Armando Miguélez LP 5

Miguélez, Armando Antólogo

Armando Miguélez (Santibáñez de la Isla, León, España). Fundador del Academic Language Institute (A.L.I) de Alicante, España. Lleva estudiando la herencia chicana desde la década de 1970 y es uno de los pioneros de los estudios chicanos en España. Su tesis doctoral -”Antología histórica del cuento chicano literario, 1877-1950”- es uno de los trabajos más extensos y citados sobre la cuentística chicana anterior al Movimiento Chicano. En la actualidad reconstruye el legado literario y cultural de los hispanounidenses, identificando, clasificando, analizando, periodizando y criticando sus textos literarios escritos, con el propósito de darle un vuelco completo a la historiografía literaria de los EEUU, pasando a ver ésta más como un todo multicultural que anglocéntrico. Ha coeditado también La literatura de la Revolución Mexicana en el exilio: Fuentes para su estudio. Desde hace tiempo viene coleccionando una inmensidad de documentos históricos (editoriales, cuentos, ensayos, columnas periodísticas, etc.) de una engente lista de periódicos, desde las Californias hasta el Este del país, en particular la región de Nueva York. Todo este material aparecerá en una nueva Página Web titulada “Hispanounidenses”, codirigida con Justo S. Alarcón

“FRANCISCO JAVIER BENEDET, UN HISPANOUNIDENSE ADELANTADO A SU TIEMPO”

BENEDET FRANCISCO JAVIER

Francisco Javier Benedet (Siete Iglesias de Trabancos, Valladolid, España, 1904- San Francisco, Cal., 1990)

Francisco Javier Benedet a una tierna edad fue llevado por su familia a México, en 1910, donde se formó y donde, imbuido por las ideas de la Revolución Mexicana, abrazó los ideales anarquistas imperantes en la época haciéndose estudioso y practicante de dicha ideología.

No sabemos por qué, en 1925 se asienta en San Francisco, California, donde a la vez que para sobrevivir trabaja de mesero e incluso hace sus primeros pinitos como novillero , participa en la rica vida política, cultural e intelectual de la colonia panhispánica de la ciudad, escribiendo en varias de las muchas publicaciones hispanas, mexicanas mayormente, que abundan en la bahía de San Francisco, siendo una de ella el semanario “Hispano-América”, fundado en San Francisco, en 1914 por el periodista y escritor jalisciense Julio G. Arce (1870-1926).

A juzgar por el enorme legado archivístico que deja al morir y que ha sido donado últimamente por su familia al Instituto Hoover de la universidad de Stanford, California, compuesto por más de 30 cajas y cartapacios, fue un hombre dedicado completamente a la causa de la democracia pura en España y en el resto del mundo, por la que no sólo luchó con la pluma como podemos ver aquí en esta pequeña antología de sus escritos del “Hispano-América”, sino que, consecuente con este ideario, dedicó toda su vida a militar en organizaciones políticas y culturales, como “Acción Democrática Española” y “Sociedades Hispanas Aliadas” de San Francisco, desde donde los españoles e hispanos en general del Norte de California, canalizaban sus acciones de propaganda de las ideas progresistas y anarcosindicalistas o comunistalibertarias, y desde donde se sentían solidarios con las causas de los oprimidos en varias partes del mundo, sobre todo del mundo hispano-americano.

En esta época de entreguerras en el siglo XX, el capitalismo sufrió un duro golpe con la crac de 1929 y los deseos y ganas, utópicos si se quiere, por desbordar el pensamiento liberal por la izquierda, con concepciones maximalistas y radicales de cambio, reforma y revolución, surgían por todas las partes. Desde la Revolución Rusa a la Guerra Civil Española pasando por la Revolución Mexicana, el mundo trataba de buscar nuevos modos de organización social y política que produjera más justicia e igualdad entre los individuos en un mundo cambiante en lo económico y en lo cultural.

Estos seis ensayos críticos de Francisco Javier Benedet sobre la República Española, que antologizamos aquí, son una pequeña muestra de su pensamiento político y filosófico, a la vez que muestran su cercanía con los asuntos de su país de origen. Aunque lejos espacialmente hablando la participación en el debate crítico sobre la República Española con los matices más minuciosos en el análisis, demuestran que Francisco Javier Benedet, como muchos desplazados o desterrados de su época, no perdían contacto con sus sociedades culturales ni con el mundo en general, presentando una visión más global aún que la que hoy mismo pudiéramos tener sobre los temas de actualidad.

Son ensayos críticos que además del análisis político puntual y la interpretación de las acciones emprendidas por los líderes de la recién instaurada República Española ( 1931-1939), también ahondan en el pensamiento filosófico que permea su ideología anarquista. En este sentido es revelador el ensayo “Reflexionando. La semejanza del hombre con los animales”. Hay en él una postura zoologista que entronca con las visiones más naturalistas del siglo XIX y sirve de precedente de las teorías psico-zoologistas de la segunda mitad del siglo XX y el mundo actual. Esta derivada del anarquismo utópico de muchos de los líderes teóricos y prácticos de dicho movimiento, es un claro precedente de las corrientes actuales hedonistas, racionalistas y laicas predominantes en todos los ámbitos de la vida contemporánea occidental.

