Juan Mateo Mange LP 4

Mange, Juan Mateo

(1670-1727) Marino español, que nació en Aragón en 1670. El 18 de julio de 1692 se embarcó en Cádiz, con destino a Nueva España, con el cargo de alférez y teniente de alcaldía mayor de la Pimería Alta (Sonora), adonde llegó en 1693. Participó junto al padre Francisco Kino en varias expediciones a partir de 1694 y certificó que la Baja California es una península. En 1707 envió una queja al Obispo de Durango contra los misioneros de la Compañía de Jesús. Desde 1723 vivió en Arizpe y en 1726 fue llamado a declarar ante el alcalde mayor, capitán José Garro, por lo relativo a los jesuitas. Su obra Luz de Tierra es uno de los primeros relatos acerca de la región habitada por los apaches y pimas y nos habla de las costumbres y hábitos de estas tribus; la terminó de escribir en 1721 y fue leída por A. Humbolt. En 1936 se tradujo al alemán y en 1954 se editó en Estados Unidos (Tucson, Arizona, 1954). Murió en Arizpe (Sonora) en 1727.

EL PLAN DE MANGE PARA LA PIMERIA ALTA 1706

[…]

Conclusión de esta obra y nota del estado presente, espiritual y temporal, que tienen estas nasiones de la provincia de Sonora, y lo mucho que combendrá el fundar un nuebo presidio de quarenta o más soldados, para reprimir y obiar las hostilidades, ymbasiones de las nasiones enemigas, de los muchos robos y muertes de crisptianos que assen por los caminos.

Ya, pues, que emos dado exsacta noticia de las nasiones gentílicas que, de tresse años a esta parte, emos descubierto por esta Septentrional América, con la forma del terreno destos paises, como consta en los ytinerarios que, anteriomente, quedan referidos; será rassón que, en éste, demos notisia del estado que, al pressente, tienen las referidas nasiones pimas y sobagipuris y demás adyacentes, para maior claridad de lo que arriva ba escripto; y, en esta atensión, es la prinsipal y más numerossa nasión propinqua a la provinci de Sonora, la pima y la soba; las quales son la escala para la redusion a nuestra santa fee de las demás del norte; y, como prinsipal, yré ablando de ésta.

Y así digo que dichas nasiones, al presente, pressisten, en muchos poblados y rancherías, el pedir operarios que los ynstruian los misterios de nuestra santa fee; aunque, en dos rancherías de los desta nasión entre ellos, ay de 15 a beinte malébolos que ejecutan, en algunos ranchos y misiones desta provincia de Sonora, algún daño; como, de echo, abrá poco más de un año, que mataron unas bacas, en la misión de San Miguel de Bacuache; cuios naturales crisptianos los allaron en la execución, y algunos otros robos que se an echo en estancias fronterissas, los an proijado o atribuido a estos pocos malébolos. Y si bien nadie los ha seguido ni alcansado para berificar la berdad; sin embargo, las demás rancherías fronterissas de la misma nasión los condena e ynsta se castiguen, entrando soldados para este efecto; porque no quieren pierda el crédito la nasión, por tam poco número de malébolos, que sea ocasión de no consederles los misioneros que piden.

Y, al presente, ay en esta nasión pima fundadas 3 misiones: la primitiba de Nuestra Señora de los Dolórez, que ha 20 años que empessó y administra el Padre Eusebio Francisco Kino, rector dos besses, con otros 2 pueblos de bisita que son el de Nuestra Señora de los Remedios y Santiago de Cocóspora; todos tres con grandes yglesias y bien adornadas y edificadas por el dicho Padre.

La segunda misión es la de San Ygnacio Cabórica que administra el Padre Agustín de Campos, con otros dos pueblos de besita: el de Santa María Madaglena y el de San Joseph de Ymerez, con las fábricas de templos propincos a concluirsse. Ambas biem probeídas de mucho número de ganados maiores y menórez, caballadas, yeguadas y muladas.

