Francisco X. Alarcón LP 2

Alarcón, Francisco X.

Poeta y educador chicano, nació en 1954 en Los Ángeles y de niño vivió en Guadalajara, México, pero desde los dieciocho años reside en California. Es autor de doce volúmenes de poesía, entre ellos: From the Other Side of Night / Del otro lado de la noche: New and Selected Poems (University of Arizona Press 2002).  Su libro más reciente de poesía es Ce Uno One: Poemas para el Nuevo Sol / Poems for the New Sun (Swan Scythe Press 2010).  Sus libros de poesía bilingüe para niños han sido galardonados con muchos premios y reconocimientos. Actualmente enseña en la Universidad de California en Davis.  Como respuesa a la leyes xenofóbicas anti-inmigrantes de Arizona y otros estados, creó la página de Facebook “Poets Reponding to SB 1070” que es visitada por miles al mes e incluye más de 2 000 poemas de todo el mundo: https://www.facebook.com/PoetryOfResistance?fref=ts

 

Los vampiros de Whittier Boulevard o la metapoética chicana comprometida des-mistificadora de Juan Felipe Herrera

 

Los vampiros de Whittier Boulevard

Por Juan Felipe Herrera

Traducción: Santiago Román

Selección y prólogo: Regina Lira y Gabriela Jauregui

271 pp.  Sur+ Ediciones / AVRA Ediciones, 2009;
180 pesos mexicanos; $14.10 USD, más gastos por envoi;
el libro es distribuido por Librería La Jícara
de Oaxaca, México; e-mail: librelajicara@gmail.com

En la contraportada de la bella edición de su libro, Los vampiros de Whittier Boulevard, realizada por la editorial mexicana independiente Sur+ Ediciones, Juan Felipe Herrera, quien en marzo de 2012 fuera nombrado Poeta Laureado de California por el gobernador Jerry Brown, escribe lo que puede ser considerado como un manifesto metapoético chicano comprometido, posmoderno, transnacional, y por su significancia, lo cito en su totalidad (en forma de verso y no en prosa poética como aparece originalmente):

Escribo por la paz.
Escribo para para todos los seres humanos.
Escribo para acabar con el sufrimiento.
Escribo para meditar sobre el infinito sin intentarlo.
Escribo por la pura ilusión que me da el todo.
Escribo para activar la vida de mis ancestros en el presente.
Escribo para tocar corazones y curar corazones.
Escribo para tejer amistades alrededor del mundo.
Escribo para probar la libertad.
Escribo para liberar los lenguajes de las comunidades de abajo.
Escribo para pintar murales y retratos y paisajes con electricidad.
Escribo por aquéllos que no pueden escribir.
Escribo para poder perforar un hoyo en la cultura fosilizada y que se libera a sí misma hasta deslizarse dentro de la boca-volcán de la creación.
Escribo para ponerme en tus zapatos.
Escribo para que el espíritu de mi madre me regañe y me diga que deje de hablarme a mí mismo.
Escribo para poder dejar de escribir—y ser

(Juan Felipe Herrera, contraportada, Los vampiros de Whittier Boulevard)

Aquí podemos encontrar muchos de los tropos literarios y figuras poéticas así como los diversos temas, inquietudes y exploraciones que hacen de la obra poética de Juan Felipe Herrera –que cubre ya 40 años de intensa actividad– una verdadera contribución monumental, refulgente, radical y muy original, de lo que podríamos llamar una metapoética chicana comprometida, contestataria, trans-formadora, liberadora, des-mistificadora y trans-nacional, que a fin de cuenta, es una manifestación universal de lo mejor del espíritu humano.  Digo “metapoética”, en el sentido que mucha de su obra poética, es una reflexión incisiva sobre el proceso mismo de la escritura y que intenta trascender e incidir en la realidad misma: “Escribo para dejar de escribir —y ser”.

