Juan Manuel Rodríguez Iglesias LP 4

Rodríguez Iglesias, Juan Manuel

Nacido el 7 de febrero de 1955. Madrid. Doctor en Filosofía. Licenciado en Teología. Especializado en Antropología cultural, Tradiciones populares y Religiosidad popular. Profesor de Bachillerato. Animador de actividades musicales, festivas y lúdicas en centros escolares. Colaborador con las editoriales españolas Edelvives y SM en la redacción y el desarrollo didáctico de libros de religión católica. Autor de libros y artículos de etnografía y religiosidad popular. Ponente, animador y promotor de actividades y cursos de innovación educativa.)

MEMORIAS DE VIDAS ANÓNIMAS. ESCRITURA POPULAR

Las Memorias personales y familiares como fuente documental para el análisis y la investigación de la cultura popular. Documentos manuscritos de vecinos de diversos pueblos de la provincia de Zamora (España).

En las provincias o comarcas españolas que todavía conservan una cierta identidad cultural, un patrimonio que las identifica y diferencia del resto de España, las fuentes para la investigación de su cultura tradicional, como para cualquiera otra investigación de este estilo, son muy variadas. Además del trabajo de campo, apoyado en la entrevista a los informantes nativos y la observación participante en el grupo objeto de investigación, se recurre a numerosos documentos escritos que de un modo esporádico y poco sistemático conservan los paisanos de estas tierras. Tales son las escrituras de propiedad de sus fincas, prados y casas, escrituras hechas por ellos mismos, las hijuelas, relaciones escritas de bienes que los padres transmitían a los hijos como herencia, los libros de cuentas, o libros de caja, cuadernos de la actividad económica de la casa, los libros de cofradías y otras asociaciones populares y religiosas, etc. Y, también, sorprendentemente, algunos textos biográficos y literarios. Los paisanos zamoranos a los que nos referimos fueron labradores o trabajadores vinculados a las labores del campo. Su formación escolar, y, por consiguiente, literaria, fue escasa o nula, sobre todo en el caso de las mujeres. Por todo ello, encontrar documentos que narran la vida personal, la relación de fiestas, la descripción de acontecimientos del pueblo, y, caso poco común, textos poéticos o rimados, es siempre una excepción, pero de gran valor documental y antropológico.

La biografía de estas gentes fue muy normal, digamos casi vulgar, dentro del contexto histórico y las circunstancias socioeconómicas que les tocó vivir. Nos estamos refiriendo al siglo que va de 1850 a 1950 (durante los siglos XIX y XX), en el que paulatinamente fue desapareciendo la importancia de la cultura tradicional en España. En tres generaciones se pasó de un modelo rural a un modelo urbano de vida. Esta crisis lenta pero imparable, tal vez inapreciable en el transcurso cotidiano del tiempo, fue advertida por algunos de sus protagonistas, que al final dejaron constancia escrita de cómo la habían vivido, porque se daban cuenta del gran cambio que su propia vida había sufrido en ese espacio de tiempo (memorias explícitas).

Al margen de esa conciencia de testigos últimos de un modo de vivir, también los había que periódicamente escribían breves anotaciones de ellos mismos y de su familia, porque estaban acostumbrados a hacerlo a diario en sus libros de cuentas, donde, de vez en cuando, daban “cuenta” de los ajustes con los criados, los resultados de las cosechas o el movimiento de ganado (memorias implícitas).

Tanto las memorias explícitas como las memorias implícitas han sido importantes fuentes para la descripción y el análisis de la cultura tradicional, y hoy, junto con otras manifestaciones escritas (cartas, cuadernos escolares, recetas, etc.) son objeto de análisis e investigación. En Zamora lleva adelante esta iniciativa la “Asociación Etnográfica Bajo Duero”, con el interesantísimo proyecto “Archivo de la Escritura Popular”. Ejemplos de ello los encontramos en la revista El Filandar, O Fiadeiro, publicada por dicha asociación, que ya ha cumplido más de diez años. En el año 2000 la Asociación se marcó estas líneas de actuación: 1. Sensibilización: concienciar a los poseedores de escritos populares de su valor. 2. Recogida y catalogación: reunir los datos más relevantes de cada documento en una exhaustiva ficha de registro. 3. Conservación: custodia de los materiales en peligro de desaparición u obtención de copia. 4. Investigación: tanto de la propia Asociación como por todo tipo de investigadores. 5. Difusión: mediante artículos de prensa, publicaciones, exposiciones… La propia Asociación se hizo esta pregunta: “¿Cuáles son los documentos que queremos recoger, catalogar y estudiar en el Archivo? Todos los materiales escritos por personas de extracción social humilde, trabajadores del campo o de la ciudad, artesanos o pequeños profesionales, que contengan referencias a su vida cotidiana, a las relaciones familiares o sociales, ritos y costumbres, tradición oral, etc. la tipología de estos documentos, sin ser exhaustiva, comprende: agendas, álbumes, autobiografías, cancioneros, crónicas, cuadernos misceláneos, diarios, cartas, libros de cuentas, libros de familia, memorias, relatos o poemarios, recetarios, recopilaciones de citas, cuadernos escolares, etc.” (Monteagudo, José Antonio. El Filandar. Nº 12. Pp 27-29)

