Shawna Morency LP 5

Morency, Shawna

Shawna Morency es de Seattle, WA. Recibió su licenciatura en sociología con honores en 1995 de Whitman College. También estudió 2 años más en la Universidad de la Columbia Británica de Vancouver, Canadá en el campo de sociología y específicamente en las cuestiones de la desigualdad social y los estudios feministas. Ahora está trabajando en una licenciatura de español por la Universidad Estatal de Arizona en línea y se graduará en mayo del 2016. Después de graduarse, tiene deseos de trabajar en el campo de los servicios sociales o los derechos humanos con clientes hispanohablantes. Vive con su esposo y dos hijos pequeños en Maple Valley, WA.

Pasado por alto y no entendido: el efecto del racismo en México en la cuestión de la migración indocumentada

La migración indocumentada de México a los Estados Unidos ha sido una cuestión importante desde los años 1920 (Rodriguez-Scott; Rivera-Salgado). Ha animado tanto varios grados de tensiones como algunos esfuerzos de colaboración entre los dos países y siempre un mutuo interés ha estado en juego en torno a los obreros migrantes. A pesar de pocas opciones legales para entrar a los EE.UU, más estrictas leyes y políticas de migración y más seguridad y violencia a lo largo de la frontera entre México y los EE.UU., muchos obreros mexicanos continúan haciendo el peligroso viaje al otro lado de la frontera para trabajo temporal o permanente. Existen muchas investigaciones y opiniones estadounidenses en cuanto a la pregunta de “¿cuáles son las causes raíces de la migración indocumentada?” (Flanakin; Rodriguez-Scott; “Root Causes of Migration-Fact Sheet” OneAmerica). Sin embargo, lo que está notablemente ausente de muchos discursos sobre los impulsos de la migración indocumentada es las características y las consecuencias de la raza y la etnicidad de los migrantes dentro del contexto mexicano.

Además, la perspectiva y las estadísticas estadounidenses en cuanto a la migración indocumentada suelen categorizar a todos migrantes mexicanos como siendo de un singular grupo racial/étnico, “mexicano”. No obstante, la realidad es que México es un país muy diverso con más de 50 diferentes culturas indígenas y otros grupos minoritarios. En este ensayo, presento la argumentación que el racismo en México es una causa importante de la migración indocumentada y es un factor importante en las desfavorecidas situaciones socio-económicas de los migrantes. Exploraré los orígenes y algunas de las cuestiones actuales del racismo y la discriminación en México contra las poblaciones indígenas para entregar un entendimiento más completo de por qué tantos indígenas arriesgan sus vidas, su propiedad y sus conexiones con su patria y familia para trabajar indocumentados en los EE.UU.

Es necesario repasar en cierta medida la colonización de lo que es actualmente el México moderno para conocer los orígenes del racismo allá. A causa de que muy poco de la historia latinoamericana se enseña en las escuelas estadounidenses, al punto de que los programas de los estudios mexicanoamericanos aun pueden ser prohibidos legalmente (Planas), la situación y la historia compleja de la identidad racial y étnica de México no son bien entendidas. Primero, es importante distinguir las diferencias entre la colonización de los EE.UU. y la de México. Después de establecer su domino sobre los indígenas de la américa hispana después de la llegada de Colón en 1492, los españoles se centraron en el proceso de la aculturación y la asimilación de los indígenas a religión cristiana/católica y la cultura española, incluso la dirección de la tradición española del “mestizaje”, la mezcla de las raza y la cultura (Josefina). La conquista de los pueblos indígenas y su tierra de México por los españoles fue terminada durante el siglo XVI. Los españoles le llevaron a México sus costumbres medievales y querían extender el reino y las tradiciones de la monarquía española. La población indígena proporcionó una abundante fuerza de labor, la cual facultó a los españoles crear un sistema feudal parecido a lo que existía en España con un tipo de clasificación de casta en que los nobles y los clérigos fueron los “conquistadores” y responsables por la salvación y la aculturación de los indígenas “bárbaros”, mientras muchos de los indígenas se convirtieron en criados (Velasco-Márquez). Sin embargo, el destino de la esclavitud y el trabajo más duro normalmente se reservó para los negros y los mulatos (Querol y Roso). El mestizaje biológico de los españoles y los indígenas fue animado a cierto medido y fue necesario debido a la falta de las mujeres españolas en el Nuevo Mundo (Josefina).

