Roberto Perezdíaz

Perezdíaz, Roberto

Radica de nuevo en El Paso después de tres años en Montréal Québec. Se jubiló del tribunal federal de El Paso después de 27 años de intérprete oficial. Ha publicado artículos técnicos, cuentos y poesía en español e inglés en revistas literarias, digitales y profesionales. Tiene una colección de once cuentos, Más sabe el diablo publicada por Eón, DF, 2012. Hijo de padres campesinos nació en el Valle de Salinas California. Egresó de la Universidad de California Berkeley, estudió en El Colegio de México, se recibió de Antioch University con M. Ed. Ha traducido al inglés Los 1001 años de la lengua española de Antonio Alatorre. También ha traducido obras de Jorge Aguilar Mora, Edel Romay y Armando Rendón. La Elegía apareció online el 1999 primer Día de los muertos sin Gloria Osuna Pérez.

DÍA DE LOS MUERTOS
ELEGÍA A GLORIA OSUNA PÉREZ

I Amor
Hace un año que te dejamos las velas encendidas
Hace un año que abandonaste la lona tela de tus colores
Hace un año que la tierra se quedó anhelando tus manos
Tantas amistades cada una con su belleza que bendeciste
Con tu cincel hecho pincel labraste la geografía de tu raza.
Sobre nuestras caras supiste ver entre las arrugas el amor
Tu consigna era arte es vida tu arte sigue viviendo
Ahora llenas de más color los amaneceres y pintas los astros
Tu lona ahora es el firmamento infinito.

Prendí una vela y quemé copal, pero tu no apareciste
Concentré mis pensamientos para materializarte
Después del triste llanto que los treinta y ocho meses de tu martirio
Pusieron de relieve el vacío enorme de tu ausencia

La cama sola ya no me invita
Como hacía cuando allí me esperabas para acurrucarnos
Acostumbrados ya nuestros cuerpos al contacto tierno de los treinta años
Que nos unieron en un solo destino

Todavía siento en carne viva el último abrazo, al levantarte
–No me dejes caer, me dijiste con tu suave voz
Tus ojos lindos me miraron con el amor de siempre
Vísperas de la separación eterna

Lucía te cuidaba con ternura de día
Pero las noches eran nuestras todas
Cuantas fueron desde aquella primera que pasamos juntos
Todas entre aún las más amargas ninguna quiero olvidarme

Pasamos juntos acariciando estrellas
Debajo del cielo remoto sobre la Sierra Nevada
Otras tantas debajo de la oscuridad cristalina del desierto de El Paso
Momentos, pequeñas eternidades a lo largo de largas carreteras

Aún cuando las distancias físicas nos sorprendieron
Supimos buscarnos entre la infinidad de los cielos para hacer el amor
Subimos con tu magia para contemplar de cerca hasta la luna
En San Antonio sobre el Barrio del Hueso volando nos amamos

Felices en nuestra entrega mutua ignoramos la realidad de los demás
Para imponer la nuestra abandonando aquella en nuestro abandono total
Juntos fuimos invencibles superando todos los obstáculos que osaron
Interceptar nuestro destino.

Tumbamos caña a machetazos apilando arrobas de compromiso
Con el bongó grabamos para siempre indeleblemente el ritmo del baile
Caribeño unido a la fiesta mexicana que nos dejó la guitarra de tu padre
Que me llegó a conocer con un grito y un trago de tequila.

Tu eras el arte que es la vida, la vida que engendra la vida
Arte que también la quita que te dio la llave de todos los secretos
Todos los secretos que nunca pude tener sin que los descubrieras
Con una mirada penetrante y un movimiento de tu mano

Me abrías la mano para leer todas mis indiscreciones
Después con un beso tierno me perdonabas
Yo arrepentido te seguía amando como siempre
Aprendiendo de tu ejemplo como amarte más

Así entre el amor sincero llegaron nuestro bellos hijos
Nuestro compromiso fue traer a nuestros hijos para darlos
A la revolución llegó primero Xoilo luego Lucía siguieron
Migdalia y cerró la serie Elida imagen misma tuya

Todos llevan nombres especiales con sus sentidos secretos
Xoilo la magia de la equis mexicana de los dioses aztecas el escéptico
Lucía lleva el nombre de la nueva mujer arquetipo liberada de las cadenas sociales
Y la abuela Angela tema de tantos cuadros y tantas madres

Migdalia lleva el nombre de una revolucionaria cubana y el tuyo mi querida Gloria
Regina también revolucionaria reina de nuestra existencia y del arco iris
Elida, la que supo hacer de su padre un esclavo lleva también
Soledad los nombres de las abuelas paterna y materna

Junto con tu despedida todos tus hijos y tu viejo presente
Supimos del milagro que trae el arte con la vida
La felicidad inundó el mismo hogar que vio tanta vida
Lucía llevaba adentro tu heredera la pequeña Gloria Soledad

