Antonio García Vargas LP 5

García Vargas, Antonio

Antonio García Vargas, nacido en 1942 en Almería, Andalucía, España. Mitólogo. Profesor, escritor e investigador de Formas y Fórmulas Métricas Clásicas y Contemporáneas. Es miembro del Instituto de Estudios Almerienses, del Centro Andaluz de las Letras, de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la Academia Mundial de Artes y Cultura, de la Sociedad Canadiense de Hispanistas y de diversas Instituciones y Asociaciones Culturales Internacionales. Imparte Talleres Internacionales Avanzados sobre Fórmulas y Pies Métricos Clásicos Griegos y Otros trasladados al Sistema Cualitativo de las Lenguas Romance y Anglosajonas.

Es autor de las transcripciones-traslaciones al idioma español de los libros “Sonetos de Shakespeare en hexámetros”, inglés-español, publicado en 2009 y del “Poema completo de la conquista de Almería en 1147”, latín-español, en hexámetros y publicado en 2012.

Algunos de sus premios: Premio “Formas fractales en la poesía” Brasil 2003. Premio “Boa Pessoa” Brasil 2004. Premio Asociación Literaria Juan Uceda, España 2005. 2º Premio BBC World de relato corto, abril 2005. Premio I Certamen de Haiku RENFE, España 2006. Premiado en Acapulco 2008 por WAAC (Academia Mundial de Artes y Cultura). Premio Universal de Poesía concedido por la Sociedad Internacional de Poetas Escritores y Artistas en Tijuana, México, Baja California en 2010. Premio Alcer-Almería, España, 2014. Y otros.

Ha participado en destacadas Antologías internacionales. Libros unipersonales publicados en letra impresa y digital: La Sociedad de Gestión CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) gestiona y salvaguarda 28 de sus libros publicados hasta la fecha.

 

ENUMA ELIS (EL SANTUARIO DE LOS ANUNAKIS)

Fuimos a Irak, a democratizar a los ‘bárbaros’ y a casi diez años vista los resultados hablan por sí solos.

Uno se pregunta:

¿A qué fuimos allí?

La invasión en sí llevaba implícita la respuesta:

¡A joder al prójimo!

 

—EL SANTUARIO DE LOS ANUNAKIS—

Comedia dramática en 5 actos

“Las guerras no las gana la razón. Es la capacidad destructiva la que impone su ley. Toda guerra pasada pudo evitarse pero siempre hubo excusa para iniciarla” —Antonio García Vargas—

Los elegidos del dragón

—Acto primero—

Cuando en lo alto…

¡Ah, el sabio occidente!

Abordamos países con sonrisas de anuncio de dentífrico de moda.

Llegamos, palma abierta, gesto amigo, palomita de paz en una mano,

en la otra el mazo y la codicia y en la mente el rechazo a la otra raza.

Instalamos las fábricas del hambre en pueblos estancados en el tiempo,

les cargamos con deudas de por vida y hacemos su existencia miserable.

¡Aún más miserable!

Cruel modelo de una esclavitud que ya no existe

… en teoría.

Deuda externa llamamos al engendro —condena eterna, más bien—

y el nudo corredizo estrangula para siempre al país y sus ensueños.

Dejamos al cuidado del cortijo al lacayo de turno y nos vamos

a buscar un mercado diferente donde comprar sudores y esclavos

tras la misa de todos los domingos.

¡Somos el no va más del homo sapiens!

Charlatanes de feria ornamentados,

guardianes de la Sacra Puerta de una nueva Hiperbórea castrada.

Educados orantes en conserva, todos ellos alumnos aventajados

en un centro chamánico de Electris.

Señores del cañón y la palabra, pensamiento estrecho, lengua larga,

fáciles de domar desde lo alto por el sacro poder del boss supremo.

Sinvergüenzas que donan sus migajas buscando blanquear sucias conciencias,

haciendo florecer las fundaciones para esquivar el fisco, casi siempre

valiéndose de trucos y añagazas.

Mafia de guante blanco refinada que se lucra con carne

esclavizada.

Irak ayer

—Acto segundo—

Vieja Mesopotamia. Tierra y ríos.

La civilización comenzó en ti y en ti ha terminado

gracias al magno César Imperator y sus hombres de paja intercambiables.

Aquella matemática propia del segundo milenio, no te ha sabido

resolver la ecuación planteada por el soberbio bárbaro del norte.

Sabías predecir los fenómenos de la Naturaleza

mas no has podido ver a tiempo los de la enrevesada mente humana.

Tu avanzado cálculo de antaño no desentrañó a tiempo las claves

del oro negro; oscura tumba donde el mal se aloja.

El poderoso dios del petróleo ha vencido a tus Enlil e Innana.

Ni el espíritu acuoso de Enki acertó a refrescar tu tibia frente

cuando Utu golpeó tus cimientos en tu tumba de arena pálida.

Ni siquiera tu dios del agua dulce refrescó las heridas de tu cuerpo

cuando aún te habitaba Dumuzi.

Te han abandonado tus dioses y deberás andar solo la penosa

travesía del propio desierto.

Tierra entre ríos fuiste y paraíso.

Eso eras tú. ¡Tú, sí!

¡Antes que el nuevo Irak naciera

y en su dolor de nuevo sucimbiera!

¡Y antes que el Diluvio de aquel cuento!

¡Y antes de la furia del Dios Dólar, de la Libra esterlina y del Mimo!