Por otro lado, la colonización de Norteamérica por los ingleses empezó más tarde en el siglo XVII y fue un producto de los conflictos religiosos, la inestabilidad política y los cambios económicos de Inglaterra (Velasco-Márquez). Pues, fue más un acto de rebelión y tenía poca influencia de la monarquía inglesa. Además, los colonizadores ingleses no tenían ninguna tradición de mestizaje y no encontraron sofisticadas ni sumamente organizadas culturas indígenas (pordía haber sido “culturas indígenas altamente desarrolladas”) (Velasco-Márquez). Por mucho tiempo, la población de los EE.UU. tenía básicamente las mismas características raciales como su tierra materna de Inglaterra. Por lo tanto, el racismo de los EE.UU. y el de México provienen de circunstancias muy distintas. Por ejemplo, la institución de esclavitud y el racismo contra los negros en los EE.UU. fue el producto de la explotación de los negros por un proceso de exclusión y deshumanización. En contraste, el racismo contra y la explotación de los indios mexicanos resultaron dentro de la política de asimilación, con resultados exclusivistas. A través de los esfuerzos para construir una identidad mexicana nacional basada en el mestizaje y la asimilación de los indios, los indios han sufrido la desvaluación de sus contribuciones culturales y han sido mantenidos afuera de la esfera política a causa de la ideología que “…la fusión de razas en el mestizo debe constituir la esencia de la nacionalidad” (Lutz 179).

La búsqueda para reconstruir la identidad nacional de México también alcanzó nuevos retos después de la Guerra de la Independencia de México y la Revolución Mexicana. Cuando México cumplió su independencia de España en 1821, el grupo elite en poder enfrentó al desafío de crear una nueva nación e identidad nacional. No obstante, existía una gran división entre la minoría de los ricos dueños de tierras y minas y la mayoría de la población, que eran criados y campesinos: “The subordinate Indian populations had been incorporated by the Spanish into the colonial economy as servile labor, and a rigid system of segregation and stratification kept them effectively out of the political process” (Rodolfo). Después de la independencia, la igualdad de todos ciudadanos de México fue proclamada, pero la subordinación y la explotación de los indios siguieron porque la mayoría de la tierra todavía fue en la tenencia de los ricos “hacendados”.

Después de la Revolución Mexicana, que se centró en la distribución de la tierra y las condiciones de desigualdad extraordinaria que produjo el gobierno autoritario y corrupto de Porfirio Díaz, otra vez surgió el problema de una identidad nacional. México había entrado en un estado de devastación económica y moral debido a la enorme pérdida de vida humana, propiedad y cosechas que causó la guerra. Muy grave también fue el hecho de que en los años 1920, el    90 % de la población del país era analfabeta (“Diego Rivera” Wikipedia) y los indios se veían por los criollos y los mestizos como “peor equipados que otros grupos para la convivencia dentro de la sociedad dominante…la indianidad se identificaba con un núcleo de costumbres rústicas…” (Bonfil Batalla). El gobierno tuvo que ser muy creativo para juntar el país en ese momento y la nueva estrategia de hacerlo se basó en las artes públicas y por el movimiento del muralismo. El gobierno contrató a un grupo de artistas talentosos para crear murales llenos de imágenes de la antigua cultura mesoamericana y de escenarios de la vida cotidiana de la gente mexicana con colores vivos y un simbolismo profundo (Gobierno de la República). Mediante esta forma de arte público y su yuxtaposición del pasado y del presente se plantaban las semillas de una nueva futura de identidad nacional y una jornada pictórica de los problemas del día de la sociedad mexicana posrevolucionaria. Lamentablemente, las representaciones de la grandeza de las culturas mesoamericanas no significaron que las existentes culturas indígenas fueron más valoradas (Rodolfo).

Aunque el simbolismo del aprecio cultural de la herencia indígena del país existía, todavía la población indígena sufrió mucha pobreza y discriminación. La versión de nacional identidad creada a través de la aristocracia de México no reflejó la enajenación de los indios: “Indian cultures were thought to be backward, traditional and not conducive to progress and modernity. Furthermore, the existence of a diversity of Indian cultures…was considered detrimental to efforts towards national unity and development” (Rodolfo). Durante la administración del expresidente Cárdenas (1934-1940) se introdujeron muchas reformas agrarias que les otorgaron a las comunidades indias algunos derechos de tierra, nuevos requisitos para la educación de los jóvenes campesinos indios y otras iniciativas hacia la asimilación completa de los indios. No obstante, esta versión de asimilación siguió relegando las comunidades indígenas al fondo, con poca influencia política y como víctimas de nuevas formas de explotación por los mandatos del gobierno hacia la “integración nacional” (Rodolfo).

