Eliana Suárez LP 8

Suárez, Eliana

Nació el 14 de septiembre de 1969 en Gödeken, Santa Fe, República Argentina. Desde pequeña se aficionó a la Literatura y comenzó a escribir sus primeros versos a los 14 años. A partir de allí, incursionó en diversos géneros siendo la poesía su predilecto. Trabaja como docente de nivel primario, profesora de los Talleres de Práctica III y IV, del Ateneo de Lengua y Literatura y del espacio curricular de Alfabetización Inicial, del Profesorado de Enseñanza Primaria en un Instituto de Formación Terciaria No Universitaria e integra el grupo de docentes que asisten al Equipo del Ciclo de Desarrollo Profesional Docente en Alfabetización Inicial del INFD del Ministerio de Educación de la Nación.

NUEVE POEMAS

Las Erinias
I
Me hundiré en el sueño de Pan
dejaré que las velas me arrastren.
¿De qué sirvieron el esfuerzo y las ganas?
Un abismo de pétalos de rosa
embriagó mi mente
y la mentira de las alondras
quedó al descubierto.
Y vos que pensabas
que podías conquistarme
ni siquiera te adentraste
y en el límite de mi terruño
sucumbiste.
Y vos que creés saberlo todo,
vos, ignoraste la verdad primera.
Existen riquezas que solo
los ciegos pueden ver.

II
No importa lo que este mundo,
depredador,
exige a mi sangre.
Los idiotas siguen modas,
los íntegros, a su conciencia.
El más vil es aplaudido y ensalzado
por el corifeo de los inútiles.
Nunca como hoy la mediocridad
fue el plato que se sirve en cada mesa.
Nunca antes como hoy,
la idolatría estuvo tan en oferta.
Nunca más, después de hoy,
libaremos la miel de amor.

III
Estoy harta de los jueces
y de sus fatuas sentencias.
Me alejo lentamente
como el agua que,
despidiéndose del río,
se vuelve nube.
Ignoro en qué arena podré
posar mis pies.
Seguiré quizás el vuelo platónico
y me encerraré con la llave
de lo dicho,
de lo imaginado.
Cada ronda es un equívoco
demasiada venda para tanto camino.
Estoy harta de los jueces
y de sus fatuas sentencias.
Escapo de este eterno cadalso
en el que se me instaló sin consulta.
Vivan ustedes, señores,
su idílica y quimérica perfección.
Elijo seguir siendo humana
y revolverme en el fango de mis errores
porque aquí me encuentro en otros
y de ellos sí aprendo lecciones.
Señores de feudos de hojalata,
ofrenden, a su ridículo dios,
los códices leguleyos de su vil impronta.

IV
Si hubieras abierto la mirada
te embriagarías hoy con mis recuerdos.
Pero las certeras dagas de tu aliento
partieron al amor en mil astillas.
Ni la arcilla, ni el fuego, ni el rayo,
ni la gratificante agua
servirán como listón
para atar en el tiempo
(y resucitar)
a tanto sueño muerto.
(2016)

Respiro
De trinos ansiosos de amaneceres
y de auroras espléndidas de vida…
Así se forjó el mundo:
con balanzas equívocas y despistadas,
con tiernos brotes huidizos,
durmientes de la Caja de Pandora
y ahogados por el calor de las armas.
Quiera Dios, ese gran desconocido,
concedernos, al menos,
la bendición del sentido común, patriota de ninguna tierra
exiliado perpetuo
en las arenas de la sinrazón.

Haber
Como las rocas frías
alegres alternadoras del mar.
Como las olas incesantes,
engendros olímpicos,
amazonas de la soberbia y del coraje.
Como alas infinitas
creciendo hasta el poniente.
Como sonrisa apenas amanecida
apagada por crueldades inexcusables.
Como la caricia etérea
del perfume suave de las rosas.
Como la daga que atraviesa el corazón
y el cielo de final de verano…
Como el destello del relámpago
y la suntuosidad del rayo.
Como un milenario sendero,
agreste, allá en las sierras.
Y el dulce aroma de los durazneros…
Como la inmensidad ardiente
del desierto dorado
y el estrecho manantial
trepidando voces ocultas en la tierra.
Como tus ojos verdemar
y tu risa socarrona…
Amor, guerrero fiel,
de mis muertes y mis nacimientos.