¡Antes que el dictador Saddam Husaym y su cohorte de pícaros malvados

recubrieran sus grifos de oro y desprecio al hermano masacrado!

Aunque…

¿Cuánto hay de verdad y de romance en esa pretendida dictadura?

En ti nació el primer lenguaje escrito yendo del ideograma a la fonética

en un viaje poético sin igual que consiguió igualarnos a los dioses…

tan sólo cuando amábamos.

Tus ríos desbordaban imponentes —hoy impotentes

en un sangrante beso

con su mar—

Dos cajas de caudales; oro líquido regado por las lágrimas de Marduk,

son el Tigris y el Éufrates, solaz de vírgenes doncellas.

Fuiste Edén milenario del mal y la bondad divinas.

Tal vez llegó el momento de salvar de nuevo a la familia Atrahasis

para resucitar el viejo ciclo de entre los despojos de Tiamat.

¡A la cuarta va la vencida!

Irak hoy

—Acto tercero—

Pasan los días.

Meses.

Pasan años.

El monstruo no se inmuta.

Se amontonan cadáveres sin nombre danzando en el terrible infierno. Solos

ante la destrucción y la barbarie.

Democracia a la carta

—prometieron—

y llevaron a Bechtel para secar el caudal de riqueza del país

socavando recursos naturales para uso y disfrute de unos cuantos.

La civilización esconde a veces al súcubo que gusta de la sangre

del cuerpo y las arenas del lugar. Asesinan el alma si es preciso.

La de los suyos.

La de los demás.

Construyen escenarios ideales por medio del engaño y la coacción.

Su meta está muy clara: ¡invadir al más débil!

Mas…

¿cuántas muertes precisa una invasión?

¿A cuántos sacrificios llegarán el pueblo invadido y el invasor?

El pueblo llano tiene la palabra, si la usa podrá parar las guerras,

si no…

Está claro que nadie ha ido a Irak

a democratizar

a nadie.

La bestia

—Acto cuarto—

Estamos internacionalizando el odio, la vergüenza y la venganza

creando humanoides que masacran por doquier bajo el nombre de Dios, Alá

o ¡vaya usted a saber!

Olvidamos el arte de sumar.

Restamos, dividimos, fraccionamos, en una mano el ábaco y en la otra

una ametralladora y el lenguaje universal del bárbaro sin más ley

que la del vil metal y su poder.

¡Qué placer automultiplicarse en el dolor de los demás!

La bestia de la guerra sin disfraces, —señora de la bomba y del cañón—

transita por la sangre de tus hijos sangrando entre los hijos de otros hijos

que siembran en tus tierras y en las suyas el hambre,

la miseria y la crueldad.

La guerra es ejercicio de poder de simple minoría dominante.

La mayoría asiste confundida, como simple testigo de una acción

que repercute siempre en el más débil.

Y… ¿quién es es el más débil? —me pregunto.

Las guerras sólo traen pesadumbres, horrores y penurias sin igual,

daños colaterales se les llama, cobarde eufemismo que ya expresa

el grado de desprecio a los demás.

¿Los demás? —y me vuelvo a preguntar!…

¿quiénes son los demás?

El invasor que pisa al pueblo hermano confunde aquel horror con mansedumbre.

Más tarde se lamentan de las bombas que estallan por doquier.

Odio en estado puro.

Mezcolanza de intereses, locura y fanatismo campean por vergeles y desiertos.

Ya no existe la flor de la esperanza.

Sólo existe el abismo creado por señores de la guerra

surgidos de recónditos avernos.

Perecen olvidados viejos versos.

Gime en su desamparo el palmeral.

El niño se hace viejo en un instante.

¡Y ciego!

¡Y sordo!

¡Y mudo!

Observa consternado que su mundo;

el mundo de sus padres… ¡ya no está!

¡Ha sido aniquilado!

La cruel parca de alfanje imperial

lo ha cercenado.

La violencia genera más violencia,

es bien sabido mas no comprendido.

La tanqueta se mide con la honda,

el palo la navaja el estallido

de un mártir. ¡Uno más!

que se inmola por algo que no entiende

y que nadie, jamás, comprenderá.

¡Un terrorista islámico! -le llaman.

¡Un mártir por Alá! -otros dirán.

Un pobre desgraciado sin fortuna,

varias familias rotas para siempre

en uno y otro lado… ¡Ésa es la realidad!

Poeta en apuros

—Acto quinto—

Soy poeta de amor, que no de guerra y se me hace difícil escribir

si no es de paz, ensueños o hermandad.

Mi sueño es la poesía y unos gramos compartidos de amor y amistad.

No quiero despertar de mi quimera mas si no hay más remedio,

caballeros,

¡tendré que despertar!

Y llamaré asesino al dictador, al místico que induce a matar

y al grueso de la troupe occidental.

No tenéis mi respeto, gobernantes, que anteponéis la guerra a la paz.

Pequeños Napoleón o Julio César

—hombrecillos preñados de poder cargados de sapiencia sin igual—

¡Deja ya de joder con tu verdad!

¿No ves el leve soplo que es tu vida?

¿Ignoras que es muy fácil naufragar?

Vestidos de chaqué o de chilaba.

¡Qué más da!

Las metas os igualan, sinvergüenzas de dólar o plegaria,

de Cristo o de Alá.

¡Hatajo de canallas malnacidos!

¡Marchaos a la mierda!

¡Ya!

Julio de 2007 – Antonio García Vargas

Presidente de la Comunidad Internacional Poetas por la Paz

Fotos de : Luis Vence

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