Abel Ramírez

Ramírez, Abel

Abel Ramírez es un estudiante de posgrado de Teología en el West Coast Baptist College en Lancaster, California. Recibió su Bachillerato con honores en Estudios Religiosos. Es miembro de la Iglesia Bautista de Lancaster y dirige el ministerio de niños de la comunidad hispana. Su área de investigación es principalmente en el desarrollo del pensamiento y aprendizaje del niño. El mismo se concentra en los efectos de la secularización de la mente infantil en el salón de clases y la influencia del profesor sobre la vida del niño. Sus planes futuros es continuar un doctorado en Educación con concentración en administración y liderazgo.

LA SECULARIZACIÓN DEL NIÑO

Se dice que aquel que no aprende de la historia se condena a repetirla. Vivimos en una sociedad que cada vez más menosprecia las tradiciones, la moral y los valores. Mientras que la tecnología avanza y embelesa a la sociedad, pocos se detienen a reflexionar sobre la importancia de los lazos familiares en la formación y la educación de un niño en sus primeros años de vida. La institución familiar tiene la labor de formar e instruir a nuestros niños pero la realidad es otra y se ha creado una nueva generación de estudiantes secularizados.

Desde principios del Siglo XX hasta el presente, el aula ha cambiado drásticamente. Antes del Siglo XX, un porcentaje muy limitado de la población hispana era formado por un profesor, mientras que la mayoría de la población eran educados por sus padres en el hogar. La educación en el hogar incluía el currículo tradicional que usualmente se enfocaba en las matemáticas, ciencias e idiomas entre otras disciplinas. Asimismo, esa educación en el hogar enfatizaba la enseñanza de valores y principios dando lugar a una sociedad firme en los mismos.

En el presente, el estudiante promedio recibe su educación de un profesor y pasa unas catorce mil horas en un aula a lo largo de su carrera estudiantil. Sería acertado afirmar que los niños pasan más tiempo en un aula escolar que en su hogar por lo tanto la formación de los mismos ha sido conferida al profesor. Son los profesores quienes les instruyen las destrezas básicas de la enseñanza y a la misma vez impactan áreas externas del niño, que finalmente moldean una cosmovisión en la mente del mismo. Lo sorprendente es que la institución familiar le ha dado poder absoluto a la institución docente para formar las vidas y las mentes de nuestros niños. Los padres han abandonado el rol que les corresponde como formadores de sus hijos y le han relegado este rol al profesor sin tomar en cuenta el impacto que estas personas tendrán sobre la vida de su hijo. La realidad es que cualquier individuo que constantemente escucha la enseñanza de otro ser humano de una manera u otra será influenciada por esa persona. John Dewey, el padre de la educación americana, tenía como meta el adoctrinar al niño bajo sus creencias. Dewey, era un profesor universitario ateo quien firmó el Manifesto Humanista II y sus creencias determinaron su filosofía de educación. Tuvo una gran influencia en los educadores bajo su tutela y por ende el sistema educativo de hoy está muy influenciado por el sistema que Dewey estableció. Por más de 100 años, nuestros niños y jóvenes han sido enseñados a abrazar las enseñanzas del humanismo extremo. No se les ha enseñado de forma abierta pero si sutilmente. Han aprendido que el hombre es mejor que todo y que el hombre puede subsistir solo. La creencia histórica de nuestra cultura hispana de un ser superior ha sido quebrantada.

Lo impactante no es que se haya cambiado la manera en que se instruye a nuestros hijos sino que los padres hayan relegado la formación de sus hijos a la institución escolar sin imaginar que están dando lugar a que a sus hijos se les adoctrines con cualquier tipo de ideología que vaya en contra de sus propias creencias. Creemos firmemente que es la responsabilidad de los padres velar por lo que se les enseña a sus hijos. No pretendemos que se enajene al niño de la realidad actual, sino que los padres entiendan que el hijo no le pertenece al estado tal y como se practica en sistemas de gobiernos menos tradicionales.

Finalmente, La formación de los niños le pertenece a sus padres no al estado. Si nosotros como ciudadanos no hacemos un alto a esta práctica, muy pronto el estado tomara en sus manos la dirección de la vida de nuestros hijos. Ya no tendremos control de lo que se le enseña a nuestros niños en el aula. La historia nos enseña que así Hitler subyugó a Austria y así subyugarán a nuestros países sino intervinimos pronto. Exhortamos a velar las mentes y los corazones de nuestros niños. Si no tomamos acción perderemos la próxima generación. Ama a tu niño, instrúyele en la verdad. No permitamos que el gobierno dicte lo que se le enseña y mantengamos así una sociedad con los principios del ayer, aquella moralidad que producía amor por el prójimo y la moralidad que moldea a nuestros países.