Por eso estos textos, por sus planteamientos radicales y absolutos, son modernos y actuales, y deslumbran por su frescura en el análisis de la realidad en torno. Hay en ellos un cuestionamiento nominal y de conceptos, como paso previo a calar en los asuntos, como es perentorio hoy cuando tratamos de ir al meollo de las cuestiones perplejas que nos dominan, pero que se nos presentan llenas de hojarasca, medias verdades, ocultamientos, lugares comunes y demagogia sofista que impiden adentrarnos en los temas, y por ende poder proponer los cambios más someros, y, ya no digamos, posibles soluciones.

TRIBUNA DEL PÚBLICO

LA “REVOLUCIÓN” ESPAÑOLA

Con este título pienso publicar una serie de artículos, haciendo en ellos una pequeña reseña de lo que han hecho los hombres de la tan cacareada Revolución Española, pero antes de principiar con la crítica de la acción revolucionaria española, debemos sentar unas bases de lo que debiera y cómo puede venir la revolución de VERDAD. Cuando se razona acerca del medio más propicio para pasar del actual sistema al comunismo, o cualquier sistema que suspenda la propiedad privada, base de todas las calamidades que hoy día nos agobian, lo corriente es presentar el hecho revolucionario como procedimiento tipo, y, con bastante frecuencia, como procedimiento único.

Yo coincido, en parte, con los que así opinan.

Ciertamente sin que se opere una revolución que remueva hasta en los estratos más profundos la vieja y caduca sociedad de nuestros días, no hay posibilidad de crear ni de consolidar nada estable ni valedero; vemos que la revolución social es necesaria y además, esto es lo más grande, inevitable. No podemos esperar que las clases privilegiadas del capitalismo, en virtud del valor persuasivo de nuestros buenos razonamientos, renuncien a lo que según ellos tienen perfecto derecho. Será de todo punto inexcusable, para establecer una HUMANIDAD sin castas, ni clases enemigas, la intervención oportuna y enérgica de todos aquellos oprimidos; es el empleo de la fuerza avasalladora de las multitudes, la que bien orientada, nos hará llegar a este fin, más, mucho más, humano y sociable.

Cualquier individuo que halle imperfecta la sociedad en que vive y desee su perfeccionamiento deja de ser revolucionario. Ninguno; ni aun los que no comulgan con las ideas de la violencia. Y es que ser revolucionario no únicamente estriba en estar dispuesto a dar la batalla con las armas en la mano a las instituciones que se pretenda abolir. Comprendamos que revolución no es solamente violencia. Es, también, cambio, transformación, impulso creador y creación en sí. Una revolución (de las que echan buenas raíces) no se verifica nunca en función de la intensidad del choque entre dos fuerzas en pugna. Ni se produce ese choque sin haber antes creado en las conciencias la necesidad del cambio; ya antes he dicho que todo ser que no siente en su interior la falta de un cambio no puede ser atraído a estas ideas que aquí pienso yo delinear. En conclusión diré que la revolución no puede provocarla el arrojo de un hombre, (esto sería partidarismo); el terreno tiene que estar preparado de antemano por las ideas subversivas de la Enciclopedia.

Sobre esto es necesario insistir. Cada uno creemos servir a nuestro modo a la causa de la emancipación humana y no es más revolucionario el que más grita o mejor pega. No olvidemos que las instituciones pueden cambiar de forma gracias a un golpe de fuerza afortunado pero si en las conciencias no se ha operado el cambio, en lo fundamental, que es lo importante, nada habrá cambiado. Para corroborar esto, me atengo al resultado de muchísimas revoluciones, y por tratarse en este artículo de la española a ella muy principalmente. El pueblo español se hubiese batido con un desmedido valor, si hubiese sido preciso; ya la historia nos dice lo hizo en otras ocasiones, el pueblo siempre está listo a afrontar los mayores riesgos y cargar con los más grandes sacrificios para encontrarse al final de cuentas con que todas sus conquistas se han convertido en palabras bellas y muy sonoras de las cuales ha escapado el noble significado, el contenido expresivo que sedujo, electrificó e indujo a la acción. En el orden de los resultados efectivos, la mayoría de esas revoluciones, si bien han sido magníficas y esplendorosas en su desarrollo, también han resultado estériles. ¿En qué se han convertido las libertades que se dice conquistó el pueblo español el 14 de abril? ¿Dónde están los famosos derechos del hombre y del ciudadano solemnemente votados durante la revolución francesa? ¿Qué diferencia real se advierte entre las condiciones de vida del pobre esclavo de la antigüedad y el paria moderno, el proletario declarado libre en todas las constituciones de todos los Estados del mundo?

