Antonio García Vargas LP 3

Antonio García Vargas

Nacido en Almería, España, en 1942. Profesor de F. V. Diplomado en Psicología. Fiscal Internacional de Derechos Humanos de la Infancia. Miembro Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Miembro de la Sociedad Internacional de Poetas Escritores y Artistas (California). Miembro de la Asociación Canadiense de Hispanistas. Miembro de WAAC – WCP (Academia Mundial de Artes y Cultura). Miembro del Departamento de Creatividad de Dreamworks, U. S. A. Presidente de la Comunidad Internacional “Poetas por la Paz”. Sus trabajos figuran en el Archivo Mundial de Poesía de UNESCO y en Instituciones y Universidades de todo el mundo. Premio “Formas fractales en la poesía” Brasil, 2003. Premio “Boa Pessoa” Brasil, 2004. Premio Asociación Literaria Juan Uceda, España 2005. 2º Premio BBC – World de relato, abril, 2005. Premio I Certamen de Haiku – RENFE, España 2006. Premio de Poesía “Congreso Mundial de Poetas 2008” en Acapulco, concedido por WAAC (Academia Mundial de Artes y Cultura). Primer Premio Internacional de Poesía Hispanoamericana, CUPHI 2010, Tijuana, Baja California, México entre otros premios y distinciones. Últimos libros personales publicados: Intimíssimo; y tú como si nada; Jardín andalusí; Carpe diem; Yo sé; Salivas bajo llave; Sonetos de Shakespeare en hexámetros (i); Almería temprana; 90 grados; Puntos suspensivos; Efecto mariposa. (Todos bajo el sello editorial de Bubok Publishing, S. L.)

Versos

Tunátya
(Esperanza en lengua hopi)

A mi respetado (y querido) amigo, Justo S. Alarcón, paisano andaluz (malagueño de pro) que encontró su espejo intelectual en Estados Unidos cuando apenas era un niño. Su sensibilidad y buen hacer a lo largo de su carrera docente, ha aportado a la Universidad Estatal de Arizona ese punto de color tan necesario en las grandes instituciones de enseñanza. Sé que este texto que le dedico será de su agrado. Lástima que en Facebook es imposible mantener el formato original.

Antonio García Vargas
26 de marzo

(En recuerdo del casi desaparecido pueblo Hopi,
de su lengua, sus gentes, su sentido de la Amistad
y de su visión maravillosa de Todo lo creado)

Sacudiendo el instante fenecido; retorno a las esencias del presente.

El pasado es cortina desgarrada
que muestra leves trazos de un futuro
inexistente salvo en nuestra idea.
Ese mundo exterior es simple hipótesis

para suplir vacíos de la mente.
El antes y el después; ser o no ser,
rellenos de materia inventada,
metáfora del yo; sueño del sueño.

La realidad es este instante tuyo
que hago mío en este mismo instante,
el resto es conjetura, nada importa,
ni siquiera si el ser o el no ser son un ahora.

Mas…

Me adentro en los pliegues del alma y pienso que mil mundos
quieren expresarme algo que no entiendo.
En lo profundo encuentro señales del fuego, del agua, del viento,
me llega a oleadas la palabra del antiguo que me habla,
me ofusca el condicionamiento del propio idioma y necesito
expresarme en las lenguas que me habitan.

Se rebela el sentido psíquico universal
que subyace en mi ser desde el inicio,
íntimos pensamientos carentes de tiempos
relegan todo instante que conecta
en la sincrónica sinapsis de los cuerpos.

Lo pasado, presente, futuro, no son sino abstracciones
que nada dicen al alma y confunden el natural devenir de la vida.
Presiento en mi interior que el espacio se altera,
que ese yo que naufraga en el ser cual esencia de universos,
pasa de concepción primordial a ser reemplazado
por una visión cósmica donde todo acaba y comienza
con el instante mismo en que se hace presencia.

Soy por vez primera acontecer en el flujo de la vida,
lejos de los conceptos cinemáticos del siempre,
me recojo cual vívido acontecer aquí y allá,
como extensión primaria y multidimensional
de una filosofía no formulada; recuerdo activo-pasivo
cristalizado en formas, amalgama de culturas, civilizaciones, eras,
que me enlazan, modulan, asumen, asimilan…

Soy kiva colosal donde lo esperado se hace realidad permanente
que muestra en su constante que siempre estuvo ahí,
y me sé ser pensado, cénit y subterráneo,
metáfora caminante.

