Justo S. Alarcón LP 6

Alarcón, Justo S.

Justo S. Alarcón, (1930 –) nació en la provincia de Málaga, Andalucía, España. Reside en Tempe, Arizona, Estados Unidos. Cursó estudios de filosofía y religión en Santiago de Compostela, Galicia, y obtuvo diplomas superiores en ambas. Logró diplomas de estudios también superiores en sociología en la Université Laval, Québec, Canadá, y una Maestría de literatura hispánica en la universidad estatal de Arizona, en Tempe, y un doctorado en literatura española en la universidad de Tucson, Arizona. Durante treinta años ha dictado cursos de literatura hispana, incluyendo la chicana, en la Universidad Estatal de Arizona, de donde se jubiló en 1998. Además de la enseñanza y de la investigación en esta área, se ha dedicado a la crítica y creación literaria. Publicó dos libros de metacrítica y teoría literaria: “Técnicas narrativas en ‘Jardín umbrío’ de Ramón María de Valle-Inclán”, Editorial Alta Pimería, “El espacio literario de Juan Bruce-Novoa y la literatura chicana” (en colaboración con la profesora Lupe Cárdenas), Marín Publications y “La teoría de la dialéctica de la diferencia en la novela chicana” de Ramón Saldívar, Editorial Orbis Press. Ha colaborado en muchas revistas, mayormente norteamericanas, como “Mester”, “Explicación de textos literarios”, “Minority Voices”, “De Colores”, “Revista Chicano-Riqueña”, THe Bilingual Press/La Editorial Bilingüe”, “The Americas Review” y “Confluencia”, entre otras. Durante varios años ha editado la revista “La palabra: Revista de literatura chicana”. Escribió dos novelas, la trilogía “Crisol”, publicada en Madrid por la Editorial Fundamentos. “Los siete hijos de La Llorona”. Y dos colecciones de cuentos: “Los dos compadres: cuentos breves del barrio”, publicados en México por la Editorial Alta Pimería y “Chulifeas fronteras”, publicada por la Editorial Pajarito Publications. Además publicó un libro de poesías que lleva por título “Poemas e mí menor”, publicado por la Editorial Alta Pimería, 1981.

ESPACIO – TIEMPO

“Coordenadas cartesianas
Contrapuestas y aglutinadas”

–J.S.A.

Las dos coordenadas cartesianas se entrecortan en el centro.
El encuentro de las dos secantes abre el mundo en cuatro cuadrantes.
Puntos cardinales nacen, se desarrollan y orientan al hombre
en su cósmico caos en búsquedas y conquistas conceptuales.

Todo saber y todo sentir se encuadra en un orden geométrico.
El nacimiento, desarrollo y cumplimiento explosivo y exacto
del quehacer agitado interior del hombre viviente se encierra
perfectamente en este encuadre exacto y plenamente liberado.

Esta cárcel de barras entrecortadas el orden vital confirma.
en que entre la razón y el sentir la lucha cruenta se encrespa.
De inmediato esta maravillosa contradicción se evidencia.
Lo sometido y lo etéreo en este encuadre se parean y aglutinan.

La vida cobra vitalidad en estos fijos y francos cuadrantes.
Puntos cardinales apuntadores en direcciones centrífugas
liados centrípetamente a un polo inmóvil cósmico y girante.
Razonar y sentir, norte-sur, este-oeste, vida-muerte.

En cuatro firmes travesaños, dúos espacio-temporales.

Espacio. Lugar en que piso, en que duermo, trabajo y amo.
Zona en que habito, cohabito, relaciono y comparto.
Franja en que siembro, cosecho, decapito y entierro
Área en donde vivo, estudio, juego, combato y muero.

Tiempo. Época en la que nazco, crezco, vivo y muero.
Ciclo de sucesos recurrentes en que pienso y observo.
Período en que duermo, sueño, recapacito y vagabundeo.
Fase en que escribo, viajo, trabajo, amo, copulo y diserto.

Puntos contrapuestos reencontrados. Acción y reacción.
Razón y pasión. Quietud y azoramiento.

Paisajes extensos, mares ilimitados, nubarrones preñados
Distancias estelares, astros separados, sistemas solares.
Vías lácteas interminables, fosforescentes “Caminos de Santiago”.
Espacios insondables y separados por leyes de gravedad fusionados.

El Espacio es Quietud. El Tiempo es Movimiento.

Las Coordenadas Cartesianas son integrantes elementos.
Las líneas secantes en direcciones opuestas son complementos.
Y el ser humano, contradicción ambulante entre Razón y Pasión,
se amalgama y aglutina en el binomio Espacio-Tiempo.

 

LA CONQUISTA – LA RAZA

Por las venas del “animal racional” corre la sangre hirviente
De la adquisición y posesión de aquello que no contiene.
El “yo” se extiende hacia afuera para apoderarse del “otro”.
La saeta disparada da en el blanco previsto pero ignoto.

La necesidad del yo para la otredad no se puede obstaculizar.
Luego se sigue la tendencia secular de lanzarse hacia el otro.
El otro es la clonación del yo. El yo-amor al otro-amor implica.
La fruta ajena supera a la propia. Ambas son el fruto perfecto.

Un grupo de flecheros el terreno advenedizo demanda.
Un lector se nutre del conquistado conocimiento ajeno.
La simbiosis de dos adquisiciones aumenta el crecimiento.
La conquista amorosa la nutriente dualidad enlaza.

