Miguel Ángel Ojeda LP 4

Ojeda, Miguel Ángel

Nació en Culiacán, Sinaloa. México. Es Arquitecto por la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Autónoma de México. Estudió artes plásticas en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Fue uno de los cofundadores del grupo Los Independientes, después denominado “La ventana”. También del “Espacio plástico”. Éste fue un movimiento que abrió nuevos espacios a los artistas de la plástica. Ha ganado varias distinciones, como la mención honorífica en la primera bienal del Noroeste de pintura y desarrollado como maestro de dibujo arquitectónico y diseño urbano en la Escuela de Arquitectura de la UAS. Ha participado en múltiples exposiciones colectivas e individuales. Es creador del vitral de la escalera del taller de la escuela de Arquitectura de la UNAM.

Su producción ilustró la semana cultural Sinaloense en el Distrito Federal en 1998 y màs recientemente creò por encargo las obras que fueron la imagen de los festejos de Aniversario de Culiacàn y de la Feria de las Artes Sinaloa 2005. En el año 2007 fue invitado para inaugurar con su obra “La clara sombra” el encuentro del V Festival de Literatura del Noroeste, titulado “Trasladando Fronteras”, en la ciudad de Tijuana, B.C, asì como a “La feria del Pitic” en la galería Casa adobe, Hermosillo, Sonora, al Recinto del Congreso del Estado de Sinaloa, a las fiestas de El Rosario, Sinaloa, la galería del Centro de innovación y educación en la ciudad de Los Mochis en el 2008, la galería Frida Kahlo de la Universidad Autónoma de Sinaloa en el 2009, Centro de las Artes de Mexicali en 2010 y en el Festival Ortiz Tirado, en Álamos Sonora, 2012. Museo de Arte de Sonora (MUSAS) 2013.

Video acerca del autor: https://www.youtube.com/watch?v=KMr_oGScKOg

ESPACIO PLÁSTICO

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        LA ÓPTICA DEL OJO, EL AGUA, Y EL ENCANTO DEL AIRE
Dante Medina

Los videntes son aquellos que ven lo que los demás no vemos.

Miguel Ángel solito ve más que todos nosotros juntos.

Y es que nosotros miramos, por costumbre, las cosas que están detrás del aire. Miguel Ángel ve el paisaje con el aire: lo que parecen deformaciones de los edificios, las bahías, los árboles, las personas, son en realidad imágenes que están comulgando con el aire, se integran a él, viven detrás de ese espejo transparente que les da un encanto que las transforma ante el ojo.

La pintura de Miguel Ángel es realista y al mismo tiempo mágica: nos muestra más de lo que sabemos ver. Nos enseña a observar que antes del fondo de lo que existe está lo que nos permite verlo: el ojo es un duende. Y en la obra de Miguel Ángel la pupila nos hace muecas, porque en la juguetonería halla el escondrijo de lo poético, que es un gesto parecido a mirar con antojo.

De fotografía interior calificaría yo el atareamiento de este artista. En un instante de su línea, en un espacio minúsculo de su trazo, supo abrir una fisura por la que se coló en sus lienzos un caleidoscopio ordenado según las curvas caprichosas del mar: desde entonces, lo suyo es que el aire se comporte como agua.

Por eso sus personajes se curvan sin columna vertebral, por algo sus construcciones arquitectónicas eluden la línea recta siguiendo el movimiento del agua, y sin duda por mucho este gran pintor se complace en hacerle, con la óptica de su ojo, un ruego amoroso al aire: que finja ser agua, para embellecer el paisaje.

Y nosotros nos quedamos perplejos. Encantados de ese aire que nos recuerda que antes fuimos peces.

Lo más revelador de la obra de Miguel Ángel es que le recuerda a mi ojo (como sin decirlo: discretamente) que el aire y el agua, aunque nos dejen ver el mundo que está en ellos de manera distinta, son -si nos guían los pinceles de este artista- hermanos gemelos.

 

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