Nelson Jiménez Vivero LP 5

Jiménez Vivero, Nelson

Nelson Jiménez Vivero. (La Habana, 1970). Poeta, narrador, realizador de radio y cantautor. Director de la editorial Por el ojo de la aguja. Ha publicado el libro de cuentos “El caracol” (Libroline Editores S.L, 2000, Alicante, España) y los poemarios “El inestar” (Editorial Voces de Hoy, 2010, Miami, USA), “El inestar 2” (audiolibro, NJV Records, Miami, USA, 2012) y “Mariposas Nocturnas” (Publicaciones Entre Líneas, Miami, USA, 2012), con el que recibe el premio Carmenluisa Pinto. Es miembro del consejo de redacción en EE.UU. e Hispanoamérica de la revista española Jizo de Humanidades, dirige la emisora Punto y Seguido Radio y forma parte de la directiva de Artefactus Cultural Project.

UNA PIEDRA

Quiero caminar,

debajo de la piedra la tierra es firme,

encima de la piedra el aire es húmedo,

si muevo la piedra: la tierra es verde

el aire es cálido;

si la dejo intacta: el camino es angosto,

si me siento sobre ella: oscurece;

si me detengo

al frente: sueño,

detrás: sería hipócrita.

Quiero caminar,

estoy decidido;

pero no sé qué hacer con esta piedra en medio del camino.

¿VERSOS LIBRES?

La libertad del verso es la libertad del alma.

Tengo un alma libre encerrada en mi cuerpo preso,

tengo un verso preso, libre de mi alma,

encerrado en mi cuerpo,

tengo un verso.

 

Verso preso y alma libre

encerrados en mi cuerpo,

el alma apresura al verso

para que escape del cuerpo,

pero naciendo del alma;

el alma apresura al verso

el verso da envidia al alma.

 

El alma moldea al verso

para que vuele en sus ramas,

pero con sus alas sabias,

el alma moldea al verso

el verso da vida al alma.

 

PUERTA

Lámina de madera,

por ti se ha roto un árbol,

dejó de nacer una fruta,

quedó la raíz

para envejecer enterrada.

Ahora sólo estás para que nada pueda entrar sin tu permiso;

antes podías dormir la siesta entre pájaros y flores.

Has de saber que los nudillos son para golpearte;

no temas, el agua sigue siendo la fuente que te exporta,

andarás abierta de vez en cuando

y alguien sabrá ver tus hojas verdes.

 

 

 

FANGO

 

Esa tierra que fue mojada por la lluvia

es el pañuelo de alguien que llora.

 

…Y en tal aguacero no hay secretos

que no conozca la madre, esa tierra

que ama a sus hijos,

que no los espanta

cuando son cobardes o sucios

que no los niega.

 

Se lo traga todo, madre,

se lo traga todo sin dejar de llorar

también hacia el centro,

su tristeza inducida,

la miseria devuelta a pesar de su grandeza,

la injusta imperfección de sus intentos,

la fría fealdad de sus engendros de ángel,

que busca una luz en las nubes

y la encuentra en forma de agua que cae

como un relámpago sobre sus montañas

 

 

 

TERRICIDIO

 

Que no se muera el amor de amor perdido

que no se muera: estéril, viejo, desusado.

que alguien le tienda una mano en medio de su olvido

y nazca una montaña

y un río nazca, hiriéndola

como una fiera que huye desbocada.

 

Caballo de agua

que llega al mar y no termina

nunca de llegar furioso,

haciendo una herida,

sangrando en erupción

fiel a su espada.

 

Que no sea su destino la muerte

ni destine a la muerte lo que sea escondido

robusto entre sus manos;

háganse alas esas manos,

háganse viento,

dejen la densidad olvidada,

manos del amor,

manos del tiempo,

ábranse a volar

calladas.

 

 

 

TIEMPO DESNUDO

 

De pensar en ti me acuesto

sobre el eco de tu frente,

dormito cual persistente

meditación que se ha impuesto.

 

Fantasma que soy de viento,

fantasma que ve sin ojo

las puertas de tu cerrojo,

los enigmas de tu aliento.

 

Tuyo es el tiempo desnudo

en las palmas de mis manos,

donde surcan mil veranos

tus caricias sin escudo.

 

Tuya es la hora sin nudo,

donde habitan mis tormentos

que ya exhaustos y harapientos

se mueren cuando llegando,

tus manos van cabalgando

en el tren de los momentos.

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