El uso anafórico de “escribo” al inicio de cada verso es un ejemplo del extenso uso de la anáfora por el poeta, como lo ha señalado el crítico Stephen Burt en su reseña publicada en The New York Times (10 de agosto de 2008) de los libros de Juan Felipe Herrera, 187 Reasons Mexican Can’t Cross the Border (City Lights, 2007) y Half of the World in Light: New and Selected Poems (The University of Arizona Press 2008). Burt afirma que el poema titulado, “187 razones por las que mexicanos no pueden cruzar la frontera (remix)”, es un ejemplo del uso efectivo de la anáfora por el poeta: “No poet alive, perhaps, uses anaphora better; none relies on it more” (“Ningún poeta vivo, tal vez, use la anáfora mejor; ninguno se fundamenta más en ella”).  Cada de los 187 versos de este poema comienza con el vocablo “Porque”:

Porque Lou Dobbs ha estado usando mal el subjuntivo otra vez
Porque nuestras maletas están hechas de fibras biogradables de maguey
Porque todavía nos parecemos a La Malinche
Porque la multiplicación es nuestro deporte favorito
Porque vamos a cavar un túnel a Seattle
Porque México nos necesita para que el peso no se hunda
Porque el muro de Berlín ya viene llegando por Veracruz…

(Juan Felipe Herrera, “187 razones por las que mexicanos no pueden cruzar la frontera—Remix”)

Resulta ahora irónico que el poema comience con una referencia a Lou Dobbs, comentarista conservador de televisión de la cadena norteamericana CNN quien renunciara el 12 noviembre de 2009 a su puesto de gran proyección informática, tras una campaña en su contra por organizaciones latinas que objetaban que sus programas se habían convertido en verdaderas diatribas difamatorias, racistas y controversiales en contra de inmigrantes latinos, principalmente indocumentados.  El número 187 incluido en el título del poema hace referencia a la Proposición 187 que pretendía prohibir acceso a todos los servicios sociales, de salud y educación pública a los inmigrantes indocumentados y sus familias.  Esta iniciativa fue aprobada en referéndum en 1994 por los votantes californianos con el apoyo del gobernador republicano Pete Wilson y fue finalmente abrogada por la Suprema Corte de Justicia de California por considerarla discriminatoria y anticonstitucional.

Los vampiros de Whittier Boulevard es una antología que recoge 59 poemas de la extensa obra poética de Juan Felipe Herrera, poeta chicano nacido en Fowler, California, en 1948, quien ha publicado 25 libros de poesía, novela en verso, narrativa y cuentos para niños. Algunos poemas aparecen en la versión original mixta espanglish, otros en el inglés o el español original del poeta, y finalmente, otros en versión traducida al español de manera muy efectiva, elegante y elocuente por Santiago Román, quien ha sido capaz de captar en español la voz y el tono a veces irreverente, idiomático y juguetón de Juan Felipe Herrera.

El volumen incluye un prólogo titulado “Foreword / Ante-Palabra” de las antologadoras, Regina Lira y Gabriela Jauregui, quienes señalan: “Whittier Boulevard: el comienzo y el final.  El eje central del Movimiento Chicano, la avenida del Este de los Ángeles que enmarca este libro.  Desde aquí, Juan Felipe Herrera nos invita a pensar en un mundo más allá de las fronteras.  Nos traza los caminos que lo han llevado a explorar la consciencia de la diferencia a través de una reflexión sobre las tensiones sociales del mundo contemporáneo con humor, frescura, elegancia y profunda humanidad…”

Al abrir el libro, nos encontramos con dos epígrafes de dos escritores chicanos.  El primero es el fragmento de un poema del poeta, teatrista y activista cultural chicano/tejano, Rodrigo Reyes (1945-1992), co-fundador de GALA (“The Gay Latino Alliance”), la primera organización de homosexuales latinos y lesbianas latinas de los Estados Unidos, establecida en San Francisco, California, en 1975.  El poema proviene del poemario colectivo Ya Vas Carnal (1985), el primer libro de poemas homoeróticos publicado por latinos en los Estados Unidos, junto con los poetas chicanos, Juan Pablo Gutiérrez y Francisco X. Alarcón:

I am sure
I know you.
Oye Carnal,
Didn’t you
Used to live
Next to me,
A un ladito?

(Rodrigo Reyes, “Carnal Knowledge”, Ya Vas Carnal, 1985)

El segundo epígrafe es de Alfred Arteaga (1950-2008), quien fuera profesor de la Universidad de California, Berkeley, y a quien Juan Felipe identifica en sus tres páginas de agradecimientos al principio de Los vampiros como “nuestro pensador y poeta sin fronteras”:

…empezar a concebir el espacio chicano es empezar a borrar la nación.