La tercera missión es la de San Pedro del Tubutama, cuio operario es el Padre Geronimo Minutuli (quien con ayuda del Padre Eusebio Kino), y siendo misión pobre, en el período de un año, a edificado una yglesia grande y capás, pro¬sima [a] acabarse.

Cuios naturales de las 3 misiones son bien estruidos en los misterios de la fee que el zelo incansable de los Padres les han ministrado con su ferborossa mosión de espiritu en ganar almas para Dios.

También la poblasión de la Consepsion del Caborca, Pitiquín, Santa María y otras, están ynquadas com prinsipios de ganados, trigo y maís, etc., para quando bengan operarios que las administren; todas las quales son fértiles y pingües, ríos y balles de tierras de sementeras, y opima y frondossa arboleda.

En otras muchas poblasiones desta nasión pima, así mucho número de crisptianos que biben, entre los demás gentiles sin educasión ni enseñansa; ni oyen la palabra de Dios, si no es quando, per accidens, asemos algunos biajes a sus territorios; que es zierto da gran lástima y dolor que, por falta de obreros, se azizañe esta mies, y biban en la seguedad de tinieblas, como los demás gentiles, con bida ynculta y brutal; y que los yjos de estos crisptianos mueran sin baptismo, por no aber quien les enriquesca sus almas con este tesoro.

Todas las demás misiones de esta provincia de Sonora administran los demás Padres de la Compañia de Jesús, que, cada uno, se esmera en tan crisptiana emulasión, que todos procuran excedersse, así en la educasión y enseñansa de los yndios naturales, en confirmarlos, cada día, más y más en la fee y política, como en las fábricas de los templos y en la pintura y adorno de ellos, así en retrablos como en muchos hornamentos, campanas, cruses y basos de plata, etc., con mucho asseo.

Y por la probressa y poca economía de los yndios, que conossen no poder buscar ni solisitar, por sí propios, para el adorno de sus yglesias, como lo acostumbran los indios de las probinsias de México, que son muchos, ricos y de trato; acá, los Padres misioneros sólo an allado el medio más eficás de permaneser el adorno de los templos, el criar ganados maiores y menores, cantidades de caballadas y siembras de trigo y maís; destos géneros benden algunas partidas, cada año; y, ayudados de las limosnas que su Magestad les da por su ocupasión; con todos estos residuos, cada año, suelen traer de la ciudad de México (capital de la Nueba España), en unas ocasiones, hornamentos, en otras, campanas colaterales y quadros, según hurge la nesesidad, y alguna ropa de mercansia para yndios sirbientes; remediando, en el periodo del año, con los bastimentos que les quedan, las nesesidades de los yndios feligreses y pobres.

Todas las dichas misiones estam fundadas en ríos y balles de tierras de agricultura; y lo demás de esta provincia es el país áspero y agreste, con multitud de encunbradas serranías y serros, picachos y breñas; que la peor tierra ocupan los españoles; caussa de no poder sembrar, sustentarse ni mantenersse muchos por su mucha pobressa y extrema necesidad; sólo algunos que están poblados, en tal qual balle, siembran algunos pedassos de tierra, y aun no todo lo nese¬sario para su sustento.

Y fuera mui asertado que, midiendo las tierras y dejándoles a los pueblos de los naturales, las que su Magestad, que Dios guarde, manda, las demás ocupen los españoles y bassallos, conserbandose en buena conformidad con los yn¬dios; pues a éstos les superabundan, en algunas misiones, las tierras, respecto que, en lo permitibo de la combersion, estaban las misiones mui pobladas de gentío; y an llegado a tanta desminusión que, en la redusión que se comtaban 1000 personas, oy abrá 100; y por este tenor los demás.

Bien es que, en algunos años, por las repetidas aguas y ynnundasiones de los ríos, se an llebado pedassos de tierras de labor; y, en otros, por la sequedad y falta de riego, no se pueden sembrar. Pero, presindiendo de todo esto, ay bastante terreno que pueden ocupar españoles; pues son los que mantienen, por las minas, la provincia, y la an defendido, a costa de sus asiendas, con cueras, arcabusses, caballos y otras harmas ofensibas y defensibas; saliendo los 100 y 200 españoles, con los alcaldes maiores que [a] abido, a la guerra contra las bárbaras nasiones, que, con su orgullo, obstilisaban e ymbadían los pueblos crisptianos y templos sagrados de ella; asta que su Magestad erixió la Compañía Volante de 50 ausiliárez.

