Dalia Figueroa Nícola LP 6

Figueroa Nícola, Dalia
Cronista Municipal de Banámichi

SEMBLANZA BIOGRÁFICA DEL PBRO. ERNESTO LÓPEZ YESCAS

Ernesto López Yescas, nació el 19 de Febrero de 1912 en Banámichi, Sonora, siendo el séptimo hijo de once hermanos, descendiendo del matrimonio formado por Francisco López Siqueiros y Clotilde Yescas Félix.

Ingresó a la Escuela primaria en Banámichi en 1920, cursó primer año y parte del segundo, continuando sus estudios en Cananea hasta sexto en el año de 1929; ya que sus padres se fueron a radicar en ese mineral, en busca de trabajo, donde su padre se colocó como obrero en la Compañía Minera. Al año siguiente de terminar sexto grado, entró a practicar en la Escuela Primaria Benito Juárez por un mes y después siguió de maestro.

De Cananea fue enviado a trabajar a la Escuela de Sinoquipe, con nombramiento fechado el 30 de Septiembre de 1930 permaneciendo dos años en dicho plantel educativo de donde lo promovieron a Banámichi, después regresó como ayudante a Sinoquipe, donde laboró por espacio de un año, cambiándolo de nuevo a Banámichi. Se vino la persecución religiosa y como no estuvo dispuesto a seguir la campaña socialista del Gobierno, renunció al magisterio en Octubre de 1934.

Se regresó a Cananea y trabajó en un comercio del campo de gambusinos, en 1936 entró al Seminaro entonces oculto en el pueblo de Nacozari, continuando sus estudios en “La Parcela”, como se le denominó al Colegio de Clérigos, del que fue uno de sus fundadores.

Se ordenó sacerdote el 15 de Septiembre de 1946, el Obispo Navarrete lo mandó a Magdalena, no completando ahí los tres años porque lo traslada a Batuc donde permaneció doce años, hasta Abril de 1962. En esos años, en el seno de la sociedad de Batuc, con una fuerte tradición oral, publicó el primer tomo de su Bibliografía de Sonora. En la quietud de los pueblos encontró la historia de su Sonora querida, sus inquietudes lo llenaron de libros y documentos.

De Batuc se trasladó para Sahuaripa durando ahí 16 meses para ser enviado a Ciudad Obregón, a la colonia Plan Oriente, estando diez años; en ese lugar cumplió 25 años de Sacerdote aceptando gustoso de regalo una misa solemne, ya que debido a su humildad rechazó un viaje a Europa, y otros regalos de valor.

Después de haber cumplido sus Bodas de Plata le dieron cambio a Etchojoa, permaneciendo en ese lugar doce años. El día 5 de Noviembre de 1983 se dirigió a la Parroquia de Suaqui Grande y ese mismo día se hizo cargo de ella, durante diez años de donde lo trasladan a Bacum lugar en el que duró seis meses.
En 1985, el comité organizador del X Simposium de Antropología e Historia le rindió un homenaje por su aportación al desarrollo histórico y de la cultura en el noroeste del país, también en Abril de 1991, el Departamento de letras de la Universidad de Sonora, denomina “Ernesto López Yescas” al XIII Coloquio Nacional sobre las Literaturas Regionales de México, por su aportación a la bibliografía Sonorense.

El nombre Ernesto López Yescas, significa un apoyo para el trabajo de académicos y causa de admiración para cuantos han tenido la oportunidad de saber de su extraordinaria biblioteca y de su incansable tesón de bibliógrafo, se puede considerar como el principal de la entidad.

Con la preocupación de que su biblioteca sirviera a todos aquellos estudiosos de las cuestiones sonorenses, el padre López decidió que la suya estuviera en el centro Regional Sonora del INAH, hoy biblioteca “Ernesto López Yescas”.

Es así como en Noviembre de 1988 esta Institución incorporó al acervo de su biblioteca la rica colección del padre. El catálogo consta de tres partes, la primera y más voluminosa es la de los libros y folletos que contienen 3,185 fichas bibliográficas, la segunda de publicaciones periódicas registra 56 títulos de revistas y por último el índice temático y onomático, los tres apartados ordenados alfabéticamente, por autor, título y tema.

Después de todo, solamente se puede decir que el padre fue un personaje fuera de lo común no por vanidad o sentimiento de superioridad, sino todo lo contrario, por la muy humana preocupación de darse un sentido.

Para Noviembre de 1992, una vez más los parceleros o seminaristas, volvieron a entonar “La marcha de la parcela” en la Parroquia del Sagrado corazón, en Hermosillo, en esa ocasión para despedir el cuerpo de Ernesto López Yesca.