Saúl Cuevas LP 1

Cuevas, Saúl
(Álvaro Obregón, Durango) “Una partera (mi madre no recuerda su nombre), me trajo al mundo en los llanos
frijoleiros el 11 enero 1952, al mediar el día. Crecí en San Juan de la Tapia, en el merito Zacatuercas eterno. Fui
malcriado en Los (Angeles, a partir del 2 noviembre1965). El vendaval me arrastró hasta la Finiquera (Phoenix);
Manolo (Murrieta) me rescató del olvido y publicó Barriozlán (1998), Ensueños (2004); promete Desierto mojado
(en prensa); Eduardo y Yoli editaron una bella edición anotada de Barrioztlán (2010); Verde, una utopía de guerra
entre grupos raciales,está en corrección de galeras; Laboro en la novela Lala, una utopía delcine mudo y la comida
callejera…”
Mexa Food
Al violar la frontera, al mezclar idiomas i costumbres, climas e ingredientes, prolifera la mezquindad cazueleril de
los Mexa Foods:
Unos embaucadores, tras kilométrico enlistado de tequilas careros i aguas dulzonas tildadas de margaras saladas,
esconden detestable comida como las aborrecidas chimichingas, o los burritos hechos con tortillas de papel o los
tacos abortados.
Otros impostores se adornan con posters de güeras en cueros, sugiriendo cervezas aguadas, baratijas, sombreritos,
jarritos de la tienda del dólar; imponen imposturas del mismo microondas.
Aun otros falaces, en maquillados i casi seductores comedores chic, con carteles de luchadores i de Frida; de la
lotería con sus redundantes imágenes: La Chichona (la Sirena); el que se comió el azúcar (el Negrito); el que le
cantó a San Pedro (el Gallo); espacios posmos en casitas restauradas, de costosas fusiones como un remedo de
chile relleno. Los despistados que los frecuentan, gustosos desembolsan i juran que la calidad supera la barroquísima
mesa de Moctezuma, que la preparación compite con las fogones i obradores a leña de la colonial Puebla
—trinchera de monjas i doñitas de inspirado sazón— i que los ingredientes son tan frescos i tan auténticos cual si
fuesen cosechados en las chinampas de Xochimilco.
No entiendo por qué todos descuidan las tortillas. Las gordas nejas son el talón de Aquiles de la Mexa Food, pues
no pasan de mamarrachos de papel. Todos esconden, endulzan o emasculan los chiles i las especias. Todos pregonan
una imagen de autenticidad mientras huyen del caso de los Chicharrones, de la Cochinita Pibil, del Mole Negro,
del Chile Relleno en Nogada, del Espinazo de Puerco; sirven arroz para el olvido, pechugas de pollo dinos, i el
chapopote lo meten por café.
Para desesperar pues el desnutrido bolsillo, esquilmado por las putroleras, impide darse un volteón al Terruño en
pos de unos democráticos callejeros Tacos al Vapor; unos Huevosrreales de la Dulcería de Celaya; un menudazo
del Botecito tijuanero; un desayuno del desaparecido Cinco Café; un taquito en la cocinota chamuscada de abuelita…
No desesperar.
Estimado lector, si acaso la fortuna lo lleva al hormiguero naranja (Nuestra Señora la Reina de Los), está de suerte. Si
cuenta con chofer, antes de peregrinar a entregar la mensualidad al artificio Disneymuchocaroland o a los estudios
engañabobos, pida, postrado si es preciso, lo lleven a donde el Blade Runner se atreve. Encomiéndese a la Morenita
mientras esquiva tráileres desbocados, baches i desesperación. Apéese en Bell. Tolere el desvencijado downtonwn
de baratijas orientales. Ya en la Gage entre i prepárese a gozar en el merito 4030.
Paredes adornadas, diplomas i artículos periodísticos ensalzan la labor tras los fogones. Atenta atención al cliente, ingredientes frescos —algunos del huerto— bien presentados. Queso fundido, mole o pipián para chuparse dedos
i bigotes, refrescante limonada con chía… En La Casita las tortillas son de primera, además de abundantes, me
recuerdan, pero conste, no igualan, las sublimes que esculpía mi abuelita desde su metate i su comal.
¿Antojo? Plátanos con crema de nuez; clausura: café de olla. Falta un espirituoso para cerrar la jornada.