Faltó preparación, se dice, y es verdad. Faltó preparación al pueblo que había hecho la revolución; le quitaron el pan de la boca los explotadores de la victoria (victoria del pueblo), se alzaron con el botín y atan nuevamente a los vencedores, inhábiles para organizar una vida nueva, al mismo yugo que soportaron siempre, naturalmente que primero lo adornaron con algunas garambainas inútiles pero llamativas. Repetiré lo antes ya dicho, no basta poseer la necesaria previsión de coraje y el ímpetu necesario para batirse; recordemos la gran sentencia del inolvidable Bakunín: “La idea en la cabeza y la bala en el fusil”.

Para que las revoluciones den su resultado positivo, han de realizarse enteramente, nada de medias tazas. Y no se realizan enteramente provocando el choque violento. Hay que organizar la batalla, pero también hay que saber aprovechar el fruto de la victoria. Hoy, nadie que estudie objetivamente los fenómenos sociales habla de la revolución en el sentido de tirarse a la calle y formar barricadas. La lucha en esa forma sería posible el pasado siglo, pero no ahora. El siglo presente, es el siglo de la Organización, y puesto que así lo titulo, creo que este es el nombre del arma que tienen únicamente que empuñar las clases oprimidas. Si en España hubiesen estado organizados los diferentes partidos proletarios, nadie les hubiese podido ganar terreno en la tan propicia ocasión que tuvieron. He ahí únicamente el medio de haber hecho una revolución española, como quien dice china, mexicana o francesa. Hay que laborar mucho y bien; los movimientos sociales hay que ganarlos antes en la opinión. En toda contienda triunfa quien tiene razón a condición de que tenga más fuerza que su adversario; el proletario español tiene fuerzas, como las tienen todos, pero mal organizadas y dispersas, por esto no pudo hacer valer la razón que indiscutiblemente le asiste[1].

(Hispano-América, S. F., Cal., 21-X-1933, p. 3)

A LOS PANEGIRISTAS DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

Siempre que se celebre el aniversario de la República Española se pronunciarán largos y elocuentes discursos e inspirarán toda clase de composiciones literarias, que seguramente habrán de entusiasmar a las multitudes; pero recordemos como decía yo en mi primer artículo, que hay que juzgar la lucha social desde un punto de vista de clase; es necesario saber el papel que desempeñan y que han de desempeñar las distintas clases en la historia, es ineludible el buscar el contenido clasista de todas las palabras huecas y altisonantes con que se nos regala el oído en todas las celebraciones de este género.

Analicemos somerísimamente las causas, perspectivas y objetivas de la llamada revolución de abril. Las fuerzas históricas que trajeron el cambio de régimen han sido gestadas por las contradicciones inherentes del sistema actual, el sistema capitalista, y nada más erróneo que suponerlas engendradas por el conflicto entre el capital e instituciones heredadas del feudalismo. El que España haya conservado hasta ese día la forma en su gobierno de una monarquía despótica, no es para deducir de ello que España era un país feudal. La España de nuestra época no es ni con mucho la Francia de Luis XVI donde no existía prácticamente el proletariado; la lucha allá como en todos los países está entablada entre el capital y el trabajo; las demandas burguesas que hasta el presente han subsistido han sido relegadas a un término muy inferior con relación a las del trabajo contra el capital. La rica experiencia del movimiento del obrero mundial nos demuestra que sólo una política independiente ideológicamente de la burguesa es susceptible de solucionar los problemas que el modo actual de producción y distribución ocasionan; que sólo con medidas socializantes pueden curarse los males sociales, que la burguesía trata de consolidar su poder haciendo pasar por adquisiciones revolucionarias para las masas, lo que solamente son restos del feudalismo que suprime en su avance gestador de males sociales.

Conclusión: Los males de España (como los de cualquier otra nación) son muy principalmente producidos por el modo capitalista de producción y distribución de las mercancías.

No se me arguya que la democracia (palabra tan manoseada) representando a todas las clases sociales puede efectuar los cambios necesarios en el sistema económico indispensables para el bien público; esto sería creer en la conciliación de las clases dentro del Estado actual, lo cual está en completa contradicción con el origen y misión del Estado en la historia: Éste surge como necesidad de refrenar antagonismos de clase, así que, ya sea monárquico o democrático, personifica el dominio de una clase sobre la otra; he aquí la necesidad de una revolución (pero no de mentirijillas) para destruir las fuerzas de esa clase dominante personificada en el Estado español. “En cierto periodo del desenvolvimiento económico que se ligó necesariamente con una disgregación de la sociedad en clases, el Estado fue necesario como resultado de esta división” (Engels). Por lo que es erróneo suponer a éste como algo extraterreno, como neutral en las luchas de éstas, como proveedor de iguales oportunidades a los ciudadanos.