Y, entendiendo que éstos eran sufisientes, los vecinos pobladórez se desisieron y bendieron a los mismos militárez todas sus armas, para recuperar algo de la estrema necesidad a que abían llegado con los repetidos ataques e ymbasiones de los enemigos; que así, por estos servisios, no sólo son meresedórez el que se les reparta suficientes tierras de agricultura, sino, también, el consederles muchos pribilegios y franquesas, como las tienen los pobladórez del Nuebo México; pues están en equilibrio y, en la misma similitud, los serbisios, y aun superabundan por lo que toca a minas y saca de plata deste país, con que se a tributado, en reales quintos, al real erario. Y del Nuebo México no a tenido su Magestad si no es muchos millares de plata de gasto, sólo por mantener aquel reyno; y éste, en medio de los gastos, se a alternado el probecho e ynterés a la monarquía.

Y como esta besindad más a tendido a emplearse con las harmas y personas, en el serbisio de su Magestad, que no en subscribirlas, como en otros reynos; se an sepultado los serbisios en las senissas del olbido; que no a sido sabido por su Magestad. Oy, quiera la Dibina que éste qual abe fenic renasca la memoria, en el real pecho, para conseder lo que se pide; que, de lo contrario, con el tiempo, se acabará de despoblar esta probinsia, como se han desplobado, de algunos años a esta parte, muchos poblados fronterissos.

En los serros, pues, y encumbradas sierras es el hordinario donde se allan los minerales de plata, y es donde estam poblados los reales de minas, de donde, 50 años a esta parte, según consta así de papeles de archivos, pleitos de minas y de dichos de ansianos fidedinos, que a salido desta provincia de Sonora más de 50 millones de pessos de plata, de las minas de los reales de San Juan Baptista, San Pedro, Santiago Nacosari, San Antonio, Bacanuchi, Tepetates, San Miguel, Opodepe, Nacatobori y otros muchos minerales desta provincia.

Y el año de 1701, en que, en nombre de su Majestad, ocuparon mi ynutilidad en el oficio de alcalde y justicia maior y capitán a guerra de esta provincia, a los 2 messes de in¬gresso, se descubrieron los reales de minas de Aigame, San Cosme, Sonora, Soledad y otras. Y, en el período de 2 años y messes que exersí el dicho cargo, salió de esta provincia más de 500 mil pesos de plata, en todo, de registros, cuias sédulas passaron ante mí, sin otras muchas cantidades de cargas de plata que salieron por bía del Real de los Frailes, que manifestaron ante otros juesses.

Y, pues, emos dicho las prosperidades, así de las combersiones de yndios como de la plata que a salido y sale de las minas y serranías de esta provincia, será rassón dar qüenta de las haflisiones que lamentan, lloran y gimen sus mora¬dores. Y así digo que esta provincia de Sonora es tan dila¬tada que tiene de box o sircuito 500 leguas, repartidas sola¬mente en 3 curatos, con sólo 3 saserdotes clérigos que residen en los reales de minas de San Juan Baptista, Nacosari y San Miguel, que son los capitales de sus parroquias, y de éstos, em pocas y raras ocasiones, pueden salir, así por no dejar los pobladores feligresses y al Santísimo sacramentado, como por no tener tenientes ni otros clérigos que les ayuden a la administrasión a los curas; por no tener congrua ni emolumentos más que para los tres. Por estas rassones, en raras ocasiones salen a bisitar los demás feligresses que biben mui retirados, ya 30 ya 40 leguas, repartidos, por lo demás resto de la provincia, entre serros, sierras y ranchos, que su poco posible no les permiten otra cossa.