En cierto modo, no es solamente la cultura indígena que se percibe como inferior. El color de la piel y otras características físicas “indias” llevan altas consecuencias en la sociedad mexicana del pasado y actual. Estas características “no deseadas” suelen ser el cabello oscuro, la piel oscura (los rasgos de “moreno/a”) y la baja estatura: “In general, to look indigenous with dark hair and skin and small stature, puts a person at a disadvantage, even in Mexico City” (Canada: Immigration and Refugee Board of Canada). Además, aunque la mayoría de mexicanos hoy en día se consideran ser al menos parcialmente indios, “Now it is the degree of Indianness, or the darkness of brown skin, that determines status. Many Mexicans living in the cities rely on hair dyes, skin lighteners and blue or green contact lenses to appear more white or European and less Indian” (DePalma E4). En la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México del 2005, el 43 % de los 5,608 participantes pensaron que los indígenas tendrán siempre una limitación social por sus características raciales. Igualmente, el 90.8 % de las personas indígenas preguntadas opinaron que en México existe la discriminación contra las personas indígenas y el 90.3 % pensaron que tienen menos oportunidad para conseguir trabajo por su etnicidad (Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México).

Un cálculo aproximado de 80 % de la población indígena en México vive en pobreza extrema (Racial Discrimination: The Mexican Record). Generalmente, los estados con los más altos porcentajes de poblaciones indígenas también son los más pobres y están ubicados en el sur del país. Especialmente, los estados de Guerrero, Chiapas y Oaxaca han sido conocidos como “the Mexican Poverty Corridor” (Rivera-Salgado 1448). Un tipo de discriminación que afecta esos estados es que el gobierno mexicano muchas veces no invierte en las zonas del país con grandes poblaciones indígenas, relegando cientos de miles de indios a una muy baja calidad de vida trabajando como serviles campesinos (Canada: Immigration and Refugee Board of Canada), justo como estaban antes de la Revolución Mexicana. Por ejemplo, la región occidental del estado de Oaxaca ocupada por los indios mixtecos es una de las zonas más pobres y ecológicamente devastadas en México (Canada: Immigration and Refugee Board of Canada; Rivera-Salgado): “The general living conditions of Mixtecs in Mexico are arduous. Many of their home communities in Oaxaca are without potable water or sanitary facilities. Because arable land is not evenly distributed, most families are forced to send migrants to other parts of Mexico seeking work for part of every year” (Canada: Immigration and Refugee Board of Canada). También se nota que “Mixtecs and all indigenous people are at the bottom of the socioeconomic structure throughout Mexico. They come from poor agricultural regions and do not have access to education and contacts which could lead to better jobs” (Canada: Immigration and Refugee Board of Canada).

También, el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y la reestructuración neoliberal de la economía mexicana han tenido un efecto muy negativo para las comunidades indígenas (Rivera-Salgado). A través de estos métodos de más integración económica con los EE.UU., México ha autorizado el hurto y el mal empleo de las tierras controladas por los indios (Rivera-Salgado; Rourke): “The resulting poverty of this failed exercise in open-market globalization drove the Indian peasantry north to the United States by the hundreds of thousands” (Rourke A4). Pues, muchas comunidades indígenas sufren una falta de adultos de la edad de trabajar porque tantos han migrado a los EE.UU. (Jayapal).

Igualmente, Las investigaciones de los demográficos para explanar la despoblación indígena del estado de México sugieren que sus determinantes son la mortalidad, la fecundidad y la migración (Becerril, Mora y Alfaro). Muestran que la población mexiquense en 1930 fue 18.7 % indígena, mientras en 2010 fue solamente 2.5 %. Además, afirman que “la pobreza, la desigualdad y la marginación de las comunidades indígenas han obligado a muchos de sus pobladores a emigrar” y que “sus condiciones socioeconómicas deplorables de vida los están empujando a irse y que si sus condiciones reales de vida no cambian positivamente, sus comunidades pronto podrían ser pueblos despoblados” (Becerril, Mora y Alfaro). Igualmente, es el caso que la deterioración económica de los estándares de vivir en México rural, especialmente en el sur de México en los estados de altos niveles de pueblos indígenas, ha radicalizado muchas de las organizaciones indígenas, a que la respuesta del gobierno del estado y federal ha sido más militarización y como resultado, a veces estalla mucha violencia en esas áreas (Rivera-Salgado; Racial Discrimination: The Mexican Record).

A partir del año 2011, había cerca de 150,000 mixtecos trabajando en California (“Mixtec” Wikipedia). Han sido migrando a los EE.UU. por los últimos 30 años (Sueños binacionales). Hasta al otro lado de la frontera, todavía experimentan los afectos del racismo: “The Mixtecs are a poorer population than other Mexican-born field hands, studies show, and hold the least-desirable, lowest paying farm jobs. They are often victims of racial discrimination, especially at the hands of their fellow impoverished immigrants” (Alvarez). Afortunadamente, han desarrollado algunas organizaciones para apoyar a los obreros indígenas y también existen unas con alcance e impacto binacional, que les proporcionan servicios y asistencia a tantos los migrantes indios como sus comunidades maternas en México (Sueños binacionales; Alvarez). Estos servicios incluyen la organización de actividades de los derechos laborales y los esfuerzos para la resolución de problemas de educación, agricultura y más.