La defensa de la democracia en general, la libertad en general, la igualdad en general, es la característica de los que reconociendo la bancarrota del capitalismo desean prolongar su existencia lo más posible. Esto es presentar la cuestión fuera del punto de vista de clase; es desconocer la doctrina marxista de la lucha de clases. No existe la democracia en España como no existe la libertad; existe la libertad burguesa o proletaria; no existe la “igualdad en general”. Todas estas generalizaciones no pueden realizarse más que en [la] etapa superior de la sociedad comunista (ETAPA SUPERIOR HE DICHO).

La historia nos enseña que jamás una clase oprimida puedo dejar de serlo sin conquistar el poder político, sin pasar por un periodo de dictadura, o sea por la supresión violenta de la resistencia de los opresores. La dictadura del proletariado aunque se parece a la burguesa, ya sea descarada (fascismo o nazismo) o encubierta (parlamentarismo), en el aplastamiento por la fuerza de la clase enemiga, se diferencia sobre todo, en que la última significa el aplastamiento de los más o de los que representan los intereses de los más por los menos, mientras que aquella es todo lo contrario.

Conclusión: la “democracia en general” no existe y la democracia burguesa es incapaz de transformar prácticamente al capitalismo, esto ha de hacerse por medio de la dictadura del proletariado ( revolución no de medias tazas, como decía en mi otro artículo) lo que implica a su vez lo que yo lamentaba no hubiese sucedido, quizás como decía, por falta de preparación, la revolución social.

F[rancisco] Javier Benedet
(Hispano-América, S. F., Cal., 28-X-1933, p.3 y 4)

LA “REVOLUCIÓN” ESPAÑOLA I

¿Qué hicieron los socialistas?

Aún no hace muchos días leía yo un artículo en el diario “El Socialista” en el cual tildaban al gobierno de [Alejandro] Lerroux de ser el primer Gabinete dictatorial en la vida de la República. No sé pero me parece que “El Socialista” está equivocado de medio a medio: si repasamos un poco la joven historia de “nuestra” República podemos ver que cuando se formó el Gabinete Lerroux ya éste era no el primero sino el cuarto gobierno dictatorial de la República. Para refrescarles un poco la memoria, haremos unas cuantas anotaciones de manera que sean comprensibles para todos.

Primer Gobierno Dictatorial de la Era Republicana

El Gobierno provisional, formado por [Niceto] Alcalá Zamora como Presidente; [Miguel Maura] Maurita en Gobernación, Lerroux en Estado, y los tres socialistas, [Indalecio] Prieto, [Largo] Caballero y [Fernando] De los Ríos; para respaldar mi afirmación hecha a principio de este artículo daré únicamente unos cuantos detalles de lo ocurrido durante su duración: Hubo 108 muertos y muchísimos heridos; la mayoría por no decir la totalidad, víctimas obreras. Sucedió lo de Pasajes, lo de Sevilla, con la famosa aplicación de la “ley de fuga” y el bárbaro cañoneo de la Casa de Cornelio; Ley de Defensa de la República (pisoteo a la Constitución), etc.

Segundo Gabinete Dictatorial Contrarrevolucionario.

El primer gabinete, [Manuel] Azaña y los socialistas Prieto, Caballero y De los Ríos; primer botón de muestra dictatorial; aprobación y aplicación de la ley Defensa de la República; muertos, heridos, presos gubernativos, clausura de acción contra los obreros revolucionarios, que culmina en la matanza de Casas Viejas.

Tercer Gobierno Dictatorial de la República.

El segundo Gobierno Azaña y los jefes socialistas; Durante su “estancia” se aumentaron los obreros muertos y los atropellos contra los campesinos. Villaseca, Miajadas, etc. La segunda y más salvaje represión de Sevilla; centenares de presos sin causa justificada, clausura de Sindicatos. Aprobación de leyes fascistas; ley de Orden Público, ley de vagos…Esto es lo que fue el tercer Gabinete de la “Revolución Española”.

Y por último Cuatro Gobiernos Dictatoriales.

De forma, señores socialfascistas, que el Gobierno Lerroux fue el cuarto Gobierno dictatorial de la República, y no el primero como otros lo queréis asignar, para así engañar a las masas populares, a los cuatro, como el que ahora existe los considero yo, y deben considerarlos todos los partidarios de la causa del proletariado, GOBIERNOS DICTATORIALES AL SERVICIO DE LA CAUSA CAPITALISTA, PREPARADORES Y DEFENSORES DEL FASCISMO, con la agravante señores socialistas de haber sido ustedes los que les han dejado el paso franco, ustedes formaron la escalera para que subieran toda esta caterva de monarquizantes y fascistizantes.