(Alfred Arteaga, Chicano Poetics: Heterotexts and Hybridities, 1997)

Estos dos epígrafes no son mera coincidencia pues encapsulan una perspectiva personal liberadora del poeta frente al machismo latino y el nacionalismo mistificador.  Juan Felipe era desde hace décadas uno de esos hombres que años después se conocieron como “metro-men”, mucho antes que se pusieran de moda los hombres heterosexuales capaces de asumir un estilo andrógino sin complejos, que se pueden re-inventar como “punk half panthers” en rosa o azul.

Juan Felipe Herrera enseña en el Departamento de “Creative Writing” de la Universidad de California en Riverside, donde es director de la cátedra Tomás Rivera.  Su libro antológico anterior Half of the World in Light ha sido galardonado con el muy prestigioso National Book Critics Circle Award (comparable al premio Pulitzer en poesía), el PEN-Beyond Margins y el Premio Internacional Latino de Poesía en Inglés.

A Juan Felipe lo conocí en el otoño de 1977, en una recepción de bienvenida en la International House de la Universidad de Stanford cuando acabábamos de ingresar como estudiantes de posgrado; él en el Departamento de Antropología y yo, en el Departamento de Español.  Desarrollamos una estrecha amistad y una activa colaboración durante  nuestra estadía en Stanford, y luego en San Francisco, California, adonde nos mudamos a la misma casa dividida en apartamentos localizada en el barrio latino del Distrito de la Misión; él en el piso de abajo con su esposa Margarita Robles; yo en el segundo piso, en el apartamento trasero; y los artistas chicanos René Yañez y Yolanda López y su hijo Río, en el apartamento del segundo piso de enfrente.

Juan Felipe y yo hemos sido colaboradores y cómplices de muchos proyectos literarios y culturales, como editores de la revista literaria Vórtice, publicada a través del Departamento de Español de la Universidad Stanford, organizadores de numerosas lecturas poéticas públicas multitudinarias que llamamos Floricantos y “Mono Poem Festivals” donde 30 a 40 poetas podían participar leyendo todos un solo poema.

Los dos fuimos miembros asiduos de un grupo de poetas, escritores y artistas chicanos que nos reuníamos en tertulia en la casa del poeta, escritor, muralista y artista chicano José Antonio Burciaga y su esposa Cecilia Preciado en Menlo Park, California, cerca de Stanford.  Ahí, conocí a Lorna Dee Cervantes, Gary Soto, Víctor Martínez, Tina Álvarez, Lucha Corpi, Gloria Velázquez, Bernice Zamora, Manuel de Jesús Hernández, Javier Pacheco, Emy López, Francisco Santana, Barbara Pineda, Orlando Ramírez, José Saldívar, Rubén Martínez y muchos más.

Años más tarde, con los poetas chicanos Víctor Martínez, Tina Alvarez, Juan Pablo Gutiérrez, Rodrigo Reyes, Margarita Robles, y otros, Juan Felipe y yo formamos en San Francisco, un colectivo al que llamamos Poetas Humanos, con su brazo editorial, Humanizarte Publications.  Juan Felipe fue también colaborador activo de La Revista Literaria de El Tecolote, que el teatrista chicano Carlos Morton, la artista chicana Sue Martínez y yo, co-editamos por años en San Francisco.  El Tecolote es uno de los periódicos bilingües comunitarios más antiguos de los EE.UU. que sigue publicándose hasta la fecha puntualmente cada mes en San Francisco.

En varias ocasiones Juan Felipe y yo hemos compartido viajes a México, donde a principios de la de década de 1980 co-editamos dos suplementos de La revista de Bellas Artes, dirigida por el escritor mexicano Gustavo Sainz, dedicados a la literatura y poesía chicana.  También fuimos parte de un grupo de escritores, activistas culturales, estudiantes y profesores de los EE.UU., la mayoría chicanos/latinos, que hicieron una famosa visita de intercambio cultural durante dos semanas por toda la isla de Cuba y terminaron haciendo una obra coral de teatro en contra del bloqueo norteamericano y leyendo poesía chicana en un festival cultural popular en Santiago, Cuba.

A principios de la década de 1980, Juan Felipe editaba en San Francisco una hojita poética nominada Red Trapeze que presentaba la obra de un poeta contemporáneo.  El logo de esta revistita poética era una figura humana asida a un trapecio.  En mi mente, ahora veo a Juan Felipe como el poeta/trapecista chicano que a través de los años ha sido el más ágil y versátil de los gimnastas de la lengua poética.  Se comunica con gran facilidad en español, inglés, caló, espanglish, sabe algo de huichol y lacandón.  Las lenguas de Pablo Neruda, César Vallejo, Walt Whitman, Allen Gingberg, José Montoya, E. E. Cummings, Alurista, Tin-Tán y Cantinflas le son tan naturales como respirar.  Ha sido un incansable explorador de nuevas formas poéticas, y se ha atrevido a tomar colinas extramuros, a través de su aguerrida expresión poética, ante la sorpresa, exaltación, y a veces, desaprobación y exasperación de algunos de sus contemporáneos.