Soy reino objetivo que converge con todo eje subjetivo
de los seres que me componen y dan vida,
soy pensamiento-planta que crece, hermano-fiera que ruge,
y soy al tiempo planta, tigre, rugido, arcano y distancia inseparables
que aman y devoran amando, creciendo al devorarse.

Soy acontecimiento que ocurre sólo si ocurre en mi entorno
un intervalo de magnitud que nos conecte y signifique
un espacio-tiempo cuantificable.

Soy verbo que inicia una nueva-vieja era donde crezco y me desarrollo
en el entorno circundante del que soy todo y parte.
Y noto que me extiendo hacia esa zona remota del no espacio-tiempo
perdiéndome allí, en la indefinible distancia de lo cercano y permanente.
Me deslizo detrás de lo visible fundiéndome en lo objetivo
del simple observador, allá donde oscila la conciencia
de la que comienzan y finalizan las cosas que aún carecen de nombre aunque lo tienen.

Y soy antigüedad, y mito, y gramática etérea de la lejana estrella
de cuya luz soy verso-sombra-resonancia.
Y soy al tiempo polo de nadir que cabalga el vientre de la tierra,
me sucedo en las estaciones, soy fértil madre-padre-hermano
de los números y las musas.
No buscaré primaveras porque soy primavera resplandeciente,
no preciso del fuego de los dioses para conseguir la tecné,
ni ser serpiente para cumplir la función de Prometeo.

Comer del árbol del bien y del mal me convertiría de nuevo
en un ser antinatural, creador de artificios, y proliferaría
el pecado en la raíz de la cultura pasajera.
El baile de la abeja será mi lenguaje, y como el hopi,
será agua que corre el río-pahe, y agua quieta la laguna-keyi.
Reagruparé las voces de Babel en la lengua originaria
y su realidad nos devolverá a la Naturaleza.

Y haré de la casa del hermano pueblo originario,
que no indio, ni pueblo primitivo, tribu o indígena.
Como el dios Pta crearé al nombrar, separando
con el verbo divino la oscuridad de la luz y, como hombre que fui,
recordaré que tuve la facultad divina de poner nombre a mis hijos
así como ahora reniego de ponérselo a los hijos de mis hijos.

El mundo fue creado antes de que el Dios multiplicado lo creara.
Él no es sino parte de una creación que recrea su propia creación.
Ahora lo sé, soy mínimo fragmento de la materia primigenia.

Soy yo fundamental del universo
por haber dejado de serlo
en la mera individualidad.

¡Ya me sé! ¡Al fin!

Mi musa mejicana

(28 de agosto de 2010)

Mi musa mexicana
—Cuando Tijuana se mete en la vena se torna poema—

(Para mi amigo del alma, Manuel S. Leyva, poeta)

¡Ah, tú, Tijuana hermosa; puerta abierta hacia México…!

Copulé en tu palabra hasta preñar los signos
fabulando metáforas y atomizando el verbo,
después forcé tus tildes y estrangulé los hiatos
hasta parir la síntesis del añorado verso.

Abracé tu estructura cual hexámetro griego,
en tus pies hermosísimos calcé el troqueo y los dáctilos,
modelé hermanas formas copulando en tu metro
y en tus ritmos planté los colores más cálidos.

Un soneto amarillo coloqué en tus pezones,
aromas de jazmín en tu pelo azabache,
en tu boca auroral rimas y girasoles

y en tu pubis de plata un pendón de azahares.
Fui verso alejandrino que aspiró a hacerte mía.
Tú, Tijuana, mi musa; mi amante concubina.

(En recuerdo del 1º Congreso Universal de Poesía Hispanoamericana
Tijuana, Baja California, México, del 8 al 14 de agosto de 2010
A todos los amigos poetas participantes. A todos).

Tijuana 2010

(Punto y seguido de un zócalo patrio que abraza y olvida)

Tú, la Tijuana que yace extendida, que no arrodillada;
hay en tus genes sabores de almizcle y danzas guerreras,
brindas tu cuerpo de diosa morena al viajero que llega
para después someterlo al hechizo de tu alma pagana.