La retirada

“Las raíces que conocen el amor jamás se caen.
 Arborecen.”
Manuel Lozano Gombault (2014)

No he podido evitar el impulso,
el desvelo de saberte a pleno,
no he podido frenar, irascible,
la pandórica muerte
de todo misterio.
Yo quería, te deseaba, en el límite crónico
y en el intento fugaz del aliento.
Y solía, insepulta, buscarte
tras las silentes ráfagas de Eros.
Y no pude cerrar ojos ni labios,
y la piedra rodó cerrilmente…
Y me fui convirtiendo en alada
promesa de ser, en lo incierto.
Me mataste cuando sin volver te fuiste.
Me dejaste,
horadando en el bosque un reflejo.
Me obligaste a clavarme en las alas
la locura, el olvido y el sueño.
Y hoy que en mi lecho danza Afrodita
y a ese beso que llega me niego.
Que las Horas me impidan volver…
Que el siroco se lleve el recuerdo.
Que no quiero un rescate, no quiero.
(2014)

Una niña me habita
Una niña me habita
rebelde…
Cabellos de ángel cansado
de nadar al viento.
Salvaje como su piel de trigo,
se le escapó la certeza.
Una niña me habita
y no quiere (escapar) salir.
Galopa mi sangre
me riega de sueños
me acusa esperanza
me deja tendida
rendida en el tiempo.
Una niña me habita
boca de fresa
trampa de dioses
fuente de vida…
Una niña me habla
narra historias que podría vivir
si al abismo me atreviera
historias de viajes,
de amores,
de corazón palpitante.
Y esa niña no sabe,
o no quiere saber,
que este lugar no puede abrirse al sol,
que está vedado a la luz,
que nunca va a cambiar…
Y la niña juega, explora, demanda…
Y entreteje hazañas
y se mete en el hilo de Morfeo
y colorea espejos
que reflejan un mundo,
aquél de pura entraña.
(2014)

Espera
Algún día alguien me arrebatará el corazón,
lo estrujará entre sus manos
lo estrujará
y nacerán flores hermosas en mi alma.
Y en ese instante me reencontraré
seré feliz como lo fui en sueños
en mis años de inocencia
donde las raíces se aferraban a la ilusión
y jugaban con el destino.
Y en ese día y en ese instante mi muerte
ya no será
se irá lejos inmersa en un laberinto aciago.
Algún día alguien me estrujará el corazón
y nacerán rosas en el jardín estéril
de mi cuerpo sin savia.
(2016)

Paisaje
Una espina traza grietas en las nubes
y el conjuro de un rayo de sol
se abre al mundo que lo ignora.
Una espina y un puñal señalan
la huella perdida.
Ni la entraña ni la sangre ni la vida
ni la muerte.
Vacío de estepa
desierto rojo de esperanza.
Una espina corta el aire y lo talla,
y sangra un agujero profundo
y se pierde, inexcusable,
dentro de una trampa.
Trampa de amor
y trampa de calma.
(2016)

Fin
Suelo morir en el día anunciado
en el que cada instante confluye
en palabras inútiles
que mueren a las puertas de tu entendimiento.
Suelo vivir amaneceres sin soles y
atardeceres sin lunas.
Y vuelvo sabiendo que existen
otras razones que de lealtad no entienden.
Toda yo
deshaciéndome en savia, arena, roca y mar.
Toda yo
entregándome a la espesa agua de tu amor
para morir una y otra vez
ahogada en la oscuridad de tus deseos.
(2016)

Sutilezas
De sal sin mar,
de viento sin hojas,
de un crujir silencioso de huesos,
de vertiente seca, solitaria y húmeda,
de misterios petrificados en el olvido,
de luces apagadas por las sombras y de sombras iluminadas por la insensatez,
de rostros ocultos,
de palabras negadas,
de amores escondidos,
de inútiles negaciones y certezas,
de abrazos dados a nadie y besos lascivos,
de creer y abjurar los sentimientos,
de saber el nido sin pájaros y el árbol adusto,
de sentarse a contemplar un atardecer que no llegará,
una aurora sin luz, ni fuga de estrellas ni leve brisa en el rostro,
de olvidos,
de quebrantos,
de abyecto sentido de la vida,
es el presente, mendigo cruel del pasado.
(2016)