La antología Los vampiros de Whittier Bouvelard no está organizada de manera cronológica sino en forma temática.  Una foto original de Juan Felipe y su “Fotopoema de la Moratoria Chicana de 1980/L.A.” dan inicio a la antología y presentan testimonios fotográficos y poéticos de un evento político de gran envergadura en la comunidad chicana: la gran marcha del 29 de agosto de 1980, en conmemoración del décimo aniversario de la manifestación más grande de la comunidad chicana en Los Ángeles en contra de la Guerra de Vietnam, que tomó lugar el 29 de agosto de 1979, y que resultó en el asesinato impune por la policía de Los Ángeles del periodista chicano Rubén Salazar, quien escribía para The Los Angeles Times.  Las fotos tomadas por el poeta en 1980 durante la marcha realizada a lo largo de la Whittier Boulevard en el Este de Los Ángeles ilustran y proveen el leit motiv de toda la colección poética.

Las fotos y textos del poeta tienen una función testimonial tanto para los que estuvimos presentes en la marcha de 1980 como para aquéllos que 25 años después participan en la manifestación masiva el 1 de mayo de 2005 en Los Ángeles, California, para abogar por una reforma a las leyes migratorias que es el tema del poema, “Un día sin mexicanos” (título también de una película del mexicano Sergio Arau, realizada en Los Ángeles en 2004, y de una propuesta política comunitaria que convocaba a trabajadores indocumentados a no asistir a sus lugares de labor el 1 de mayo de 2006).

Con el subtítulo de “video clip”, éste es más que un simple poema editado pues presenta una visión caleidoscópica eléctrica donde el poeta se transforma en una cámara de video digital, donde las páginas transcriben imagénes visuales de la manifestación y de vívidas experiencias del pasado del poeta y su familia, en el D.F., Austin, Texas, San Diego y Los Ángeles.  Existe una intención de dar cabida a la oralidad cabal.  Casi podemos oír el bullicio de las multitudes y los tambores de los danzantes aztecas de Andrés Segura Granados, danzando con los Toltecas en Aztlán en el Centro Cultural de la Raza en San Diego, en el verano de 1973.

Esta apertura literal a la expresión sensorial total algunos la pueden considerar como desmedida, pero sin duda exhibe las limitaciones de la escritura a través de grafías llamadas letras, palabras, versos.  Esto lo podemos constatar cuando el poeta, tras comunicar el zumbido de un helicóptero sobrevolando la marcha, intenta transcribir el latido de tambores bongós:

una chicana con camiseta de Harley & bongós atados a la cintura golpea las pieles
bebop
bebop bebop
bop bop pop pop

be be be be blam un respiro

estalla la multitud
una chicana con bufanda de Santa Claus
un marcador negro corta sus mejillas el rostro de
Cuauhtémoc la cara pintada por Siqueiros

Mujer-Cuauhtémoc senos desnudos & manos
desgarran el lienzo dices que es arte o un poema o un texto
que no se puede resumir ni enmarcar en llamas
sólo en llamas…

(Juan Felipe Herrera, “Un día sin mexicanos-video clip”)

La enumeración de una gran cantidad de detalles (que podríamos llamar “detallismo poético”) se va acumulando como en un fluir de la conciencia, donde experiencias sensoriales y memorias individuales se agolpan en un sola simultaneidad temporal, pero desde tiempos ancestrales, la poesía ha intentado imponer medida y mesura a la desmesurada, enajenante y loca realidad; la poesía como la música se compone de notas y silencios frente al ruido y rumor ensordecedor de todo el alrededor. Es interesante que la antología Half of the World in Light: New and Selected Poems incluye un CD con poemas leídos y comentados por el propio Juan Felipe, lo que pone énfasis en la oralidad de su obra poética.