Vamos a presentar, colaborando en esta misma línea del “Archivo de Escritura Popular” que persigue la “Asociación Etnográfica Bajo Duero”, tres ejemplos de escritura popular cuyo tema es la memoria personal y de la familia. Lo hacemos de forma gradual, desde las formas implícitas y simples a las formas explícitas más extensas. Proponemos esta clasificación para organizar las numerosas fuentes documentales inéditas que encontramos en la investigación de una cultura popular: 1. Datos personales y familiares en Cuadernos de Caja o Cuadernos de Cuentas. 2. Datos personales y familiares más completos y extensos, con intención de dejar testimonio en libros de cuentas de hechos importantes para la familia. 3. Memorias o biografía extensa, para dejar constancia a las generaciones venideras de la propia vida y su contexto: Memorias manuscritas.

Datos personales y familiares en Libros de Caja o Cuadernos de Cuentas.

Los Libros de Caja o Cuadernos de Cuentas eran libros donde regularmente, a diario, mensualmente o por temporada, apuntaba un propietario o administrador el movimiento económico de una casa, los contratos de criados, el resultado de las cosechas, las cantidades de dinero que pagaba a los criados, y lo que éstos iban recibiendo a lo largo del tiempo de contrato, etc. Y, por supuesto, algunos datos de la vida familiar, pero anotados con el estilo de los datos contables y económicos. Los datos del número de hijos y sus fechas de nacimiento eran los más significativos. Al fin y al cabo, el número de hijos era un dato muy importante en una casa de actividad agrícola, donde los brazos que se añadían cada vez que nacía un nuevo vástago aseguraban una nueva fuerza de trabajo para la casa.

Libro de Enrique Gómez, vecino de Villamor de Escuderos (Zamora. España)

Me casé con Cayetana García vecina de Villamor, biuda de Bernardino bicente el día 3 de otubre del año 1844”.

Nacio Cayetana Gra, de Dios el 19 de Octubre de año 1797. Falleció el seis de Julio de 1868. Estuvimos casados desde el día 26 de Septiembre del 44”.

Libro de Aniano Puente, vecino de Vallesa de Guareña (Zamora. España)

Nos casamos el año 1890 de 29 años de edad y Fortunata de 23 años de edad, nació Francisca el día 2 de Diciembre de 1891, nació Cipriana el día 26 de Setiembre de 1893. Nació Valentín el día 16 de Diciembre de 1895. Nació Irene el día 20 de Febrero de 1898. Nació Matea el 27 de Enero del año 1900. Nació Antonio el 17 de Enero del año 1902. Nació Manuel el 1 de Enero del año 1904. Nació Baldomero el 7 de Febrero de 1906. Nació Aniano el 7 de Marzo de 1909. Nació Benito el 21 de Marzo de 1911. Nació Julia el 7 de Octubre del año 1913.”

En estos textos no hay relato o narración biográfica. Solo enumeración de eventos, del mismo modo que antes y después de estas líneas hay enumeraciones de actividades y sus respectivos datos económicos.

El primer testimonio es de dos libros de Caja, de un propietario que no tuvo hijos, pero que al menos dejó constancia de su matrimonio con una viuda del pueblo. Hay cierto matiz afectivo en la última frase: “Estuvimos casados desde el día 26 de Septiembre del 44

El segundo testimonio es habitual en estos libros de caja: Constancia de la fecha de matrimonio. Fechas del nacimiento de los hijos y enumeración de ellos. Este documento, que en libro de caja estaba escrito bajo juramento, como así se manifiesta al principio de dicho libro, sustituía a lo que hoy llamamos “el libro de familia”. El matrimonio y los hijos estaban registrados en la parroquia, y también en el ayuntamiento. Además, el padre de familia, en el libro de caja de su casa también registraba estos importantes acontecimientos familiares, anotados bajo juramento.