Y em puestos remotos, se passa un año y más que no ben a su cura, caresiendo de todo consuelo y pasto espiritual; que no sólo no oyen missa, pero algunos ni aun cumplen con el presepto anual de confesión ni comunión; porque quieren los curas y bicarios bayan a las parroquias; y, por su suma desnudés y nesesidad, no pueden pareser hombres ni mugeres; como, también, por no exponersse al riesgo que los maten los enemigos, por los caminos, por donde hordinariamente andan vagando, y executan repetidas muertes de crisptianos.

Y con este desconsuelo, mueren algunos españoles sin confesión, y, tal bes, los entierran otros españoles o yndios, sin que los curas les administren los sacramentos ni los bean, cobrando el ynstipendio y obensiones yntegramente sin serbirlo, y esto de lo más biem parado de la poca asienda que dejan los difuntos; y el obrero que, por obligasión presissa, tiene cargo de almas le obliga a besitar los feligresses y enfermos, aunque sea con el riesgo contingente de la bida.

Los Padres de la Compañía de Jesús que cultiban la biña del Señor de los pueblos de los yndios crisptianos, están dibididas sus misiones por todo el ámbito desta provincia, y son los que, con más ynmediasión, podían ayudar a los curas en la administrasión de los sacramentos a los españoles que biben propincuos a los contornos de sus misiones, para exsonerar la consiensia así a dichos curas como al illustrísimo señor Obispo de este reyno de la Nueba Biscaia, que, como pastor, tiene a cargo estas obejas, pribadas de todo bien y probecho espiritual, por lo dilatado de la administración.

Antiguamente, los Padres misioneros jesuitas, a más de la obligasión prósima de administrar los yndios de sus pueblos, acudían, gustosamente, a la obligasión remota de administrar los sacramentos a los españoles, y ayudaban a los curas por dexsonerarlos de la obligasión, sin llebar ningún estipendio ni obensiones ni aun querer resevir la parba limosna de una missa; sino que éstos tenían el trabajo, y los curas cobraban dichos emolumentos.

En el estado pressente, se an ynnibido los Padres jesuitas de administrar los sacramentos a los vezinos españoles y aun a los yndios, sirbientes destos, caresiendo de lo espiritual; y, en algunas misiones, aun a los que an fallecido; que, por más ynmediatas yglesias, los an llebado a enterrar, les an negado sagrado, passando los cuerpos corruptos a otras yglesias, de 12 y 15 leguas distantes, adonde an allado más caridad; ni aun bautissar párbulos, llebándolos de 10 leguas de distansia, esponiéndolos a la contingensia de morir sin la grasia bautismal, así por la agitasión del camino como de que los yndios enemigos los mataran.

Y dichos Padres se descargan con desir que un cura, ynprudentemente, ysso un imforme contra su punto y crédito al yllustrísimo señor Obispo deste reyno, que fue el motivo para que su prelado o besitador les progibiesse la administrasion, según el bulgar dicho de los más misioneros. Y para más corroborar ésto, pondré, y ynsidentemente, este párrafo de carta del Padre Eusebio Francisco Kino, jesuita, que expressa lo siguiente: “Siento no poder ir a administrar essos señores de Bacanuchi, por aver ynformado un cura al señor obispo contra nosotros, que a motibado a los superiores que el Padre rector, aora nuebamente, nos aia mandado que no nos metamos en cossas de los señores curas, etc. “

Asta aquí dicho párrafo, que, en su apoio, podía referir otras cartas de Padres. ¡O desdicha destos tiempos! ¡Que, por este ydolo de punto y crédito, se aia de atropellar contra la homrra de Dios y salbasión de sus almas, redimidas con el balor exsesibo de la sangre del Cordero! Pues la esclaresida y nunca bien alabada religión de la Conpañia de Jesús se instituió para su maior honra y gloria y salbasión de las almas, como espressan las reglas de san Ygnacio, yluminado del dibino espíritu, que dejó establesidas para sus yjos. Quisá, por tan sabida, olbidan la profesía de san Borja que, según la entiligensia literal, es lo mismo que desir: desdichada la Compañía de Jesús quando deje de tener persecusiones; que será señal que es negligente en el servicio de Dios y próximo.