A Juan Felipe lo puedo ver vestido en manta blanca campesina quemando incienso de copal, como miembro de Toltecas en Aztlán, uno de los primeros grupos colectivos de poetas y artistas chicanos que en San Diego reinvidicaron una identidad chicana basada en la recuperación del legado cultural amerindio, siguiendo los dictados del poeta gurú chicano, Alurista (Alberto Baltazar Urrutia, nacido en la Ciudad de México en 1947, y criado en San Diego), autor del libro de poemas bilingües considerado como un clásico chicano, Floricanto en Aztlán (1971), quien es el iniciador de la poesía chicana bilingüe mixta, donde en un mismo poema pueden convivir varios códigos lingüísticos, mezclando inglés, español, caló, náhuatl y maya.

Todavía me conmueven en lo más profundo del alma los poemas de Juan Felipe de su librito Rebozos of Love, en la hermosa edición con diseño gráfico experimental que nos recuerda a los códices mesoamericanos; libro publicado por Toltecas en Aztlán del Centro Cultural de la Raza en San Diego en 1974.  De ese libro se antologa en Los vampiros, el bello poema “Let Us Gather in a Flourishing Way” (“Juntémonos en un modo florecedor”), uno de mis poemas favoritos de Juan Felipe:

LET US GATHER IN A FLOURISHING WAY

Let us gather in a flourishing way
with sunluz grains abriendo los cantos
que cargamos cada día
en el young pasto nuestro cuerpo
para regalar y dar feliz perlas pearls
of corn flowing árboles de vida en las cuatro esquinas
let us gather in a flourishing way
contentos llenos de fuerza to vida
giving nacimientos to fragrant ríos
dulces frescos verdes turquoise strong
carne de nuestros hijos rainbows…

(Juan Felipe Herrera, “Let Us Gather in a Flourishing Way”)

De Rebozos of Love es también el poema enternecedor “(Corazón sin división)” que aparece en Los vampiros donde Juan Felipe comunica obervaciones salidas de visitas que realizó a las comunidades huicholas y lacandonas y de estudios antropológicos de sus respectivas tradiciones culturales:

corazón sin división
en la playa de pescadores
y las minas de carbón
corazón sin división
haciendo muvieris
varas de energía
en las manos del Huichol
pa’curar los hechiza’os
corazón azul
flor de la montaña
maíz del sudor…

corazón sin división
mar de Quetzalcóatl
sangre de Cristo
huella de Buda
tinta del relámpago justiciero…

(Juan Felipe Herrera, “[Corazón sin división]” )

El verso bilingüe mixto español/inglés igualmente lo han cultivados otros poetas chicanos, como el maestro del verso en caló chicano, José Montoya (nacido en Nuevo México en 1931), artista gráfico, muralista y poeta laureado de Sacramento, California, y fundador del multifacético grupo de artistas, muralistas, poetas y activitas culturales con las siglas RCAF (el “Rebel Chicano Art Front” mejor conocido como la “Royal Chicano Air Force”) y autor de “El Louie”, uno de los poemas clásicos chicanos más antologados y citados y que marcó indeleblemente a toda una generación de poetas y activistas del Movimento Chicano:

EL LOUIE

Hoy enterraron al Louie.
And San Pedro o san pinche
Are in for it. And those
Times of the forties
And the early fifties
Lost un vato de atolle…

(José Montoya, “El Louie”, 1969)

Otro poeta chicano bilingüe oriundo de El Paso, Texas, Ricardo Sánchez (1941-1998), hizo también uso extensivo del verso bilingüe mixto, aunque con menos efectividad poética, y muchas veces rayando en la altisonancia.  Lo que distingue a los poemas de Juan Felipe de Rebozos of Love es su capacidad casi chamanística de comunicar una tenura colectiva y de maravillarse ante la realidad cotidiana.

Juan Felipe dedica un poema incluido en Los vampiros, “Letanía para José Antonio Burciaga”, a otro poeta, artista y muralista chicano, José Antonio Burciaga (1940-1996), originario de El Paso, Texas, cuyo poemario, Restless Serpents (1976), es una exploración muy efectiva del verso mixto; este libro es una edición gemela, que en la otra cara incluye el poemario con el mismo título por la poeta chicana Bernice Zamora (nacida en Nuevo México en 1938), que ha sido objeto de muchos estudios críticos por parte de académicas chicanas.  El poema de Juan Felipe constituye un homenaje a José Antonio Burciaga, emulando su famosa “Letanía en caló”:

