Humberto Garza Cañamar LP 3

Humberto Garza Cañamar

Humberto Garza Cañamar nació el 22 de Mayo de 1948 en Montemorelos, Nuevo León, México. Su afición por la poesía le vino por la rama paternal, su padre Alfredo Garza, tenía hermanos y tíos que eran hábiles versificadores y amantes de leer poemarios escritos principalmente por autores Románticos y Modernistas mexicanos. Humberto empezó a escribir a los 12 años de edad, a los 16 principió a publicar en calidad de colaborador espontáneo poemas en “Rincones Poéticos” de revistas y diarios que en los años sesenta aún los insertaban en sus páginas y suplementos dominicales. Este poeta no tuvo educación formal, llegó a tomar algunas clases universitarias, pero nada relacionado con literatura, creative writing, etc. tuvo diversos empleos durante su juventud, hasta que a la edad de 30 años entró a trabajar como operador de proceso en una planta petroquímica; empleo en el cual permaneció hasta su jubilación. A este poeta algunos lo han catalogado como Neoclásico, pero tal vez el de Formalista, o Experimentalista, le vengan mejor. Ya que aunque gusta utilizar la métrica tradicional, -ritmo y rima-, también emplea verso libre, blanco y semi-rimado… Y tanto en el uso de las formas métricas como en los textos que aborda, es diverso.

 Selección Poemática

 Separación
¿Escuchaste la voz del ángel nuevo
que Rilke mencionaba en sus poemas?
¿Aquel que lagrimaba con los temas
idénticos a este que ahora llevo?

Con todo lo que nace hoy me conmuevo,
y en medio de conflictos y dilemas
despierto confundido entre teoremas,
y textos que redacto y no promuevo.

Se fue la pulidora del lenguaje,
perdí mi sincretismo subjetivo,
y el asombro inherente a mi linaje.

Se quedó sin pronombre el sustantivo;
y después del saqueo más salvaje,
hoy parezco vivir… pero no vivo.

Pronto
Debo llorar…
por todo el tiempo que se fue y no ha vuelto,
por las cosas que busco y ya no encuentro;
debo llorar.

¿Por qué reír?
si todo el mecanismo de los días
ha perdido sus formas y armonías;
¿Por qué reír?

Hoy ya no sé…
cuándo fui arado entre la negra tierra
para abonar una futura siembra.
Hoy ya no sé.

Pronto veré,
desde otra dimensión desinfestada
todo el esfuerzo que produjo nada.
Pronto veré.

Visita
Apareció y se fue…
dejando sombras de sus blancas alas
vibrando en el silencio adormilado
que reina sobre el piso resignado
de mi tranquila casa.

Mañana,
iré al lugar de nieblas que frecuento
en busca de monólogos tranquilos
que repiten los cedros y los pinos
cuando murmura poesía el viento.

¡Otra vez más;
herido por la ausencia de su nombre
en este laberinto solitario
de neurosis!

Rimilla
Alza potente el potro
su crin alborotada
y fulgura en la inmensa
llanura de esmeralda.

Su negro pelo envidia
la noche de obsidiana,
es un negro abalorio
en collar de sultana.

Resignación
Ya no me desharé cuando soplen más vientos,
me sostendré impasible de frente a la tormenta.
El vapor de mi sangre ya no irá en los violentos
torbellinos que pasan con el alma contenta.

Iré sin doblegarme, con mis flores errantes,
por el rumbo tranquilo de los felices días;
ya no caeré en el mar de suspiros jadeantes
ni serviré de albergue a crueles agonías.

Jamás pondré mis ojos en los rostros divinos
que están en los altares de equívocas iglesias,
ni golpearé serpientes al ir por los caminos;
para evitar castigos que no evitó Tiresias.

Ahora estoy en donde Dios siempre me vigila,
ya no moro en los sitios podridos de la suerte.
Ahora estoy cantando con el alma tranquila
esperando la paz que me traerá la muerte.

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