Tres son los pasos secuenciales en el proceso de lo usurpado.
Descubrir y explorar la misteriosa carnada del pez incauto
Capturar con artimañas desconocidas la fracción codiciada.
Colonizar simbióticamente lo tuyo-mío perennemente alternado.

Las mentes trasformadas proceden a alterados acoplamientos
de psicóticos ajustes y reajustes del “do ut des” temporales.
Vasos comunicantes durante años y siglos entran en juego
en los intercambios biológicos y culturales. Aleación innegable.

Los nuevos giros y decires anuncian insólitos contenidos ideales.
Los contenidos se encuentran en desbalance. Y la aguja, ladeada.
Los platillos desajustados son efectos discordes de causas dispares.
La disparidad puntea la acotación entre el conquistador y su amada.

Juanito Blanco y Cuauhtémoc Moreno tienen sus pupitres pareados.
La Señorita Delgado habla de lances, de héroes y de trofeos.
Los semblantes de los muchachos reflejan presagios disparejos.
Las inocentes ojeras dibujan cuatro arcos. Dos desfigurados.

Anita Blanco y Xóchitl Moreno inseparables desde el nacimiento
escuchaban a la maestra Lupe Delgado hablar de cocina y de bordados.
Sus diminutas facciones expresaban desconcierto y desasosiego.
Entre sus madres y la maestra constataban mundos ajenos y lejanos.

El forcejeo dialéctico entre los polos opuestos el reajuste seguía
de tres centurias de disparidades, “do ut des”, fuerzas contrincantes
en un continuo maridaje bioculturalizable de vasos comunicantes
que condujeron a una nueva estirpe anteriormente desconocida.

 

LA VIDA

Un grito al aire destemplado
anuncia la entrada a la vida.
Miniatura esencial dibujan sus miembros
separados del centro en ligazón parturienta.
Indicio de un futuro incierto.
“Ad libitum” movimientos
esbozan el espacio abierto
en que su evasión primera navega.
Inaugural desconcierto.

Desconcertado movimiento, vida frustrada
Chillidos explosivos
buscando soporte en el nivelador quicio.
Búsqueda centrífuga
de los puntos cardinales disparados
del centro impulsador.
Diástoles implacables y estridentes
de fugitivos acordes.
Preámbulo vital de la enajenación.

El tiempo pensado, metrónomo de relojes metálicos,
viaja por espacios desconocidos.
Puntos cardinales invertidos.
Y la vida estrepitosamente camina
por contadores de arena.
“Actus entis in potentia quatenos in potentia”.
La tirantez entre el origen y el final. No hay vuelta.
Establecida queda.
Por ahí vibra la vida. Incurable ciega.

* * *

Academia Platónica Ateniense.
Cartelón = “Urgente reunión”.
“Tanto la hormiga como el elefante,
cuadrúpedos cardinales, se mueven”.
Luego….

Aristóteles, discípulo aguijoneado por la curiosidad inductiva,
concluye que ambos sí se mueven, pero que algo existe en potencia
–Entre el brotar y el llegar = Movimiento perfecto.
Luego, y por eso, se encuentran atrapados por la vida.

Su devoto magíster, platónicamente
le interpela en su lógica impertérrita.
–Eso será cierto en la ciencia física motora,
pero, amigo “estagirita”, en la teoría abstracta
entre la potencia y el acto de que hablas
no existe esa procesual vibración.

No hay contabilidad recurrente ni metrónomos de arena
pues todo se junta y mezcla en aleación perfecta
entre lo que es y lo que existe, entre el Alfa y el Omega.

–La vida es la suma conjunta y preexistente
de todos los hilos sueltos y convulsos
en la entidad predestinada y perenne.

La vida, fuera del tiempo lineal, es una suma integral.
Es la rotación incansable entre el nacer y el morir
y, a la par…,  es de sí misma engendradora simiente.

–Es una progenie anterior al ser y al no ser
creándose en un continuo e inmensurable proceso
fuera del inductivo y cronometrado tiempo.

–Se cierra la sesión académica. He dicho.

 

PARTIENDO DEL CENTRO…

Dos límpidas líneas cartesianas entrecortadas
perforan y se cruzan en el centro.
Centrifugas las cuatro ramas.
Apuntan cardinalmente a los elementos
motores cuaternarios en un ciclo cósmico
en rotación “ab initio perpetuo”.

Columna central clavada en el corazón
del cosmos. Árbol robusto
con cuatro ramas floridas
protuberando del tronco
en virgíneo renacimiento.

La rama oriental, estrella matutina,
inicia la rotación.
Orquídea dorada de pétalos flameantes
que reverberan en el exorto
hasta llegar al centro.
Crecimiento en plenitud.  Zenit perfecto.
Ausente su sombra que perdura un instante.

La rama occidental, estrella vespertina
se desliza hacia el ocaso.
Entre vaporosos celajes rojizos
palidece el cosmos en pétalos occisos.

La rama ártica diseñando iglús hieráticos
profundamente clavados en roca helada
de raíces centrífugas
festejando fértiles coitos
al unísono marino de morsas y osos.;

La rama antártica roturando
prolongados estrechos magallanianos
aflorando pétalos malvinos
en concéntricos remolinos
creando icebergues
formidables catedrales
campanarios cigüaeñales
y tañidos de albos amaneceres.

Centrífuga creación cósmica
en perpetua moción centrípeta.
Remolino incesante
en fertilizante
cópula incorpórea
que cumple el ciclo perfecto.

Cuatro líneas, cuatro meneos.
Cuatro puntos cardinales
cuatro ramas escudriñando
y reencontrando el centro.