Ese Burciaga,
Vato de la divina tórica, vato escuadra
Ruega por nosotros
Ese vato muralista, con delantal de panadero
Hacedor de pinturas y nuestras historias en paredones ilegales
Ruega por nosotros
Ese Tin-Tán del Chuko
Ruega por nosotros
Buzo del Segundo Barrio, Casa Zapata, y de Menlo Parque
Ruega por nosotros
Ese poeta de la plebe bilingüe
Escritor de milpa, misterio y esmelda
Ruega por nosotros…

(Juan Felipe Herrera, “Letanía para José Antonio Burciaga”)

De uno de los libros pioneros de Juan Felipe más originales y quizás uno de sus mejores, originalmente escrito en español, que se titula Akrílica (Alcatraz Editions 1989) y que fue traducido al inglés por los poetas Stephen Kessler y Sesshu Foster, se recogen cuatro poemas, entre ellos, “Gráfika”, donde el poeta se convierte en un artista que con navajas de aluminio gráficas recorta imágenes visuales para formar textos poéticos:

Yo corto /////

Multiplico las imágenes cotidianas.  Les aplico una punta
de aluminio.
Al paisaje.
A la frase.
A la foto.
A la fisura.
A la palabra.

Y de repente, con un pequeño sismo de ojos, espinazos y dedos,
destrozo todo lo que existe.

A través de los años he reconstruido las células,
Desenterrado los signos de los limpios y fríos vestíbulos de
Las academias y de los muertos labios e historias en
Las calles metropolitanas.

Mi cirugía es criminal…

(Juan Felipe Herrea, “Gráfica”)

El poeta se lanza al vacío y como único paracaídas tiene imágenes explosivamente surrealistas donde la lógica de todos los días tiene que ceder a una nueva lógica, como en el poema “Ella quiere el anillo como aquel quiere el traje de la cicatriz/pero” también de Akrílika, que cito en su totalidad:

ella quiere el anillo como aquel quiere el traje de la
cicatriz/pero

yo

quiero líquidos diamantes de la música de una ventana
cuando quiebra
puertas frescas esmeraldas ojos de un incendio contra el
hielo/todo
que grita torsos pétalos de una piedra inmortal de lluvia
piernas de un metálico mar en busca del piso de fruta
mil marías con trenzas de relámpago rubí fusiles
ella quiere el anillo
como aquel quiere el traje de la cicatriz/pero
yo
quiero rimasmoradas del salitre de una celda cuando
despedaza
calendarios cielos la pared cortada con soles avispas
(sotanas alas de los acólitos: que exploten)
ella quiere el anillo como aquel el traje de la
cicatriz/pero
los
mil Lucios con cejas de panal topacio carrilleras?

(Juan Felipe Herrera, “Ella quiere el anillo como aquel quiere el traje de la cicatriz/pero”)

La última imagen la interpreto como una referencia a Lucio Cabañas, el maestro mexicano convertido en guerrillero revolucionario que fue abatido en el estado de Guerrero por el ejército mexicano en 1974.  La imagen de “marías con trenzas de relámpago” reaparece años después, en el libro completamente bilingüe, Tejedoras de rayos / Thunderweavers (The University of Arizona Press 2000) donde el poeta le da la palabra a las mujeres indígenas zapatistas que sufrieron la represión del ejército mexicano y que fueron víctimas de una terrible masacre en la que 45 hombres, mujeres y niños fueron asesinados a manos de paramilitares en Acteal, en el municipio de Chenalhó, Chiapas, el 22 de diciembre de 1997:

MARUCH

III

Para el pueblo de Acteal, Chenalhó, Chiapas

Y todas las comunidades indígenas de las Américas

Un tanque militar me roza, pero escapo
Huaraches y una bolsa, puños y cenizas, la luna gira.

Me voy por las orillas y las explosiones.
El país se ensancha con llanos y cuerpos
se abren como rosas.

¿Xunka, dónde?
¿Pascuala, en cuál cueva?
¿Makalita, vas corriendo adelante en el camino?

¿Estarán en la reunión, por la catedral
en San Cristóbal, en el pasto comiendo papaya?

Y tú, Pascuala, me escuchas o acaso sólo le estoy hablando
a mi abuelo Canek,  el espectro que me acompaña,
el que me empuja con un xawaxté
este bastón de madera negra.

