Miriam Borstein Gómez LP 7

Bornstein Gómez, Miriam

Miriam Bornstein Gómez es profesora de literatura latinoamericana y latina/chicana de en la Universidad de Denver. Nacida en México de madre mexicana y padre polaco, vive en Estados Unidos donde recibió el doctorado en literatura en la Universidad de Arizona. Ha publicado estudios críticos sobre literatura chicana y latinoamericana en colecciones de ensayos y revistas literarias. El enfoque de su trabajo crítico se sitúa en la intersección entre el poder político y cultural con estudios sobre prácticas estéticas de descolonización, fundamentos de identidades y la construcción del conocimiento. Es autora de dos libros de poesía, Bajo cubierta y Donde empieza la historia, y ha publicado poesía en inglés y en español en revistas y antologías nacionales e internacionales. Los poemas que se dan a conocer en este número de La Palabra forman parte de dos libros en preparación Palabras indocumentadas/ Undocumented Words y El lugar de la memoria/The Place of Memory.

CINCO POESÍAS

Mujer de palabras grandes

Alguien dijo que eres mujer de palabras grandes
(lo cual es apenas verdad)
lo que pasa

    es que tus palabras
    son frecuencias imaginadas
    multiplican ecos
    y causan disturbios públicos.
    Son palabras en voz alta,

según algunos,

    des-con-cer-tan-tes.

Nacen lejos de sombras patriarcales
estas palabras
crecen en las entrañas de mujeres en batalla

    las que hablan la lengua
    y se nutren de sus propias raíces
    las que no esperan el tiempo
    y sin pedir permiso ni disculpas
    pisan por lo no permitido,
    y abren caminos.

Dicen que son un escándalo
tus palabras
que comprometen a los neutrales en su cuerda floja,
lo dicen
los que no están hechos de grandes voluntades
los que no saben repartir el alma entre los más pequeños
ni compartir anhelos que retumban en los huecos de la historia.

 

Hablando de lenguas

Malinalli
Malintzin
Marina,
Doña Marina
Malinche

Estos son tus nombres

no eres ninguno y eres todos
eres tan sólo
una rasgadura de humo en la historia,
una ofrenda

Emplumada tu palabra se eleva
es flor y canto por tu vida
pero apenas escuchan
los dioses despavoridos

Malinalli
Malintzin
Marina,
Doña Marina
Malinche

Estos son tus nombres

Pero
¿dónde están tus verbos?
¿qué hiciste con ellos?
Los tuyos
los no disimulados.

Es decir,
¿qué te hicieron?
¿por dónde se metieron esas lenguas?

En la interminable noche de lenguas
ya no eran flores ni cantos
los que movían tu vida
ni es el parto de tu hijo
lo que más te asombra.

¿En dónde quedaron tus palabras?
¿Acaso quedaron en los escombros?
¿Acaso recuerdas las verdaderas flores,
el verdadero canto?

¿Acaso no eras lengua, tu propia lengua?

 

Invierno

La verdad me busca.

Huesudos dedos trepan
las ramas desnudas de mis venas
ausentes de primavera
desde hace tiempo.

Irremediablemente la nieve
se desvanece en estas manos
como aquel poema que perdí
en el silencio del frío y de la noche

 

Poesía de circunstancia

Según algunos
hacer poesía
es
dejar escurrir la noche por la ventana
recoger el humo de la velada
y atrapar aleteos imaginarios

Pero la poesía se hace
al filo del precipicio
al borde de la verdad
y ante al tiempo

se hace sobre unos huesos
vacíos de presencia
con la mirada sostenida lo suficiente
como para imaginarse otro aliento

imaginarse quien
llevó el pan hasta la boca de sus hijos
ese
que amaba hasta los buenos días del otro
que abrazaba tan fuerte, tan fuerte
como para que no te disperse el viento

En estas circunstancias
llegan puntuales las palabras
no son vaporosas alas de mariposas
son ardiente consciencia
un implacable deseo por la vida.

 

Tucson: Camino a casa

Deja perderme por el arroyo
sentir en el aire
la sospecha de la lluvia
esparcida por esta tierra de raíces
hechas para la vida

Deja recostarme sobre el horizonte
sobre los suaves pliegues
de coral, rosados y lilas
sobre los serenos matices de cielo
al retirarse sigilosamente el día

Deja cerrar los ojos
escuchar los susurros
anidados en los sahuaros
y despacito desprender
cada uno de los recuerdos

Deja que en sus brazos
entre las sombras silenciosas del desierto
la luna lleve mi alma al lugar
donde aprendí a extender mis raíces