Es nada más la historia que se repite, lo que ocurre en España con el Partido Socialista, es lo que ya ocurrió en otros países antes, así es que al menos a mí no me coge de sorpresa, para el que esperaba algo de ellos quizás sí, pero para el que los conoce; palabras contrarrevolucionarias y hechos policiacos; palabras seudo marxistas y hechos vulgarmente reaccionarios, palabras muy socialistas, hechos muy fascistas. Por eso es que os llamo y os seguiremos llamando socialfascistas. Así, pues, distinguidos señores no olvidemos que fueron cuatro los Gobiernos dictatoriales que se sucedieron en la República, y a este el quinto ustedes le han hecho la cama. Y conste así para los “efectos oportunos”.

El vuelco de la bolsa de los trapos sucios ha dejado al descubierto inmundicias. Allá por junio del año pasado, si mal no recordamos, se vio la complicidad y relaciones de Maura y Lerroux con el “fatídico” [ Juan] March. Este por entonces ya dijo bien claro que Maura y Lerroux le habían pedido dinero para la “revolución”. Luego ellos estaban resueltos a amparar y proteger, una vez proclamada la “República de los Trabajadores”, los negocios sucios de March. Sigamos recordando, que refrescaros la memoria no os hará mucho daño; más tarde, cuando la expulsión de las Cortes de Emiliano Iglesias, se supo que varios de los jefes radicales estaban comprometidos, según se acusaron unos a otros, de complicidad en los asuntos de March, todo eso sucedió como digo, en las Cortes, allá por el mes de junio del 32. Recordemos también, ya que no estará demás, que en los pasillos de las Cortes fue un secreto a voces que se había sacrificado a Emiliano Iglesias para evitar que las averiguaciones subieran hasta Lerroux y Cía. Pero ahora con el tiempo se ha descubierto que también los socialistas tienen sus cuentas con el susodicho March. No sólo por lo tan ya toquiteado de la Casa del Pueblo de Mallorca, sino por la imprenta de “El Socialista”. Este negocio fue uno de los más ejemplares. Por unas cuantas pesetas (quinientas mensuales) durante ocho años “El Socialista” ha comprado tres linotipias y abundante material de impresión. Si esta pingüe compra no acusa un regalito del señor March a los socialistas acredita en éstos una habilidad de negociantes verdaderamente excepcional. Porque conseguir de un negociante tan experto como March una compra así es un verdadero “record”.

Todo esto nos demuestra que en el fondo de todas las Empresas capitalistas hay los mismos delitos, la misma repugnante perversidad, el mismo aseo, por esto todos los revolucionarios de veras, deben ir resueltamente contra todos estos regímenes, que nos llenan de oprobio y miseria.

San Francisco, California
Octubre 29 de 1933
(Hispano-América, S. F., Cal., 4-XI-1933, p.2)

REFLEXIONANDO

Semejanza del hombre con los animales

Hay tan diversas especies de hombres como de animales. Somos los HUMANOS seres respecto a los demás, digamos nuestros semejantes, lo que las diferentes especies de animales son entre sí. ¡Cuántos hombres hay que viven de la sangre y de la vida de los inocentes; unos como tigres, siempre feroces y crueles; otros como leones, conservando cierta apariencia de generosidad: otros como osos, glotones y toscos; otros como lobos, ladrones e implacables; otros como zorros que viven de industria, y cuyo oficio es nada más que el engaño!

¡Cuántos hay que se asemejan al perro! Destruyen su especie; cazan para diversión de quien los SUSTENTA, unos van de continuo tras de su DUEÑO, otros guardan la casa. Hay lebreles de traílla, que viven de su VALOR, éstos se destinan a la Guerra y tienen NOBLEZA en su coraje, hay dogos que son encarnizados, y que no tienen más cualidad que su furia; los hay también más o menos útiles, que ladran con frecuencia y muerden alguna vez; hasta hay canes de hortelano que ni comen, ni dejan comer.

Hay monos y micos, que agradan por sus modales, tienen ingenio y siempre hacen daño. Hay “pavo reales” (ya no muchos) que sólo tienen belleza (fachada), desplacen con su CANTO y destruyen los lugares que habitan.

Hay PAJARRACOS sólo recomendables por su canto y plumaje. ¡Cuántos papagayos, que hablan sin cesar y jamás oyen lo que dicen!; ¡cuántas urracas y cornejas que únicamente para hurtar se domestican (EDUCAN)!; ¡cuántas aves de presa, que sólo viven de la rapiña!, ¡cuántas especies de animales, pacíficos y tranquilos, que únicamente sirven para pasto de otros animales!.