También, por sabido, tendrán en olbido lo de los ebangelistas y apóstoles, hermanos éstos modernos de una compañía, llebando ambas el gloriosso fin de la salvasión de las almas. Y si, por tan santa obra, an de ser perseguidos, formarse con lo de San Lucas: Vae cum benedixerint vobis homines; secundum haec enim faciebant pseudoprophetis; (esto es), ay de bosotros quando os bendijeren los hombres, porque así lo asían con los falssos profectas. Y lo de San Matheo: Beati estis cum malidixerint vobis et persecuti vos fuerint, mentientes propter me; bienabenturados sois quando os maljeren y os persiguieren y digeren maldisiones contra bosotros, mintiendo por mí.

Ya, según San Matheo, parese es el tiempo postrero que se cumple la sentensia del Redentor que dijo: que abundará la maldad y se resfriará la caridad de muchos. Mueban estas razones a que tengamos todo consuelo de sacramentos los españoles desta provincia.

Y pues algunos Padres, de dos o tres missiones, exersitan y freqüentan la caridad de administrar los sacramentos y bien espiritual a los españoles que acuden a su fuente; y siendo éstos tan doctos dissen que no pueden los superórez prohivírselo, ¿por qué, siendo los demás tan consumados teólogos, como son cada Padre por sí, no serán deste dicttamen y sentir? Pues la fee nos enseña que a los Padres y superiores se obedesca en lo lísito y no en lo inlísito, aunque se puede en lo yndiferente; y será rassón dar esta prebia noticia para que el excelentísimo señor virrey y el ilustrísimo señor arzobispo de México la partisipen al señor obispo sufragáneo de este reyno; y que encargen esta administrasión a los Padres misioneros de esta provincia, para que les descargen de la consiensia en administrar a los que no puede alcansar la presensia y brazo de los curas; porque oigan los prelados y operarios aquella propisia sentensia: Venite, benedicti Patris mei, possidete paratum vobis regnum a constitutione mundi …hospes eram et collegistis me; nudus, et cooperuistis me; que, por los que repartieren la fuente de caridad son los sedientos de todo alibio espiritual, la promulgará el recto Jues, para que, con su omission, no oygamos la contraria y terrible; pues Crispto, como suprema cabessa, todas sus fatigas, can¬sansios, pensamientos, deseos, pláticas, designios, acsiones y obras: todas se derigieron a derramar su presiossa sangre por la salbasión de las almas; y, aquí, por el ídolo del punto y crédito, omiten el administrar lo espiritual, siendo acto opuesto a las obras de misericordia y caridad.

Todo esto no lo ase sino el demonio, porque pierdan las almas la grasia que se consigue con el pasto espiritual; y será sano consejo ussar de caridad y amor con los próximos nesesitados, sin mirar punto, pues disse charitas non aemulatur.

El segundo desconsuelo y aflisión que padesse esta provincia de Sonora, es los repetidos robos de ganados y asiendas y muertes de crisptianos que executan los enemigos declarados apaches y sus aliados; pues, teniendo de sircumbalasion esta provincia (como queda dicho) 500 leguas, y la maior parte sierras y serros ásperos y agrestes, por donde, continuamente, en la maior parte de las fronteras y más adentro, andan bagando, sin que aya camino real seguro de su hor-gullo; y, abiendo para tan dilatada provincia sólo un presidio, y éste, por los pleitos y malos goviernos de los capitanes, dibertidos en otras ynteligensias, con descuido notable de la disiplina militar; pues se erigió para la guardia y custodia desta provincia y reprimir y castigar el orgullo y asedio de los enemigos que imbaden los pueblos crisptianos y reales de minas; que muchas están sin trabajarse por el manifiesto riesgo de desgrasias que suseden. Y aunque dicho presidio esté yntegro y ocupado en su ocupasión y real servicio, con todo esto es ymposible reparar y acudir a tan distantes y remotas fronteras.

