas acortadas, sino también, de la moralidad necesaria con respecto al prójimo, con un sentido de paz y no de guerra, sin odio ni prejuicios odiosos, ni egoísmos que [se] salgan de la Carta Democrática.

Para que la educación en nuestro Continente, sea un efectivo factor de Buen Entendimiento, Estados Unidos debe confederar los planes de sus 48 Estados, y las 20 repúblicas restantes, hacer lo mismo entre sí, para después unificarse todo el Continente en un sincero y capaz esfuerzo de homogeneidad constructiva que nos permita sumar todas nuestras energías, para una amplia Victoria duradera, por el educativo y sentido de responsabilidad del pueblo de toda la América. Muchas gracias,

Dr. Fred Vallés.

(El Tucsonense, Tucson, Az., 16,19 y 23, 26, 30-XI-1943 vv.pp.)

Armando Miguélez.

Alberto Masa (1977) nace en Madrid. A los veinte años decide especializarse en Bellas Artes, donde descubre, en su biblioteca, afán, dirigido por el profesorado, hacia la Literatura comparada. A día de hoy ha publicado los siguientes libros (todos ellos en Eolas Ediciones):

– Roberto Alcázar, supongo (poemario)
– Inconcreta desdicha (novela)
– Confesiones de un hombre raquítico (novela)