II Ausencia
Sentía con el aullar de los camiones grandes
Las noches áridas rumbo a Las Vegas debajo
De un cielo leopardo salpicando la luna
Ya te llamaba Coyolxauhqui
Para que resusitaras su belleza de diosa
Con tus propias manos mágicas

Esas noches a tu lado llevarán manchadas
Para siempre la herida que llevo cicatrizada en el alma
La cicatriz que contra mi voluntad dejó la llaga abierta
Ausencia involuntaria obedeciendo a otra voz más potente
Curándose penosamente día tras triste día lleno de más momentos solitarios

El primer julio sin tí, luego agosto, septiembre con su grito de Dolores
El primer grito sin tí
Los cumpleaños luego llegaron, una hija, otra hija
El tuyo sobre todo el tuyo
Me atreví a cantarte las mañanitas sin llanto
No pude
Los de las niñas, cantando solo las mañanitas que tú y yo cantamos
Tantos abriles
Con mi sola voz pregoné las mañanitas de lamento solitario
Para poner de relieve mi asonancia que tu voz unida a la mía cantaba
Todavía faltaban todos los demás días que sienten supurar mi alma
Día tras día hasta ver llegar el milenio el que viviste se fue llevándote
El que llegó llegó ya sin tí
¿Quién se fue?
¿Quién se quedó?
¿Si tú no te querías ir yo no quería que me dejaras dónde estás mi muchachita?

Llegó enero mes de nuestro aniversario cumplí los treinta años contigo sin tí
El día de los novios
Tus rosales tristes y abandonados
Los mismos que cuidabas el día que descubrimos tu cáncer
Tu césped que también cuidabas
Llegó el aniversario de mi nacimiento y el desierto se quedó solo
Desierto desierto solitario y solo
Luego por fin Migdalia vio su primer cumpleaños sin piñata ni tu voz
Ahora llegamos al año completo de luto celebrando como querías
La vida eterna la canción que lleva el corazón aquí te tienen celebrando
Tu vida tu arte eterno.

III Arte
Como el Popocatépetl cuidando a su Ixtaccíhuatl por las eternidades
Explota sin poder contener su desconsuelo bañándonos con amarga ceniza
Brota de las entrañas incontrolables enramadas una erupción para recordarte
Cuánto te quisieron llevar por los astros tus propias cenizas que llenan tu urna.
Arcilla hecha forma viva con tu propio aliento tus propias fuertes manos de alfarera
Entregaste al fuego vivo la tierra con tu cuerpo fusión elemental

Apenas empezaba madurando nuestro amor, será posible que siga creciendo ese amor
Después de tanta lucha
Tuve la ilusión de haberte seleccionado
Tuve la suerte inesperada de ser dichoso al haberme tú escogido
Para un amor amparado por la magia embrujadora de tu cariño
Cuando quise ejercer mi propia voluntad
Me llevaste con tu presencia constante alentando mis propias ilusiones
Que nos llevaron de un lado a otro de nuestro Aztlán iluso

Libre albedrío para abrir camino tumbando monte con las ideas de nuestra lucha
Hecha machete para tumbar los obstáculos que interpone la ignorancia y la resistencia
El temor a la libertad
Cuando yo iba sin temor adelante abriendo camino
Tu eras la constante brújula que marcabas fielmente la dirección
Ya conocías hasta con los ojos cerrados y el corazón abierto
Cada paso
Seguimos juntos hasta las alegrías más altas
Las tragedias más profundas nos unían
Supiste dominarme al darme la rienda suelta al ver mi desconsuelo
Supiste acompañarme a los lugares más remotos
Llegamos así a esa hora de la madrugada invernal cuando
El frío de la noche altiplana triunfa sobre el sol débil del amanecer
Tu brazo me llenaba de calor y del corazón hoguera
Nuestro hogar
Se calentaba con tu ir y venir
Sacando música de la cacafonía de sartenes y cafeteras hechas
Sonajas de la vida cotidiana
Arropada en tus pantalones de mezclilla y una camiseta color jabá
Donde nace la vida en tu cuerpo fuerte
Cintura delgada caderas sólidas que te llevaban con una dignidad decidida
Patrimonio de ese pueblo que llegó contigo y siguió hasta la tierra del fuego
Tu cabeza linda perfecta chamorra al pie del destino
Con tus últimos suspiros en los brazos de Lucía
Recipiente de tu arte
Tiernamente te colmamos de lágrimas aún cuando tu querías lo contrario
Ahora celebro
Lona y lodo elegidos elementos elevados
A los más prietos los llevaste a los museos de belleza humana
Bailamos alegres después de nuestra larga caminata
Con tus propias manos resusitaste la luna de su caída
Templo Mayor allí donde el destino te llevó a encontrar tu suerte
Hiciste de la vida arte eterno Gloria Regina Osuna Pérez