(Juan Felipe Herrera, “Maruch III”)

Juan Felipe ha sido consistente en su poética al darle voz a diferentes comunidades que han sido asilenciadas y reprimidas por el discurso hegemónico oficial tanto en México, Centroamérica y los EE.UU.  A principios de la década de 1980, Juan Felipe fue miembro activo de la Brigada Cultural Roque Dalton, un grupo colectivo de solidaridad en el que participaban poetas y activistas culturales chicanos, latinos y angloamericanos de San Francisco, California, como Alejandro Murguía, Magaly Fernández, Barbara Paschke, Jack Hirchsman, María Rosa Galdámez, Tony Ryan, Wilfredo Q. Castaño, David Volpendesta, Francisco X. Alarcón, entre otros.  Juan Felipe participó en la traducción de poemas de poetas centroamericanos para la edición de Volcán: Poems from Central América—A Bilingual Anthology (Citylights 1983), la primera antología poética publicada en los EE.UU. en edición bilingüe que le dio rostro humano al conflicto centroamericano.

En una reciente entrevista publicada el 15 de diciembre de 2009 en el periódico El Universal de la Ciudad de México, la periodista mexicana Diana Zaragoza le pregunta y Juan Felipe le responde:

—¿Por qué prestas tu voz para expresar las inconformidades de quienes no pueden expresarse?

—Me preocupa mucho darle voz a quienes no la tienen. Desde mi punto de vista el artista tiene que preocuparse de esto, porque si nada más estamos pintando o escribiendo fuera de nuestras realidades, comunidad o el mundo no trabajamos con ello. Se puede hacer pero también se le puede dar voz a esta gente. Es parte de mi poética, con diferentes formas de escribir, tanto para niños, jóvenes y adultos.

—¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo como artista y de todas las expresiones artísticas que realizas?

—Lo que más disfruto, es la vinculación con el otro, como en esta noche que leímos poemas frente a la gente de Tepito y compartimos un entendimiento a través del cual nos armonizamos y entendimos. Es el contacto humano, social y comunitario lo que más me gusta. Lo más importante es que mi trabajo sirva para que la gente se reconozca a sí misma, y sirva para abrir un poco de conciencia entre las comunidades.

El poema titular, “Los vampiros de Whittier Boulevard”, en cierta manera constituye un homenaje al escritor mexicano Luis Zapata, cuya novela, Las aventuras, desaventuras y sueños de Adonis García, el vampiro de la Colonia Roma (1978), está formada por supuestas transcripciones de citas grabadas por un chichifo, un adolescente homosexual que ejerce la prostitución masculina en la Ciudad de México.  El énfasis en la oralidad de sus textos literarios une a Luis Zapata y Juan Felipe Herrera.

Las antologadoras, Regina Lira y Gabriela Jauregui, escriben en su prólogo: “Por su estilo libre, bohemio, y sensual también podríamos pensar en un Luis Zapata, al que se le rinde homenaje en este título, Los vampiros de Whittier Boulevard, donde Herrera no sólo resucita al vampiro de la colonia Roma sino que también hace referencia a esos “vampiritos, es@s chican@s rocker@s, punks, emos y gays que hoy viven y sobreviven en los barrio del Este de los Ángeles”.

El libro termina con este poema titular donde el poeta pinta un mural global de imágenes radioactivas donde aparecen Pedro Infante, Moctezuma, Hamlet, Don Corleone, Los Paniks, Omar al-Bashir, Corazón Aquino, Michael Jackson, Andy Warhol, Gregory Corso, Isaac Rosenfeld, el Subcomandante Marcos, un “CantinflasNietzche”, Siqueiros y Cuauhtémocs transgéneros:

Envuelto en luna verdosa un CantinflasNietzche ladeado
Aquí y                           en ningún         lado
Hermanas esqueleto y los Otros                  muchos
Otros en calcetines sangrientos y Kalashnikovs
Faldas de Tenejapa banderillas 750 millones de Xs marchando
Líneas trapezoidales Siqueiros Cuauhtémoc transgéneros
Explosiones sin
memoria o
dioses o de-
seos o naciones

Sólo    estos arreglos desconocidos súbitos
Fantasmas borrosos de frontera       revoluciones
sin nombres                   con colmillos
Mil-abrazos    mil-cabezas                   Yo
Irrumpo en esta vida desde otra vida aleatorio
masticador de
Llamallama s

(Juan Felipe Herrera, “Los vampiros de Whittier Boulevard”)

Aquí el poeta, en un tour de force, intenta plasmar el punto alfa-omega de la simultaneidad total, el principio y el final de la sociedad, la vida y la muerte de la humanidad, e irrumpe como como un lanza-llamas callejero más, pero para mí, el poeta se convierte en un Prometeo poético que le roba el fuego a los dioses para dárselos a los humanos, se vuelve una tea humana, que como el mural de José Clemente Orozco, “El hombre de fuego”, en la cúpula del Hospicio Cabañas de  Guadalajara, ilumina incendiado al mundo entero.