Y, comensando por la de la misión de San Ygnacio y Nácori, pueblos del partido de Bacadéguachi, donde asen considerables robos los enemigos apaches y los conchos de la sierra Madre, dicha cordillera se dilata por 36 le¬guas, al norte, asta la que llaman Cuesta de Carretas, en cuia ynmediasión se allan los 3 pueblos de la misión de Santa María Baseraca, con el mismo asedio de apaches. Y, de ésta, discurriendo 20 leguas al poniente, se alla la misión de Guásaba y, al norte, a distansia de ocho leguas, el pueblo de Oputo, que asen los mismo daños; y deste pueblo, caminando al poniente, 13 leguas distante, el rancho de Tunibabi y, al rumbo, 3 leguas, la misión de San Miguel de Oposura, con la misma ymbasión.

De aquí, caminando 8 leguas, al norueste (en el intermedio se allan algunos ranchos), está fundado el pueblo de Cumpas; y, deste, a 10 leguas, al norte, el real de minas de Nacosari; y, al mismo rumbo, a 20, la misión de Teuricachi y pueblos de besita; y, la ymediasión del presidio y déstos, a 14 leguas, el rumbo, al sudueste, el pueblo de San Miguel de Bacuachi; y, al sur, a 7, la misión de Chinapa y minas de Basochuca; y, a este rumbo, a 5 leguas, la misión de Arispe; y, a nuebe leguas, al norte, este real de minas de Bacanuchi; y, de aquí, a 9 leguas, al norte, las minas de los Tepetates, despobladas por los enemigos. Y, a ocho leguas, al rumbo, la missión de Santiago de Cocóspora, de nasión pima, y, al sur, a 6 leguas, la de Nuestra Señora de los Remedios. Y, al mismo rumbo, a 8 leguas, la de Nuestra Señora de los Dolórez; y, al poniente, a 12 leguas, los 3 pueblos de la misión de San Ygnacio; y, de éstos, al sueste, a 13, el de Saracache y Cucurpe ; y, al sur, a 6 leguas, la misión de San Miguel de Tuape ; y, al poniente, a otras 6, las minas de la Soledad; y, de aquí, al sueste, a dose leguas, las minas de Opodepe y su misión.

Luego se sigue al sur, a 7, el pueblo de Nacameri; al mismo, a 11 leguas, la misión del Pópulo; y, adelante, a 9 leguas, el pueblo y misión del Pitiquín, casi arruinado por los enemigos seris y guaimas; y, al norte, a 15 leguas las minas de San Cosme; y, al norueste, a 4, el pueblo de San Miguel de Uris; y, al sur, a 10, el del Pescadero; y, al rumbo, a 8 leguas, las minas de Aygame. Y dejo otros poblados por obiar proligidad.

Todos los referidos pueblos y reales de minas son fronterissos; omitiendo otras muchas misiones, estansias y poblados que están en el meditulio y sentro desta provinci; de suerte que, así éstos, como todos los demás de las fronteras y largas distansias de 300 leguas que ban referidas, es terreno predegrosso y ásperas sierras y serros; y todos espuestos a muchos daños que pueden resevir; y los muchos robos y desgrasiadas muertes que an subsedido en las dichas fron¬teras, ymbadidas, al oriente, de la nasión conchos y, al norte, de los enemigos apaches, janos y sus aliados; al norueste, de algunos pocos ladrones de la nasión pima; al poniente, de las nasiones tepocas, seris y guaimas que asen algunos daños y robos en las misiones y minas fronterissas.

Pero, em particular, el enemigo apache, que se ha arrojado a abandonar los pueblos crisptianos, quemando y destruiendo el de Santiago de Cocóspora y su templo, el año de 1696; aunque, passado 2 años, se bolbió a redeficar. En el de 95 antesedente, binieron a combatir el de Cochuta, que defendieron los soldados desta Compañía Volante, que era de cargo del general don Domingo Xironssa, matando 30 enemigos y otros 80 que fueron mui maleridos; que, a pocos días, se supo abían todos muerto, quedando ylesso dicho pueblo. Desde cuio castigo, se an reprimido en abandonar misiones; si bien, de 2 años a esta parte, an ejecutado 32 muertes de crisptianos y muchos robos; por cuio asedio, están sin trabajarse, al pressente, muchos reales de minas, en que pierde el rey, nuestro señor, sus reales aberez de quintos que podían resarsirsse a su erario.