Hay gatos, siempre al acecho, maliciosos y desleales, con manos de terciopelo; hay víboras, cuya lengua es venenosa y el resto aprovechable; hay arañas, moscas, chinches y pulgas, siempre molestas e insoportables; hay sapos que dan horror, repletos como están de ponzoña; hay “bichos” que temen hasta la luz. ¡Cuántos animales que viven bajo la tierra para preservarse! ¡Cuántos caballos que se emplean en tantos usos para abandonarlos cuando ya no sirven!. ¡Cuántos bueyes, que trabajan toda su vida para enriquecer a quien les impone el yugo!; ¡qué de cigarras, que pasan su vida cantando; de liebres, medrosas de todo, de conejos que se espantan y se sosiegan en un momento; de cerdos, que viven en el cieno y la basura; de patos amaestrados, que hacen traición a sus semejantes y les atraen a las redes; de cuervos y de buitres, que sólo viven de podredumbre y de cadáveres! ¡Cuántas aves de paso que van tan a menudo de un lado al otro y se exponen a tantos peligros para seguir VIVIENDO! ¡Qué de golondrinas, siempre en pos del buen tiempo; de saltamontes despreocupados y ligeros, de mariposas, que buscan el fuego que las quema! ¡Cuántas abejas, que respetan a su reina y se mantienen con tanta reglas e industrias! ¡Cuántos zánganos vagabundos y holgazanes, que tratan de vivir a expensas de las abejas!

¡Cuántas hormigas, cuya previsión y economía atienden a todas sus necesidades” ¡Cuántos cocodrilos, que fingen lamentarse para devorar al que acude conmovido por sus quejas!…¡Y cuántos animales que están sometidos al vil yugo por no saber apreciar su fuerza…!

Casi todas estas cualidades y aún peores, se encuentran en el hombre del SIGLO XX, que practica respecto a sus semejantes, lo que los animales que acabamos de nombrar practican entre sí.

–Francisco Javier Benedet
(Hispano-América, S. F., Cal., 11-XI-1933, p. 6)

LA “REVOLUCIÓN” ESPAÑOLA II

Las revelaciones producidas dentro y fuera de las Cortes con motivo del debate sobre el asunto [Juan] Marc quebrantaron profundamente el crédito moral del Gobierno Republicano, y de los partidos que lo sostenían. El formidable estruendo de la prensa reaccionaria sobre las declaraciones que en las Cortes hizo el señor March, tratando de desviar la atención pública, de la verdadera responsabilidad que en ello tuvo siempre el Gobierno republicano-socialista. Nadie que tenga un leve conocimiento de la intimidad política española desconoce que el Comité revolucionario solicitó dinero para la revolución no sólo de March, como ya decía en mi anterior artículo, sino de muchas otras personas y entidades, ninguna de las cuales se decidió a proporcionarlo. La falta más grave precisamente de los jefes republicanos y socialistas fue el haber entregado la dirección del movimiento a Maura y Alcalá Zamora con la promesa o esperanza de que éstos consiguieran los recursos económicos para la “revolución”. Esta falta condujo a la primera traición, sin ningún resultado. Porque tanto March, como [Horacio] Echevarrieta, Gonzalo Figueroa y todos los demás capitalistas a quienes les pidieron dinero o les insinuaron que lo dieran, se negaron a darlo. Las aportaciones de Maura y de Alcalá Zamora, fueron, pues nulas. Sin embargo, continuaron en la dirección del movimiento e impidieron que la revolución se desarrollara. Luego, cuando los trabajadores y la pequeña burguesía destruyeron el régimen monárquico, el Gobierno de la República, en vez de atender las reivindicaciones de quienes les habían entregado el Poder, se pusieron incondicionalmente al servicio de quienes habían negado a la revolución hasta unas cuantas pesetas y se habían mantenido fieles hasta el último instante a la monarquía, con la cual negociaban y explotaban al país.

Lo más turbio de estas series de negocios es la conexión de monopolio de tabacos de Marruecos. Todos los argumentos del Gobierno no pueden destruir el hecho evidente de que la concesión del monopolio fue entregada con visible parcialidad a [Luis] Aranguren, asociado a Echevarrieta, el viejo y entrañable amigo de Indalecio Prieto. Tampoco se puede negar que detrás de Aranguren funciona una oscura compañía de negociantes, especuladores y contrabandistas franceses. Todo esto es indiscutiblemente cierto. Indalecio Prieto y el Gobierno, por herir a March, se entregaron a una cuadrilla de lo más bajo. Y en su contacto con ella perdió tanto el Gobierno como él, el poco crédito moral que les restaba, y toda su solvencia ante el público. Ahora resulta que el Gobierno que persigue brutalmente a los trabajadores que ha llenado las cárceles de obreros, que ha deportado sin juzgarlos a más de un centenar de ellos, que clausura sindicatos, que permite y seguirá permitiendo impasible el hambre y la explotación de los obreros y campesinos, no sólo apoya al capitalismo de una manera general, política, sino que tiene contactos y favorece a las más sombrías bandas de negociantes y les otorga monopolios y concesiones con la misma arbitrariedad e impudicia que los otorgaba la monarquía.