En el comienzo del libro de Caja del primer testimonio se puede leer:

RODRÍGUEZ IGLESIAS Manuel Primera hoja Libro de Caja Enrique Gómez de Villamor de Escuderos

Libro de Caja para uso de Enrique Gómez vecino de… Villamor de los Escuderos. Año 1844. (A continuación hay dibujada una cruz grande, y sigue…). Y confieso el dicho Gómez asentar en él la verdad y lo cierto, y por lo mismo hago esta señal de la cruz en la que juro hacerlo según lo dejo referido…

No eran datos anecdóticos los que se escribían en estos libros, sino datos importantes y comprometidos que tenían valor de ser ciertos, escritos bajo juramento, como eran, en estos ejemplos, el matrimonio y los hijos del matrimonio.

Otros detalles significativos que se desprenden de estos datos: Las familias tenían muchos hijos, en el caso segundo, hasta 11. Los hijos se engendraban en los meses de primavera, especialmente, aunque hay dos de ellos que fueron engendrados en invierno. El hijo que nació el 1 de enero se llamó Manuel: se solía poner al recién nacido el nombre del abuelo o del padrino, pero si nacía en fecha señalada, como el uno de enero, prevalecía el santo o la festividad de ese día: el uno de enero, la fiesta de los “manueles”, el primer día del año, fiesta del nombre de Jesús.

Datos personales y familiares más completos y extensos, con intención de dejar testimonio en libros de cuentas de hechos importantes para la familia.

Reseña biográfica recogida en un Libro de Cuentas de un vecino de Guarrate (Zamora. España)

RODRÍGUEZ IGLESIAS Manuel Testimonio Biográfico Guarrate(1)

Me casé el 10 de Octubre de 1884 de 21 años y 10 días; el 29 de abril de 1886, dio mi mujer a luz una niña que se la puso por nombre Justa; nació a las 4 de la tarde, la bautizó D. Joaquín Jambrina y fueron sus padrinos Manuel R. Moríñigo y Claudia Rodríguez.

El día 7 de Noviembre de 1887, dio á lúz un niño que se le puso por nombre Manuel, fueron padrinos su tio Emilio Rodríguez y su prima Juana López bautizado por D. Joaquín Jambrina.

El día 28 de Agosto nació una niña que se la puso por nombre Agustina Josefa, fueron sus padrinos Andrés Rodríguez y Isolina Hernández, la bautizó el mismo D. Joaquín: esta niña se nos murió el 3 de Mayo de 1891 á las 11 y ½ de la mañana, la enterró D. Joaquín y fue en todo este tiempo sacristán Felipe R. Moríñigo.

El día 3 de Abril de 1872, nació un niño que se le puso por nombre Ricardo Ulpiano y fueron sus padrinos Isolina y Ramón Hernández fue bautizado por D. Joaquín.

El 18 de Abril de 1895 nació un niño que se le puso por nombre Ambrosio; fueron sus padrinos Antonio Aribayos y su prima Andrea Rodríguez, bautizado por D. Joaquín.

El 18 de Noviembre de 1877 nació una niña que se la puso por nombre Ignacia; fueron sus padrinos, sus hermanos Justa y Manuel; bautizada por D. Lorenzo Pérez Manteca (muy mal cura, un canalla).

El 27 de Mayo de 1900: nació una niña que se la puso por nombre Agustina; fueron padrinos Wenceslao Herrero y su hermana Justa, bautizada por D. Lorenzo Bollo (regular).

El día 23 de Junio de 1907, nació una niña que se la puso por nombre Micaela Sebastiana, y fueron sus padrinos Justa y Ulpiano haciendo las veces de estos, sus hermanos Ambrosio e Ignacia; esta niña nació en Cuelgamures (Zamora. España) y fue bautizada por D. Vicente Alejandro.