Mezcla divina de sangres impuestas, de ardores y razas
cual mezcolanza de dones que hicieron de ti una princesa
engalanada con plumas sagradas, un símbolo azteca,
signo y señal de una historia que siempre será recordada.

Eres sutil sortilegio de alguna epopeya encantada,
un manantial de pasiones que a oscuras su ser desmelena,
la cenicienta del cuento, la fiera que acecha y espera;
hembra que ardiente deshoja en su pecho las flores del alma.

En tu perfil mejicano subyace tu sal y tu gracia,
eres la flor solitaria que acoge y deleita. Tu estela
cubre de esencias los cuerpos que al alba gozosa despiertas
entre rumores de abrazos-caricia y tañer de campanas.

Muestras la tierna templanza que sabe a requiebro y espada.
¡Ah, cicatriz de un paisaje! ¡Frontera que al ojo rebela!
¡Cruel realidad que le impone a tu tierra una injusta bandera!
¡Sabes que siempre serás la mirada-denuncia que calla!

Hoy a los ojos del mundo descollan tus logros, Tijuana,
californiana mixtura, mariachis sin hachas de guerra,
eres gentil primavera de brotes que al orbe se muestran:
¡Puerta que se abre y se cierra mistérica al todo y la nada!

Los silencios a veces

Los silencios a veces no son sino cadáveres
de palabras hermosas que no se pronunciaron
trozos de sentimiento
residuo en la placenta que nunca superó
el avatar del parto.

Los silencios son ecos que cual almas en pena
pugnan por ser nombrados.

En la gran biblioteca que guarda los silencios
debe estar el “te amo” que no dije aquel día
y la torpe mirada con que dije “hasta luego”
aquel anochecer.

La vida se compone, amada mía, de voces
que no se despegaron del tronco primigenio
de la pura inconsciencia.

La palabra es la esencia del Todo y de la Nada
y si no se pronuncia nos sume en el obscuro
infierno original del vinagre y la flor
podándonos el alma
haciendo del adentro apenas leve número
seguido de algún cero
y apenas… nada más.

Las oscuras lagunas del homo sapiens

Le han crecido al almendro
hermosas yemas verdes.
Baja temperatura, apenas cero grados.
Los gorriones de escarcha
saludan al invierno.

La arboleda copula con lechos minerales.
Mientras, al otro lado del Génesis
las naves surcan impolutos horizontes.

En desiertos de arena mana el oro oscuro.
El ojo del lagarto refleja satélites lejanos
y el sol convierte en plomo
la giba del camello agonizante.

Plegaria zuni

29 de mayo de 2014 a la(s) 18:11

Indios zuni

Los Zuni o Zuñi fueron la primera tribu pueblo que encontraron los exploradores españoles en el año 1539. Fue Fray Marcos el que al llegar a Arizona encontró Hawikuh, uno de los siete poblados Zuñi.

Me he permitido trasladar este canto-plegaria Zuni, antiquísimo, a hexámetros antonianos. Los versos, en anapestos, se muestran a veces liberados de la rígida estructura del hexámetro antoniano puro. Ello permite una mayor movilidad versal y musical si cabe, dado el preciosismo lírico del anapesto. He dotado, también, para magnificarlos en lo posible, de un mayor contenido a los versos originales, imitando con sus ritmos milenarios, lo que debió ser una danza tribal Zuni dedicada a la Muerte-Vida.

Plegaria zuni

Te acercaste a mi tumba, mujer y escuché tus sollozos.
No me llores, ¿no ves que no estoy?
Yo no duermo en la tierra en que habitan los cuerpos.
Ya me fui. Ahora soy como el viento.
Y al moverme soy onda volátil,
tan veloz como el rayo, soy inquieto relámpago,
que saltando recorre los valles.

Y también soy el puro diamante de luz
que soñante en la nieve reluce.
Soy el rayo de sol primigenio, mi abrazo germina los trigos
y en el grano dorado me acuesto, y me duermo y despierto.