Después del monopolio de Marruecos, la más tremenda acusación que se le puede hacer al Gobierno Español es está: ¿por qué no se ha hecho nada contra la Compañía Telefónica, ni contra la Ontañeda-Calatayud, ni contra el negocio de la cuenca potásica de Cataluña, ni contra la transferencia a Echevarrieta de la fábrica de torpedos, ni contra el monopolio de cerillas, ni contra la desfalcadora Compañía de Ríotinto, ni contra la Compañía minera de Figols, ni contra la concesión de los saltos del Alberche, ni contra la Compañía de Tranvías de Madrid, ni contra las numerosas Compañías industriales de los jesuitas, como la Eléctrica Madrileña, ni contra ninguna de las grandes empresas y especuladores que saquearon a España antes y durante la dictadura y fueron los temas fundamentales de la propaganda republicana y la de siempre de los socialistas? Yo quisiera saber cuáles son los vínculos que unen al Gobierno y a los dirigentes de los partidos gubernamentales en estos días con esas empresas y con esos hombres. El Gobierno, atribuyéndose soberbiamente una ilimitada solvencia moral, siempre quedó callado con desdén cuantas veces se le hicieron estas preguntas en las Cortes.

Naturalmente que por haber dejado pasar el Gobierno todas estas porquerías, ahora los monárquicos quieren aprovechar la “coyuntura” para lanzarse al ataque. Sobre el desprestigio moral del Gobierno, y sus partidos organizarán quizás la tan ansiada reconquista del Poder. Pretenden sin duda especular con la ingenuidad de la clase media y con el sentimentalismo del sufrido pueblo. Pero los trabajadores españoles deben de juzgar la situación hoy día más que nunca con su criterio de clases. No olvidemos que esos negociantes y especuladores que medran ahora a la sombra del Gobierno republicano son los mismos que medraban al amparo y con la complicidad de la monarquía. El mayor delito del Gobierno socialista no es haber formado nuevos negociantes, sino haberse complicado y entregado a los antiguos, a los que ahora ante el desprestigio del Gobierno, se preparan, lanzando a los reaccionarios a defender sus negocios y sus delitos. El problema no es de gobierno, es un problema de régimen. La podredumbre que infesta hoy día la política nacional española es la podredumbre del régimen. El Gobierno REPUCLICANO ESPAÑOL es una muestra más y vino a comprobar la podredumbre interna del régimen capitalista. Este régimen sea ya España, China, Francia o el Japón, que explota sin piedad a los campesinos, que oprime y estruja a los trabajadores, que ordena a sus esbirros torturar a los presos y a sus pretorianos disparar contra los obreros que huyan, es, como digo en párrafos anteriores, el régimen de los contrabandistas, de los negociantes y de los banqueros, de los cuales los gobernantes no son nada más que simples servidores. Sólo la fuerza sana del proletariado podrá purificar la sociedad que este régimen infesta con sus crímenes. Sólo el proletariado español, unido, preparado, y con un horizonte definido podrá librar a España de tanta miasma infecciosa.

Francisco Javier Benedet

(Hispano-América, S. F ,Cal., 18-XI-1933, p. 6)

LA CARIDAD OFICIAL DE LA REPUBLICA

Tanto en revistas de este país, como en la prensa “oficial” de España, he leído en días pasados varios artículos de propaganda, de la obra “meritoria” de un Gobierno que ha venido a terminar con la humillación que representaba para el pueblo trabajador el verse precisado a recurrir a los Asilos de Caridad para no morirse de hambre… cosa que atribuyen a la incapacidad política de los gobernantes anteriores a la República, que no sabían dar ocupación adecuada a los trabajadores.

Hoy, según los articulistas de referencia, pretenden demostrarnos que la cosa es diferente. El nombre de Asilos de Caridad ha sido transformado, de esto ya hace tiempo, por el de Asistencia Social. Dejemos a un lado los proyectiles que puedan ofrecer por garbanzos y las hortalizas de que se pueda componer el rancho cuartelero para ir a lo más importante.

En tiempo de la monarquía existían estas instituciones, como existen en todos los demás países, en las que varias damas aristócratas, para ostentar la caridad que practicaban, se daban de cuando en cuando la satisfacción de servir ellas mismas la limosna. Los ingresos como es natural procedían de la explotación del pueblo trabajador, bueno y compasivo, siempre ante la necesidad de los demás, olvidando la suya propia. Toda la prensa de España señalaba con grandes titulares estos rasgos altruistas y cristianos, mientras los espíritus verdaderamente libres protestaban contra la vergüenza que suponía el anacronismo en que vivía nuestro país, la falta de cultura del pueblo que se resignaba a vivir de la humillante limosna, cuando en saraos y festines se derrochaba el dinero a placer por los mismos que tenían en sus manos fuentes de riquezas inestimables, cotos de caza, campos feraces si cultivar, minas sin explotar y, en suma, el noventa por ciento de la riqueza nacional.