Y los 50 ausiliares residentes, mientras defienden una frontera, si dan en la opuesta a sien leguas y más de distansia, no pueden acudir, a um tiempo, a tantas partes, a ebitar el asolamiento de los templos; y abandonarán, según su horgullo y abilantés de tanto número de bárbaras nasiones; pues, a los contornos de la del Parral, deste reyno de la Nueba Biscaia, es mucho menos el número de enemigos; y se allan, a cada 25 y 30 leguas, 4 presidios, de a sinqüenta soldados; y no pueden reprimir ni obiar los muchos robos y muertes de crisptianos que, alternatibamente, ejecutan; mucho menos se podrán ebitar, en esta provincia tan dilatada, con sólo 50 soldados, tantas desgrasias y muertes que ejecutan tanto número de nasiones enemigas.

Por donde es mui nesesario y combendrá erijir otro presidio, de 40 o más soldados, para defensa desta frontera, de las minas de Bacanuchi, en el puesto que más conviniere; con lo qual, se trabajarán; y todas las demás que, al presente, están sin laborearse; y, con el aliento de los soldados, se descubrirán, la tierra adentro de los pimas gentiles, muchas más minas en que se resarsa el gasto que causare a su Magestad; y acompañarán a los misioneros que binieren a la combersion de esta nasión pima, que es la escala para la redusión a nuestra fee de las demás, adelante al septentrión; pues son las desta provincia tan redemidas con la sangre del Cordero, como las de otras partes; y por todas y éstas se iso la redensión.

Y castigarán los soldados que se consedieren a los pocos malébolos e inquietos que suele aber en redusiones nuebas, porque no perturben la combersión de los demás; y será probable se descubra la Sierra Asul, de minas de plata y assogue, que de ella ay tradición, dándose la ayuda necesaria, el um presidio con el otro, quando la ocasión hurgiere; y se podrán bolber abasallar los naturales de la provincia de Moqui, que, desde el año de 80, apostataron, matando religiossos y profanando los sagrados templos; que, por el Nuebo México, ay mill yncomodidades y faltas de aguajes para conseguirse; y, de esta provincia, ay de distancia 120 leguas, de tierra llana, com bastimentos, aguajes y gente de indios amigos y otras combeniensias, para poderse recuperar lo perdido; dándose ayuda los soldados del Nuebo México con éstos desta provincia, con los que se erigieren en ella.

Y de no consedersse el referido presidio, nuevamente, está a riesgo que acaben de abandonar tanto número de enemigos esta provincia, y lleguen a profanar y quemar tan adornados templos, y a pique de experimentar una total ruina, como susedió en la sublebasion del reyno de la Nueba México el año de 1680. Pues, siendo el nerbio fundamental las minas, para que esta provincia no se despueble y estinga de españoles, que es el único exersisio en que se ocupan; estando éstas, muchas de ellas, sin trabajarse, por los enemigos, se a despoblado de españoles, retirándose a otras probinsias de afuera; y se yrá despoblando de los pocos abitadores que an quedado, si no se forma otro nuebo presidio, para que se labren, com pas y quietud, las minas y aia saca de plata; consediendo, para trabajarse, a los españoles mineros yndios crisptianos antiguos, que son los más al propósito para este arte de re metallica. Y muchos lo desean, por los probechos que tienen dichos yndios, para, con su trabajo, bestirse a sí, a sus mugeres y hijos; pues, en esta provincia, no alli esclabos ni otra gente que labre las minas, si no es yndios.

Este es el estado pressente de la provincia de Sonora. Quiera Dios que todo se conseda para que tantas gentilida¬des bengan al conosimiento de la ley ebangélica y obediensia de su Magestad.

Real de Minas del Santo Nombre de Jesús de Bacanuchi, de la provincia de Sonora, y diciembre 3 de 1706 años.

 

 

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