Soy la lluvia gentil del otoño, estación esperada, bendita,
me despierto y soy brisa suave y me hago mañana esplendente.
Soy el pájaro quetzal que vuela en bandada, que trina, que juega,
soy el astro, la estrella, titilo de día y de noche,
musicando con ondas de luz y en las plantas soy savia que corre
refulgente en mis verdes colores.

Y a la noche soy fiel centinela, y te guardo, gentil,
vigilando tu sueño. Es por ello, mujer, que te digo:
No te acerques llorando a mi tumba. Yo no estoy ahí
y jamás lo he estado, preciosa, jamás.

No me sufras. No solloces ni penes, squaw.
Ya soy libre.
No morí.

Abanico

Y el gitano se estira en la silla de anea,
acompasa la voz al temblor y al calambre intentando embrujar
a la de la peineta.

¿Qué sabe esa moza de sus penas?
La copla del invierno y la de los otoños ya pasados
carecen del palmeo y de la castañuela.

Cuando los cantes hondos se suicidan al son del taconeo,
las zagalas recogen las flores del silencio y se hacen guirnaldas
que son grito en su pelo.

“Si te vi no me acuerdo”, te dicen, sin palabras,
—con los ojos y el gesto que la negra pestaña desmiente presurosa—.
Mientras,
el cuerpo ruge. Magma maliciosa.

Desde el volcán interno implosionan pasiones desatadas.
Y con el abanico, ocultando los labios,
pronuncian un “te quiero” en el airoso idioma romaní
de las distancias.

“No te enfades, zagal”, te dicen sin palabras.

Así podan las ramas las muchachas
para que no decaiga el tierno fruto del próximo verdial.

¡Y eso es lo que hay!

Soneto-Tango a Carlos Gardel

24 de junio de 2014

Un día como hoy, 24 de junio, pero de 1935, murió en desgraciado accidente de aviación Carlos Gardel. Yo aún no había nacido pero crecí envuelto en el sabor a tango de su voz inigualable. Vaya para él y su permanente recuerdo este Soneto-Tango, que compuse hace años a petición de mis alumnos en un Taller Internacional de Métrica Clásica adaptada al idioma español. Este peculiar soneto está compuesto en hexámetros yámbicos y surgió como respuesta a la afirmación permanente de los sapientes teóricos que han mantenido durante cientos y cientos de años que el hexámetro griego normal es imposible en lenguas romance.

Yo soy un viejo tango que a solas se suicida,
estrofa triste y lánguida de aquel perdido amor
de aquel Gardel lejano soy letra y melodía
que tiembla, gime y suena cual viejo bandoneón.

Yo te amo, te amo, te amo, sin tiempo ni medida,
soy nota que se escapa buscando el suave son
que nace entre mis piernas, que bulle y que se agita
consciente de tu ausencia, crepúsculo interior.

Soy barrio arrabalero, rincón do brota el verso,
la lágrima que inerme solloza calle abajo
lamiendo los cristales de mi gastado espejo.

Y me hago clarinete, guitarra, saxo, lira,
coqueta concertina de ritmos caducados…
¡y te amo!, ¡te amo!, ¡te amo! ¡Y te amo! ¡Vida mía!

Sobrevolando Acapulco

(8 de febrero de 2010)

A vista de pájaro, impresiones en el avión

Sin la protección de las nubes el sol te llega salvaje. Las nubes, debajo, forman colosales estructuras níveas. Junto a ellas juguetean nubecitas de distintos colores, suaves, ligeras, proyectando sus sombras móviles sobre las grandes nubes.

Si te elevas más ves la tierra abajo multicolor, formando bosques con grandes extensiones verdes e isletas azules. El paisaje se torna sobrenatural y tú, cual Dios que todo lo ve, quedas sobrecogido ante la magnitud de lo creado. Hondonadas, barrancos, incluso pequeñas cascadas aparentes, formadas por nubecitas que se descuelgan alegres formando leves rizos que se enredan hasta desaparecer convertidos en mínimas gotas de agua.

Al final solo queda un mar oscuro en el que se asoman los altos cúmulos, blanquísimos y distantes iluminados por el sol, imitando el eslabón que nos ata a un mundo que duerme bajo el oculto universo terrestre.

Subes a lo alto y el paisaje se aleja, la magia se va y su lugar lo ocupa el bosque blanco que yace a tus pies cual amante distraído tras el orgasmo visual.

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