Carmen Dorado Vedia LP 5

Dorado Vedia, Carmen

Nací en Madrid, donde vivo y trabajo. Estudié Derecho en la Universidad Autónoma. He viajado por todo Oriente Próximo, estudiando su historia, su cultura, su literatura y su lengua en distintas Instituciones Internacionales. Desde hace años asisto a los talleres literarios de Clara Obligado Mis cuentos han sido publicados en distintas antologías: “Un lugar donde vivir” (Madrid, 2005), “Apenas unos minutos” (Madrid, 2007), “Jonás y las palabras difíciles” (Madrid, 2010), “Los inquilinos del Aleph” (Madrid, 2011), “Futuro Imperfecto” (Madrid, 2012), “¿Y usted de qué se ríe?” (Madrid, 2013), “La Isla” (Madrid, 2014). He sido finalista, con el cuento “El último viaje”, en el III Concurso Internacional de Microrrelato Museo de la Palabra (Quero – Toledo 2013) Entiendo la escritura como un modo de acercar culturas. “Tras las huellas de Sherezade” es mi primer libro en solitario.

 

COMUNICACIÓN UMBILICAL

Madrid, 15 de agosto

Querido Esteban, nuestro hijo partió ayer rumbo al Líbano. Con los nervios del viaje se le olvidó llamarte. Me dijo que me despidiera por él. Le acompañé al aeropuerto y allí pude conocer a los otros médicos. Todos estaban muy ilusionados. Besos, Pilar

Gijón, 16 de agosto

Querida Pilar, gracias por avisarme de la partida de Pedro. Mantenme informado. Esteban

Beirut, 17 de agosto

Querida madre, el viaje ha resultado un poco pesado. Mañana partimos hacia la frontera. El traslado lo haremos escoltados por el ejército. No será fácil, a la orografía del país se une la destrucción de las principales carreteras. No sé cuando podré enviarte noticias. Te quiero. Un beso, Pedro.

Madrid, 17 de agosto

Querido Esteban. He recibido noticias de Pedro. Ha llegado bien. Mañana empieza a trabajar. Se desplazarán escoltados. Me inquieta saber que va a una zona que es un polvorín. Espero y deseo que todo vaya bien. Besos, Pilar.

Gijón, 18 de agosto

Querida Pilar. Muchas gracias por mantenerme informado. Verás cómo todo sale bien. Esteban.

Madrid, 25 de agosto

Querido Esteban: hace una semana que no sé nada de Pedro. Estoy preocupada. Besos, Pilar

Gijón, 26 de agosto

Querida Pilar: no creo que exista razón alguna para estar preocupados. Seguro que Pedro está bien. Pronto enviará noticias. Tranquila. Esteban

Madrid, 27 de agosto

Querido Esteban: gracias por transmitirme esa tranquilidad que siempre te acompañó, y que, cuando estábamos casados, me exasperaba. En momentos como éste me gustaría tener tu calma. Besos Pilar

Frontera Sirio-Libanesa, 29 de agosto

Querido padre: el pasado lunes sufrimos un ataque cuando nos disponíamos a atender a los refugiados. Afortunadamente solo sufrimos algunos cortes producidos por la metralla. En estos momentos me encuentro en el hospital. Tengo una leve contusión. Te escribo para que tú se lo comuniques a mamá. Intenta suavizar la noticia, ya sabes lo nerviosa que se pone. Estoy a la espera de la repatriación, aunque es difícil llegar hasta nosotros. Un beso, tu hijo

Gijón, 30 de agosto

Querida Pilar: ayer tuve noticias de nuestro hijo. Ha tenido un accidente. No te preocupes, está bien y en observación. En breve te escribirá. Esteban

Gijón, 30 de agosto

Querido hijo: acabo de comunicar a tu madre la situación en la que te encuentras. Creo que deberías decírselo tú mismo. Ya la conoces, empezará a ponerse nerviosa, y si no recibe noticias tuyas, pensará que aún es más grave. Un beso, papá

Madrid, 31 de agosto

Querido Esteban: no comprendo cómo nuestro hijo no se puso en contacto conmigo. Espero que, como tú dices, sus heridas no sean importantes. Esta misma tarde me acercaré hasta la sede de la ONG para ver si ellos me facilitan más información. Besos, Pilar

Madrid, 1 de septiembre

Querido Esteban: como te dije ayer, hoy me he acercado hasta la ONG. Me dijeron que Pedro está bien, que sigue hospitalizado no tanto por su salud, como por su seguridad. Si volviera a ponerse en contacto contigo dile que me llame. Estoy desesperada. Besos, Pilar

Gijón, 2 septiembre

Querida Pilar: en estos momentos debes conservar la calma. Nuestro hijo se pondrá en contacto contigo en cuanto pueda. Esteban

Frontera Sirio-Libanesa, 4 de septiembre

Querida madre: aunque un poco cansado, puedo decir que me encuentro bien. Las heridas van cicatrizando y aunque tuvieron que intervenirme por una fractura desplazada ya he empezado a caminar con muletas. Hoy nos ha visitado un miembro de la Embajada y me ha dicho que el próximo día diez de septiembre me envían para casa. Espero verte pronto. Un beso, Pedro