La publicación de Los vampiros de Whittier Boulvard por una editorial mexicana es un importante acontecimiento en las letras chicanas, pues, aunque parezca increíble constatarlo, ésta es quizás una de las poquísimas ocasiones en que en forma de libro, ya en forma (con un total de 270 páginas), se publica a un poeta chicano en toda la historia en México.  Es muy posible que los reconocimientos y premios literarios que Juan Felipe Herrera ha recibido últimamente en los EE.UU.,  como el prestigioso National  Book Critics Circle Award por Half of the World in Light que se otorga en la Ciudad de Nueva York, le ha abierto las puertas para la publicación de sus textos poéticos en la Ciudad de México. Los literatos y editores mexicanos siempre han estado muy bien informados sobre la producción literaria que recibe reconocimientos en la gran metrópolis del imperio estadounidense pero han prestado casi nula atención a la obra poética de chicanos producida durante las últimas cuatro décadas.  Por eso, aplaudo y felicito a todos los que participan en las labores de Sur+ Ediciones, por tender nuevos puentes y estrechar lazos de intercambio entre mexicanos y chicanos.

Entre los tres testimonios críticos que aparecen al inicio de Los vampiros, se encuentra el de Lauro Flores, Profesor en el Departamento de Estudios Étnicos de la Universidad de Washington, en Seattle, quien afirma:  “Así, Herrera crea un proceso de síntesis armónica y orgánica que muy pocos artistas logran alcanzar”.

Por su parte, Ray González, poeta, profesor y editor de Bloomsbury Review, señala: “Juan Felipe Herrera es un traga-fuegos del siglo veintiuno.  Sus palabras queman a través de fronteras y continentes para encender las mentes de los lectores que se abren a su poesía”.

Stephen Burt, crítico de The New York Times, compara a Juan Felipe Herrera como un nuevo Ginsberg de América, y al final de su reseña crítica escribe:

Toda vida y todo arte implican límites, aunque sean los del nacimiento y la muerte.  Algunos poetas nos hacen conscientes de esos límites, y otros, como Herrera, revelan su poder al desafiarlos.  Desde los años sesenta, muchos poetas han soñado con un arte híbrido, en parte oral, en parte escrito, mitad inglés, mitad otra cosa: un arte arraigado en la identidad étnica, alimentado por el orgullo colectivo y a la vez irreduciblemente individual.  Muchos poetas han intentado crear un arte así: Herrera es uno de los primeros en lograrlo.

(Stephen Burt, The New York Times)

Concuerdo con las evaluaciones críticas muy positivas de Lauro Flores, Ray González y Stephen Burt, y podría añadir que la obra de Juan Felipe Herrera es una expresión muy lograda de una poética y consciencia mestiza donde se conjugan diversas tradiciones literarias y culturales de las Américas, desde los cantos chamanísticos de los huicholes (a quienes visitó y estudió como estudiante de antropología), la solidaridad humana sin límites de César Vallejo, la soltura expresiva experimental de Allen Ginsberg, pero también hay en él un tono de profeta bíblico, como el de Ernesto Cardenal; es decir, en Juan Felipe se conjuga lo mejor de la tradición latinoamericana, angloamericana y chicana.

Lo que me deja felizmente sorprendido y completamente desarmado, es que Juan Felipe es capaz de recuperar experiencias de resistencia para la memoria colectiva, de dar testimonio y denunciar la opresiva des-humanización impuesta por sistemas hegemónicos, de angustiarse hasta lo más profundo de su ser, pero sin caer nunca en el acostumbrado cinismo o nihilismo enajenador.  No, Juan Felipe tiene un espíritu generoso que permanece joven, abierto a la renovación, a la reinvención, a la esperanza; es un poeta heterodoxo, un hereje de la poesía que sigue enterneciéndose ante los demás y la fantástica realidad del Nuevo Mundo que lo rodea. Su poesía, a fin de cuentas, es un llamado a la cordura ante la feroz locura de la des-culturación global.

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