Para concluir, es claro que la población indígena ocupa una posición excepcionalmente baja dentro de las esferas sociales, económicas y políticas de México, posiblemente sólo ligeramente mejor en algunos casos que la situación de los negros y otros grupos minoritarios no blancos/güeros. Su devaluación a causa de su cultura, etnicidad y rasgos físicos los ha forzado a emigrar y ellos representan la mayoría de los obreros que cultivar nuestra comida en los EE.UU. Por lo tanto, no podemos hablar de las causas de la migración indocumentada como el TLCAN, la pobreza, la violencia o la confusión política sin también tener en cuenta el impacto del racismo en todos estos asuntos. Si existieran más estadísticas que colectaban la información étnica de los migrantes mexicanos indocumentados, es seguro que mostrarían que no son de la menos de 20 % de la población güera de México. Son del 10 % indígena y de los mestizos más pobres. El gobierno mexicano ha declarado que la pobreza, y no la discriminación racial, es la causa de la situación desproporcionadamente desfavorecida de las indígenas (Racial Discrimination: The Mexican Record). No obstante, a fin de que México y los EE.UU. puedan colaborar para aliviar las condiciones que causan las tasas altas de migración ilegal, ambos países deben centrarse en las cuestiones del racismo y “recognize that racism perpetuates the economic, social, and political marginalization of indigenous peoples” (Racial Discrimination: The Mexican Record). Al mismo tiempo, los pueblos de México deben continuar luchando contra la herencia de identidad nacional creada por la elite en que las culturas indias no existen.

Obras Citadas:

Alvarez, Fred. “A Hard Life for Mixtec Laborers: Agriculture: Outreach Group Seeks to Help Migrant Workers from Oaxaca, Mexico, Who Face Discrimination at Home and Abroad. Many Work in Ventura County.” Los Angeles Times. Los Angeles Times, 27 July 1995. Web. 24 Apr. 2015.
Becerril, Juan Gabino González, José Antonio Soberón Mora, and Renato Salas Alfaro. Las poblaciones que hablan lengua indígena en el Estado de México: ¿Despoblamiento? Presentación. Ciudad Universitaria: Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población, Universidad Autónoma del Estado de México, 2011. Impreso.
Bonfil Batalla, Guillermo. “El concepto de indio en América”. M-J: Center for Revolutionary Nationalism and Ideological Research and Organization. Tripod, n.d. Web. 24 Abr. 2015.
Bruno, Lutz. “Historias secretas del racismo en México (1920-1950)”. Rev. de Beatriz Urías Horcasitas Convergencia. Revista de Ciencias Sociales 14.44 (2007): 175-83. Impreso.
Canada: Immigration and Refugee Board of Canada, Mexico: Situation and treatment of Mixtec  indigenous people; whether they are subjected to racism; whether such racism is geographically localized (1998-December 2001), 7 December 2001, MEX38105.E, [accessed 24 April 2015]
DePalma, Anthony. “Racism? Mexico’s in Denial.” New York Times 11 June 1995: E4. Print.
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Gobierno de la República. “Capítulo 71, El arte y la Revolución, el Muralismo”. Discutamos México. 28 mayo 2010. Televisión.
Jayapal, Pramila. “Root Causes of Immigration – NAFTA.” Urban Poverty Forum. Town Hall, Seattle. 13 Feb. 2011. OneAmerica with Justice for All. Web. 23 Apr. 2015.
Josefina, Muriel. “Capítulo 1”. Los recogimientos de mujeres. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México e Instituto de Investigaciones Históricas, 974. 13-56. Impreso.
“Mixtec.” Wikipedia. Wikimedia Foundation, n.d. Web. 24 Apr. 2015.
Planas, Roque. “Arizona’s Law Banning Mexican-American Studies Curriculum Is Constitutional, Judge Rules.” The Huffington Post. TheHuffingtonPost.com, 11 Mar. 2013. Web. 24 Apr. 2015.
Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México. N.p.: Consejo Nacional Para Prevenir La Discriminación, mayo 2005. PDF.
Querol Y Roso, Luis. “Negros y mulatos de Nueva España”. Anales De La Universidad De Valencia Año XII.Cuaderno 90 (1931-1932): 121-41. Impreso.
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Rodriguez-Scott, Esmeralda. Patterns of Mexican Migration to the United States. Conference Paper. Houston: Center for International Studies, U of St. Thomas, 2002. Print. Prepared for delivery at the 82nd annual meeting of the Southwestern Social Science Association in New Orleans, LA, March 27-30, 2002
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