Madrid, 5 de septiembre

Querido Esteban: ¡Por fin! Nuestro hijo me ha enviado noticias. Dentro de cinco días vuelve a casa. Me gustaría que vinieras conmigo a recibirle. Besos, Pilar

Gijón, 5 de septiembre

Querida Pilar: me gustaría mucho acompañarte pero en estos momentos me resulta imposible. Esteban

Madrid, 6 de septiembre

Querido hijo: deseo con todo mi corazón que pasen rápido estos cuatro días. Tu padre está al tanto de tu regreso. No sé si “sus obligaciones” le permitirán ir a recibirte. Un beso, mamá

Frontera Sirio-Libanesa, 8 de septiembre

Querida madre: me encuentro mucho mejor ante la perspectiva de volver a casa. Todo ha pasado muy rápido. Me gustaría quedarme más tiempo. ¡Necesitan tanta ayuda! No quiero que te disgustes, ya sabes que a papá las prioridades pasan siempre por su trabajo. Si no puede ir a recibirme ya le visitaré yo cuando esté totalmente recuperado. Un beso, tu hijo

Gijón, 9 de septiembre

Querida Pilar: ¿sabes algo de nuestro hijo? Esteban

Madrid, 9 de septiembre

Querido Esteban: ayer recibí noticias de Pedro. Llega mañana. Tienen previsto aterrizar a las doce. Me dijo que le haría ilusión vernos juntos. Haz lo posible por venir. Nos necesita. Besos, Pilar

Gijón, 9 de septiembre

Querida Pilar: he podido arreglarlo para estar en Madrid. Llegaré a las diez. ¿Te recojo en casa y vamos junto a recibir a Pedro? Esteban

Madrid, 9 de septiembre

Querido Esteban: me alegra que vengas a recibir a nuestro hijo. Lo mejor será vernos en el aeropuerto. ¿Te parece bien a las once? Besos, Pilar

Madrid, 9 de septiembre

Querido hijo: ¡Qué ganas tengo de verte! Tu padre y yo iremos a buscarte al aeropuerto ¡Hasta mañana! Un beso, mamá

© Carmen Dorado Vedia

 

 

 

 

NEGOCIACIÓN IN EXTREMIS

Buenas tardes. Inspector Ramírez ¿en qué puedo ayudarle?

Verá Inspector… llamo para denunciar un secuestro

¿Le importaría identificarse?

No creo que sea necesario. Yo soy el secuestrador

¿Cómo dice?

Sí, que yo… bueno… nosotros somos los secuestradores

Y ¿a quién han secuestrado?

A la Virgen

¿Cómo? -¡la leche! exclama Ramírez tapando el auricular-

Sí, a la patrona del asilo “El último peldaño”

Y… ¿por qué la han secuestrado?

Exigimos que para la fiesta de aniversario nos traigan a las señoritas del Club Habana. Si en el plazo de dos horas las monjas no firman un documento comprometiéndose a ello, les iremos enviando, trozo a trozo, a la Virgen.

A ver, a ver ¿me está diciendo que los abuelos del asilo han secuestrado la imagen de la Virgen porque quieren montar una fiesta caribeña?

Eso es, joven

Y ¿por qué no se lo han pedido a las monjas?

Lo hemos hecho

¿Y?

Pues que no. Que dicen que en el convento no van a entrar mujeres de dudosa reputación

Pero hombre, tiene que entender que es un asilo regentado por monjas y no es habitual organizar fiestas de ese tipo. Además el plazo que da es muy corto.

Sí, pero estamos hartos de misas y ofrendas. Mire joven, la mayoría de nosotros está con un pie en el umbral de la otra vida. Solo queremos un poco de diversión ¿es tan difícil de comprender?

¡Y vaya diversión! -piensa Ramírez mientras le pide a su ayudante que localice a los del Obispado.

Inspector ¿sigue ahí?

Sí, sí, por supuesto. Continúe ¡por favor!

Verá. No hace mucho vino una doctora al asilo para dar una charla. Y ¿sabe lo que dijo?

¿Cómo lo voy a saber?

Nos dijo que los ancianos que tenían una vida sexual activa eran más felices,

¡Ah! Comprendo ¡Vamos, que el secuestro forma parte de la terapia!

No se ría

Nada más lejos de mi intención

Bueno, pues eso, que antes de que la parca nos venga a buscar queremos disfrutar de la vida.

Pero, abuelo, no han pensado en las consecuencias. Imagino que la mayoría de ustedes tiene problemas de corazón.

Eso es cierto. Pero ¿usted se imagina mejor manera de pasar a la otra vida que en brazos de una mulata?

Ja, ja, ja, Tiene razón.

Entonces ¿se va a encargar de negociar con las monjas?

No lo dude, ahora mismo monto el dispositivo.

Espero su llamada, y ya sabe, si dentro de dos horas no tenemos noticias suyas iremos despedazando la imagen.

¡La leche! Susana ¿el teléfono del Obispado?

Inspector están continuamente comunicando.

Estarán hablando con Dios –concluyó Ramírez al tiempo que se recuesta en el sillón. Y yo que pensaba que hoy era un día tranquilo…

 

© Carmen Dorado Vedia

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