El día 9 de Septiembre de 1911 salieron mis hijos Manuel y Ambrosio de Matilla de Arzón (Zamora. España) y cogieron a las 4 de la tarde el tren de Benavente con dirección a Vigo y allí embarcaron en el vapor Dama el 13 del mismo mes con dirección a Cuba en compañía de Izaia y el 16 del mismo mandaron un oficio para que se presentara en el Regimiento de Covadonga Nº 40 y se le contestó que había ido a los trabajos de la recolección agrícola y no había vuelto, ignorando su paradero; el 25 del mismo, mandaron otra comunicación y no se contestó, y el 9 de Octubre del mismo año mandaron otro oficio para que se interesara la busca y captura del cabo Manuel López; este se hallaba con licencia limitada; cumplía los 3 años de servicio el 1º de Marzo de 1912; tenía en esta fecha 24 años que los cumple el 7 de Noviembre de 1911; el Ambrosio tiene 16 años 5 meses menos 9 días y á este se le debe el poder ir los dos hermanos a Cuba puesto que le tocó á la Lotería en Madrid el 10 de Julio de 1911, 5000 reales…”

Estos textos biográficos están en el mismo contexto que los anteriores, pertenecen también a libros de Caja o Cuentas, pero su autor los ha separado deliberadamente de las enumeraciones de actividades de caja y contabilidad, y les ha añadido algunos datos de interés para la familia y para quien llegara a leerlos.

No son libros de caja de un propietario o administrador de “casa grande de labranza”, con juramento de escribir la verdad en la primera página del libro, sino de un labrador medio o “peguero”, donde apuntaba los carros de piedra que le habían traído los vecinos para construir su casa, los vecinos que habían colaborado comprando carne de una vaca que se le había muerto accidentalmente, y de ese modo ayudaban a superar en alguna medida la pérdida de ese importante animal de trabajo, o el gasto de la boda de su hija.

Los “movimientos familiares” están más documentados y descritos. Están mencionados los padrinos de los hijos, y hasta el cura que los bautizó, con una somera descripción de alguno. Llama la atención lo que escribe de uno de los curas: “(muy mal cura, un canalla)”

Indirectamente es un testimonio de las vicisitudes de las familias en aquellos tiempos: el número de hijos, la muerte prematura de alguno de ellos, la emigración, los problemas de los jóvenes entre atender a su familia y a su futuro y atender a las obligaciones militares del Estado, incluso, un atisbo de buena suerte: “le tocó á la Lotería en Madrid el 10 de Julio de 1911, 5000 reales”. Con el dinero de la Lotería dos hermanos pudieron emigrar a Cuba. ¡Cuántos españoles hicieron el viaje transatlántico! Ya fuera para ir temporalmente, “a los trabajos de la recolección agrícola”, a la recogida de la caña de azúcar, a la zafra, o definitivamente, “a la Argentina y el Brasil…”

Memorias o biografía extensa para dejar constancia a las generaciones venideras de la propia vida y su contexto: Memorias manuscritas.

Memorias manuscritas de Luis Torrecilla, vecino de Cañizal (Zamora. España)

RODRÍGUEZ  IGLESIAS Manuel Primera hoja del Testimonio de Luis Torrecilla(1)

Selección de cuatro textos de un documento de 43 páginas manuscritas.

El abuelo lo contaba.

El abuelo fue un hombre rudo y fuerte y con mucho sentido del humor. El me contaba muchos chistes, poemas y cuentos.

El decía, yo nunca se lo parlé ha tu abuela.

Yo le preguntaba ¿Cómo se hicieron novios? El me decía, heramos muy amigos Lucio el Arendín y yo, tu abuela era amiga de la que fue mujer de Lucio. Nos arrimamos a ellas todos los días. Ya un dia dijimos Vamos a casarnos. Y nos casamos sin decirla que la quería.”

Cipriana la coja, la paralítica.

Sí, hera muy alegre y muy lista: parece que Dios a estos seres de tantos defectos físicos les dota con otros dones morales.

En la casa se terminaban pronto los trabajos domésticos ella leía libros que después nos entretenía con sus narraciones ella no comprava un libro, como era muy simpática y servicial tenía muy buenas relaciones con jente pudiente del pueblo que acompañaba en su soledad de allí llevaba el libro o el poema de aquellos tiempos que ella explicaba en familia… lo explicaba de memoria. Cuando estuvo enferma de muerte en la cama: ella recitaba todos estos poemas de memoria.