El pueblo, aunque tarde comprendió todo esto, y en las magníficas jornadas del 12 y 14, se lanzó lleno de optimismo a la conquista de lo que naturalmente es suyo, designando sus representantes para que llevaran a cabo la necesaria labor de destruir tanta podredumbre y edificar un régimen de justicia basado en el trabajo. Todos estos anhelos han sido defraudados; por toda compensación al ansia de libertad se le ha ofrecido discursos más o menos patrióticos y prometedores y a los latigazos fieros del hambre se opone como en todos los países capitalistas la “caridad oficial”.

Sin haberlo visto se puede asegurar que los que asisten a estos comedores son los mismos, salvo, como es natural, rarísimas excepciones, que se sustentaban en los anteriores. La carencia de personalidad y falta de cultura es manifiesta sin duda en todos ellos. Los que antes besaban la mano del que les daba la mísera limosna, hoy gritan sin duda, ¡Viva la República! Si lo anterior a la República resultaba repugnante, lo actual lo es doblemente. ¿Qué solución efectiva puede traer al problema la petición que aún no hace un año hizo en el ayuntamiento de Madrid el Sr. [Andrés] Saborit pidiendo un milloncejo de pesetas para estos comedores de la República? ¿Puede eso ser una resolución del problema? No lo creo. Aquí en este país vemos que se hacen las recolecciones por millones de dólares y el hambre existe igualmente; no olvidemos que para subsanar los males hay que ir a las causas y no a los efectos. Mientras tanto, el hambre y la miseria tendrá que avanzar por efecto de la política desacertada que hasta ahora ha seguido el gobierno republicano, que para mí no es otra cosa que la continuación de la seguida por la monarquía, discursos, promesas y más discursos. Los problemas más vitales sin resolver. Demagogia pura, España, dicen, tiene que incorporarse a Europa. España tiene que incluirse en el mundo civilizado, ya que ha vivido aletargada y aplastada por el peso del analfabetismo y la saña del cacique. Y claro está, como la Europa central y todo lo que se le llama mundo civilizado, se encuentra en pleno régimen de descomposición, contándose por millones el número de parados, nosotros para no ser menos y desenvolvernos paralelamente al unísono de los demás tenemos que empezar por hacer parados para demostrar objetivamente que empezamos a vivir en un período plena de civilización.

Creo que se equivoca el Gobierno si cree que la enorme masa revolucionaria puede conformarse con estos simples cambios de nombre. Los goces del poder lo han hecho olvidar al pueblo productor, y sólo escuchan los aplausos que reciben a diario, (como en esos artículos que al principio me refiero) de la burguesía; pero el proletario no puede conformarse con leer a diario el anuncio de fiestas, bailes y tés en honor de tal o cual tenor, cupletista o diplomático; ni puede contener su repulsa hacia las instituciones armadas, creadas ex-profesamente por los republicanos para castigar al proletario al igual que en las postrimerías de los zares, cuando por toda contestación al pueblo que pedía pan y trabajo se le propinaban latigazos. Es preciso vivir en la realidad, señores gobernantes. El látigo como medio de convicción es el mayor disparate que cabe en cabeza humana. Somos rebeldes por convicción y esta rebeldía jamás puede acallarse con medidas bárbaras. Para dominarla, es preciso darle plena satisfacción con medidas de equidad y justicia.

Los crímenes de la dictadura continúan en pie, así como todos los señalados por los que hoy detentan el poder como crímenes de lesa humanidad. Los republicanos nos piden paciencia y creo que el pueblo ha demostrado que su paciencia raya en el heroísmo. Todo el tinglado de la farsa, continúa en pie aunque con simples cambios de denominación. En vez de aumentar fuerzas represivas, que desde su fundación han estado actuando bárbaramente contra el pueblo, es necesario proporcionar a los obreros el medio de trabajar dignamente; en vez de limosnas, trabajo, y en vez de farsas políticas, un poquitín más de JUSTICIA.

Al pueblo no le importan nada los cabildeos del [Alfonso] Borbón y sus secuaces; que si el señor ha dicho y yo le contesto, y entre dimes y diretes perder el tiempo; vengan leyes a favor del pueblo y estén seguros que la reacción quedará aplastada en el momento que se manifieste. Pero si continúan por el camino hasta hoy seguido, lo que al pueblo no se le dé en buena forma lo tomará por la fuerza.

Francisco Javier Benedet
(Hispano-América, S. F., Cal., 2-XII-1933, p.7)

[1] El mismo “Hispano-América”, en la misma fecha, al presentar este artículo dice en su primera página: “La Revolución Española.- Siguiendo nuestra norma de conducta de guardar absoluta imparcialidad en los asuntos políticos que atañen a las naciones de habla española, insertamos hoy en nuestra página editorial un artículo del Sr. F. Javier Benedet, joven escritor español, quien en él da sus puntos de vista sobre los acontecimientos que se desarrollan en España.

Dado el conocimiento que el Sr. Benedet tiene del asunto tratado en su artículo, que lo hace hablar con suficiencia, creemos que será leído con interés por nuestros numerosos lectores españoles e hispanoamericanos que se interesan por conocer los problemas de la Madre Patria”.

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