Pedro Burgos Montero

Burgos Montero, Pedro

Puertollano (Ciudad Real), 1955. Poeta, fotógrafo y collagista vocacional y autodidacta. Su obra gira en torno al collage artístico sobre diversos materiales y técnicas, la poesía visual, el fotograma y el fotomontaje. Ha publicado crítica de arte en diversos medios, textos para exposiciones y libros de fotografía. Exposiciones individuales desde 1992. Fuente: Pedro Burgos Montero

88 FRASES

Una cosa es lo que no es otra cosa.

                                                                                                         (Anónimo)

La velocidad que, pronta, nos acerca, bien pronto nos separa.
Todo lo que hay en los museos es arte domesticado.
Aunque parezcan hablar todos una misma y única lengua, los perros son políglotas.
A la hora de la verdad, todo es mentira.
La mentó sin lamentarse.
Hay muchos seres lustrados y pocos seres ilustres.
Ser vicio puro.
En la palabra tristeza está contenida la palabra risa.
No hay amor que no se vaya a ir.
Ni qué decir tienen muchos que mucho dicen.
Me concita más una cita que un discurso.
Tal vez la vida sea el sueño de la muerte.
Si deseas ser querido, no conviertas los lazos en nudos.
La generosidad auténtica es irreducible, como la soledad.
Los pájaros cantan más cuanto más solos están.
Lanza al vuelo las campanas de tu imaginación.
El caso es que sólo el acaso es cierto eternamente.
Aunque sólo hubiera una lengua para todos los escritores, cada escritor  tendría su propia lengua.
Donde todo dura, yo perduro.
Es preferible el gran talento al gran talante.
Soy “fama” de pensamiento y “cronopio” de corazón.
A los animales se les amaestra; a los niños se les educa.
No pidas para mí, pero si te dan, dame.
Nos lavamos con el agua, aunque el agua no se lave.
Cree en tu silencio y crea con él.
Soy platónico porque creo en lo que quiero, aunque no sea cierto.
Toda la literatura es plagio, toda, sin excepción.
Aun si nos entendemos con ellas, nunca entenderemos las palabras.
Cuanto más soy, menos estoy.
El amor siempre está solo.
Duda de toda afirmación categórica.
Nos creemos más inteligentes que los animales simplemente porque hablamos.
El analfabeto no suele herir con las palabras; el culto, sí.
Sé tu propio alcázar para refugio, ya de amigos, ya de adversarios.
¿Porqué todos los animales huyen del hombre?
Algunos que dicen no creer en el infierno viven en él.
Haces bien reconociendo tus defectos; pero harías mejor en corregirlos.
Resulta mejor crear algo que saber mucho.
Vanidosos, hay escritores que por ser famosos están seguros de ser geniales.
Todo en la vida es una lucha contra la muerte para morir al fin.
Sigue el modo, no la moda.
Siempre somos los mismos y distintos.
Yo no compro compromisos.
Creó un símil inverosímil.
El poeta es alguien que vive en el infierno celestial.
Consiente sólo con los sentidos.
Del llanto a la risa hay sólo un paso/doble.
Algún día todos seremos indigentes.
De la envidia no envidio nada.
Es preciso saber quién nos da la luz y quién nos ciega.
De vez en cuando sueño que me despierto convertido en otro.
Tantos años y tantos sabios para llegar a ser tan imbéciles.
Todos los buenos poetas son también adivinos.
La luz me asombra.
Hay muchos que aseguran que las sirenas no existen, y algunos que aseguramos haber oído su canto.
Hay escritores de sala de estar (como los definiría Ronald Carvalho) y de estar solos (a los que pertenezco).
Aprendí a hacer poemas antes de saber lo que eran, antes incluso de saber leer y escribir.
Donde hay uno, siempre hay más de uno.
Cuando muera la palabra muerte, también la muerte morirá.
Dios tal vez no nos creó, pero nos recrea.
La luna da luz prestada que debe.
Da tino al destino.
El loco no ejerce nunca de loquero.
Si tienes sueño, duerme; si no tienes sueño, sueña.
Sin duda todos tenemos más familia entre los muertos que entre los vivos.
Sin fe no hay milagros.
La banalidad de la literatura actual refleja la banalidad de la humanidad actual.
Vete al cuerno, le dijo al torero su mujer.
Una rosa sin espinas es como un lobo sin dientes.
Cada vez que le das al que tiene menos que tú, tú tienes más.
La biblioteca de un hijo de campesinos no suele estar compuesta de libros.
Cuando nacemos se abre el paréntesis; cuando morimos, se cierra.
Le diagnosticaron diéresis cardiaca.
Calzaba puntos y comas, pero andaba entre interrogantes.
A partir de cierta edad, se nos debería entregar una pistola con seis balas, por si acaso.
No le des la razón a nadie, porque la razón no tiene dueño.
Ama con los cinco sentidos y a los cuatro vientos.
Un gran lector que no deviene en escritor es como un gran carnívoro que no deviene en cazador.
La vida es un sinsentido consentido.
Lo único que tenemos son nuestros secretos.
Como la escarcha en un día de calor, así son nuestras vidas.
Prefiero el fado curvo que el ángulo recto.
Los amigos del alma están todos muertos.
Las que mejor viven son las siemprevivas.
La liebre es libre, y el clavo esclavo.
Que no te habiten   los hábitos.
Siempre he sido hiperbólico; ahora quiero ser hiperbóreo.
No hagas las cosas por dinero, aunque tengas dinero para hacerlas.

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