Ella recitaba los poemas de aquellos tiempos: los poemas de don Carlos cuando perdió la güerra carlista, con los isabelinos; recuerdo que decía así: El diecisiete de Febrero/ Don Carlos se marchó a Francia/ si no se marcha tan pronto/ cara le sale la danza./ Muchachos correr ligeros/ la necesidad obliga/ puede ser que llegüemos/ a que nos den la comida…

Francisco. Mi padre. Año 1930.

…Como esta istoria o memorias que boy a escribir, quisiera explicar la vida de tres jeneraciones, la de mi abuelo, la de mi padre (Francisco) y la mía propia

Estos hombres no fueron ricos, tampoco pobres mendigos; los tres pasaron por esa vida de trabajadores por cuenta ajena, asta conseguir unas fanegas de tierra, y trabajarlas por su cuenta con su familia y vivir económicamente.

Corría el año mil novecientos treinta. El abuelo y mi padre trabajan por cuenta ajena, el abuelo tiene sesenta años, mi padre treinta. Se ponen de acuerdo ban a trabajar por su cuenta ban a Salamanca compran una mula para cadauno. Son mulas burreñas, son pequeñas, cuestan poco dinero se llaman burreñas porque la madre es una burra y el padre un caballo también pequeño. Por eso salía aquella raza de mulas pequeñas rabiosas y falsas. Estos hombres tienen que domarlas con mucho trabajo, a fuerza de su inteligencia, trabajando ellos más que sus mulas.

Francisco por entonces estaba casado con Leonarda. Esta tenía dos hectáreas de tierra de sus padres, siendo muchos… todos marcharon como emigrantes a América a trabajar. Leonarda con la madre de esta se aprovechaban de el fruto de estas fincas que Francisco labraba en casa de su amo (con los animales del amo). El abuelo también tenía tres hectáreas de tierra, poco era esto para poder sacar para comer dos casas, pero ya abría alguna persona que les sobraran y les pudieran arrendar alguna y trabajando todos juntos poder vivir…

Año 1958.

Hera el día 8 de Octubre de este año después de recoger la cosecha para mi madre y de vendimiar. Después de repartir todo lo de las fincas; me casé con Margarita. Su madre hizo lo mismo que la suya (la mía) lo dejó lo poco que tenía y nos dejó otras 6 fanegas de tierra. Si mi madre se quedó a vivir con la (hermana) pequeña y con todo lo que había dentro de la casa, la madre de Margarita izo lo mismo se quedó a vivir con un hermano que tenía Margarita este estaba soltero, y estaba enfermo de pleura. Tan solo casarnos empezamos a sacar piedras para poder hacer una casa donde vivir. La madre de Margarita nos dejó una finca para hacer la casa en un tejar (pequeña fábrica y horno de tejas) que tenía sin trabajar. Los padres de Margarita fueron tejeros. Su padre murió muy joven dejando una pareja de mulas que trabajaba su hermano unas fanegas de tierra propias y en renta. También tenían un tejar que al morir el padre trabajaba Margarita con un tío. Su padre antes de morir ya la dejó a Margarita enseñada, por eso lo trabajó con su tío, dejándonoslo (después) pues era un oficio muy trabajoso y su tío marchó a Parada (de Rubiales. Salamanca. España). Por eso al casarnos y pensar hacer casa pensamos trabajar el tejar y hacer allí la casa. Empezamos sacando piedra y arrimando carro, y al llegar la primavera empezamos a hacer teja y ladrillo. Su madre nos dio un caballo para pisar el barro.

Estos son relatos con intención autobiográfica explícita “…Como esta istoria o memorias que boy a escribir, quisiera explicar la vida de tres jeneraciones, la de mi abuelo, la de mi padre (Francisco) y la mía propia”, son poco habituales, y propios de algunos paisanos con cualidades literarias, pero sin formación escolar suficiente, como el texto escrito así lo manifiesta, lleno de faltas de ortografía y frases mal puntuadas. Sin embargo, se advierte en él inspiración, orden narrativo, sentimiento hecho palabras, creatividad y memoria.

Son fuentes directas e importantes para describir la cultura tradicional. Sus autores, muchas veces inducidos por los propios investigadores, se dieron cuenta de la importancia de sus vivencias, y desde sus posibilidades literarias, escribieron sus memorias.

Merecen un análisis más pormenorizado, y este artículo no da para ello. Basta con leer los párrafos escogidos para descubrir el valor documental que ofrecen. Dejamos esa tarea para otras páginas.

 

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